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Correo del Maestro Núm. 129, febrero 2007

Figuras al bisturí

Claudia Hernández García
Daniel Juárez Melchor

Es comprensible que haya gente a la que resulta particularmente difícil creer que la ciencia, pura o impura, podría estar tocando a su fin. Hace un siglo, nadie hubiera podido imaginar lo que nos tenía reservado el futuro. ¿La televisión? ¿Los supersónicos? ¿Las estaciones espaciales? ¿Las armas nucleares? ¿La informática? ¿La ingeniería genética? A nosotros nos debería resultar tan difícil vaticinar el futuro de la ciencia –pura o aplicada– como a Tomás de Aquino la existencia de Madonna o de los hornos de microondas. Como ya ocurriera también con nuestros antepasados, hay maravillas completamente imprescindibles que nos están aguardando. Y no conseguiremos hacernos con estos tesoros si decidimos que no existen o dejamos de esforzarnos por conseguirlos. La profecía sólo se hace para cumplirse.

A esta postura se le conoce a menudo como el argumento “eso creían hace cien años”. El argumento se enuncia de esta forma: cuando estaba terminado el siglo xix, los físicos creían saberlo todo. Pero al poco de echar a andar el siglo xx, Einstein y otros físicos descubrieron –¿inventaron?– la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. Estas teorías eclipsaron la física newtoniana y abrieron vastos y nuevos horizontes a la física moderna y otras ramas de la ciencia. Moraleja: quien vaticine que la ciencia está tocando a su fin acabará siendo tan miope como aquellos físicos del siglo xix.

Quienes creen que la ciencia es finita disponen de una réplica estándar a dicha argumentación: los primeros exploradores, al no conseguir encontrar el confín de la Tierra, podrían haber deducido que ésta era infinita, pero [también] se habrían equivocado.*

John Horgan**

En este número de Correo del Maestro presentamos una actividad recomendada para alumnos de sexto año de primaria en adelante. Les sugerimos que primero se trabaje en equipos de dos o tres personas y se comparen estrategias y soluciones al final.

Actividad:

1. En la siguiente figura podemos ver un terreno donde se encuentran sembrados 7 árboles de naranjas. ¿Podrías ayudarnos a repartir el terreno con tres líneas rectas de forma que cada área contenga exactamente un árbol?
2. ¿Podrías dividir la siguiente figura en dos figuras iguales? Puedes trazar las líneas que necesites.
3. El último reto consiste en dividir el círculo en cinco regiones con tres líneas rectas. Las letras contenidas en cada región deben formar el nombre de un mes del año.

 

Soluciones:

Los meses del año escondidos son: enero, marzo, mayo, julio y octubre.

*Tomado de El fin de la ciencia, de John Horgan, Paidós, Barcelona, 1998, p. 37.

**John Horgan es uno de los periodistas científicos más activos de la Unión Americana. Ha colaborado en diversas publicaciones periódicas que van desde el diario New York Times hasta la revista Scientific American. Actualmente es director del Centro de Escritura Científica del Instituto de Tecnología Stevens en Nueva Jersey.

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