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Parvada de Chen hyperborea (gansos blancos).
Foto: Archivo. |
Algunos antecedentes
El fenómeno de la migración es conocido por el hombre desde épocas remotas. En la Biblia se cuenta cómo los israelitas, a su regreso de Egipto, fueron salvados por enormes bandadas de codornices vencidas por el esfuerzo, en su movimiento anual desde Europa hacia África del norte y África ecuatorial, donde se reproducen durante el verano. Homero compara el avance de los troyanos con una bandada de grullas que vuelan sobre las corrientes de aire del verano para huir de las lluvias y del frío. Hesíodo (s. VIII a. C.) menciona en su obra Los trabajos y los días algunas observaciones y recomendaciones sobre actividades agrícolas a partir de la presencia o ausencia de algunas aves. En La historia de los animales, Aristóteles indicó que las aves que no pueden adaptarse a los rigores del invierno se mueven hacia lugares más benignos. El 10 de octubre de 1492, las carabelas de Cristóbal Colón navegaban rumbo al oeste, cuando el capitán de La Pinta avistó una bandada de pájaros de tierra con rumbo suroeste; advertido Colón, cambiaron de rumbo y de este modo llegaron a las costas de San Salvador, y no a las costas de Florida. En el siglo XVIII, Linneo pensaba que las golondrinas invernaban enterradas en el lodo de lagunas.
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Sayornis phoebe (mosquero fibí), migratoria insectívora de hábitos arbóreos.
www.natxoo.si.edu |
Generalmente, la migración consiste en largos desplazamientos que coinciden principalmente con las épocas invernales de los hemisferios norte y sur del globo terráqueo. Evidentemente, los organismos buscan y seleccionan zonas geográficas menos gélidas y que sean abundantes en recursos alimenticios. Estos movimientos son periódicos y se realizan todos los años, como se observa en muchas clases de aves, mamíferos e insectos, o pueden durar todo un ciclo de vida, como ocurre con los peces salmónidos.
El origen de la migración
Es probable que este fenómeno sea una adaptación y que pueda haberse originado como una respuesta a las temperaturas extremas y a la disminución del alimento. Cerca de 800 especies de aves migran en todo el mundo; de ellas, unas 300 (el número varía según los diversos especialistas) se desplazan desde Canadá, Estados Unidos y México. La mayoría de las especies que se desplazan grandes distancias vienen del norte del continente. El número de especies que migran al sur desde México y Centroamérica es menor y, de hecho, en las zonas tropicales amazónicas no habita este grupo de aves. La República Mexicana, por encontrarse entre las regiones biogeográficas neártica y neotropical, tiene diversidad de hábitats atractivos para la gran variedad de organismos que las visitan. Su estancia en estos lugares dura de seis a ocho meses.
Tipos y características de la migración
Básicamente, existen cuatro variantes en el desplazamiento de las aves migratorias: latitudinal, longitudinal, altitudinal y diferencial.
.El tipo de movimiento más común es el latitudinal, de norte a sur y de sur a norte (este último en menor proporción), y es realizado por especies de extremos geográficos que están al norte o al sur.
.El viaje longitudinal se efectúa de este a oeste y de oeste a este, de las regiones centrales continentales (montañas o desiertos) hacia las zonas costeras.
. En el desplazamiento altitudinal los organismos se mueven hacia arriba o hacia abajo de las montañas de manera estacional. Estos intercambios geográficos se hacen para evitar los climas extremosos de algunos meses o por necesidades alimenticias, siguiendo los patrones fenológicos regionales (floración, fructificación).
. El movimiento diferencial se caracteriza porque el traslado de la especie o población no es total. Hembras y jóvenes pueden migrar primero, y posteriormente los machos.
La migración es cíclica (generalmente anual) y multifactorial. Se relaciona con la duración de los días, cambios climáticos, modificaciones hormonales, disminución de sueño y cambio de plumaje, y provoca en el ave variaciones fisiológicas y de conducta como la hiperfagia (alimentación en exceso), que les sirve para acumular mucha grasa (30 a 40% del peso corporal), lo cual les da la energía necesaria para su desplazamiento hacia el sur.
