Introducción
El aprendizaje de la fisiología y la morfología del cuerpo humano, aunque parezca una cuestión más bien descriptiva, presenta dificultades. Es común recurrir a analogías para construir representaciones de aquello que no se conoce, lo cual es frecuente al tratar aspectos anatómicos (Giordan, 1987).
La investigación sobre las ideas de los niños respecto a lo “vivo” se ha venido desarrollando desde la década de 1920. Carey (1985) sugiere que la progresión en el concepto de “vivo” va unida al marco conceptual que está desarrollando el niño sobre los procesos biológicos, dado que los pequeños (4-7 años) tienen pocos conocimientos biológicos.
Los niños entre 4 y 7 años explican las funciones corporales de los seres vivos y la actividad de los objetos inanimados utilizando una “psicología ingenua” del comportamiento humano en lugar de conceptos de función biológica. Esta “psicología ingenua” se caracteriza por el razonamiento causal intencional en las explicaciones del niño, por ejemplo: “El sol sale para mantenernos calientes.” A medida que aumenta el conocimiento biológico del niño, la idea de función biológica se desarrolla independientemente de la causalidad intencional humana y el razonamiento animista se debilita.
La revisión de una serie de estudios por parte de Carey proporciona una visión de ideas de los niños pequeños respecto a su cuerpo. Él encontró que hasta los nueve años, aproximadamente, el niño imagina su cuerpo como un bolso hueco de piel que es todo “estómago”. Los más pequeños parecían relacionar el estómago con la respiración, la sangre y la energía, mientras que a los siete años surge la idea de que el estómago ayuda a “romper” o digerir los alimentos.
Carey ha revisado también varios estudios sobre los conceptos de los niños pequeños respecto al crecimiento humano. Para los niños de preescolar el crecimiento significa solamente hacerse más grande y se explica en términos de actividades deliberadas. Se asocia con el ritual y la celebración: “Te haces más grande en tu cumpleaños”, “comer el pastel de cumpleaños te hace más grande”.
Los niños establecen un concepto fisiológico alrededor de los 9 años; antes de esa edad la falta de conceptos firmes de tiempo, o incluso de identidad personal, imposibilita el desarrollo de nociones biológicas de crecimiento.
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| Muñeco Beto |
Consciente de estas ideas, Universum Museo de las Ciencias de la Unam adquirió un muñeco llamado “Beto” con el cual se pretende dar cauce a las inquietudes de los niños sobre sus conocimientos acerca del cuerpo humano.
Beto es un muñeco de tela con cierre en la parte del frente. Está sentado y mide 1.40 m de alto y 1.10 m de ancho. Podemos abrir el cierre y conocer los órganos del aparato respiratorio, digestivo y algunos otros. La presencia de Beto se puede aprovechar en talleres que aborden estos temas, como los que a continuación describimos.
Taller del aparato respiratorio
Este ejercicio permite que los niños conozcan algunos órganos que conforman el aparato respiratorio. Los pequeños podrán manipular, por ejemplo, los pulmones o la tráquea de Beto, mientras el guía les explica la función de cada uno.
Igualmente se puede aprovechar el taller para hablar sobre la importancia de no alterar el buen funcionamiento del aparato respiratorio al fumar, y de otras informaciones que más adelante desarrollaremos.
Desarrollo
Antes de dar inicio a la manipulación y el conocimiento de los órganos de Beto, el docente puede introducir el taller con un relato familiar, como el que a continuación sugerimos:
Cuando era pequeña, a veces quería comprobar cuánto tiempo podía aguantar sin respirar. Al cabo de un minuto, me daba la sensación de que me iban a explotar los pulmones, y tenía que inspirar de nuevo. Recuerdo lo agradable que resultaba volver a respirar.
La mayor parte del tiempo no pensamos en la respiración. Pero, igual que todos los seres vivos, necesitamos un gas que se llama oxígeno. Lo necesitamos para quemar el combustible de nuestro cuerpo (la comida) y ponernos en marcha. Nuestros pulmones están diseñados para tomar el oxígeno del aire. Los peces tienen branquias para tomar el oxígeno del agua.
Respiramos entre 15 a 20 veces por minuto, incluso cuando estamos dormidos. Por supuesto, respiramos más rápidamente si corremos o saltamos, pero afortunadamente, nunca debemos pensar en ello. Podríamos sobrevivir semanas sin alimento, días sin agua, pero sin oxígeno sólo podríamos sobrevivir unos minutos. |
Es importante que antes de aplicar el taller, el maestro maneje la siguiente
información:
La respiración empieza en la boca y en la nariz. Si tenemos la nariz tapada debido a un resfriado, podemos utilizar la boca para respirar, aunque si lo hacemos, empezaremos a notar la garganta seca. La nariz funciona mejor cuando se trata de respirar porque humedece y calienta el aire antes de que nos entre en el cuerpo. La nariz tiene vello y mucosidades (lo que sale de nuestra nariz cuando nos sonamos) que atrapan bacterias.
