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Correo del Maestro Núm. 135, agosto 2007

Cinco preguntas,
muchas respuestas

Claudia Hernández García

El segundo laberinto del tiempo, al otro lado del abismo de las estrellas, está separado del primer laberinto abajo y, según parece, arriba por millones de años luz de estrellas en todas direcciones. Para atravesar el abismo hay una serie de estaciones de juego, donde el jefe de cualquier grupo de dos o tres o cuatro o más puede practicar el juego del rayo láser que si gana y totaliza una determinada suma, hará que se tienda un puente desde el lado del primer laberinto hasta el lado del segundo laberinto.

El segundo laberinto, tal como aparece visto a distancia, sería como una pequeña ciudad, aparentemente suspendida en el espacio, girando lentamente. Una ilusión, por supuesto, el muro exterior cubriría un circuito circular, con juegos de luces proyectados en los otros muros para dar una sensación de movimiento. Toda la estructura, tal vez una pirámide doble, una hacia arriba, la otra hacia abajo, tendría una serie de puertas en diversas caras, y cada pocos minutos, o cada treinta segundos, aparecería una nueva puerta, con una fecha diferente en su parte delantera que representaría una edad diferente. Pasado o futuro o, si se prefiere, lejanía o presente misterioso. A lo que estamos jugando aquí, por el momento, es una modalidad de la ruleta del tiempo.

La fachada del gran laberinto eléctrico del tiempo número dos le da a uno una idea inmediata de los prodigios que tienen lugar y le esperan dentro.

En la fachada, con gigantescos símbolos metafóricos, algunos robots eléctricos, otros en forma de murales, son representaciones de todos los tiempos que esperan dentro de los portales. Aquí acecha un gran dinosaurio, allí Júpiter se eleva mientras Saturno se hunde, más allá se vislumbra una pirámide egipcia, mientras que debajo hay un laboratorio termonuclear, y un podenco mecánico electromagnético ac-dc que va reduciendo sus ocho patas hasta que, como las alas del colibrí, desaparecen casi por completo.*

Ray Bradbury**

En esta ocasión proponemos una serie de preguntas para alumnos de primer año de primaria en adelante. Como es habitual, sugerimos que los alumnos las respondan a partir de que el maestro se las lea en voz alta, y luego se discuta en grupo la viabilidad de las distintas soluciones y la posibilidad de que existan otras respuestas correctas.

Actividad:

1. La mamá de Julio tiene cinco hijos. El primero se llama Febrero, el segundo se llama Marzo, el tercero se llama Abril, el cuarto se llama Mayo. ¿Podrías decir cómo se llama el quinto hijo?

2. Hay una parte del cuerpo que no puedes tocarte con la mano derecha. ¿Podrías decir cuál es?

3. Un hombre entra a un restaurante y el mesero lo saluda:  “Buenos días, oficial”. ¿Cómo supo el mesero que el hombre es un policía?

4. Un hombre caminó bajo la lluvia un largo rato y aunque no traía nada con qué taparse la cabeza, no se mojó el cabello. ¿Cómo es esto posible?

5. ¿Qué es de ti el papá del hermano de tu mamá?

 

Solución:

1. El quinto hijo de la mamá de Julio es precisamente Julio.

2. La mano derecha no puede tocar el codo derecho.

3. Una posible respuesta es que el hombre entró vestido con su uniforme.

4. Esto es posible si el hombre es calvo.

5. El papá del hermano de tu mamá es tu abuelo.

*Tomado de “El gran laberinto eléctrico del tiempo” en Ayer mañana, respuestas evidentes a futuros imposibles, de Ray Bradbury, Minotauro, Barcelona, 1996, pp. 161-162.
**Ray Bradbury (n. 1920) es uno de los autores más prolíficos de los Estados Unidos. Entre sus más de quinientos trabajos publicados destacan Las crónicas marcianas, El hombre ilustrado y Fahrenheit 451. Su obra, que incluye historias cortas, novelas, obras de teatro, guiones de televisión y hasta poesía, es un gran ejemplo de la capacidad creativa de la mente humana.

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