Principales rutas migratorias en América |
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| Más de 300 especies de aves migran de Norte a Centro y Sudamérica. |
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| Dendroica coronata (chipe rabadillaamarilla), ave migratoria de amplia dispersión en México. www.hoganphoto.com |
Las aves que van al sur o regresan al norte establecen direcciones muy precisas y pueden seguir marcas o guías características, como la posición de las estrellas, el sol, cadenas montañosas, ríos, valles, costas, las luces nocturnas de las ciudades, y recientemente se ha comprobado que las aves son capaces de detectar los campos magnéticos terrestres y probablemente las radiaciones térmicas, los efectos de la rotación de la Tierra y los olores. A lo largo del continente americano hay varias rutas migratorias hacia el sur: la del Pacífico, la central, la del Mississippi y la del Atlántico.
Dos terceras partes de las aves se desplazan durante la noche y vuelan tan alto que es difícil percibirlas; son grupos cautelosos y variados en tamaños (avetoros, rascones, cuclillos, chipes, reyezuelos, cuitlacoches, tángaras, gorriones y vireos). De día vuelan aves muy fuertes (garzas, patos, gansos, halcones, palomas, golondrinas, vencejos, gorriones); algunas especies pueden volar tanto de día como de noche.
Algunas aves no hacen ninguna pausa en el transcurso de su viaje, como la golondrina ártica de mar. Las aves pequeñas pueden hacer varias paradas para descansar y alimentarse, y posteriormente seguir su viaje.
La altura a la que se desplazan las aves es muy variable, generalmente puede ir entre 100 y 1500 m; algunas pueden volar cerca del nivel del mar, o hasta el extremo de los 10000 m (gansos y patos).
La proporción poblacional de la avifauna que migra es imposible de estimar; sin embargo, el conjunto de observaciones mundiales de casi un siglo ha señalado cifras relativas de dos a tres billones de aves que pasan el verano en Norteamérica y se concentran en otoño e invierno en Latinoamérica y el Caribe.
Entre septiembre y abril de cada año es frecuente observar diferentes especies de aves que llegan o pasan por nuestros países. Una gran cantidad de especies se concentran en presas, lagunas, humedales, playas, estuarios y cerca del mar (patos, halcones, aguilillas, playeros, costureros, chorlitos, falaropos, zarapitos, vuelvepiedras); otros grupos prefieren bosques y selvas (colibríes, rapaces, búhos, golondrinas, cazamoscas, hojarasqueros, vireos, chipes).
Las distancias, velocidad, fechas y duración de los viajes de las aves migratorias se ha determinado a partir de métodos de identificación como el anillado, el teñido de plumas con ácido pícrico, observación desde aviones, radar, y el uso de la telemetría en Norteamérica. Con frecuencia hay recuperación de anillos y marcas, avistamiento de aves coloreadas y rastreo en México, Centro y Sudamérica. Algunas especies de chorlitos y playeros vuelan cerca de 5600 km sin parar desde Hawai hasta Alaska en tres días. La golondrina de mar tiene un movimiento anual casi idéntico a la circunferencia de la Tierra. El chipe cerúleo (12 cm), una de las especies pequeñas insectívoras que habita los bosques canadienses, se desplaza 7200 km hasta Colombia y Bolivia. La golondrina risquera (13 cm) puede transitar hasta 11000 km desde Alaska hasta Argentina. Aves grandes como la aguililla de Swainson (55 cm) que se encuentra desde el suroeste de Canadá recorre 12 000 km hasta el sur de Brasil y el centro de Argentina. El playero chichicuilote (26 cm) del norte de Canadá se mueve 16000 km al extremo sur de Argentina. Los vuelvepiedras (17 cm) pueden avanzar cerca de 1000 km en un día. El pato cerceta de alas azules (28 cm) tarda 35 días para ir desde la región de Quebec, en Canadá, al centro de México, y 27 días del mismo punto de partida hasta las Guyanas, en Sudamérica; la distancia mínima recorrida es de 196 km diarios. El playero patamarilla menor (100 gr), uno de los más rápidos de su grupo, puede viajar 3100 km en seis días.
