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Correo del MaestroNúm.112,septiembre 2005

Educación de valores en la sociedad del conocimiento V*

Alejandro Spiegel

En la nota anterior de esta serie analizamos el potencial y las ventajas de reconocer  la vida cotidiana como recurso didáctico. Entre las posibilidades que mencionamos, profundizamos en las escenas de todos los días como herramienta para mirar atentamente, paso previo al acercamiento sensible a nuestro entorno y a las acciones de carácter altruista que decidamos llevar adelante. A partir de este punto, sumaremos opciones didácticas para integrar las escenas cotidianas entre los recursos didácticos que se van a utilizar en nuestras clases.

I. Cuestiona el inventario

1.Para esta actividad, el docente deberá seleccionar la imagen de una escena cotidiana.

2.Enseguida, el grupo será dividido en equipos y entre ellos se distribuirán varias reproducciones de la escena elegida. El profesor pedirá a los alumnos que describan de la manera más objetiva posible –a modo de inventario– todo lo que ven en la escena.

3.Los equipos compararán sus descripciones, centrándose en lo que sus compañeros vieron u omitieron.

4.Con la ayuda del maestro, reflexionarán sobre qué es objetivo y qué subjetivo. Una posible derivación de este ejercicio será analizar el caso de la objetividad y la subjetividad de las noticias periodísticas, tomando una noticia y recorriendo las miradas de los diferentes medios que la cubrieron.

II. “Desde mi punto de vista...”

1.El maestro puede seleccionar la imagen de otra escena cotidiana.

2.Consignará a los alumnos la producción de una mirada subjetiva –en todo lo posible– de la escena desde el punto de vista de alguno de los personajes. El punto de vista está compuesto tanto por la biografía del personaje como por su ubicación física y su acción en la escena. Así, por ejemplo, un vendedor callejero o una vecina desde su balcón, tanto por sus ubicaciones como por lo que están haciendo, verán y podrán describir objetos y acciones diferentes de las que describiría un señor que está cruzando la calle con su hijo. Para llevar esto  a cabo, sugerimos:

a)Elegir al personaje.

b)Elaborar una breve biografía. Algunas preguntas útiles para producir una biografía corta pueden ser: ¿quién soy?, ¿cómo me llamo?, ¿cuántos años tengo?, ¿a qué me dedico?, ¿con quién, dónde y cómo vivo?, ¿cuáles son mis creencias, mis ideales?, ¿qué me gusta?, ¿qué no me gusta?

c)Elaborar un texto breve con la ubicación del personaje y su acción en la escena: ¿cómo llegué aquí (a la escena)?, ¿qué hago en este lugar?, ¿a dónde voy?

d)Elaborar la descripción de lo que ve este personaje (tendría que ser coherente con las elaboraciones anteriores). Para facilitar la descripción se puede sugerir que el grupo le pregunte al personaje elegido: ¿qué ves?

Variante 1

•Profundizar en por qué eligieron ese personaje (por simpatía, afinidad, etcétera).

Variante 2

•Dividir al grupo en equipos. Completar los pasos a), b), c) y d).

•Comparar las descripciones subjetivas, analizando la importancia del lugar determinado por la biografía. Puede plantearse una instancia de colaboración entre los distintos grupos en la que cada uno analice la biografía y la mirada del personaje. Para ello, los lectores de la producción de otros grupos deberán:
*evaluar si hay elementos o acciones que otro grupo omitió y que consideran relevantes desde la biografía del personaje;
*identificar posibles incoherencias que pueda haber entre la mirada del personaje y su biografía.

III. En movimiento

En esta propuesta los mismos alumnos se incluyen activamente en la problemática de los personajes, actuando y poniendo palabras a la escena muda.

a)Iniciar la actividad con una frase como: “Piensen que la escena es la imagen congelada de una situación que estaba en movimiento, como en una película que transcurriera en la calle. Si la vieran en un reproductor de video, la escena sería lo que ven cuando pulsan pausa en algún momento de la película.”

b)Dividir a los alumnos en tantos grupos como personajes aparezcan en la escena –o en la parte de la escena– que se decida representar.

c)Cada grupo debe producir –o si ya se tuviera, analizar– la biografía de su personaje, y elegir a un actor entre sus integrantes.

