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Correo del Maestro Núm. 97, junio 2004

Cursos infantiles de verano

Serafín Pérez Delgado

Los cursos de verano surgieron en nuestro país desde hace más de dos décadas como una necesidad para el entretenimiento de los niños durante sus vacaciones; uno de los muchos motivos que los propiciaron es que los padres tienen que trabajar en esas fechas y los cursos de verano, además de permitirles contar con espacios donde sus hijos estuvieran protegidos, también les daban la opción de entretenerlos, divertirlos y educarlos. Se han desarrollado cursos que suelen ser muy formales, como los de regularización de materias; otros medianamente formales, que incluyen clases de música o de artes plásticas y, finalmente, aquellos que son totalmente recreativos.

Desde hace más de quince años, en la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM (antes CUCC) se empezaron a organizar actividades de verano con el objetivo principal de desarrollar cursos amenos, pero que a la vez involucren en los niños el gusto por la ciencia y el conocimiento en general.

Como para todo curso que comienza, en la primera generación de cursos de verano, que data de 1987, se desarrolló un programa piloto con grupos reducidos que con el tiempo fueron creciendo hasta lograr la versión actual, en la que se atiende a 240 niños y niñas.

Por razones de formación profesional (la mayoría de los primeros organizadores eran del área biológica) inicialmente se desarrollaron actividades encaminadas a mostrar el mundo de la vida. Pronto se incursionó en el área de la física, con la que es más fácil construir modelos para expresar conceptos. Posteriormente se iniciaron actividades relacionadas con demostraciones de reacciones químicas que suelen ser espectaculares y, finalmente, se incluyeron actividades matemáticas que no podían dejar de estar presentes.

El tiempo ha confirmado que un curso de verano de ciencias involucra el trabajo de muchas personas y que cada una de ellas tiene una participación vital. Hay quienes fungen como los creativos en talleres y experimentos de ciencia, quienes diseñan las actividades recreativas que involucran diversos juegos, aquellos que no pierden ningún detalle en cuanto a espacios, trámites administrativos y seguridad. Todos, con su trabajo conjunto, permiten el desarrollo adecuado en la planeación y ejecución del curso.

Para mí ha sido muy placentero participar en la concepción, desarrollo y crecimiento de estos cursos, sobre todo por haber tenido la oportunidad de trabajar con el equipo pionero del cucc, donde desarrollé varios de los lineamientos para el diseño y puesta en práctica de talleres de ciencia. Es necesario, además, mencionar particularmente el trabajo en los cursos de verano (ya dentro del Museo de Ciencias Universum) de Arturo Vargas y Salvador Mendoza, quienes supieron darle un adecuado uso a los trabajos elaborados por el grupo de 'actividades públicas' del CUCC que por muchos años produjeron innumerables proyectos dedicados a los niños en ferias del libro y proyectos de divulgación.

Los cursos de verano de Universum tienen cada año nuevas y divertidas actividades para acercar a los niños a la ciencia mediante talleres, videos, obras de teatro, experimentos, visitas a lugares de interés, etc.

Cómo se planean, conceptualizan y aterrizan las actividades de un curso de verano

La planeación de un curso de verano de ciencias requiere de muchos puntos a considerar, entre ellos los espacios para el desarrollo de las diversas actividades, la experimentación continua de los materiales que se van a utilizar, de modo que no sean costosos y que no representen peligro para los niños. También es importante considerar que cada actividad no sea tan extensa y, finalmente, que todas capten el interés de los niños.

Al terminar un curso de verano ya se está trabajando en el siguiente, pues se vuelven a investigar actividades diferentes para afinarlas, adjuntarles información básica, diseñarlas y ponerlas a prueba. Cada año se procura modificar la mayor parte de las actividades ya que un buen porcentaje de niños se inscribe nuevamente y sería decepcionante para ellos encontrarse con actividades repetidas.

Las experiencias obtenidas a lo largo de diez años en el museo Universum de la DGDC se comparten con organizadores de centros de ciencias, museos, colegios, casas de cultura y otras instituciones, mediante un curso titulado Cómo hacer un curso de verano de ciencias, que dura 18 horas y abarca todos los puntos relativos a un curso de esta naturaleza, así como el programa de actividades por desarrollar en el primer curso de verano que la institución interesada desee realizar. Este curso de capacitación se imparte cada dos años y está dirigido a instituciones que deseen llevar a cabo su primer curso de verano de ciencias.

Las salidas

Como todo curso de verano, la salida a sitios de interés permite desarrollar actividades de educación ambiental y hacer reconocimiento de algunas especies tanto animales como vegetales.

En relación con las salidas a sitios de interés, durante los últimos cuatro años se ha optado por incluir en el curso un campamento en el que se incluyen actividades recreativas, deportivas, rallys, reconocimiento del terreno, talleres de ecología, y otras actividades científicas como la observación astronómica, todo lo cual se ha realizado con éxito.

Otras salidas han tenido como único objetivo el esparcimiento total para lograr la convivencia entre los niños e instructores.

