La escritura, más que cualquier (otra),
es la más gráfica y visible de todas nuestras habilidades comunicativas.
Susan Scriber
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Es importante que el niño se ejercite en la elaboración y corrección de sus textos.
Español. Primer grado, SEP, México 1995. |
Escribir tiene como propósito comunicar ideas. Este enfoque, que es el que priva en los programas actuales de educación, pone el énfasis en que el alumno utilice la acción de escribir para comunicar sus ideas a otras personas, como ayuda mnemotécnica para recordar la información, y como una manera de dejar constancia de sus ideas. Para cumplir con estos propósitos es necesario que se aclaren las ideas que habrán de plasmarse en el documento; que haya una buena construcción oracional; que se sigan las convenciones para redactar párrafos y textos; que se utilice un vocabulario variado, y que se aplique bien el sistema de puntuación y se cuide la ortografía. Si todo esto se enseñara apropiadamente, los alumnos tendrían competencia comunicativa en modalidad escrita, pero aún quedaría un aspecto por desarrollar: la caligrafía.
La Secretaría de Educación Pública enfatiza el desarrollo de competencias comunicativas en la materia de español. Uno de los ejes de los programas de esta materia es el de lengua escrita, sobre el cual la dependencia declara textualmente:
| Por lo que toca a la escritura, es muy importante que el niño se ejercite pronto en la elaboración y corrección de sus propios textos, ensayando la redacción de mensajes, cartas y otras formas elementales de comunicación. |
Lo que la sep señala debe ser el propósito fundamental de la escritura, pero para lograr que el mensaje escrito cumpla su función comunicativa debe poder leerse bien, es decir, otro lector o el autor del mismo deben ser capaces de decodificar el mensaje.
Un aspecto muy descuidado en la enseñanza de la escritura es la habilidad de escribir textos que sean legibles, omisión grave si se toma en consideración que para comunicar un mensaje es necesario que el receptor pueda decodificarlo y esto no es posible si la calidad de la letra es mala. Se puede criticar el hecho de que se señale la importancia de una buena caligrafía si se considerara ésta una cuestión estética o si se confundiera con el propósito de escribir, pero el interés es resaltar un aspecto funcional, es decir, si el propósito de escribir es la comunicación, que un texto esté escrito con buena letra constituye una condición necesaria para lograrlo.
Tal vez alguien argumente que el hecho de que un texto sea legible no es tan importante en la actualidad debido a la tecnología, pues gran parte de los trabajos escritos se hacen en una computadora. Aunque es cierto que un segmento de la población tiene una computadora, y que ésta se utiliza como procesador de textos, sólo 18.4% de los hogares mexicanos cuenta con una computadora, y los niños de la escuela donde se aplicó el método de escritura del que se informa en este artículo forman parte del 81.6% de los hogares que no cuentan con una de ellas, por lo que para el aprendizaje de la comunicación escrita, para comunicar sus aprendizajes y para tomar notas, los niños siguen dependiendo del lápiz y el papel; pero aun en los casos en que se cuenta con recursos tecnológicos, los alumnos siguen escribiendo manualmente en las escuelas, e incluso los adultos en situaciones cotidianas y laborales se ven obligados a menudo a dejar notas escritas y a hacer listas de diversa índole, por lo que desarrollar la habilidad de escribir con letra clara sigue siendo indispensable, aun en esta era de la información.
El propósito de este artículo es presentar de forma sistemática y ordenada una manera eficaz de lograr que los alumnos desarrollen la habilidad de escribir textos con buena caligrafía, legibles, reiterando, no por ser ése el propósito de la escritura, sino por ser una de las condiciones indispensables de la comunicación escrita. Como se ha señalado, hay otros aspectos esenciales de la escritura, pero por cuestión de claridad sólo se abordará el de la buena letra. Hay distintas maneras de lograr que los alumnos produzcan textos con esta característica. El método que se presentará es uno de ellos; no significa que sea el mejor, pero es el que ha mostrado eficacia en el trabajo de una profesora con más de 20 años de servicio y, comparativamente, es mejor que el que utilizan otros profesores de la misma escuela.