d)Con los actores de cada grupo se producirá una foto corporal de la escena: a manera de reproducción, cada actor se ubica “congelado” en el sitio que ocupa su personaje de la escena original.

e)¡Luces, cámara, acción! Enseguida, se representan algunos instantes de esta “película” (inmediatamente anteriores o posteriores a la foto corporal): los alumnos improvisan su parlamento, respetando la lógica del personaje definida por su biografía breve.

nota: En la escena real, las acciones ocurren simultáneamente, sin ninguna secuencia previsible. Para organizar la representación, el docente puede acordar con los alumnos el orden en que los diferentes personajes hablan, actúan, etc. En este caso, es interesante consignar que cada uno, desde su personaje, tenga la libertad de reaccionar a lo que ocurre a partir de la actuación de los demás. De esta manera, se podrá abordar la influencia que existe entre las acciones puntuales de cada personaje en los otros.

f)Cada grupo produce un informe (que podrá ser escrito, gráfico, etc.) sobre:

•Los conflictos que se identificaron

•Qué situaciones similares conocen o recuerdan haber vivido

•Cómo creen que se resuelven generalmente

•Cómo les gustaría que se resolvieran

•Alguna acción que llevarían a cabo para intervenir en alguno de los conflictos identificados.

Variante 1: Escribir el guión

•Los alumnos deberán registrar la interacción entre los personajes (con grabadora y/o filmadora).

•A partir de la observación o de la escucha de la improvisación, seleccionarán y transcribirán los textos aceptables y propondrán otros nuevos para las mismas situaciones o para situaciones aún no actuadas. De esta manera, se elaborará el guión de la situación.

•Repetirán o modificarán el reparto de actores –que ahora seguirán el guión– y reproducirán la escena en movimiento.

•Seguirán ajustando la versión.

Al escribir el guión de la situación, se le suma realidad. Los datos concretos particularizan, le dan identidad a una situación. Al mismo tiempo que la alejan de lo genérico, le dan cuerpo al conflicto de intereses que forma parte de la vida social. Estos datos acercan segmentos de historias de vida y, obviamente, se relacionan con las biografías que dan cuerpo a situaciones problemáticas como las que se nos presentan día a día. Así, hacer zoom en lo que piensa, en cómo actúa un personaje en su segmento de la escena cotidiana, implica acercar la mirada y tomar contacto con historias particulares, únicas, en las que se entremezclan pequeños y grandes dilemas que muchas veces se resuelven en forma de decisiones íntimas e imperfectas, que están mucho más cerca de los grises que del blanco o del negro. Por ello, para la mayoría de la gente, para aquellos que no son santos o malvados irrecuperables, la decisión es mucho más difícil, menos clara.

Ejemplo de una escena cotidiana en la Ciudad de México.
http://www.mex4you.net

Acercar la mirada implica conocer la complejidad de una decisión, para analizarla y construir su significatividad. No es tan relevante saber cómo se resolvió, cómo “terminó”. El proceso es lo importante, porque ese final es irrepetible, aun para la misma persona. No resulta útil –sino todo lo contrario– asignarle importancia a la resolución, y especular sobre el final –qué hizo o qué pudo haber hecho tal o cual personaje–: se correría el peligro de convertir el acercamiento sensible a una situación compleja en un ejercicio artificial.

En este mismo sentido, las pequeñas historias permitirán:

•Tomar conciencia de que en donde miremos siempre hay una historia. A algunos puede no importarles, pero existen muchísimas realidades que se “codean” con la nuestra. Hay vida, hay historias –como la nuestra– que están allí nomás, aunque no nos demos cuenta. Y ésta, precisamente, es la importancia de la mirada atenta: darse cuenta y, al mismo tiempo, establecer un puente entre nosotros y las historias que, inexorablemente, nos influyen y en las que influimos.

•Poder acercarnos a las diversas dimensiones, íntimas y sociales, de cada acción.

Variante 2: Nuevos personajes

•Agregar otros personajes propuestos por el docente o los grupos. Por ejemplo:

un ladrón, una persona caída en la calle, un inspector de la municipalidad, un político, etcétera.

•Analizar cómo se modifica la escena y las razones de esas variaciones.

•Repetir el paso f).

Variante 3: Problematizar

•Complejizar las decisiones de los personajes. Por ejemplo:

¿Qué cambiaría en esta escena si fuera de noche? (o en otro horario, en otro

barrio, etcétera.)

