|
|
Botella al mar:
narrativas infantiles desde la escuela
Juan Manuel Domínguez Serna
|
Estimados maestros:
Escribir una carta para ustedes, por medio del Correo del Maestro, es como lanzar una botella al mar con un mensaje dentro: ¿quién lo leerá?
Todos nosotros, en algún momento de nuestra infancia, escribimos o pensamos una carta; algunos por gusto, otros por necesidad o deseo: desde la famosa carta para los Reyes Magos hasta nuestras primeras líneas de amor.
La intención de escribirles es compartir el proyecto Botella al mar: narrativas infantiles desde la escuela, que inicié este año con dos escuelas activas: Herminio Almendros y Decroly,1 ambas con más de 35 años apostando por una educación integral por y para la vida.
|
Ovide Decroly, 1871-1932.
www.centrorefeducacional.com.br |
Como ustedes saben, todas las sociedades humanas inician y concluyen con la lengua: habitamos un mundo de lenguaje. Desde que somos niños comenzamos un doble aprendizaje: escuchar y decir. El niño, diría Ovide Decroly, “adquiere más fácilmente algunas palabras, algunas expresiones o algunos significados de frases cuando éstas se asocian con sensaciones vivas, sobre todo aquellas que producen placer, dolor, temor, deseo o cualquier otro sentimiento”. El lenguaje, entonces, nos da el sentimiento y conciencia de pertenecer a una comunidad. Una escuela es, también, una comunidad educativa donde los niños experimentan muchas posibilidades del lenguaje: en los recreos y en los salones –entre otros muchos espacios– van (con)formando parte de su visión de mundo.
Botella al mar es un intento por recuperar las narrativas infantiles a través de la correspondencia interescolar. Hablamos de palabras y de símbolos, del universo cultural del que todos participamos –comenta García Molina– “a condición de que no pertenezca, en exclusiva, a nadie. La cultura (...) no es de nadie y es de todos porque no se pierde cuando se da. Apre(he)ndemos la cultura y la transmitimos. La recibimos de otros, que a su vez la recibieron de otros. La única condición es que esa donación se siga llevando a cabo”.2 En las cartas, diría Julio Cortázar, “se operan las comunicaciones profundas, lentas botellas errando en lentos mares”.
Tal vez la referencia más inmediata que tengan o les venga en mente al escuchar correspondencia interescolar sea el nombre de Célestin Freinet. Fue en 1925 que él comprendió que el trabajo cotidiano de los niños en la escuela podría ser un medio de correspondencia con otras escuelas: “En 1926, mi pequeña clase –dijo Freinet– empezó un intercambio muy regular con otra escuela (...). La experiencia fue decisiva y desde entonces he realizado intercambios tan asiduos y entusiastas”.3 El material que utilizaban era –y lo recuerdo porque ya ven que estamos en crisis económica y ecológica– cualquier papel que cayera en sus manos, “incluidas papeletas de votación” (no piensen mal, no estoy promoviendo el abstencionismo en las próximas elecciones, eso lo dijo Freinet en 1926).
Dentro de las técnicas Freinet hay toda una metodología para la correspondencia interescolar. No quise pasar por alto esa mención, pero nuestra metodología es otra. De esos apuntes quiero resaltar algunos comentarios o recomendaciones que hace Célestin y que los maestros involucrados en Botella al mar han notado “sobre la marcha”, o mejor dicho, en alta mar:
| ¡Hay que ver la recepción de estos envíos en clase! El interés es máximo. Todo el mundo recibe como una reliquia la carta de su corresponsal, la guarda cuidadosamente, se la lleva a su casa y la conserva con celo. Sólo hay una alteración posible: el que algunos no reciban su carta, esté enfermo o no la haya escrito.4 |
Más de 30 años con esta experiencia llevaron a Freinet a comentar que no había acontecimiento pedagógico que pudiera animar lo que las cartas despertaban en los niños... En esta semana entré a un salón de clases para observar cómo recibían los niños la correspondencia interescolar. ¿Qué puedo decir de lo que vi? “¡Hay que ver la recepción...”, como dijo Freinet hace casi medio siglo.
