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Correo del Maestro Núm. 138,noviembre 2007

La Reforma de la Educación Secundaria
y su enfoque educativo de la danza

Apuntes para la aplicación de los programas de estudio

Fernando Aragón Monroy

La “danza educativa” contribuye a la formación integral de estudiantes.
Foto: José Guadalupe Machado / Luz del Carmen Castro (Sinaloa).

La herencia revolucionaria

Durante más de treinta años y ante la carencia de un programa oficial, la escuela básica, en sus distintos servicios (educación primaria y educación secundaria), ha centrado la enseñanza de la danza en el montaje de danzas tradicionales y bailes propios de algunas regiones y estados de nuestro país.

Lo anterior obedeció a uno de los primeros esfuerzos de la Secretaría de Educación Pública (sep) por participar en la reconstrucción de un estado nacional posrevolucionario donde la danza, al igual que otras disciplinas propias del campo del arte, se consideró una expresión que nos identificaba culturalmente como país. Sin embargo, al paso de los años y ante el nuevo orden social, la expresión dancística perdió este carácter formativo y se consideró una actividad complementaria en la vida escolar, de ahí que la formación del profesorado se centrara en dos aspectos: el aprendizaje de repertorio y una pedagogía alejada de la danza con fines educativos.

Esta situación no fue gratuita, pues las escuelas y los centros de investigación de la danza orientaron su trabajo más a la formación profesional (coreográfica, técnica, sociológica y antropológica) que a su función educativa,1 aun cuando la danza es la disciplina artística que más se ofrece en la educación secundaria de nuestro país.

Alumnos de secundaria en clase de danza.
Foto: José Guadalupe Machado / Luz del Carmen Castro (Sinaloa).

En el contexto internacional, el estudio de la enseñanza de la danza como parte de la formación de los estudiantes de primaria y secundaria no se vio favorecido, pues son pocos los países que la ofrecen como parte de su currículo, entre los que podemos mencionar a Brasil y algunos estados de la unión americana como Nueva York.

Hacia principios de la década de 1990 y considerando la experiencia de otros países, la sep, a través de la Dirección General de Materiales y Métodos Educativos, buscó revalorar el papel formativo de esta disciplina en primaria, orientándola al desarrollo de la expresión corporal. Este esfuerzo quedó plasmado en el documento Libro para el maestro. Educación artística (2000) y seis programas que aparecen en la colección en video Expresión corporal y danza (1999).

Dos nuevos horizontes

Uno de los esfuerzos que hoy en día permanece en la memoria y en el trabajo de algunos profesores de nuestra escuela es el Plan de Actividades Culturales de Apoyo a la Educación Primaria (pacaep), iniciado en 1983 en el marco del Programa Nacional de Actualización del Maestro de la sep, el cual tuvo por objetivo:

Promover la adquisición y desarrollo de conocimientos, hábitos, aptitudes y habilidades que incrementen en el niño la confianza en sí mismo, que encaucen su energía vital y que estimulen su imaginación y creatividad.2

El pacaep consideraba a la danza como elemento para la formación integral de los alumnos y como “producto” cultural, susceptible de ser valorado estéticamente.

Este proyecto recurrió a algunos planteamientos afines al estudio del movimiento y su relación con el tiempo y el espacio, desarrollados por Rudolf Laban (1879-1958), autor que retoma los nuevos programas; el acercamiento al estudio de la danza a partir de los géneros, desarrollados por Alberto Dallal (investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la unam), Josefina Lavalle (investigadora del Centro Nacional de Investigación de la Danza “José Limón” del inba) y el crítico Raúl Flores Guerrero; el acercamiento a la historia de la danza a partir del trabajo de la cubana Josefina Elosegui, y el trabajo del pintor, antropólogo y ex director de la Escuela de Danza del inba, Miguel Covarrubias (1904-1957).

Asimismo, figura una de las discusiones presentes en la danza mexicana durante los siglos XX y XXI: la escenificación de la danza tradicional, tanto de danzas indígenas como de bailes de pareja.