El contexto donde se utiliza este método
El método que se describirá más adelante se utiliza en una escuela pública, en primer grado de primaria. Los niños que llegan a esta escuela vienen de un kínder público y la mayoría no conoce las letras, no puede trazar grafías, e incluso, algunos no saben tomar el lápiz correctamente. Hay quienes estudiaron en un kínder distinto o sus madres les enseñaron, conocen algunas letras y pueden trazar grafías; rara vez alguno empieza a leer.
La escuela se encuentra en una zona marginada, en la periferia de Guadalajara, Jalisco. Los niños que asisten a ella son hijos de padres con baja escolaridad, algunos ni siquiera saben leer, tienen bajos ingresos y se dedican a trabajar como albañiles, sirvientas, mecánicos, demostradoras de lácteos en tiendas o tienen micronegocios como un puesto de tacos o una pequeña tienda.
Utilizar un método eficaz y sistemático para enseñar a escribir es particularmente importante con estos niños debido a la poca ayuda que recibieron para desarrollar esta competencia en el kínder y en su casa. El método, claro, se puede utilizar en cualquier escuela, independientemente del nivel económico y cultural de los alumnos, sólo que habría que usarlo en el grado apropiado; en muchas instituciones, esto se trabajaría en el último grado de preescolar.
Fundamentos teóricos de la práctica escritural
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Tomar el lápiz correctamente es una de las condiciones necesarias para que el niño inicie el proceso de escritura.
Fichero. Actividades didácticas. Español. Segundo grado, SEP, México 1995. |
De 10 a 30% de los niños de primaria presenta dificultades para escribir. Esta dificultad tiene que ver con la caligrafía o con la ortografía.1 Sin embargo, en la actualidad existe una tendencia a denostar la enseñanza de la caligrafía como parte de los programas de expresión escrita.2 Se parte del supuesto de que los alumnos adquirirán sin ayuda esta habilidad. Autores como Ferris (1991) apoyan la idea de la enseñanza directa de la caligrafía. Este autor argumenta que enseñar explícitamente cómo formar las letras toma poco tiempo y que posteriormente los alumnos pueden trabajar de manera independiente. Las metas de esta enseñanza deben ser la consistencia y la legibilidad.3
Algunos investigadores consideran que la habilidad para escribir con buena letra tiene efectos secundarios en el logro escolar y la autoestima;4 que la lectura legible y automática es esencial para desarrollar la expresión escrita5 y que es importante que se vuelva automática y fluida para que el niño no tenga que pensar en cómo escribir las letras y pueda producir un volumen adecuado de trabajo en periodos de tiempo determinados, sin fatiga innecesaria.6
La buena letra influye en la percepción de los niños sobre su competencia en la comunicación escrita. Cuando los profesores evalúan dos versiones de un trabajo que varían sólo en la calidad de lo escrito, tienden a asignar una calificación más baja a aquellos con letra menos legible.7 La habilidad para escribir afecta el desempeño posterior de los niños, pues determina cuánto tiempo les lleva terminar una tarea, la facilidad con que toman apuntes durante las clases y la frecuencia con que escriben.8
Mientras la mecánica de la escritura no se hace totalmente automática, se utiliza una enorme cantidad de recursos cognitivos, por lo que se limitan otros procesos como la planeación y la generación del texto.9
Cuando se enseñó a los niños cómo escribir las letras se encontró una mejoría tanto en la legibilidad de los textos producidos como en sus habilidades para la composición, por lo que la falta de desarrollo en caligrafía en los primeros años de la educación puede llevar a que se frene el desarrollo de ésta, principalmente en términos de la fluidez en la composición.10 Además, el dominio de los aspectos mecánicos de la escritura puede interferir con los procesos de orden superior requeridos para la composición de textos,11 y por si esto fuera poco, como mencionamos, se ha encontrado que la letra poco legible o de mala calidad hace que los profesores no asignen calificaciones justas y objetivas a los alumnos.12
Los profesores, los padres y los empleadores quieren una letra bien hecha; sin embargo, la caligrafía es menos importante que su sustancia,13 por lo que se tiene que cuidar que la producción de una letra legible no interfiera con la habilidad de expresar con claridad las ideas.
Debido a que el propósito de la escritura es la comunicación, los niños deben descubrir que los textos que no se entienden dan como resultado una falla en la comunicación.14
¿De qué depende la buena caligrafía?