Aunque todavía no comento nuestra metodología, sólo dije que es otra (claro que el punto de partida es la experiencia de la correspondencia interescolar de Freinet), tal vez surja en ustedes una pregunta: ¿vale la pena escribir?, ¿para qué correspondencia por medio de cartas “a la antigüita” si ya hay emilios? (así nombran muchos niños y jóvenes a los correos electrónicos, por lo de e-mail). Podría comentarles un poco sobre la historia de la humanidad y la escritura, para comprender su importancia, pero mejor les recomiendo la lectura de algunos de los títulos de la colección Lenguaje-Escritura-Alfabetización, coordinada por Emilia Ferreiro (ver bibliografía). Prefiero transcribir un fragmento del libro Escribir, de Marguerite Duras (en algunas ocasiones prefiero la literatura):

|
Escribir es intentar saber qué escribiríamos
si escribiésemos.
Escribir
no puedo
nadie puede
hay que decirlo: no se puede
y se escribe.
La escritura: la escritura llega como el viento,
está desnuda, es tinta, es lo escrito,
y pasa como nada pasa,
nada, excepto eso, la vida.
|
Célestin Freinet, 1896-1966.
www.cdcc.sc.usp.br |
Como les decía, nuestra metodología es diferente –en parte– a la que propuso Freinet. En el ámbito educativo hay algunas propuestas metodológicas para trabajar narrativas con niños; dos propuestas resaltan para nuestro proyecto: el trabajo de Rossana Podestá Siri con niños nahuas de México y los trabajos de Isabel Requejo con niños en escuelas de Tucumán, Argentina.
La correspondencia interescolar, que en su momento apoyaron Freinet y Decroly, genera un diálogo. El papel protagónico lo tienen los niños: “Se explora un proceso identitario: ¿Quién soy frente al otro?”.5 No hay que olvidar que una de las razones del uso de la narrativa en la escuela es que somos “organismos contadores de historias (...) que, individual y socialmente, vivimos vidas relatadas”.6 Compartir y analizar las narrativas infantiles es descubrir cómo experimentamos el mundo.
Dar la palabra a los niños es un doble compromiso. Por un lado, el respeto a su forma de decir, y por otro, respeto entre ellos mismos, porque dar la palabra los compromete con otro, es –digamos– ceder la propia palabra para que otro la evoque.
Una metodología evocativa, como la propuesta por Podestá, genera, para nuestro caso en Botella al mar, cuatro tipos de diálogos complementarios: entre los niños del mismo grado, entre los docentes frente a grupo, entre los diferentes grupos de cada grado y con el coordinador del proyecto.
Los contenidos que estructuran el proyecto son, a saber:
I. ¿Quién soy?
II. ¿Dónde vivo?
III. ¿Cómo es mi escuela?
IV. Lo que juego
V. ¡Nos vamos de viaje! (en ambas escuelas hay un viaje de prácticas o campamento)
VI. ¡Cuéntame un cuento!
VII. Préstame un libro
VIII. Tenemos un problema
IX. ¿Cómo solucionamos un problema en el grupo?
Los contenidos son sólo una guía. La ruta a seguir dependerá de los intereses de los niños. A medida que fluya la comunicación con los tres primeros asuntos, la espontaneidad de los niños marcará ejes temáticos que seguiremos. Si se fijan bien, los contenidos marcan una correspondencia individual y otras veces colectiva (de grupo a grupo). El proceso de evaluación del proyecto se irá construyendo, mes con mes, junto con las directoras (ya hay una propuesta metodológica para que los niños y maestros evalúen desde el salón de clases).
Bueno, a estas alturas de la carta ya se estarán preguntando: “¿Cómo les va en el proyecto?, ¿cuántas correspondencias han intercambiado?, ¿cuándo iniciaron y cuándo terminarán?”, entre otras cosas.
Para el desarrollo del proyecto, iniciamos con la presentación de Botella al mar con los niños. En las dos escuelas ya tenían la experiencia de correspondencia interescolar, pero con otra metodología. Nosotros ahora incluimos: trabajar con ejes temáticos –establecidos y generados por los intereses de los niños– y documentar la experiencia –además, compartirla, como ahora lo hacemos–.
