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Correo del Maestro Núm. 116,enero 2006

Cómo hablar de biodiversidad
y procesos adaptativos

Ana Elisa Martínez del Río
Los monos están bien adaptados a vivir en los árboles, se pueden asir de las ramas con manos, pies y cola.

Pese a que el término biodiversidad es un joven de apenas trece años de edad,1 ha dado ya varias vueltas al mundo, ha participado en importantes cumbres internacionales y de haber registrado la patente de su prefijo, sería hoy multimillonario. Lo súper ha quedado atrás; actualmente cualquier vocablo que pretenda ser vanguardista ha de ser ultra, light, cool o bio:  bioseguridad, biocontrol, bioremediación, biodegradable, bioenergético, macrobiótico, biónico, etc. No es de extrañar, por tanto, que veamos al término biodiversidad cómodamente instalado en toda suerte de discursos periodísticos, políticos, publicitarios, científicos y, ciertamente, en los educativos. Es a estos dos últimos a quienes nada menos que la onu ha otorgado la difícil tarea de apadrinarlo y conducirlo por las homéricas sendas de la conservación y el desarrollo sustentable.

El perezoso es un animal grande y lento, que para ahorrar energía duerme 16 horas al día.

Pero, ¿qué es biodiversidad? La variedad de definiciones parece mostrar cierta crisis de identidad en el joven término, pues, a saber, biodiversidad es:

. "El capital biológico natural de la Tierra, que ofrece importantes oportunidades para todas la naciones." (Evaluación Mundial de la Biodiversidad. Resumen para los responsables de la formulación de políticas ambientales.)

. "La medida (cantidad y proporción) de la heterogeneidad de un sistema."

. "El resultado del proceso evolutivo que ha experimentado la Tierra durante 4000 millones de años y se manifiesta en todos los niveles de organización de los seres vivos: desde las moléculas hasta los ecosistemas."

. "Incluye la variedad de ecosistemas, los cuales comprenden tanto a comunidades de organismos en un hábitat particular, como las condiciones físicas bajo las cuales viven." (Wilson y Peter, 1988.)

. "La variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otros, los ecosistemas terrestres y marinos, y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte, comprende la biodiversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas." (Convenio de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica.)

. "Es además del paquete de genes, poblaciones y especies, el conjunto de interacciones que manifiestan." (Janzen, 1996.)

. "Posee tres atributos independientes: composición (identidad y variedad de elementos), estructural (organización física o patrón de los elementos) y funcional (procesos ecológicos y evolutivos)." (Gaston, 1996.)

En cualquier caso, la biodiversidad se puede entender o puede abarcar muy distintos niveles.

El camino que señalan nuestros planes de estudio parte de la célula como unidad básica de la vida, y por procesos de diferenciación, evolución y sucesión ecológica se llega a la diversidad de especies y ecosistemas, así como a las interacciones de éstos a través de las cadenas tróficas y los ciclos del carbono, nitrógeno, etc. Los temarios indican que además de los conceptos ecológicos, debe insistirse en los valores de la biodiversidad y las causas de su pérdida, así como sus consecuencias en procesos planetarios como el cambio climático.

No es de extrañar que tanto alumnos como maestros quedemos exhaustos antes de cruzar la meta, ¿pero cuán generalista y cuán especialista debe ser un discurso exitoso? Siempre que entendamos por exitoso:

Ofrecer la posibilidad de transformar los valores y el conocimiento y las conductas de los grupos sociales respecto a su medio ambiente para fomentar un comportamiento responsable por parte de los individuos y las colectividades en materia de protección y aprovechamiento racional del medio ambiente. (Principio 19 de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, Estocolmo, Suecia, 1972.)

De acuerdo con el estudio realizado por Bárbara Reachy (2004), que en su tesis de maestría realizó una caracterización de las concepciones de una muestra de estudiantes de tercer grado de educación secundaria tras su visita a Universum Museo de la Ciencia, de la unam, la situación es la siguiente: las concepciones de la mayor parte de los estudiantes sobre los conceptos de ecosistema, sistema de clasificación de los cinco reinos, cadenas tróficas, ciclo del carbono, dependencia sociedad-naturaleza y problemas ambientales son imprecisas y/o erróneas. Sus conclusiones: los estudiantes no poseen nociones previas fundamentales, su visión sobre aspectos ambientales es estrecha y superficial.

¿Qué hacer respecto a esta situación? Cierto que los enfoques han de ser necesariamente múltiples y singulares, apegados a la realidad inmediata, pero ¿cómo incorporar los cinco reinos de Whittaker a la realidad inmediata? Éste es el punto en donde propongo que nuestras herramientas docentes han de desplegar toda su capacidad de seducción en términos de crear una fascinación emotiva respecto a este tema.

La mariposa alas de cristal es un ejemplo de adaptación.

De manera especial habrá que destacar el concepto de evolución, tanto por su papel unificador como por su poder explicativo. Después de todo, "nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución" (Theodosius Dobzhansky).

La evolución como hecho y teoría permite explicar la diversidad de las formas de vida, sus múltiples adaptaciones y, al mismo tiempo, su unidad, representada en el código genético. De un modo simplista puede resumirse en tres palabras íntimamente relacionadas entre sí: diversidad, adaptación y cambio.

