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Correo del Maestro Núm. 115,diciembre 2005

Carta abierta

  Arrigo Coen Anitúa

A las familias y los grupos concesionarios de
las frecuencias de radiotelefonía y de televisión
que se originan en territorio mexicano:

I. La temporada de trastornos ciclónicos del año 2005, prolongada en forma alarmante hasta mucho después de los límites habituales de principios de octubre, antes conocido como el Cordonazo de San Francisco, ha propiciado que, en la información trasmitida para dar cuenta al público radioyente y televidente acerca de las vicisitudes que enfrentan los habitantes de las zonas afectadas, se origine un caos lingüístico al confundirse en forma deplorable los términos desalojar y evacuar, con sus respectivos derivados.

Desalojar significa "sacar o hacer salir a alguien o algo del lugar en que está". Por lo que no se puede desalojar, por ejemplo, un hotel, porque no es el hotel lo que está alojado, sino la gente que en él se hospeda, permanente o transitoriamente; lo que se desaloja de un poblado son sus habitantes.

En cuanto a evacuar, es sinónimo de vaciar, 'dejar vacío', como por ejemplo, 'desocupar el vientre', mediante la exoneración (defecación) o 'sacar el contenido de la vejiga' gracias a la micción.

En los casos del hotel o del poblado, son éstos los que se evacuan, no los huéspedes o los habitantes. Por consiguiente, señores concesionarios, atentamente les sugiero que alerten a sus productores y conductores de servicios informativos, para que no incurran en la vergonzosa confusión en el uso de los términos aclarados en los párrafos arriba considerados.

II. Hace, a la fecha, cincuenta y siete años que la Conference Generale des Poids et Mesures, autoridad internacionalmente acatada, como también lo es la iso (International Standards Organization), recomendó que no se usara la dicción centígrado al referirse a la 'unidad de medida de calor' en la escala de grados Celsius. La razón es que dicha voz es el nombre de un submúltiplo de la propia escala: el de la centésima parte de su unidad. Dígase, pues, grado Celsius (abreviado: °C), como se dice grado Reamur en Francia, o Fahrenheit, en los Estados Unidos.

A un oído avezado al lenguaje científico, esa jerigonza de, por ejemplo, "28 grados centígrados", le suena como si se le dijese "110 metros decímetros" o bien '15 litros mililitros'.

Este punto (II) es, señores concesionarios, aún más importante que el primero (I), sobre todo porque se trata del vocabulario científico, representado en termometría por unidades tales como Kelvin, Rankin, btu (British Termal Unit), Fahrenheit y Reamur, entre otros.

III. De paso, señores concesionarios, les recomiendo que no se dejen seducir por el aparente permiso que algunos diccionarios conceden para que se consideren sinónimos las voces tránsito y tráfico.

El tránsito es el "ir y venir de personas o de vehículos" en tanto que tráfico es un "trueque o intercambio o compraventa de bienes". El empleo indiferenciado de ambos vocablos arriesga la pérdida de alguno de ellos y la persistencia del equívoco.

Señores concesionarios: acaricio la ilusión de que esta carta no sea un 'clamor en el desierto', y que ustedes, en consecuencia, impartan sus instrucciones a fin de que quienes intervienen en las operaciones de sus empresas, que tanta trascendencia tienen en el país (por no decir en el mundo), sobre todo los redactores de noticias, hagan caso de lo que en estas líneas solicito.

Reciban mi cordial saludo.
Arrigo

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