En un esfuerzo por divulgar estudios y casos de prácticas educativas en países latinoamericanos, el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ilce) y el Consejo Empresario de América Latina (ceal) han editado Buenas prácticas de educación básica en América Latina, obra en dos volumenes que detalla enriquecedoras experiencias de 18 países de la región.
Los distintos casos que se presentan incluyen una contextualización que nos sitúa en el país y en la dinámica educativa del mismo. Con un esquema explicativo común podemos conocer cómo se ha trabajado en distintos temas clave que conciernen a la educación, a saber: calidad, equidad, administración y organización escolar, evaluación y actualización docente, financiamiento, nuevas tecnologías y programas no formales.
Describir y dar a conocer las buenas prácticas es siempre gratificante, pero al mismo tiempo es difícil considerar, definir y acordar qué se debe entender por buenas prácticas en educación. Para ello se realizaron diversas reuniones y debates con investigadores de distintos países, con distintas experiencias y trayectorias profesionales, con el objetivo común de “entregar al ceal el estudio de un conjunto de experiencias e innovaciones en educación que presenten resultados alentadores y que de preferencia sean reproducibles”.1
En la Presentación de la obra, el secretario de Educación Pública, Reyes Tamez Guerra, presidente del Consejo Directivo del ilce, dice lo siguiente:
| No obstante este libro pone el énfasis en las recomendaciones a los empresarios para que apoyen la educación de nivel básico y la formación de maestros o programas de educación no formal, sus enseñanzas rebasan ese marco. Sus análisis y sugerencias son útiles para los Ministerios de Educación, oficinas de ayuda externa de varios países, organizaciones no gubernamentales e instituciones multilaterales; y sus conclusiones son idóneas para supervisores, directores de escuela y maestros que están al frente de un grupo. |
El doctor Carlos Ornelas, director del proyecto, comenta en el Prólogo que durante dos años se recopilaron más de 200 experiencias de las cuales se decidió documentar 54, tres por cada país. Los ejemplos son diversos y variados, lo que permite tener un panorama extenso de casos y muestras de proyectos educativos en activo que ya se han concretado y desarrollado, basados en distintos modelos, ejes temáticos y preocupaciones. La descripción de ellos es profunda y clara, con una consideración contextual y política didáctica que permite un posterior análisis y réplica en otros contextos.
Estos elementos permiten al lector, sea éste maestro, investigador, empresario, funcionario, miembro de la sociedad civil o un interesado en la educación y en la práctica educativa, considerar la adaptación de estos casos en su trabajo práctico y cotidiano.
De México se mencionan tres casos. El primero se titula Ataque a la pobreza y cursos comunitarios en México (pp. 323-333), y se trata de una experiencia gubernamental que llevara a cabo el Consejo Nacional de Fomento Educativo (conafe). El proyecto, que comienza en 1971, se dirige a las comunidades rurales e indígenas más pobres del país con una estructura no formal y con la participación de los instructores comunitarios como figuras educativas, jóvenes de comunidades cercanas que no tienen la carrera de maestros ni están sindicalizados, pero tienen mayor conocimiento de la realidad y mayor entrega en su trabajo docente.
La Casa de la Ciencia en México (pp. 583-594) es un proyecto de carácter no gubernamental situado en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, estado donde los indicadores educativos son muy desalentadores, especialmente el de deserción –el más elevado del país– y el de reprobación –con el segundo puesto más alto–. Esta institución ofrece formación y capacitación a los docentes para perfeccionar sus técnicas de enseñanza inspirados en la teoría constructivista y se enfoca en las asignaturas científicas.
El tercer proyecto, Escuelas públicas con tecnología para la educación en México (p. 556-670) promueve la equidad en el acceso a la tecnología de la información con apoyo del sector privado empresarial, concretamente el programa Únete, y emprende la mejora en la calidad del aprendizaje en las escuelas públicas; además, impulsa la donación de computadoras a las escuelas y material pedagógico para utilizar con las computadoras en las aulas.
Es importante destacar que para este libro se ha contado con el apoyo de distintos sectores –empresarial, gubernamental, no gubernamental, tecnológico, etc.–, lo que hizo más factible este complejo y extenso trabajo, pues para la concreción de buenos proyectos y prácticas en educación, necesariamente se debe establecer una colaboración entre estos ámbitos, muchas veces desarticulados.
En el apartado Conclusiones y sugerencias: Aprender y reproducir, el doctor Ornelas relata aspectos que determinan lo que podemos reseñar como buenas prácticas, que no pueden dejarse solamente en manos de los gobiernos y los sindicatos docentes. El autor insiste en la colaboración de los diversos sectores y en que el sector empresarial, en los distintos países de la región, debe recoger las experiencias descritas en los libros y replicarlas según los diversos contextos y situaciones.
*Reseña del libro Buenas prácticas de educación básica en América Latina. Un proyecto del Consejo Empresario de América Latina y del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, tomos 1 y 2, Carlos Ornelas (coord.), ilce / ceal, México, 2005.
Cabe mencionar que el proyecto tiene como antecedente el texto de Ana María de Andraca (coord.), Buenas prácticas para mejorar la educación en América Latina, editado por el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América y el Caribe (preal) en el año 2003.
1 Carlos Ornelas, Buenas prácticas de educación básica en América Latina, p. XV.
Nota: Si desea conseguir estos libros consulte la página del Consejo Empresario de América Latina (ceal): http://ceal.ilce.edu.mx Puede comunicarse también a las oficinas del Centro de Documentación para América Latina (cedal): Tel. (0155) 57286500, ext. 2500 o enviar su solicitud por correo electrónico a la dirección: cedal@ilce.edu.mx |