Todo niño es un artista; el problema reside
en que lo siga siendo cuando crezca.
Pablo Picasso
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Retrato.
Foto: Guadalupe Rosas y Francisco Antonio Ledesma. |
Material
• Pigmentos: pintura vinílica en los colores amarillo, rojo, azul, blanco y negro; crayolas.
• Soporte: 4 trozos de papel kraft de 40 x 50 cm por cada niño.
• Utensilios: recipientes para agua y pintura; dos, cuatro o seis espejos (dependiendo de la cantidad de niños) de 30 x 30 cm aproximadamente. |
Instrumentos y herramientas
Brochas de una pulgada de ancho; trapos; libros de arte con retratos hechos por artistas y algunos retratos cubistas de Picasso, Diego Rivera o cualquier otro que haya pintado dentro de la corriente del cubismo.
Siento mi cabeza
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| Primero dibujarán con crayola la imagen que guardaron en su memoria. Foto: Guadalupe Rosas y Francisco Antonio Ledesma. |
Después colorearán con pintura vinílica. Autorretrato de Vanessa de 5 años. Foto: Guadalupe Rosas y Francisco Antonio Ledesma. |
Se indicará a los niños que se sienten cómodamente o que se acuesten y que cierren los ojos. Después, harán tres respiraciones profundas e intentarán sentir su cuerpo completo; se les pedirá que lo aprieten muy fuerte y después lo relajen; de nuevo harán tres respiraciones profundas y se les guiará a percibir el cuerpo desde los pies hasta la cabeza y desde la piel hasta los huesos. Una vez hecho esto, se les indicará que concentren su atención en la cabeza, que perciban todas las partes que la componen, que sientan su cabello desde la raíz a la punta, que sientan la frente, que sientan los ojos, el cerebro, la nariz, las orejas, la boca, los dientes, la lengua y, finalmente, el cuello. Por último, se dirá que sientan la totalidad de su cabeza por espacio de un minuto, luego se les pedirá que respiren profundo tres veces y abran los ojos. El asesor los guiará con calma y poco a poco hasta terminar.
Mi rostro
Luego del ejercicio mental, los niños se mirarán en los espejos uno a uno y se observarán detalladamente; deben ver con mucho cuidado de qué color tienen el cabello (negro, café, rubio, etc.), cómo es (ondulado, lacio, muy chino, largo, corto, su peinado, etc.), cómo es la forma de su cara (parece un cuadrado, un óvalo, un círculo, un triángulo, etc.), cómo son sus ojos (grandes, pequeños, rasgados, muy redondos, de qué color, con pestañas cortas o largas, etc.), cómo son las cejas (abundantes, delgadas, qué forma tienen, etc.), cómo es la nariz (grande, pequeña, chatita, respingada, etc.), cómo es la boca (de labios delgados, gruesos, un labio grueso y el otro delgado, es pequeña, grande, etc.), cómo son las orejas (grandes, pequeñas, muy pegadas a la cabeza, despegadas, etc.). Se les pedirá que cierren los ojos unos segundos para grabarse la imagen en su memoria y luego los abrirán para volver a verse en el espejo.
Autorretrato
Conforme terminen de mirarse, se entregará un trozo de papel kraft a cada niño; el resto de los materiales deberán ya estar preparados. Se les pedirá que dibujen la imagen que guardaron en su memoria; usarán crayola y luego la colorearán con pintura vinílica, o bien, quien lo desee, directamente con pincel y brocha. Se les indicará que cada vez que tengan dificultad en acordarse de su rostro cierren sus ojos y recuerden la imagen que vieron en el espejo.
Un retrato
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| “Retrato de Fer”, Toñito, 6 años. Foto: Guadalupe Rosas y Francisco Antonio Ledesma. |
Se les platicará brevemente a los niños que hay muchos artistas que realizan retratos y que muchas veces la gente posa para ello; se les mostrarán algunos retratos en libros de arte. Después, se les explicará que jugarán a hacer el retrato de un compañero. Se trabajará en parejas; una vez asignado su compañero, se les pedirá que se coloquen de frente y se observen detalladamente, que miren cada parte del rostro; luego el maestro les dirá que imaginarán que la punta de su dedo índice es un lápiz y con él recorrerán tomando el contorno de las partes del rostro de su compañero. El maestro los guiará progresivamente empezando desde arriba viendo el contorno del cabello, el contorno del rostro, las orejas, las cejas, los ojos, imaginarán que su dedo dibuja sobre el rostro una línea continua, es decir, sin despegar el dedo del rostro, así hasta terminar todas las partes. Primero lo hará un niño y luego el otro.
Después se repartirá un trozo de papel kraft a cada alumno y se dará la instrucción de dibujar con crayola a su compañero sin mirar el papel, solamente mirando el rostro; deberán dibujar con una sola línea, sin despegar la crayola, y su mano deberá seguir el movimiento de sus ojos, es decir, donde esté mirando estará dibujando, sin importar cómo les salga el rostro. Se trata de un juego de observación, así recorrerán con la vista e irán dibujando hasta terminar. Después se mostrarán mutuamente el resultado. Repetirán esto pero variando el tiempo de realización, uno será muy rápido y otro muy lento. Una vez terminados los dibujos, elegirán el que más les guste y procederán a pintar con las pinturas vinílicas mirando a sus compañeros para aplicar los colores que ellos crean que son los adecuados.
Al final se verán todos los trabajos y luego el maestro mostrará algunos retratos hechos por Picasso o algún pintor cubista, y les preguntará qué piensan y sienten al comparar lo que pintaban estos famosos artistas con lo que ellos acaban de hacer.
Observaciones
Éste es un ejercicio de observación, aunque se está enfatizando el progreso en el desarrollo de la relación y el control entre el brazo y la vista (lo que lleva a afinar la psicomotricidad). No es indispensable que el niño dibuje muy bien la figura, es un juego. Este tipo de ejercicios deberían realizarse constantemente con diferentes objetos, avanzando poco a poco hasta llegar a composiciones complejas, todo con una sola línea. Los elementos de expresión visual para este ejercicio son la línea y la mancha.