Seguramente la calidad de letra, y por ende su legibilidad, dependen de muchos factores, desde neurológicos, maduración, formas de enseñanza, cercanía de la supervisión durante las fases iniciales hasta el tiempo de práctica, entre muchos otros; pero de acuerdo con Sims y Weisberg (1984) el principal determinante es el tipo y la frecuencia de ayuda que se da a los niños en las páginas en que escriben. Roberts (2005) considera que para los grados intermedios de la primaria la manera de escribir de los alumnos ya está fija.
Cómo ayudar a los niños a tener una letra legible
Para que los alumnos desarrollen la habilidad de escribir legiblemente es necesario que cumplan con ciertos prerrequisitos preceptuales y de coordinación motora que les permitan dirigir sus movimientos musculares para trazar las grafías. Si los tienen, la segunda parte del proceso consiste en enseñarles de forma directa, y desde el inicio, una secuencia determinada para el trazo de las letras, enfatizando en la direccionalidad, las relaciones de tamaño y las formas precisas que deberán presentar.
Condiciones para iniciar el proceso de la escritura
Hay ciertas condiciones necesarias para que un niño pueda iniciar el proceso de escritura: tomar el lápiz correctamente, trazar círculos y líneas sin dificultad, seguir instrucciones, ubicarse en el espacio gráfico, manifestar deseos de escribir y de comunicar sus ideas. Para escribir se requiere una buena coordinación muscular que el niño adquiere durante el juego, cuando dibuja, colorea, pinta y cuando hace deporte.
Aprender la direccionalidad para leer y escribir puede ser muy confuso para los niños que están aprendiendo las arbitrarias reglas que se utilizan en los idiomas.15 Esta autora considera que hay ciertos conceptos o movimientos que hay que enseñar a los niños, por ejemplo, utilizar la página izquierda antes que la derecha; escribir de arriba abajo en las líneas de la página; escribir de izquierda a derecha en la línea, regresar a la izquierda al terminar una línea, escribir de izquierda a derecha las palabras. También hay que enseñar el uso que se puede hacer de los espacios.16
Para asegurarse de que el niño está tomando bien el lápiz hay que verificar que el pulgar e índice lo aferren como pinza y que éste descanse en el dedo medio. La muñeca no debe estar torcida en un ángulo. Además, los trazos deben ser de arriba abajo, pues quedan mejor así. Debido a que es más fácil escribir líneas horizontales y verticales que diagonales, hay que pedir que primero escriban “e, f y t antes que a o m”.
Desde el kínder, las profesoras deben asegurarse de que los niños hagan círculos y líneas; deben cuidar que escriban las letras de arriba abajo y no a la inversa, y enseñarlos a tomar bien el lápiz (de preferencia del número 2).17 También deben aprender a hacer el trazado en una dirección determinada.18
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| Figura 1. Ejemplo de ayudas que indican al niño el inicio y otros puntos clave en el trazado de las letras. Sims y Weisberg, 2001, p. 362. |
De acuerdo con diversos autores19, antes de que un niño comience a escribir letras debe haber desarrollado ciertos patrones motores, como la habilidad de hacer trazos grandes utilizando patrones motores gruesos; emplear los dedos como pinza; tomar el lápiz correctamente, y hacer trazos uniformes.
La enseñanza directa
La mejor manera de enseñar a escribir es la enseñanza directa, con demostración y con un monitoreo cuidadoso.20 De preferencia en periodos separados y con práctica supervisada del profesor.21
Farris (1991) critica que el enfoque global de la enseñanza de la lectoescritura descuide la enseñanza de la caligrafía. Considera que un punto crítico es la enseñanza de cómo formar las letras. Opina que en segundo o tercer grado ya es muy tarde para modificar los patrones de escritura que los niños han practicado durante cientos de horas.