La faringe (la garganta) es el conducto que une la boca con la nariz y se divide en dos: uno es para la comida y el otro, denominado tráquea, para el aire. La tráquea tiene una puerta en la parte superior llamada epiglotis. De vez en cuando, especialmente si estamos riéndonos y hablando mientras comemos, un trozo de comida se las arregla para pasar por el otro lado. Cuando esto sucede, la tos lo devuelve a su sitio.
Podemos comparar el aparato respiratorio con un árbol invertido que llena nuestro pecho desde el cuello hasta la base de las costillas. La tráquea sería el tronco del árbol. Ese tronco se divide en ramas llamadas bronquios que terminan en los pulmones. Dentro de los pulmones, los bronquios se extienden formando más ramificaciones, los bronquiolos. En los extremos de las ramitas más pequeñas, hay una especie de pequeños globos, se trata de los alveolos, de los cuales tenemos millones en los pulmones.
El aire que respiramos al final termina en los alveolos, que están rodeados de vasos sanguíneos. Las paredes de los alveolos son tan finas que los gases pueden pasar a través de ellas hacia la sangre. Los vasos sanguíneos toman el oxígeno y lo transportan por todo el cuerpo. Además, desechan otro elemento que el cuerpo no requiere, el dióxido de carbono y el vapor de agua.
Un músculo grande llamado diafragma se extiende debajo de los pulmones. Cuando se contrae, baja un poco, y es en este momento cuando las costillas y los pulmones se expanden y el aire entra (inspiración). Cuando se relaja, el aire sale (espiración) del cuerpo.
Inspiramos y espiramos miles de veces al día. Si hay contaminación, la suciedad acaba en los pulmones; todos deberíamos de luchar por un aire más limpio, uniéndonos a los grupos ecologistas o mandando cartas al gobierno para que sepan cómo nos sentimos.
Una de las cosas más importantes que puedes hacer en beneficio de ti mismo es no fumar. El fumar provoca cáncer y otras enfermedades respiratorias y del aparato circulatorio.
El tabaco del cigarro contiene 4000 sustancias químicas, de las que se han identificado como cancerígenas 40. El humo del cigarro es una combinación de gases calientes y partículas pequeñas. Las sustancias más dañinas del tabaco son: nicotina, monóxido de carbono, alquitrán y amoniaco. |
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| Aparato respitatorio del muñeco Beto |
Finalmente, y una vez concluida la explicación y la exploración, se pedirá a los niños que coloreen los órganos que acaban de conocer y los peguen en la ilustración del muñeco (material fotocopiado) que se les dará.
Taller del aparato digestivo
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| Se expone la importancia de una buena nutrición mostrando el almuerzo de Beto |
Este taller consiste en la explicación del aparato digestivo a través de mostrar los diferentes órganos de Beto, tocarlos, conocer sus funciones y colocarlos nuevamente dentro de su cuerpo. También se expone la importancia de una buena nutrición mostrando el almuerzo de Beto y la información que a continuación anexamos. Una vez concluida la explicación y la exploración, se pide a los niños que coloreen, en la ilustración de Beto, los órganos que acaban de conocer y los peguen en el cuerpo del muñeco.
Desarrollo
Algunas de las acciones que el docente puede llevar a cabo con materiales como Beto son las siguientes:
•Introduzca al taller con preguntas como: ¿Cuál es tu comida favorita: sopa de pasta, albóndigas con frijoles? ¿Cuál es tu postre favorito: flan, fruta?
•Explique al niño que su cuerpo necesita comida para funcionar. Requiere, por ejemplo, hidratos de carbono (azúcares y almidones) que puede tomar de la fruta, la leche y el pan, entre otros. También necesita proteínas, que encontrará en la carne, el pescado, los huevos, el queso y otros alimentos de este tipo. Asimismo, precisa grasa de alimentos como la mantequilla y las nueces; vitaminas y minerales que contienen las verduras, y mucha agua.
Es importante que antes de aplicar el taller el maestro maneje la siguiente información:
El aparato digestivo es un tubo largo que está dentro del cuerpo. Una persona adulta tiene unos 8 metros de tubo. Te preguntarás cómo cabe un tubo tan largo dentro de ti. Bien, la mayor parte de él está enrollado, como una manguera de jardín. La función del aparato digestivo es convertir la comida que ingieres en una sustancia que las células sean capaces de utilizar.
