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Correo del Maestro Núm. 108, mayo 2005

Otro vistazo al constructivismo

Alejandra González Dávila

Decir que ha pasado poco o mucho tiempo entre dos eventos de la vida es una cuestión relativa a la percepción. Hace cuatro años escribí en estas mismas páginas un texto al que titulé Un vistazo al constructivismo,1 en donde analizo en forma somera las implicaciones pedagógicas de los principales representantes de las corrientes constructivistas.

Mi lectura actual me permite incorporar los conceptos de percepción e interpretación como condiciones básicas en la construcción de conocimiento, pues fueron poco desarrolladas en el primer artículo y ahora se presentan en forma complementaria a los amables lectores. Es evidente, como ocurre al leer un libro favorito después de mucho tiempo, que el conocimiento y las experiencias compartidas con diversos interlocutores enriquecen la visión y permiten evaluar las reflexiones anteriores.

Los constructivismos

En aquella ocasión, como en ésta, considero que los postulados esenciales del constructivismo están agrupados en tres visiones sobre la adquisición del conocimiento que no necesariamente son conciliables entre sí, pero que parten de una misma raíz. Todas ellas destacan la actividad mental constructiva del sujeto que aprende y hacen una severa crítica a la educación basada en la transmisión del conocimiento y en su recepción por parte de alumnos pasivos que pueden evaluarse midiendo sus conductas observables (ver recuadro).

Conductismo
Constuctivismo
  • Conductas generales, resultado de estímulos externos.
  • Comportamientos predecibles, medibles.
    Sujeto pasivo que recibe y acumula información.
  • Aprendizaje enciclopédico, memorístico, no significativo.

  • Conductas individuales, resultado de estímulos externos y estructuras internas.
  • Comportamientos diversos e integrados.
  • Sujeto activo que participa en su comprensión.
  • Proceso de enseñanza y aprendizaje. Intervención intencional para construir conocimiento significativo.
Visión exógena

Implicaciones pedagógicas

  • Protagonismo de los materiales didácticos
  • Manipulación del material
  • Habilidades de representación simbólica y semántica
  • Modelos: analogías, clasificaciones, comparaciones
Visión Endógena
  • Protagonismo del alumno, no del maestro
  • Se conoce algo cuando se le ha modificado
  • Ambiente de exploración, reto
  • Situaciones de aprendizaje

Las tres visiones, denominadas exógena, endógena y dialéctica, de acuerdo con la clasificación de Moshman, tienen diferencias que es conveniente precisar, ya que continuamente escucho en el ambiente educativo que el constructivismo es una teoría y no una aglutinación de ideas. Recordemos que cada una de ellas funciona mejor en ciertos contextos educativos y con determinados contenidos:

a) Visión exógena

En la teoría del procesamiento de información (Gagné) que corresponde a esta visión, las estrategias y los materiales de enseñanza se convierten en los protagonistas educativos para la adquisición de habilidades que estructuren el pensamiento hipotético-deductivo. El alumno necesita de una estructura interna que le permita comprender, representar y operar con la información del mundo exterior, y para ello se requiere de la manipulación sistemática del material didáctico. La realidad del mundo exterior al sujeto sí es cognoscible, entonces la enseñanza procura que los alumnos elaboren representaciones simbólicas y semánticas de los conceptos que se enseñan sobre el mundo y la sociedad lo más fielmente posible. Visión apropiada para la modelación fenomenológica en ciencias naturales.

b) Visión endógena

Piaget pensaba que el conocimiento no es una copia de la realidad y que se conoce algo cuando se le ha modificado o transformado a través de las experiencias individuales de los sujetos, las cuales influyen en el pensamiento y, por ende, en el propio conocimiento. Es deseable que los maestros promuevan ambientes de aprendizaje en donde las actividades de exploración, reto y descubrimiento para el alumno sean más importantes que la enseñanza en sí. El estudiante es protagonista del aprendizaje y no el maestro. Desde esta postura, el maestro requiere de una gran capacidad para observar y explorar las reacciones que van teniendo los niños en sus experiencias de aprendizaje para no adulterar el proceso de construcción individual. El adulto no debe intervenir demasiado, basta con precisar claramente la actividad y ofrecer a los niños una variedad de problemas similares a los que se tienen que enfrentar. Por ejemplo, sumergir objetos diversos en el agua puede dar una idea de la relación entre el peso y el volumen desalojado.