El principal determinante de una buena caligrafía es el tipo y la frecuencia de ayuda que se da a los niños mientras escriben:
| Estas ayudas pueden variar en el grado de control de estímulo, desde un control total, como cuando se puntean las letras que se van a trazar, a otras ayudas mínimas, que controlan las dimensiones de la construcción de las letras, por ejemplo, el espaciado, la direccionalidad, el alinemiento y el lugar de inicio de las letras respecto a las líneas de la página.22 |
El papel tan importante que desempeñan las ayudas en la página, para lograr una letra legible, se debe a que la escritura la hace el alumno de manera independiente, sin una supervisión continua del profesor. Cuando las páginas contienen ayuda pobremente diseñada, el resultado es un conjunto de errores en la formación de letras que pasan inadvertidos y que más adelante son difíciles de modificar.23
En la imagen anterior (figura 1), se pueden apreciar las ayudas, que son indicios en forma de puntos gruesos y débiles que indican al niño el inicio y otros puntos clave en el trazado de las letras.
Estudios realizados mostraron que aunque inicialmente la letra de los niños es mejor cuando siguen los indicios de escritura que se les ponen en una página, se presenta la dificultad de que esto consume mucho tiempo, y cuando se quitaban las ayudas, los niños cometían muchos errores. En contraste, cuando se les pedía copiar, hacían las letras de manera rápida y continua, sin tener que seguir el contorno de una letra dibujada.24
Askov y Greff (1975) realizaron experimentos para probar si era mejor un método que ayudara al niño a escribir sobre letras punteadas o si daba mejores resultados la copia de las letras. Encontraron que había claras ventajas de enseñar el método de copiado, pues les permitía hacer letras más pequeñas, de manera rápida y con meros errores.
Enseñar explícitamente a todo el grupo cómo se escribe una letra, toma poco tiempo; luego los niños pueden trabajar de manera independiente. Las metas son la consistencia y la legibilidad.25
Una mención sobre los zurdos
Enseñar a escribir con letra clara implica tener en mente que algunos niños, como los zurdos, necesitan cierta atención, como no ponerlos en una mesa junto con un diestro a fin de que no queden codo con codo, etcétera.
Para escribir correctamente, los zurdos deben tener un buen dominio de la manera en que toman el lápiz a fin de tener suficiente control sobre esta herramienta de escritura y, al mismo tiempo, les permita ver lo que están escribiendo.26
Descripción del método seguido con un grupo de primer grado en una escuela pública
Al inicio del año escolar, la profesora pide un cuaderno de cuadros debido a que éstos segmentan el espacio gráfico y los niños pueden tener puntos de referencia para el trazado de las letras. El cuaderno es tamaño profesional y solicita que lo utilicen de manera horizontal para que quepan enunciados completos.
El tipo de letra que se enseña es script o de molde, puesto que es más sencilla que la cursiva, ya que consta sólo de círculos, semicírculos, rectas y arcos, que permite apreciar con facilidad la relación de tamaño y es más sencilla de trazar por el pequeño número de elementos que forman el sistema. Además, la letra script tiene la ventaja de que se escribe individualmente. Se reconoce que tiene la desventaja de que los alumnos tienden a confundir algunas letras, por ejemplo la p, b, d y q, pues la estructura es la misma, su diferencia estriba en la posición espacial de los elementos. Por ello es muy importante trabajar la lateralidad y llamar la atención de los niños, todo el tiempo, en cuanto a los aspectos de ubicación espacial: arriba, abajo, izquierda y derecha. Es necesario que aprendan una manera uniforme de dibujar las letras, pues estos movimientos construyen patrones neuromotores difíciles de modificar más adelante.
La preparación para la escritura
En septiembre, cuando comienza el ciclo escolar, por lo general los niños no saben hacer letras, su coordinación visomotora no es muy buena, no utilizan conceptos espaciales que les permitan seguir instrucciones y desconocen las convenciones de la escritura, como trabajar de derecha a izquierda, de arriba abajo, utilizar líneas como referencia, etc. Por ello, las primeras tres semanas la profesora se dedica a trabajar conceptos espaciales, puntos de referencia, coordinación visomotora y convenciones de la escritura, todo esto de manera integrada en un conjunto de ejercicios, y da retroalimentación positiva: “Qué bien”, “son unos niños muy listos”, etc. Cuando ellos se cansan, les enseña a cantar canciones en que se refuerza la lateralidad.
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| Figura 2. Ejemplo de algunos ejercicios gráficos. |
En los días siguientes continúa dedicando tiempo a mostrar a los niños cómo dibujar ciertos patrones para que ejerciten su coordinación visomotora, la lateralidad y la ubicación en el espacio del cuaderno, y les recalca los aspectos convencionales de la escritura: “Escribimos de arriba abajo y de izquierda a derecha”.