Otro esfuerzo que influyó en la educación dancística en nuestro país, particularmente en secundaria, fue la Prueba Operativa (1991-1992),3 propuesta por la Secretaría de Servicios Educativos del Distrito Federal en el marco del Programa para la Modernización Educativa. Estos programas de estudio fueron elaborados para impartir la asignatura de Expresión y apreciación artística y sugieren trabajar aspectos muy generales de cuatro disciplinas artísticas. Este proyecto abanderó el “arte integral” y se caracterizó por trabajar en primer grado artes plásticas, en segundo música y en tercero danza y artes escénicas (teatro).

De acuerdo con esa propuesta, la danza en la educación secundaria se trabaja en el tercer grado, y entre los contenidos que podemos mencionar, aparecen los siguientes: la danza como vehículo de los movimientos ideológicos y sociales de los pueblos, la danza como generadora de equilibrio físico y mental; simbología de la danza; desarrollo de ejercicios de expresión corporal; creación de danzas; experimentación con diferentes técnicas dancísticas; identificación de los “tipos” de danza a partir de diferentes momentos históricos, dentro y fuera de México,  y “realización de una danza o baile”.

La Prueba Operativa se distribuyó en muchos lugares de nuestro país y, aunque nunca circuló como una propuesta oficial, algunos estados la retomaron y le hicieron las adecuaciones que consideraron pertinentes. Asimismo, hubo entidades que no la tuvieron en cuenta y decidieron proponer nuevas formas de trabajo o esperar que fuera cada profesor quien, con base en sus conocimientos, enseñara lo que podía o lo que le interesara trabajar.

Esta situación favoreció la creación de compañías representativas de los centros educativos, e incluso surgieran concursos que desviaron aún más la atención de la danza como disciplina que contribuye al desarrollo integral de los estudiantes que asisten a la secundaria.

Escenario actual para la enseñanza de la danza en la educación secundaria

Los programas de estudio que orientan la enseñanza de la danza en la educación secundaria consideraron la experiencia descrita a la vez que vinculan el trabajo característico de la educación primaria4 a partir de algunos elementos de la expresión corporal y la danza vistos en ese nivel, como el manejo del espacio parcial y total y el ritmo, los que facilitarán a los alumnos la apropiación de algunos elementos del lenguaje de la danza no sólo como un medio de expresión sino de entendimiento.

De la misma manera, se analizaron las distintas propuestas de formación docente, como los textos publicados en la Antología de Educación artística, de Carrera Magisterial (2000), así como los programas de danza para secundaria de distintas entidades, de tal manera que el documento curricular incorporara contenidos acordes tanto con los programas de estudio mencionados como con el diseño curricular propuesto por la Reforma Educativa en cuestión.

La danza es la disciplina artística que más se ofrece en la educación secundaria de nuestro país.
Foto: José Guadalupe Machado / Luz del Carmen Castro (Sinaloa).

También fue necesario añadir los avances en el conocimiento de la danza, que están presentes tanto en el terreno educativo como profesional, por ejemplo: el reconocimiento del cuerpo y el movimiento como una forma de expresión personal y social, que puede valorarse desde una perspectiva estética, artística y cultural; el reconocimiento de la importancia del desarrollo de la expresión corporal como puerta de entrada al trabajo con la técnica de movimiento; el desarrollo del movimiento, de acuerdo con el tiempo, el ritmo y el espacio; la experiencia corporal en su dimensión creativa; la preparación y la escenificación de la danza, no sólo tradicional sino también abierta a otros géneros presentes en el país, por ejemplo, los bailes populares (cumbia, danzón, mambo, cha-cha-chá, hip-hop, reggae, reggaeton, entre otros ritmos de origen afrolatino y bailes de salón de interés para los estudiantes). 