Hay extremas diferencias en tamaño, peso y variedad de vuelo entre las múltiples especies; así por ejemplo, el pato de collar (55 cm) y los colibríes (+/ 9 cm) pueden volar a una velocidad de 100 km/h, los playeros y chorlitos (1425 cm) han alcanzado velocidades de 177 km/h.
El hábitat donde invernan las aves es muy variado. Se encuentran en ambientes montañosos, altiplanicies, dunas, desiertos, bosques bajos, marismas, pantanos, 'acahuales', campos de cultivo, plantaciones y pastizales (específicamente bosque tropical deciduo, tropical de tierras bajas, tropical de montaña húmedo, tropical de tierras altas, tropical subcaducifolio, seco de tierras bajas, húmedo de tierras bajas, encino, pino, pinoencino, pinoencinopinabete, amazonia y de montaña).
El papel de las aves migratorias
Gran cantidad de aves consumen una amplia variedad de insectos, provocando la disminución de sus poblaciones; otras se alimentan de frutos, con lo que contribuyen a la dispersión de semillas de árboles y arbustos. Los consumidores de néctar y polen dispersan este último a otras plantas. Las aves playeras fertilizan con su guano las playas y lodazales donde se alimentan.
Algunas especies migratorias en peligro
Muchas especies de aves de los diferentes grupos han sido afectadas directa o indirectamente por las actividades humanas. Señalarlas a todas sería imposible en este espacio; pero describiremos dos ejemplos para dar una idea de la magnitud del problema.
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Buteo swainsoni (aguililla de Swainson).
The photographic guide to birds of the word, Mallard Press, NY, 1991. |
El pato golondrino, originario de los pantanos de Canadá y Estados Unidos, tuvo una población estimada en cerca de 6 millones de individuos en la década de 1970. La desaparición, disminución y deterioro de las zonas reproductivas, de migración y de invernación redujeron la población a más de la mitad en 15 años. En la actualidad la especie se está restableciendo por las limitaciones a la cacería, por la restauración de hábitats y por el mejoramiento de algunas regiones agrícolas.
Insecticidas organoclorados como el DDT, el dieldrín, el eldrín, el heptacloro, el dicofenol, el clordano, el metoxicloro y el lindano tienen una de las características más peligrosas: permanecer químicamente activos por largos periodos de tiempo y ser acumulables. Aunque en
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Gran cantidad de especies migrantes no disponen de un hábitat adecuado por la desforestación.
Trevor Day, Atlas de Biomas. Taiga, Correo del Maestro/La Vasija, México, 2004. |
Estados Unidos muchos químicos han sido prohibidos, en los países latinoamericanos todavía se siguen importando y utilizando, en perjuicio de la fauna y de la propia salud humana. En el invierno de 19951996, el aguililla de Swainson disminuyó su población mundial en un 10% en Sudamérica por el consumo de insectos y pequeños vertebrados contaminados con insecticidas organofosfatados; además fue víctima de la disminución de su hábitat reproductivo, de la caza furtiva y muchos especímenes se electrocutaron en líneas de transmisión eléctrica.
Situación actual
En términos generales, cerca de la mitad de las aves que emigran no regresan a sus sitios originales de anidación en el norte. Los cambios climáticos drásticos y la depredación son algunas causas naturales de mortalidad; sin embargo, desde hace 20 o 30 años los especialistas comenzaron a observar una declinación en el número y concentración de estas aves. ¿Qué es lo que ha pasado con estos organismos? Cuatro problemas básicos originados por el hombre se han conjuntado en la disminución de las poblaciones migratorias de aves:
1. Crecimiento de la población humana.
2. Pérdida y alteración de hábitats.
3. Contaminación ambiental.
4. Y en los últimos años, un factor crucial que tendrá efectos sin precedentes: el gradual calentamiento del planeta.
Estos cuatro puntos en conjunto han afectado, de una u otra manera, en las poblaciones de aves, tanto residentes como migratorias. La intensidad e ineficiencia de las prácticas agrícolas, la tala, la fragmentación de zonas boscosas, las actividades mineras, el uso de insecticidas residuales y metales pesados, la contaminación del aire, del suelo y del agua, el crecimiento de la población humana en el mundo y el fenómeno de 'El Niño' han provocado la alteración de hábitats reproductivos y de invernación.