Pide a los niños que hagan ejercicios que van de simples a complejos. Estos ejercicios gráficos no son letras, pero les permiten desarrollar las habilidades necesarias para posteriormente trazarlas. En la página anterior (figura 2) se presentan algunos ejemplos.
Puede apreciarse que el primer ejercicio es sólo con líneas verticales y horizontales, mientras que el penúltimo incluye diagonales y el último tiene cuadrados con otra figura dentro y relacionadas con otros cuadrados.
El trazado de letras
En el pizarrón, que tiene una parte cuadriculada con líneas tenues, les escribe la fecha y pide que copien los trazos que ella hace, y junto con el modelado les va dando instrucciones verbales para guiar sus acciones. La fecha inicia así: “Hoy es...”. La profesora se para de espaldas a los niños para que su izquierda y derecha queden igual que la de ellos. Entonces les dice: “En el primer cuadro de la izquierda”, levanta la mano izquierda y dice “izquierda, izquierda”, los niños levantan la mano izquierda. Luego les dice: “Una raya paradita, de dos cuadros, sobre la raya izquierda del cuadro”. Ella (con la mano derecha) escribe la línea en el pizarrón y observa lo que hacen los niños. Con la misma precisión les indica la otra línea vertical y luego la horizontal que las une hasta que forma la “H”. Pasa rápidamente por los lugares y retroalimenta el desempeño de cada niño.
Luego sigue con la “o”; les indica que es un círculo que se traza desde el punto central superior del cuadro, hacia la izquierda y que va tomando las cuatro líneas del cuadro en su parte media. La escribe, los niños también y ella pasa rápidamente por todos los lugares y observa que la hayan hecho bien. De esa manera los alumnos copian los trazos con precisión y la fecha queda escrita en el cuaderno, aunque ellos aún no saben escribir un texto. Esto les permitirá copiar mensajes y tareas en su cuaderno para que la mamá los lea.
Luego la profesora les va enseñando sistemáticamente las letras. Les pide que las tracen en el aire, que pasen sus dedos sobre letras de lija y que las hagan en plastilina. A medida que los niños van logrando mejor coordinación, les escribe palabras en el pizarrón, sus nombres, vocablos comunes, etc., y los alumnos las copian del pizarrón con la consigna que después de cada palabra pongan un punto en los dos cuadros siguientes antes de escribir otra palabra.
Al cambiar de renglón les pide que marquen con un punto cada uno de los dos cuadros que siguen hacia abajo y en la tercera línea sigan escribiendo. A partir de este momento insiste frecuentemente en que dejen dos lugares a la derecha y dos lugares hacia abajo. De esa manera las palabras quedan bien delimitadas, no se pegan una con la otra, y los extremos de las letras que salen del cuadro no se unen con el extremo de las que salen de la otra línea; así, las letras se ven bien hechas y el cuaderno ordenado.
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| Figura 3. Cuadernos con ejemplos de ejercicios. |
En las semanas posteriores se sigue poniendo énfasis en que se escribe de izquierda a derecha, de arriba abajo y que después de cada letra se dejan dos espacios a la derecha; que marcan con puntos; que después de cada línea se dejan dos espacios hacia abajo y que el cuerpo de las letras debe hacerse casi tocando el contorno del cuadro; que las mayúsculas deben llegar hasta el cuadro de arriba y que los extremos de algunas letras llegan hasta el siguiente cuadro, ya sea arriba o abajo, como puede apreciarse en las fotografías de los cuadernos de los niños (figura 3).
Hacia el final del primer grado, se pide a los niños que traigan un cuaderno de cuadro más pequeño, y cuando corresponda trabajar con los niños de segundo grado, se solicita que cambien el cuaderno de cuadros por uno de doble raya; al final de segundo grado ya pueden trabajar en uno de raya normal.
La eficacia del método
Un año después aún se notan los efectos de la enseñanza. En las fotos de los cuadernos se puede apreciar que en un caso la letra sigue siendo grande, pero en otro ya disminuyó el tamaño; pero en ambos casos, que son niños de segundo grado, la letra se mantiene legible (figura 4).