Los monitores

Para lograr un muy buen curso de verano de ciencias es necesaria la adecuada preparación de los instructores o monitores, quienes, ante todo, adquieren la responsabilidad del grupo. Es por esta importante razón que la selección de los mismos debe de ser muy cuidadosa. En anteriores cursos se habían aceptado estudiantes de bachillerato, pero con ellos no fue posible lograr un compromiso total; sin embargo, para que no se perdiera el ambiente juvenil que caracteriza al curso, se optó por incluir como monitores a estudiantes de diversas licenciaturas, tanto de la UNAM como de otras dependencias universitarias.

A los monitores se les debe hacer conscientes del compromiso total que adquieren para guiar un grupo, lo que incluye, por sobre todas las cosas, la seguridad de los niños, la adquisición de conocimientos básicos indispensables para explicar los talleres y experimentos científicos, así como la capacidad de improvisar actividades en tiempos libres.

La capacitación de los monitores incluye la selección, proceso en el que se toma en cuenta que sean dinámicos, extrovertidos y que tengan un buen nivel de conocimientos básicos. En términos generales, son evaluados con un examen general de conocimientos, manejo de voz y expresión corporal, y llevan un programa de acondicionamiento físico general.

Además de los monitores, también apoya al curso de verano un grupo muy reducido de jóvenes que en su mayoría fueron alumnos del curso en años anteriores y que se suman a la atención de los niños. Estos jóvenes adquieren la misma responsabilidad que los monitores a pesar de que su participación es  voluntaria.

La ciencia

Es claro que todas las actividades llevadas a cabo en el curso de verano son igualmente importantes, pero cabe destacar las actividades de ciencia que los niños desarrollan y que son muy variadas: visitas a las salas del museo Universum, elaboración de prototipos de equipamientos con materiales de fácil manejo, experimentos de física, química y matemáticas, etc. También se elaboran algunos productos mediante técnicas sencillas, como queso, vino, gel, pegamentos naturales y otros. Todas las actividades científicas se combinan con actividades deportivas y recreativas.

Durante la práctica de las actividades relacionadas con la ciencia es importante destacar que las explicaciones científicas suelen ser muy escuetas, pues sólo se trata de familiarizar a los niños con los conceptos que en la escuela ya vieron o están por abordar con más detalle, por ejemplo si en el curso de verano juegan con el prisma de agua y observan a detalle como está organizado el arco iris, en la escuela podrán saber que se trata del espectro visible de la luz y que algunos colores de la luz son los que prefieren las plantas para poder llevar a cabo la fotosíntesis. Si en el curso de verano experimentan con un globo de Cantoya, en la escuela aprenden que el aire caliente tiende a subir y el aire frío a bajar. Si experimentan que al soplar una esfera de unicel con un popote ésta se mantiene levitando, posteriormente, en la escuela comprenderán el principio básico para que un avión pueda volar. En el caso de los números, se hacen ejercicios para poder imaginar cómo surgieron los sistemas de numeración, tomando en cuenta que en la escuela aprenden a aplicar las principales reglas de las operaciones básicas.

Con juegos científicos como el llamado Poblaciones logramos transmitir , la idea de cómo se llegan a poblar diversas regiones del planeta, para que en la escuela vean con más detalle el papel fundamental que tienen todos los seres vivos sobre la Tierra. Así podrían mencionarse muchísimas más actividades de este tipo.

La divulgación de la ciencia

Por supuesto, no deben faltar las actividades de divulgación científica en este curso de verano: diversos juegos que además de diversión proporcionan algún conocimiento, talleres que se prestan para llevarse a cabo en los lugares que visitamos y con los que abordamos temas muy diversos e interesantes; además, procuramos inculcar en los niños el aprovechamiento de los recursos naturales y, del mismo modo, los niños proponen alternativas de cómo mejorar el ambiente en caso de que vean afectado el lugar que visitemos.

En términos generales, se pretende transmitir a los niños conocimiento científico de forma amena en un espacio de esparcimiento y recreación.

Al elaborar siluetas de murciélago y apreciaciarlas dentro de un planetario hecho a base de plástico, se aprovecha la actividad y el momento para abordar el tema del papel biológico que tienen los quirópteros.

La planeación conceptual del curso

El curso de verano de ciencias requiere de la investigación y experimentación continua para preparar cada taller; de la instrucción adecuada del personal con la información que debe transmitir a los niños; también se debe prever el funcionamiento del taller o del experimento y el tiempo aproximado para su desarrollo, así como las combinaciones más adecuadas de actividades, con el objeto de lograr un ambiente ameno y de descubrimiento. Es posible desarrollar muchas actividades al momento, sin embargo otras muchas requieren de la preparación previa de materiales. La planeación cobra especial importancia porque en ella están incluidos todos los detalles del curso: calendarización de acuerdo con el programa de la SEP; elaboración de la información para la promoción del curso; el periodo de inscripciones; las solicitudes para permisos y salidas; la solicitud para la compra de materiales; selección y capacitación de monitores; coordinación y atención del curso, así como la evaluación final del curso por parte de los niños y sus padres. Con esto último se logra proyectar el curso del año siguiente.

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