De acuerdo con los lineamientos establecidos en la fundamentación de la asignatura de Artes, y con base en los propósitos de la disciplina,5 el estudio de la danza se organiza en ejes de enseñanza y aprendizaje, los cuales consideran a su vez habilidades propias de la disciplina artística a trabajar. Cabe mencionar que dichas habilidades permitieron reconocer los contenidos que se van a enseñar.

Precisemos a continuación las habilidades que tendrán que desarrollarse a través del trabajo con la danza, durante los tres grados:

Al trabajar el uso sensible y creativo de la danza, que se propone en el Eje de Expresión, es necesario desarrollar las siguientes habilidades:

• Sensibilización y conciencia corporal

• Ejecución e interpretación de movimientos propios de expresiones dancísticas presentes en nuestro país

• Creatividad e imaginación

El Eje de Apreciación acerca a los estudiantes a producciones que toman como base el movimiento y la danza para formarse un concepto personal de esta expresión artística, además de ofrecerles un marco estético para argumentar sus gustos y preferencias.

Este trabajo parte de la idea de que la experiencia emotiva es fundamental para el alumno en su acercamiento a las artes, por lo cual se ha considerado necesario que los estudiantes pongan en juego, en el momento de entrar en contacto con una producción dancística, lo que a continuación se menciona:

• Observación e identificación

• Análisis

• Elaboración de juicios informados

Para el desarrollo del Eje de Contextualización, el cual pretende hacer de los alumnos personas conscientes de la dimensión cultural de la danza en diversos contextos sociales, las habilidades que se desean desarrollar son las siguientes:

• Observación

• Investigación y reflexión

• Interpretación

• Argumentación

Aunque la danza no cuenta con estudios específicos que guíen qué y cómo podemos enseñar danza con base en estos tres ejes de conocimiento, se han considerado cuatro ámbitos que contribuyen a la formación de un estudiante de educación básica:

a) Expresión corporal

b) Técnica de movimiento

c) Danza creativa

d) Escenificación de la danza

El estudio de la danza se organiza en ejes de enseñanza y aprendizaje: expresión, apreciación y contextualización.
Foto: José Guadalupe Machado / Luz del Carmen Castro (Sinaloa).

A continuación se describe cada uno de éstos.

a) Expresión corporal. Aquí se retoman ideas de especialistas como Patricia Stokoe, Martha Schinca y María Fux, quienes desde su trabajo nos dejan ver la expresión corporal como una disciplina que, partiendo de lo físico, conecta con procesos internos de la persona, canalizando sus posibilidades expresivas hacia un lenguaje corporal creativo.

Esta experiencia favorece que cada persona encuentre matices en su propia expresividad, así como la posibilidad de establecer elementos comunes para la comunicación y la creación entre dos o más participantes. En los programas de estudio, la expresión corporal se considera la puerta de entrada a la danza, ya que se caracteriza por brindar a los estudiantes sensaciones corporales internas, la percepción ósea y el sentido muscular, el fluir del movimiento, así como las modulaciones e inflexiones de la energía, a partir de la rítmica, la melodía y el diseño corporal y espacial.

b) Técnica de movimiento. Toma como base el trabajo sobre danza educativa de Rudolf Laban (1879-1958), quien desarrolló un exhaustivo estudio sobre el movimiento y su relación con el tiempo-ritmo y espacio, considerando:

• El análisis del movimiento

• El manejo del cuerpo en el espacio (kinesfera)

• La orientación espacial a partir de doce direcciones básicas y tres planos

• Dos categorías generales que originan el movimiento: recoger, dispersar

• El impulso en el movimiento y la energía como aspectos fundamentales para la expresión del cuerpo

• Variaciones del tiempo con respecto al espacio, a la energía y al tiempo (calidades de movimiento)

• La velocidad, la duración y el ritmo como elementos que contribuyen a la expresión del movimiento.

