‘‘La travesía se prolonga; nos hallamos lejos de casa y los hombres han empezado
a quejarse de su duración y de mí por haberlos
arrastrado a esta aventura..."
Cuaderno de bitácora de Colón,
septiembre 16 de 1492. |
 |
El deseo de indagar qué hay más allá del lugar en el que nacimos es un impulso que parece haber acompañado al ser humano durante toda su existencia; en ese sentido, tal vez nunca sepamos el nombre del primer gran explorador pues, sin duda, hubo cientos o miles de ellos. Sin embargo, la historia nos obliga a recordar a aquellos hombres cuyos osados viajes dieron a conocer a sus pueblos paisajes nuevos, animales asombrosos, comunidades con culturas y hábitos diferentes, que preparaban alimentos de sabores insospechados y hablaban lenguas desconocidas.
Las crónicas –fantásticas o reales, de viajeros míticos o de carne y hueso– siempre han atrapado nuestra atención, tanto que, inspirados en un buen libro, a no pocos de nosotros nos ha dado por soñar en hacernos cronistas de nuestras propias aventuras. Sin embargo, viajar no es cosa sencilla y si, incluso con la avanzada tecnología actual, para quienes vivimos en el continente americano viajar a Europa o al Medio Oriente todavía nos parece una costosa, larga y cansada travesía, ¿qué significaría un viaje de este tipo para los exploradores y grandes navegantes que hacia finales del siglo XV zarparon en busca de nuevas tierras por el inexplorado mar de occidente o hacia el sur de lo que hoy conocemos como África?
El 12 de octubre se conmemora el final de uno de estos asombrosos viajes: la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492. Y, aunque muchos hablan de la hazaña del italiano como el descubrimiento de nuestro continente, otros tantos se niegan a darle tal honor y ven con recelo la celebración. Sin duda, el acontecimiento se presta a controversias y a reflexiones históricas y, puesto que es un tema obligado en las escuelas de nuestro país, puede aprovecharse el momento para echar un vistazo más amplio a la vida de Colón, al contexto histórico que lo rodeaba y a las acciones que llevó a cabo en sus cuatro viajes al “Nuevo Mundo”.
 |
El libro Cristóbal Colón. En busca de nuevas rutas, editado por Correo del Maestro y La Vasija, dentro de la colección Grandes Exploradores, ofrece información interesante y que muchas veces se omitió en nuestras clases de historia, por ejemplo: ¿Qué herramientas utilizaban para navegar en el siglo XV? ¿Cuál era la carga que debía llevar un barco, en este caso, las tres naves de Colón? ¿Cómo cocinaban en el barco, qué comían, cómo dormían? ¿Cómo financiaban sus viajes los ex-ploradores? Todas estas cuestiones amenizan la historia pero, no sólo eso, además nos ayudan a sacar nuestras propias conclusiones acerca de los hechos. Sólo por dar un ejemplo, si como dice el libro, Cristóbal Colón era diestro marinero con conocimientos de astrología y experto en los instrumentos de navegación, ¿de verdad nunca se dio cuenta de que había llegado a nuevas tierras y no a Japón o a China? Su obstinada idea de haber llegado a Oriente ¿tenía que ver con los compromisos que había adquirido con sus mecenas, los Reyes Católicos? ¿O será que su profunda religiosidad no le permitía aceptar la existencia de tierras y grupos humanos no descritos en la Biblia?
Mediante mapas, ilustraciones coloridas, datos curiosos y comentarios al margen, Cristóbal Colón. En busca de nuevas rutas permite que la historia abandone su tradicional vestido sepia o gris y nos muestra que, aun siendo una ciencia, esta disciplina deja espacio para variadas interpretaciones. Asimismo, nos damos cuenta de que siempre podemos descubrir nuevas facetas de los per-sonajes de la historia; en este caso, el célebre marinero se aleja del estereotipo para mostrarse como un explorador protagonista de brillantes hazañas, pero también de lamentables equivocaciones.
 |
Reseña del libro Cristóbal Colón. En busca de nuevas rutas, Col. Grandes Exploradores, 8 vols., Correo del Maestro / La Vasija, México, 2005.
Informes: Lada sin costo 01 800 31 222 00
www.clublectores.com |