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Correo del Maestro Núm. 131,abril 2007

Agua para todos

Claudia Hernández García
Daniel Juárez Melchor

Todo esto, mi querido Paul, la ausencia absoluta de sorpresa, confirma mi opinión de que este bosque iluminado refleja de algún modo un periodo anterior de nuestras vidas, tal vez el recuerdo arcaico, que nos acompaña desde el nacimiento, de un paraíso ancestral donde la unidad del tiempo y el espacio es la rúbrica de cada hoja y cada flor. Ahora cualquiera puede ver que en el bosque la vida y la muerte tienen un significado muy diferente del que tienen en nuestro mundo deslucido y normal. Aquí siempre hemos asociado el movimiento con la vida y el pasaje del tiempo, pero por mi experiencia dentro del bosque cerca de Mont Royal sé que todo movimiento lleva inevitablemente a la muerte, y que el tiempo es su servidor.

Quizá lo único que hemos conseguido como señores de esta creación haya sido separar el tiempo y el espacio. Sólo nosotros hemos dado a cada uno de ellos un valor aparte, una medida distinta que ahora nos define y nos constriñe como el largo y el ancho de un ataúd. Volver a fundirlos es la principal meta de la ciencia natural: como hemos visto tú y yo, Paul, al trabajar con el virus, con esa existencia semianimada y cristalina, mitad dentro y mitad fuera de nuestro curso del tiempo, como si lo cortara oblicuamente…*

J. G. Ballard**

En esta ocasión les presentamos una actividad sugerida para alumnos de quinto de primaria en adelante. Les recomendamos que primero traten de resolver el problema en forma individual, y después se lleve a cabo una discusión grupal alrededor de las soluciones a las que llegaron.

Actividad:

Los Pérez y los Sánchez son dos familias que se dedican a cultivar. Entre las dos compraron una hectárea de tierra cerca del río donde siembran alfalfa y maíz, respectivamente. Como cada cultivo se riega con distintas cantidades de agua, hicieron canales y compuertas para controlar la entrada de agua a cada sembradío. Los lugares sembrados con maíz están representados por un cuadrado, los que tienen alfalfa son los círculos, y las compuertas son elipses. El agua está almacenada en la esquina superior derecha del esquema.

1. ¿Qué compuertas dejarías abiertas y cuáles dejarías cerradas de manera que el agua de riego sólo llegue a la alfalfa?
2. Ahora, ¿qué compuertas cerrarías y cuáles abrirías para regar únicamente el maíz?

 

Soluciones:

Hemos marcado con una x las compuertas que deben permanecer cerradas y con una palomita las que deben quedarse abiertas.

1.

2.

* Tomado de El mundo de cristal, de J. G. Ballard, Minotauro, Barcelona, 1991, p. 90.
** James Graham Ballard (n. 1930) es un prominente escritor británico de ciencia ficción. Esta novela es parte de una tetralogía inspirada en los cuatro elementos clásicos de Aristóteles: El viento de la nada (aire), El mundo sumergido (agua), La sequía (fuego) y El mundo de cristal (tierra). Ballard relata su reclusión en un campo de concentración japonés durante la Segunda Guerra Mundial en la novela El imperio del Sol, que Steven Spielberg llevó al cine en 1987.

 

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