Dichos elementos de la danza se consideran componentes esenciales de cualquier expresión dancística y elementos fundamentales para el desarrollo de la expresión y apreciación del movimiento y de la danza.

c) La danza creativa se considera una experiencia fundamental para la adquisición de elementos del lenguaje, pues favorece la motricidad y la expresividad personal y grupal. Su origen está presente en la improvisación y la composición, y en la actualidad ha sido incorporada a diversos planes de estudio para la formación profesional de bailarines y en la danza terapéutica, pues se reconoce que la exploración creativa del cuerpo propicia el desarrollo de la imaginación y la interacción del grupo. Dicen los expertos que se trata de habilitar el propio cuerpo para volverlo un cuerpo danzante.

En este ámbito se incluyen dos líneas de investigación estrechamente relacionadas con la danza educativa: género y danza, desarrolladas en nuestro país por Patricia Camacho Quintos y Margarita Tortajada Quiroz, investigadoras del Centro Nacional de Información y Documentación de la Danza “José Limón” (Instituto Nacional de Bellas Artes); el conocimiento del propio cuerpo y las formas en que se mueve a partir de dos posturas, de Jean Le Boulch (1981), quien habla de la conducta del cuerpo, y de la biomecánica corporal.

d) Escenificación de la danza. El estudio de los géneros de la danza es fundamental, no sólo para la ejecución, sino también para observar, conocer, respetar y comprender las diversas culturas presentes en nuestro país. La clasificación de danza que se presenta en los programas reconoce las aportaciones y los nuevos hallazgos, no sólo para su apreciación y contextualización, sino para su ejecución. Así, los programas de danza ofrecen la oportunidad de escenificar no sólo el baile mestizo, sino también la danza con fines rituales, religiosos, mágicos y festivos; y el baile popular actual.

Este recorrido permite al docente que trabaja con los programas de estudio de danza que aporta la Reforma de la Educación Secundaria 2006, no sólo conocer su fundamento, sino también los elementos de orden didáctico que favorezcan la construcción de los aprendizajes esperados que se señalan en el documento curricular, que es donde los profesores tenemos que poner más atención si pretendemos brindar una educación que contribuya a la formación de los estudiantes que cursan este nivel.

Bibliografía

beristáin Márquez, Evelia, “La enseñanza de la danza en la educación básica y media básica”, en Antología de educación artística, sep, Carrera Magisterial, México, 2000.

durán, Silvia, “XXV. La educación artística y las actividades culturales”, en Latapí Sarre, Pablo (coord.), Un siglo de educación en México II. Tercera parte, conaculta/Fondo de Cultura Económica, México, 1998, pp. 384 a 414.

pacep, Módulo de danza. Movimiento y expresión: la danza en la escuela primaria, México, sep, 1994.

______, Libro para el maestro. Educación artística primaria, México, sep, 2000.

______, Danza y expresión corporal (La danza y la expresión corporal, Conociendo nuestro cuerpo y Jugando con el movimiento), México, sep, 1999.

______, Danza y expresión corporal (El cuerpo y el espacio, La música, El ritmo y los objetos, La imaginación, la creatividad y la danza), México, sep, 1999.

______, Prueba Operativa, Programa de apreciación y expresión artística, México, sep, 1991-1992.

______, Educación básica. Secundaria. Programas de estudio. Artes/Danza, México, sep, 2006.

 

1 Algunos autores consideran que la danza puede clasificarse de acuerdo con sus fines, así encontramos cuatros tipos: a) danza con fines de formación profesional que se dirige a educar coreógrafos y bailarines; b) danza con fines de entretenimiento, que se realiza en las fiestas, salones de bailes, entre otros; c) danza que contribuye a la rehabilitación física y emocional y que recibe el nombre de “danza terapia”, y d) danza que forma parte de un currículo y que contribuye a la formación integral de estudiantes que pertenecen a una institución educativa, la cual se denomina “danza educativa” y a la que haremos referencia de aquí en adelante.
2 pacaep, Módulo de danza, p. 8.
3sep, Prueba Operativa, 1991-1992.
4 Cfr. sep, Libro para el maestro. Educación Artística. Primaria. 3a. ed., México, 2002.
5 Cfr. sep, Educación Básica. Secundaria. Programas de Estudio 2006.

 

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