Actualmente, gran cantidad de especies migrantes no disponen de un hábitat adecuado, pues la mayor parte de los bosques, las selvas y los pantanos de México, Centro y Sudamérica y las Antillas mayores se ha transformado en zonas urbanas y semiurbanas, en tierras agrícolas, pastizales y zonas áridas por erosión.
Ya conocemos la situación actual de los recursos bióticos, la población humana y las aves migratorias; entonces, ¿qué necesitamos hacer para conservarlas y protegerlas?
Son múltiples las medidas que se pueden tomar para la protección de esta importante riqueza natural; sin embargo, señalaremos las prioritarias:
.Restauración de zonas de reproducción e invernación.
.Protección y conservación de la vegetación autóctona y humedales (fragmentos de selvas, bosques y zonas acuáticas), fomento de las cercas vivas con especies nativas, establecimiento de reservas forestales y acuáticas, e inventarios poblacionales de flora y fauna.
.Desarrollo de técnicas nativas agroforestales (redescubrimiento de especies nativas, acciones de conservación y formas alternativas en el uso del suelo).
.Programas reales de concienciación, educación ambiental y desarrollo sustentable.
.Disminución del uso de herbicidas, fungicidas y pesticidas.
Una vez que usted sepa que las aves migratorias se encuentran en su localidad, consiga unos binoculares y la próxima vez que visite un parque citadino o suburbano, o que pueda visitar alguna playa, un bosque, un lago o un río cercano y tenga el privilegio de observar aves invernantes, disfrute su presencia, sus colores, cantos y comportamiento; piense que estos pequeños organismos junto con todos los demás juegan un imprescindible papel en su entorno ecológico y que también tienen derecho a un planeta limpio y equilibrado que garantice su futuro, y nosotros, como la 'especie pensante', tenemos la obligación de conservarlos y protegerlos para que coexistan con las generaciones humanas futuras y les brinden satisfacciones.
Actividades con aves migratorias en la UNAM
En el invierno de 2002 se formó la primera estación de monitoreo de aves migratorias en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la unam, y en el invierno de 2003 la segunda estación en la Reserva del Pedregal de San Ángel. Estas estaciones se identifican con el acrónimo MoSi (Monitoreo de Sobrevivencia Invernal), y su objetivo principal es el anillamiento de las aves para monitorear su presencia y sobrevivencia en los diferentes periodos migratorios. Además, se obtiene información sobre su biología y el uso que hacen de su hábitat.
En síntesis, las aves se capturan por medio de 14 redes ornitológicas (3 m de alto y 12 m de largo) que son ubicadas en 4 hectáreas de cada zona de estudio. Las diferentes especies se rescatan e inmediatamente se les toman sus datos merísticos (peso, largo total, largo ala, largo cola.), aspectos de plumaje, grasa y condiciones reproductivas. Posteriormente se les coloca un anillo de aluminio numerado y son liberadas. Las aves son manipuladas cuidadosamente durante el menor tiempo posible y no se les ocasiona ningún daño.
En este año las estaciones MoSi de la unam iniciarán sus trabajos en noviembre de 2004 y terminarán en abril de 2005, por lo que se invita a maestros y alumnos a conocer de cerca esta importante labor y participar en el monitoreo de las aves que nos visitan. Quienes deseen información acerca de otras estaciones de monitoreo en la República pueden solicitarla al siguiente correo electrónico: gurrola@ibiologia.unam.mx.