[En muchos lugares] se han dedicado al arte de la pintura muchos adolescentes de feliz ingenio, los cuales, sin ningún fundamento artístico sino sólo con el ejercicio diario, han crecido en su ignorancia como un árbol no podado, aunque algunos de los mismos, gracias al prolongado ejercicio, han logrado una mano diestra, de tal suerte que han podido realizar sus obras con facilidad pero sin madurez y sólo a su arbitrio. Pero los grandes e ingeniosos artistas al ver sus obras tan ineptas se han reído, no sin razón, de la ceguedad de tales hombres, puesto que un sano juicio nada aborrece más justamente que la pintura hecha sin ninguna técnica, aunque con mucho celo y diligencia.
Mas el que los pintores de esta clase no hayan percibido su error se debe únicamente a que no aprendieron geometría, sin la cual ninguno puede hacerse o ser un artista perfecto; esto, sin embargo, ha de imputarse a sus preceptores, que también ignoraban esta técnica. Puesto que [la geometría] es el verdadero fundamento de todo el arte del dibujo, me pareció conveniente escribir para los alumnos estudiosos ciertos rudimentos, con lo cual les proporcionaré ocasión de usar el compás y la regla y, consiguientemente, de percibir la verdad, de suerte que no sólo se tornen ávidos del arte, sino que también puedan llegar a un mayor y verdadero conocimiento de los mismos.*
Alberto Durero** |