 

 

VISIÓN DIALÉCTICA
.Protagonismo de la interacción maestro-alumno (ZDP)
.Aprendizaje colaborativo
.Negociación de significados
.Diálogo exterior e interior para estructurar el pensamiento

 

c) Visión dialéctica

Derivada de Vygotsky, esta visión, también llamada sociocultural, considera que el conocimiento se construye dentro de un proceso biunívoco en el que la experiencia individual siempre está mediada por las interacciones sociales presentes y precedentes. Lo que un alumno aprende está filtrado por la cultura, el lenguaje, las creencias, la relación con maestros, compañeros, familia, sociedad. Todo ello estructura su desempeño en la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) en donde se consolidan sus funciones mentales superiores. La argumentación y el lenguaje son condicionantes del pensamiento y por eso debe favorecerse la interacción. El trabajo interdisciplinario modular y el desarrollo de proyectos son formas de enseñanza y aprendizaje deseables.

Percepción y construcción de la realidad

¿Qué papel juega la percepción en los constructivismos? Una gran cantidad de cosas adquieren sentidos diversos en función del momento en que son percibidas. Una fotografía, un sonido, un aroma, un sitio, un texto, una canción, un dibujo o un sabor pueden hacernos evocar imágenes plagadas de sentimientos que se han quedado hilvanadas en objetos y circunstancias por alguna razón. A veces sabemos por qué, a veces no, pero al igual que los constructivistas estoy convencida de que la experiencia orienta la manera en que percibimos las cosas. Para muestra, un botón.

Observe cuidadosamente las figuras de la página 38 y luego descríbalas en las líneas que están debajo de ellas:

 

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Si usted le pide a una persona que elabore una descripción por escrito de las imágenes anteriores (sin decirle la suya, por supuesto) encontrará coincidencias en ciertos detalles, pero habrá diferencias notables en otros, si es que encontraron los mismos. ¿A qué lo atribuye? Usted tendrá seguramente sus propias ideas al respecto y esto es precisamente lo que hay que hacer notar. Cada persona proporciona atributos a las experiencias cotidianas para darles significado.
Estos atributos se construyen a partir de capacidades individuales en la forma de percepción que no son solamente fisiológicas (agudeza visual en este caso), sino también por una mediación cultural, que orienta la forma de experimentar y organizar los estímulos de la realidad, ya que siempre recurrimos a nuestros referentes anteriores para comprender las cosas.

De la misma manera, la descripción escrita de lo que se percibe está sujeta al significado y ejercicio previo de la escritura. Escribir requiere de procesos mentales que desarrollan el lenguaje y que a su vez son estructurantes de éste. La identificación, la decodificación y la categorización de los atributos percibidos son procesos de pensamiento que después tienen que organizarse sintácticamente para elaborar un texto coherente, descentralizado, diría Piaget, que sea entendido por personas distintas a quien lo elabora.

Para finalizar, sin querer decir con esto que el tema está agotado, quisiera recuperar la intención de este mismo texto. Por un lado, comprender que no existe una teoría constructivista única sino visiones distintas de cómo opera la actividad mental del sujeto que percibe e interpreta estímulos del exterior para construir la realidad.

Por otra parte, reconocer que una buena percepción orgánica (en términos de los órganos de los sentidos) no garantiza una detección organizada de detalles y mucho menos, su expresión en el lenguaje. Observar con frecuencia ayuda a observar mejor, de la misma manera que el leer y escribir con frecuencia mejora la habilidad de lectoescritura. En este sentido, el constructivismo es más que un discurso educativo. Es una forma de abordar la práctica cotidiana de la enseñanza y el aprendizaje que puede atrofiarse si no se practica.

 

Referencias

COLL, c., "Constructivismo e intervención educativa", en El constructivismo en la práctica, Editorial Laboratorio Educativo, España, 2000.
VYGOTSKY, l., Pensamiento y lenguaje, Paidós, Barcelona, 1995.
ALBOUKREK, Aarón (dir. ed.), Mega destrezas y desafíos, México, Larousse, 1999.


1A. González Dávila, Un vistazo al constructivismo, en Correo del Maestro, num. 65, pp. 39-42, 2001.

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