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En tiempos recientes se ha dado gran difusión a alternativas terapéuticas y didácticas novedosas para la enseñanza integral de los niños. Una de estas alternativas, de la que probablemente muchos maestros han oído hablar, es la musicoterapia. Sin embargo, y a pesar de la extensa difusión, ¿tenemos una idea clara de lo que es, de sus posibilidades, de sus fundamentos? ¿Hemos alguna vez escuchado acerca de la musicoterapia y pensado en la posibilidad de usarla en el aula para fomentar el aprendizaje y, tal vez, aplicarla en niños con necesidades educativas especiales? ¿Pero, por dónde empezar?
Síganme en este pequeño recorrido del arte aplicado a la enseñanza y la terapia. Probable-mente al finalizar encontremos algunas respuestas a estas inquietudes y, ¿por qué no?, más dudas que nos animen a seguir aprendiendo.
¿Qué es la musicoterapia?
Para empezar hay que aclarar que la musicoterapia no es una técnica, ni una estrategia, ni una "alternativa" (en el sentido limitado de la palabra). La musicoterapia es una profesión establecida de cuidados de la salud. Esto es, la musicoterapia, al menos en países donde se estudia a nivel universitario, cuenta con planes de estudio universitarios, códigos éticos, metodologías, técnicas y estrategias que la conforman. Como se puede ver, llamar a la musicoterapia una "técnica" es limitar su definición y sus posibilidades de acción. El musicoterapeuta es un profesionista preparado a nivel universitario (licenciatura, maestría o doctorado) que utiliza la música dentro de una relación terapéutica para atender necesidades físicas, emocionales, cognitivas y sociales de los individuos.
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Cualquier persona puede participar en sesiones de musicoterapia, sin importar su habilidad musical.
Foto: Archivo. |
Analicemos la definición anterior parte por parte. Ya explicamos la idea del musicoterapeuta como un profesionista y profesional preparado. Otra cosa que hay que resaltar de dicha definición es que esta profesión se encuadra dentro del grupo de profesiones de la salud. Esto es importante porque nos permite diferenciar entre educación musical, música como entretenimiento y musicoterapia.
¿Educación musical, entretenimiento o musicoterapia?
La educación musical tiene como objetivo principal la enseñanza de la música. Es decir, durante las clases, los niños aprenden a tocar instrumentos, leer notación musical y desarrollar habilidades musicales. El educador evalúa el progreso de las clases con base en el aprendizaje de estas habilidades (que el niño aprenda música). Si bien es cierto que el educador musical busca como fin último el desarrollo integral del ser humano (como cualquier educador), sus objetivos inmediatos son siempre la enseñanza de la teoría y la práctica musical.
A diferencia de esto, un musicoterapeuta no enseña ni pretende enseñar música, sino la usa como el medio para lograr objetivos terapéuticos, por ejemplo: la verbalización de un niño con autismo, el movimiento coordinado de un niño con parálisis cerebral, el aprendizaje de conceptos espaciales de un niño con discapacidad intelectual, etc. Cualquier persona puede participar en las sesiones de musicoterapia, sin importar su habilidad musical, ya que, como dijimos, el fin no es aprender música, sino aprender otras habilidades a través de la música. Es responsabilidad del musicoterapeuta adaptar la música, los instrumentos y actividades a las posibilidades del participante.
Otra diferencia es que, a pesar de que comparten algunas materias universitarias, dentro del plan de estudios de un musicoterapeuta están incluidas invariablemente materias de educación especial, psicología normal y anormal, fisiología, anatomía, neurología y otras del área de salud. A pesar de que algunos educadores musicales son extraordinariamente hábiles para tratar con niños con necesidades especiales, su educación no garantiza que puedan (o deban) hacerlo. Los musicoterapeutas, en cambio, estudian para trabajar con estas poblaciones en particular. Otra diferencia importante, relacionada con la anterior, es que un musicoterapeuta (como cualquier terapeuta) realiza valoraciones terapéuticas iniciales, planes de tratamiento individualizados y documentación de resultados conductuales no musicales para cada niño. Incluso si trabaja en sesiones grupales, las actividades se adaptan para las necesidades y posibilidades de cada niño.
La diferencia principal entre la música como entretenimiento y la musicoterapia es, una vez más, el objetivo. El musicoterapeuta busca que sus pacientes pasen un buen rato, ya que esta característica de la música (el ser placentera) es uno de sus mayores atributos. Sin embargo, la industria de la música como entretenimiento tiene como fin último precisamente eso: el entretenimiento. Como ya dijimos, el musicoterapeuta tiene objetivos terapéuticos (además de la diversión) acordes con cada niño. Adapta, modifica, simplifica, arregla la música a las necesidades del niño. El musicoterapeuta no pretende nunca dar un concierto; pretende que la música tenga un efecto en el niño y, con eso, su conducta se modifique de manera específica.
Otra diferencia importante tanto con la educación musical como con el entretenimiento es que el musicoterapeuta usa la música dentro de una relación terapéutica. Si bien es cierto que usar la música como diversión puede ser "muy terapéutico" y en cierta medida, todos la usamos así intuitivamente, para que un proceso se llame musicoterapia debe haber tres elementos: un profesional calificado, un paciente con necesidades específicas y la música. ¿Por qué? Porque el musicoterapeuta calificado usará la música, su conocimiento del paciente, su conocimiento de la enfermedad, discapacidad y/o necesidad especial, otras habilidades y actividades, y su relación con el paciente, como elementos terapéuticos. Es decir, el musicoterapeuta utiliza su capacidad de relacionarse, influir, ser influido y modificar conductas como elementos para apoyar el desarrollo de su paciente. Por esta razón, es muy difícil llamar "musicoterapia" a un disco compacto comprado en el supermercado, donde no hubo una valoración de las necesidades individuales, un plan de tratamiento, ni una relación terapéutica de por medio. Si bien estos discos pueden ser benéficos, nada garantiza que lo sean.