Cuando introduces comida en la boca, empieza la digestión. Con los dientes muerdes y desgarras los alimentos y la saliva los ablanda. La saliva tiene enzimas, es decir, sustancias químicas que despedazan los alimentos. La lengua empuja los alimentos hacia la garganta y en ese momento lo tragas. Hasta aquí el proceso es consciente, pero a partir de este punto la digestión seguirá sin que debas pensar en ella. |
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| Exploración del aparato digestivo de Beto |
Cuando tragas los alimentos la comida no va directo al estómago, sino que va al esófago. El esófago es un tubo de 25 cm de largo, aproximadamente, cuyas paredes están formadas de músculos con movimiento, para que el alimento llegue al estómago.
La comida sólo tarda unos segundos en descender por el esófago. A continuación todo ocurre más despacio. La comida se queda en el estómago hasta que sucedan una serie de cambios. Las paredes del estómago son músculos que se pueden estirar en tres direcciones. Trituran y baten la comida hasta que está completamente mezclada; después, los ácidos del estómago ayudan a romper las proteínas.
En la parte inferior del estómago hay un esfínter (píloro), que es un músculo en forma de anillo, que se abre y deja pasar la comida al intestino delgado, donde tiene lugar la mayor parte de la digestión. Se necesitan de 3 a 5 horas para realizar la digestión completa.
El intestino delgado es un tubo enrollado de 6.5 metros de longitud. Durante unas 5 horas, la comida está en el intestino delgado. Dos de los órganos más importantes segregan los jugos digestivos: el hígado, la vesícula biliar y el páncreas. En el hígado, la vesícula biliar elabora un líquido espeso y verde llamado bilis, que deshace las grasas. El páncreas produce un jugo lleno de enzimas que descompone los azúcares, las proteínas y las grasas.
Las paredes del intestino delgado están llenas de vellosidades, que son como dedos muy pequeños. Cada uno contiene unos vasos sanguíneos tan finos como un pelo. Los nutrimentos se descomponen para poder pasar por las paredes hacia los capilares. Los capilares los transportan a todas las partes del cuerpo. Horas después de haber tragado el alimento, las células se nutren.
El alimento que todavía no ha sido digerido pasa al intestino grueso, que es más ancho que el delgado pero más corto y está situado alrededor de éste. Mide 1.5 metros. Termina en la parte exterior del cuerpo en un esfínter llamado ano. El intestino grueso absorbe el agua de la comida restante y lo demás es lo que se llama excrementos, que es la materia que desecha el cuerpo. |
Experiencias con la aplicación de este taller
En la Sala de Biología Humana y Salud del Museo Universum, hemos tenido las siguientes experiencias:
•La reacción de los niños es de sorpresa al ver el tamaño de Beto.
•Piensan que es un niño como ellos, que tiene vida.
•Preguntan: “¿Cómo se llama la mamá de Beto?” “¿Por qué tiene el pelo azul?”
•Algunos niños sienten lástima o miedo cuando abren a Beto y empiezan a sacar los diferentes órganos. Comentan que le duele. Ocurre generalmente con los niños más pequeños y los que están en alguna guardería.
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| Grupo de niños con el muñeco Beto al finalizar el taller |
•Los niños con síndrome de Down son los que muestran más temor, cierran los ojos y muchos se tapan la cara.
•Lo que más les gusta es el almuerzo de Beto, algunas veces se lo quieren llevar. Es entonces cuando podemos realizar el taller y los niños son muy participativos, hacen comentarios de lo que les gusta comer. Otro comentario es que Beto come muy bien, por eso ha crecido.
•Cuando termina el taller se cubre a Beto con una bolsa de tela y los niños comentan que va a sentir dolor, o que no le va a gustar estar tapado desde la cabeza.
Recomendaciones
Las experiencias al aplicar este taller nos hicieron determinar que la edad mínima para participar es de 5 años. Si hubiera algún comentario de temor de alguno de los niños, debemos explicarles que Beto es un muñeco que necesita cuidados especiales, hay que tratarlo con delicadeza para que no se maltrate y así otros niños puedan asistir al taller.
Bibliografía
Carey, S., Conceptual change in childhood, MIT Press, Cambridge, Mass., 1985.
Driver, Rosalind et al., Dando sentido a la ciencia en secundaria. Investigaciones sobre las ideas de los niños, Visor, España, 1999.
El constructivismo en la práctica. Dos claves para la innovación educativa, Editorial Laboratorio Educativo y Graó, España, 2000.
Giordan, A., “Los conceptos de biología adquiridos en el proceso de aprendizaje”, en Enseñanza de las ciencias, núm. 5 (2), pp. 105-110, España, 1987.
Wood, D., Cómo piensan y aprenden los niños, Siglo XXI, México, 2000. |