Si se contrasta la escritura de estos niños con la de otros que también son de segundo grado, pero que no siguieron un método explícito de caligrafía, salta a la vista la diferencia notable en la legibilidad de los textos de los niños de un grupo y otro (figura 5).
En ese grupo hay casos extremos de letra poco legible como el siguiente (figura 6).
Con el método descrito en los párrafos anteriores se trató de mostrar cómo un poco de trabajo inicial puede tener efectos duraderos en la caligrafía de los niños. No se pretende dar una idea ingenua de que hay una sola buena manera de enseñar a escribir, sino señalar la importancia de tener la intención de enseñar esta habilidad, de utilizar un método consistente para ello y cuidar la calidad de la escritura durante toda la primaria. Las maneras pueden ser muy variadas, pero es importante hacerlo.
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| Figura 4. Letra legible en un grupo de segundo año. |
Figura 5. Diferencia en la letra de niños de otro grupo. |
Un poco de tiempo que se dedique, de manera sistemática, a enseñar a los niños a desarrollar habilidades visomotoras, a reconocer el espacio gráfico y utilizar conceptos espaciales, a comparar los elementos que conforman las letras, a indicar las reglas convencionales particulares del español y supervisar que los niños separen las palabras y dejen un espacio suficiente y uniforme entre línea y línea, puede tener un fuerte efecto en la calidad de la caligrafía y en la velocidad con que se escribe, lo que permite que los recursos cognitivos de los niños se utilicen para planear y redactar el mensaje, y no en los aspectos mecánicos de la escritura.
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| Figura 6. Ejemplo de letra poco legible. |
A manera de conclusión
Aunque se descuida, la caligrafía sigue siendo un asunto educativo importante, pues de ella depende que el mensaje escrito cumpla con su función comunicativa. Si a los niños no se les enseña a escribir de una manera directa y sistemática, muchos de ellos invertirán en esta actividad mecánica parte importante de los recursos cognitivos que podrían utilizar para la planeación y la fluidez del contenido de su mensaje. Además, podrían tardar más tiempo en terminar sus tareas, tener dificultad para tomar apuntes, tender a evitar actividades que incluyan la escritura y estarán expuestos a recibir peores calificaciones de parte del maestro que aquellos niños que produjeron un texto con la misma calidad en la expresión, pero con mejor caligrafía.
El método que se expuso ha dado buenos resultados, pues los niños escriben con letra legible y la calidad de ésta se mantiene aun en el siguiente grado. Este método es sólo una de las maneras en que se puede ayudar a los niños a tener una buena caligrafía. Seguramente otros profesores preferirán utilizar cuadernos de doble raya o de raya común en lugar del cuaderno de cuadros utilizado por esta profesora, u optarán por indicar que se utilice de manera vertical en lugar de horizontal. Quizá quieran asignar ejercicios de motricidad diferentes de los que aparecen en este artículo; sin embargo, el punto central es que sí hay métodos para lograr que los niños aprendan a escribir de manera eficaz y eficiente.
La enseñanza debe ser directa y explícita, con supervisión del trabajo independiente, hasta que se formen patrones neuromotores que permitan la automatización de la escritura, lo que servirá posteriormente como vehículo para la composición de textos y otras actividades necesarias en el ámbito académico. El propósito de la escritura es la comunicación de mensajes, por lo general de manera diferida en el tiempo. La letra clara es una condición indispensable para que tal comunicación ocurra.
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Notas
1 O´Hare y Brown, 1989a; 1989b.
2 Berninger, 1999; Graham y Weintraub, 1996.
3 Koenke, 1986.
4 Malloy-Miller, Polatajko y Anstett, 1995.
5 Sheffield, 1996.
6 Tseng y Cermak 1993.
7 Sweedler-Brown, 1992.
8 Graham y Weintrabu, 1996.
9 Graham, Harris y Fink, 2000.
10 Idem.
11 Berninger y Graham, 1998.
12 Farris, 1991.
13 Graves, 1991. |
14 Manning y Manning, 1994.
15 Clay, 1993.
16 Idem.
17 Farris, 2005.
18 Roberts, 2005.
19 Scriber, 2005. 20 Clay, 1993.
21 Farris, 1991.
22 Sims y Weisberg, 1984, p. 360.
23 Idem.
24 Idem.
25 Einhorn, 1999. 26 Peachey, 2004. |
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