¿Qué hace un musicoterapeuta?
Una razón por la que existe la musicoterapia, y por la que se necesita a un profesional calificado para ejercerla, es que el fenómeno musical es muy complejo. Por "fenómeno musical" entendemos el grupo de relaciones, asociaciones, interacciones que un individuo tiene con una pieza musical en un momento dado. Pensémoslo de la siguiente manera: el efecto de una canción en mí depende de muchas cosas: del lugar, las circunstancias y, tal vez, la persona con quien la escuche por primera vez.
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El musicoterapeuta tiene objetivos terapéuticos acordes con cada niño.
www.music.msu.edu |
Depende de la familiaridad (si ya la había escuchado antes). Depende de qué tan constructivas sean las asociaciones e imágenes generadas en mí por esa música. Depende de mi agrado hacia los instrumentos, el estilo, la voz, o demás elementos musicales. Depende de la actividad que esté realizando cuando me la presenten. Depende del estado de ánimo (y hasta de salud) en el que yo esté. Y más. Como se puede ver, mi relación con una pieza musical va a ser muy compleja, y esa relación va a determinar el efecto que la música tenga en mí. Ése es, precisamente, el trabajo de un musicoterapeuta.
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La musicoterapia utiliza todas las formas en las que los seres humanos nos relacionamos con la música: cantando, tocando instrumentos, bailando y componiendo música, según sea el caso.
Guía del Fondo Fotográfico, Enrique Díaz, 1938. |
El musicoterapeuta valora, diseña, monitorea y evalúa paso a paso actividades con música que favorecen el desarrollo. Para esto utiliza todas las formas en las que los seres humanos nos relacionamos con la música: cantando, tocando instrumentos, moviéndonos (bailando) y componiendo música, según lo que sea apropiado en cada caso.
¿Qué ofrece la musicoterapia a los maestros?
La musicoterapia y los musicoterapeutas les ofrecen a los maestros estrategias claras de enseñanza, en particular, para la inclusión de niños con necesidades especiales. En países donde la musicoterapia se ha desarrollado más, los especialistas colaboran como personal paradocente, dando terapia individual, grupal, consultoría y asesoría a maestros de educación regular y especial en el uso adecuado de la música con casos particulares. A veces los musicoterapeutas son parte del personal de planta o realizan visitas semanales a las escuelas realizando estas labores.
En conjunción con el resto del equipo interdisciplinario, los musicoterapeutas diseñan objetivos y planes de tratamiento, y ya sea que trabajen dentro del salón de clases o fuera de él, usan la música para el desarrollo del niño. Por ejemplo, un maestro de primaria tiene un alumno con autismo en su salón de clases que no participa, pero, siguiendo el modelo de inclusión, asiste a una escuela regular. Tal vez los padres del niño han notado y comentado que "al niño le encanta la música". Éste podría ser un caso en el que el musicoterapeuta trabajaría con el maestro de clase, ayudándole a adaptar algunos de sus contenidos en canciones para fomentar la participación del niño.
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Los musicoterapeutas estudian para tratar a niños con necesidades especiales. www.music.msu.edu |
También se podrían crear "programas" o rutinas con piezas musicales para estructurar las actividades del niño durante el día y darle seguridad en su entorno. El musicoterapeuta también podría trabajar con este niño algunas horas a la semana para reforzar el conocimiento de conceptos clave, en sesiones individuales. Todo esto tendría que ser determinado por la necesidad conjunta del niño, los padres y la escuela.
Finalmente.
Podemos observar el uso terapéutico de la música desde tiempos prehistóricos, cuando el ser humano usó los cantos, ritos y danzas en forma medicinal (pensemos en los chamanes y médicos brujos). Sin embargo, es hasta la segunda mitad del siglo XX que se estableció como una profesión con estudios universitarios, asociaciones y consejos de certificación, metodologías y técnicas específicas, y estudios científicos de investigación. Por esto se puede considerar que la musicoterapia es aún una profesión joven, con mucho campo de acción e investigación por hacer. Las respuestas acerca de cómo la música nos influye y beneficia no son definitivas, pero se han hecho grandes avances en su descubrimiento y aplicación. La interacción con otros profesionistas, en particular en países donde la musicoterapia profesional apenas comienza, es un reto y a la vez un espacio rico en posibilidades. Países como México, con una larga tradición musical, son lugares ideales para la sistematización de estas ideas.
Confío en que esta suscinta introducción a la musicoterapia haya despejado algunas dudas generales y al mismo tiempo inculcado en los lectores la curiosidad hacia estos temas. Cada vez con más frecuencia escuchamos hablar del valor de la música (y del arte) en la calidad de vida del ser humano. También descubrimos que este valor está intrínsecamente relacionado con nuestra conformación como seres humanos: somos los únicos seres que hacen música, y todas las culturas tienen la propia. Es tiempo de reconocer y usar sus aportaciones en nuestra cultura y en la enseñanza en particular.
Bibliografía
betés de toro, M., Fundamentos de musicoterapia, Morata, Madrid, 2000.
bruscia, K.E., Defining Music Therapy, Barcelona Publishers, eua, 1998.
davis, W.B., M.H. Thaut & K. Gfeller, An Introduction to Music Therapy: theory and practice, McGraw-Hill, eua, 1998. |