 |
Las cartas se escriben a mano y se envían, juntas (las de cada grupo), en un sobre. Por principio de cuentas, cada fin de mes enviamos correspondencia. La última semana de diciembre fue nuestro primer intercambio de cartas, y durante la primera semana de enero se leyeron en círculo de lectura las cartas recibidas en cada grupo. Esta primera carta respondió a las preguntas ¿quién soy? y ¿dónde vivo?, como una manera de presentarme a otro. No hubo un destinatario fijo, quiero decir que cada niño sólo se presentó a otro. La carta tuvo –tiene– diferentes rutas: cómo me llamo, la historia de mi nombre, quiénes son mi familia, cómo soy físicamente, cómo soy emocionalmente, qué me gusta... entre otras n posibilidades que hay que tener en cuenta al momento de escribir. De esa primera correspondencia les muestro cuatro cartas, dos de cada escuela:*
 |
Cuánta razón tenía Freinet cuando escribió lo que genera en los niños la correspondencia interescolar. Hace poco, el escritor Amoz Oz publicó en la revista Nexos el ensayo “Identificarse con el otro”. Cito textual:
| Creo que imaginar al otro es un antídoto poderoso contra el fanatismo y el odio (...) Imaginar al otro no es sólo una herramienta estética. Es, desde mi punto de vista, también un imperativo moral mayor. Y finalmente imaginar al otro –si me prometen no citar este pequeño secreto profesional– imaginar al otro es también un profundo y muy sutil placer humano.7 |
Escribo esta carta en el mes de febrero, ya se dio el siguiente intercambio: el contenido de la carta fue “¿Cómo es mi escuela?”. La segunda carta, que ya tuvo destinatario con nombre y apellidos, fue, como mínimo, respuesta a la carta anterior y el contenido de esta entrega. Metodológicamente, ustedes se preguntarán cómo le hicimos para asignar corresponsales. Sencillo: lo hicimos por orden alfabético, esto es, como se dice popularmente, “por número de lista”. Ningún grupo de ambas escuelas tiene el mismo número de integrantes, lo que quiere decir que algunos niños escribirán y recibirán dos cartas en el mismo mes. Dos escuelas: Herminio Almendros y Decroly. Ya comenté que ambas han apostado a que los niños participen en el proceso educativo, las dos tienen la herencia del movimiento de la Nueva Escuela. Mejor dejo que los niños lo digan (para compartir estas cartas que tienen destinatario fijo tuve que pedir concesión a los corresponsales. También me hubiera gustado compartir las cartas de las maestras de quinto grado, Selene y Rocío, que ya intercambiaron correspondencia. Y qué decir del diseño de los sobres de cada niño, son una obra de arte, pero sobre todo son un gesto de hospitalidad, en el sentido primero de la palabra. Quisiera compartirles más pero, como dirían nuestras abuelas, “no se puede todo”). Bueno, aquí van algunas cartas de la segunda entrega:*

|
 |
El eje temático para la siguiente entrega es “Lo que juego”. En este punto habrá una carta de grupo, aparte de la individual. La correspondencia grupal es, sobre todo, para compartir un juego que al grupo le agrade: nombre del juego, instrucciones para realizarlo y razones por las que les gusta. La carta individual contendrá, mínimo, respuesta a la misiva anterior y “lo que juego”.
En cada eje temático hay lecturas de apoyo para los maestros, verbigracia, para esta correspondencia distribuimos a los maestros tres lecturas: El juego y la subjetividad en el niño, que comenta la importancia del juego desde el psicoanálisis; El libro de juegos, un catálogo de juegos colectivos recopilados en 1900 en Inglaterra; El juego y los juguetes, un texto de Ovide Decroly. Reitero: cada eje temático tiene material de apoyo.
Queridos maestros: nuestra Botella al mar va y viene con la marea. La intención de escribirles fue compartir parte de esta experiencia y, por qué no, generar el interés para que en su escuela inicien, recuperen o continúen la correspondencia interescolar (miren que ya se generó otro diálogo, con ustedes). Me despido, dejo un correo electrónico por si quieren conocer más detalles (el texto del proyecto completo) o comentar algo (iniciar una nueva correspondencia con nosotros). Los dejo con un fragmento de Piedra del sol, de Octavio Paz:
–¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuándo somos de veras lo que somos?
(...)
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros...
Hasta pronto.