¿Qué cambiaría en esta escena si todos los personajes (o alguno de ellos) estuvieran apurados, cansados, enojados, etcétera.

•Improvisar y modificar el guión.

•Analizar las razones de las variaciones.

•Repetir el paso f).

Variante 4: Sumando lenguajes

•Traducir la escena o alguna de sus situaciones utilizando dibujos, textos, fotos, esquemas corporales, música, etcétera.

•Repetir el paso f).

•Sobre la nueva representación, llevar a cabo cualquiera de las variantes, tomando en cuenta las particularidades del lenguaje elegido. Por ejemplo, ¿qué matices se sumarían a la representación si los personajes estuvieran enojados, apurados, etcétera?

nota: Esta variante puede llevarse a cabo individual o grupalmente. Uno de los criterios posibles para la conformación de los grupos es la afinidad que tengan los alumnos en la elección del lenguaje expresivo (vinculado con la decisión del docente para conformar grupos homogéneos o heterogéneos).

Otras opciones didácticas

1.Posibilitar y alentar el diálogo y el intercambio de miradas con otros alumnos de la escuela. Para lograrlo, una decisión muy efectiva es colgar las escenas en las paredes del aula, de los pasillos y de los patios.

2.Posibilitar y alentar el diálogo y el intercambio de miradas con otras disciplinas: al permanecer expuestas, las escenas adquirirán diversas dimensiones al ser retomadas por los docentes de las distintas asignaturas. Dado que en la vida cotidiana conviven las diferentes disciplinas y que la escena es una representación de esa misma vida cotidiana, ésta puede ser “leída” de diversas maneras, enfocando también diferentes aspectos de la situación. Para que esto sea posible y verdaderamente enriquecedor, debería contarse con el apoyo y el estímulo institucional. En ese caso, los contenidos abordados podrían relacionarse, por ejemplo, con:

Lengua escrita y oral: en la comprensión de textos y de consignas, en los distintos debates, en las diferentes producciones escritas, etcétera.

Matemática: por ejemplo, incluyendo la cantidad de dinero que tienen en sus bolsillos las personas y presentar distintas opciones para gastarlo o conservarlo, planteando situaciones de compra-venta con un vendedor callejero.

Ciencias sociales: situaciones relacionadas con las actividades humanas, la organización social, entre otras.

Educación artística: con las diferentes instancias de expresión.

Tecnología: Al pensar opciones de acción para intervenir solidariamente en la escena.

3.Posibilitar y alentar el diálogo y el intercambio de miradas con las familias: si fuera posible reproducir en serie la imagen (por ejemplo, a través de una foto, fotocopias, etc.), permitirá que los alumnos dialoguen con sus padres y hermanos las distintas miradas posibles (con preguntas como “¿qué ves aquí?”), incluyendo a la familia en la escuela. El docente puede, asimismo, alentar que los propios padres propongan otras escenas para analizar.

4. Buscar nuevas escenas en los diarios, en internet o en la televisión.

Oportunidades que ofrece internet

Internet ofrece algunas posibilidades interesantes para el trabajo con este tipo de recursos:

• Encontrar fotos, imágenes, videos, ilustraciones, etc., sobre escenas cotidianas lejanas (geográficamente y en el tiempo: antiguas, ficcionales, etcétera).

• Buscar recursos adicionales para la elaboración del guión o para reflexionar acerca de las decisiones de los personajes.

• Llevar a cabo por correo electrónico proyectos de intercambio de escenas cotidianas o de producciones alrededor de la misma escena cotidiana que se elija para el trabajo conjunto.

A fin de año, y con las escenas trabajadas, se puede organizar una muestra, cuyo título podría girar alrededor de: “La ciudad que vimos”, “El país que vimos”, “Cómo nos vimos a nosotros mismos”, etcétera.

En la próxima nota desarrollaremos otras posibilidades que ofrece la vida cotidiana y que pueden convertirse en recursos didácticos de gran potencial para la educación de valores. Allí nos referiremos al trabajo con los héroes.

*Ver artículos anteriores de esta misma serie en: Correo del Maestro núm. 108 (mayo 2005), núm. 105 (febrero 2005), núm. 94 (marzo 2004), y núm. 88 (septiembre 2003).

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