La variabilidad genética es el mejor aval de los ecosistemas para garantizar su estabilidad, su capacidad de respuesta y, en definitiva, su supervivencia. Una elevada biodiversidad equivale a contar con un "léxico" igualmente grande con el cual "responder" a las situaciones planteadas por el ambiente:2 ¿puedes vivir con poca agua?, ¿o donde tengas que soportar varias toneladas de agua sobre tu cuerpo?, ¿en agua muy salada?, ¿agua hirviendo?, ¿en total oscuridad?, ¿qué tal en agua hirviente, muy salada, a 10 km de profundidad, donde no exista ni la más leve esperanza de fotosintetizar?

Las ranas arborícolas tienen ventosas en sus dedos para asirse en ramas resbalosas.

Es así que el ambiente es quien va seleccionando las respuestas (combinaciones) más adecuadas. De esta manera llegamos al segundo concepto: la adaptación. Los seres vivos son como son no por capricho (propio o ajeno), sino porque de no ser así no existirían en el ambiente en el que se encuentran. ¿Pero, qué sucede si se modifican las condiciones ambientales? El cambio. Gracias a la diversidad individual, las poblaciones tienen capacidad de respuesta y surgen nuevas adaptaciones, nuevos equilibrios.

Es de gran interés introducir estos tres conceptos en las programaciones de educación ambiental a través de actividades participativas. Además, si situamos la diversidad dentro del contexto de nuestro entorno cultural (cuya evolución es mucho más veloz que la de nuestras características biológicas), podremos relacionar la educación ambiental con otras disciplinas transversales como la educación para la paz, ciencias de la salud, etcétera.

Dada su importancia, debemos poner un gran esfuerzo en sanear el concepto de biodiversidad. Las actividades, por supuesto, juegan un papel muy importante, pues permiten a los alumnos descubrir por sí mismos la realidad de los hechos biológicos. Entre las más básicas figuran las salidas al medio natural y el estudio de las especies allí existentes (clases, interacciones, etc.), junto a las actividades de laboratorio, como el análisis de una gota de agua procedente de charcas o estanques con el fin de, al menos, enumerar la diversidad de seres que la habitan.

Ojos, pa' qué los quiero

A continuación, los invito a realizar una actividad que permita desdoblar la imaginación de sus alumnos respecto a las adaptaciones convergentes en los ojos: ¿cómo es posible que el parásito de una avispa tenga ojos más desarrollados que los de un topo?, ¿por qué no son todos los ojos iguales?, ¿por qué los ojos de los gatos brillan en la noche?, ¿cómo hacen los peces para ver bajo el agua?, ¿cómo es posible que una serpiente vea el calor?, ¿qué ve el tercer ojo?, ¿por qué hay especies que han perdido sus ojos? Muchas son las preguntas sobre el mundo biológico y su diversidad; algunas disciplinas, como la biología comparada, permiten aproximarse a las respuesta.3

El jaguar está bien camuflado y es difícil verlo entre los árboles.

En sentido amplio, la biología comparada ofrece no sólo descripciones, sino también explicaciones respecto a las similitudes y diferencias que presentan las especies. Para ello considera no sólo su morfología, sino también su fisiología, la relación "adaptativa" que guardan con su ambiente, sus caracteres de historia de vida (modos de alimentación, reproducción y procreación) y, más recientemente, la biología comparada también considera el comportamiento bioquímico del metabolismo de las especies, así como sus características genéticas. Por si esto fuera poco, busca, además, descubrir cómo diferentes grupos taxonómicos entrelazaron sus historias de distribución geográfica hasta formar en la actualidad regiones o áreas de endemismo más o menos perceptibles.

Por tanto, la biología comparada guarda grandes lecciones en materia de adaptación y evolución. La pretensión no es derrocar el régimen taxonómico. Por el contrario, se trata de evocar una suerte de taxonomía amateur, en la que el público realice por sí mismo el ordenamiento de los seres a través de las características que les sean más entendibles (por lo regular son las anatómicas), y a partir de ello realizar sus propias teorías sobre la convergencia y divergencia de los grupos, así como su relación con un ambiente determinado (factor de selección).

Hoy en día existe un fuerte debate entre diversos grupos de biólogos sobre si existe una clasificación natural por arriba del nivel de especie. ¿Por qué esperar el resultado de una polémica irresoluble? Introduzcamos al salón la polémica sobre la adaptación. Después sembremos nuevas polémicas: ¿cómo se "heredan" estas adaptaciones? ¿Por qué hay tantas "soluciones" para algo aparentemente tan "simple" como lo es ver? ¿Qué sucede si las condiciones ambientales cambian tan bruscamente como ocurre ahora?

Luego será prudente poner otro asunto sobre la mesa: el aspecto ético, llegando incluso al estético. Dudo que después de conocer las particularidades de cada uno de los seres que a continuación se ilustran (ver páginas centrales), haya alguien que aún grite "¡que mueran los bichos feos!" Basta echar un ojo.

1 La acuñación del término 'biodiversidad' se atribuye a Walter G. Rossen, quien en 1985 actuó en la planeación del National Forum on Bio Diversity, en Washington D.C., y cuyos procedimientos fueron editados por Wilson y Peter en 1988 bajo el título Biodiversity.


2 Otra manera de representar la relevancia de la biodiversidad podría ser emulándola con un juego de póker: entre más cartas tienes, mayor probabilidad de obtener la combinación requerida para ganar.


3 Las imágenes propuestas para esta actividad se encuentran en las páginas centrales a color de la revista.

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