Juan Manuel Domínguez Serna juanmaklimtderkuss@yahoo.com
Coyoacán, D.F., México.
|
Bibliografía
bruner, Jerrome, La fábrica de historias: derecho, literatura, vida, fce, Buenos Aires, 2003.
cabrera, Ana Patricia, “El juego en la subjetividad del niño”, en José Luis Ramos (comp.), Juego, educación y cultura, enah, México, 1999.
cardona, Giorgio Raimondo, Antropología de la escritura, Col. Lenguaje-Escritura-Alfabetización, Gedisa,
Barcelona, 1991.
catach, Nina (comp.), Hacia una teoría de la lengua escrita, Col. Lenguaje-Escritura-Alfabetización, Gedisa,
Barcelona, 1995.
chartier, Anne Marie y Jean Hébrand, Discursos sobre la lectura, Col. Lenguaje-Escritura-Alfabetización,
Gedisa, Barcelona, 1994.
connelly, Michael; Jorge Larrosa; Remei Arnuaus; Virginis Ferrer; Jean Clandinin, y Maxine Greene, Déjame que te cuente: ensayos sobre narrativa y educación, Alertes, Barcelona, 1995.
decroly, Ovide, “Los juguetes; ocupaciones recretivas; los juegos educativos”, en Ovide Decroly, y E. Moncham, El juego educativo. Iniciación a la actualidad intelectual y motriz. Morata, Madrid, 1986, pp. 25-36.
delfos, Martine, Me escuchas: cómo conversar con niños de cuatro a doce años, Bernard van Leer Fondation, Ámsterdam, 2001.
desbordes, Françoise, Concepciones sobre la escritura en la Antigüedad Romana, colección Lenguaje-Escritura-Alfabetización, Gedisa, Barcelona, 1995.
fernández enguita, Mario, “La educación en la sociedad informacional”, en Seminario Aprender en la era de la información, Fundación Santillana, Madrid, 2000.
ferreiro, Emilia, I. García y N. Ribeiro, Caperucita roja aprende a escribir, Col. Lenguaje-Escritura-Alfabetización, Gedisa, Barcelona, 1996.
freinet, Célestin, “La correspondencia interescolar”, en El diario escolar, Laia, Barcelona, 1974.
freire, Paulo, Cartas a quien pretende enseñar, Siglo xxi, México, 1994.
garcía molina, José, Dar (la) palabra: deseo, don y ética en la educación social, Gedisa, Barcelona, 2003.
godoy, Jack, Cultura escrita en sociedades tradicionales, Col. Lenguaje-Escritura-Alfabetización, Gedisa, Barcelona, 1993.
greenaway, Kate, Libro de juegos, Libertarias, Madrid, 1989.
olson, David y Nancy Torrance, Cultura escrita y oralidad, colección Lenguaje-Escritura-Alfabetización, Gedisa, Barcelona, 1991.
podestá siri, Rossana, Nuestros pueblos de hoy y siempre: el mundo de los niños nahuas de México a través de sus propias letras y dibujos, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades/Universidad Autónoma de Puebla, México, 2002.
requejo, Isabel, Oralidad y escritura infantiles: desafíos para la escuela de fin de siglo, Instituo cerpacu / Sección Lingüística y Educación / Facultad de Filosofía y Letras, Buenos Aires, [s/f].
, Identidad lingüística y educación emancipadora: debates y propuestas desde la lingüística social, Tucumán, Instituo cerpacu / Sección Lingüística y Educación / Facultad de Filosofía y Letras, Buenos Aires, 2004.
sampson, Geoffrey, Sistema de escritura, Col. Lenguaje-Escritura-Alfabetización, Gedisa, Barcelona, 1996. |
1Decroly Comunidad Educativa. Zacatecas #88, Col. Roma, Del. Cuauhtémoc, D.F., México. Tel. 5584 1994.
Herminio Almendros. Chimalcoyotl #97-A, Col. Toriello Guerra, Del. Tlalpan, D.F., México. Tel. 5606 8899.
2José García Molina, Dar (la) palabra: deseo, don y ética en la educación social, Gedisa, Barcelona, 2003, p. 100.
3Célestin Freinet, “La correspondencia interescolar”, en El diario escolar, Laia, Barcelona, 1974, p.131.
4Ibidem.
5Rossana Podestá, Nuestros pueblos de hoy y siempre: el mundo de los niños nahuas de México a través de sus propias letras y dibujos, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades/Universidad Autónoma de Puebla, México, 2002, p.110.
6Michael Connelly et al., Déjame que te cuente: ensayos sobre narrativa y educación, Alertes, Barcelona, 1995, p.11.
*N. del E. Una de estas cartas, la de Renata, de 6º grado, aparece a color al inicio del artículo.
7Amoz Oz, “Identificarse con el otro”, Nexos, noviembre de 2005.
*N. del E. Una de estas cartas, la de Jimena Xhrovet, aparece a color al inicio del artículo. |
|
|
|
|
|