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Correo del Maestro Núm. 97, junio 2004

La Senda Arqueológica de Universum

Julieta Fierro
Linda Lasky
Clara Rojas

Para el curso de verano de Universum se preparó hace algunos años un taller de arqueología en la Senda Arqueológica, cuyo objetivo es exponer a grupos de 20 niños entre 8 y 10 años a una excavación arqueológica prehispánica.

El taller es de cuatro sesiones de dos horas diarias. Gracias a esta actividad los niños aprenden sobre la vida de los pueblos precolombinos y la manera en que esta forma de vida se refleja hasta nuestros días. Además, se acercan al trabajo que realizan los arqueólogos.

En este texto se explica la forma en que se realiza el taller, a fin de que otros grupos de docentes interesados en la educación participativa puedan tomar ideas para elaborar algo semejante.

Introducción

Universum, uno de los Museos de Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México, ofrece cursos de verano con una amplia variedad de talleres de ciencia.

Se encuentra ubicado sobre la lava solidificada de un antiguo volcán, el Xitle, que hizo erupción hace aproximadamente 2000 años. Poco antes floreció la cultura que construyó la pirámide de Cuicuilco, cuyas ruinas se encuentran cerca de Ciudad Universitaria. Por consiguiente, el sitio resultó ideal para implementar un taller sobre arqueología.

Entrada de la Senda Arqueológica.

A un costado de Universum se construyó un sendero que conduce a un arenero (de 6 x 6 m y 60 cm de altura) parcialmente cubierto por una palapa donde se recreó una unidad habitacional prehispánica 'ideal'. El área se dividió en cuatro secciones, correspondientes a diferentes actividades:

1.Área de enterramiento con restos humanos: huesos y ofrenda (bienes de lujo que acompañan a los muertos, como vasijas, cuentas, pipas, puntas de flecha y máscaras).

2.Área de alfarería: vasijas rotas y completas de diversos tamaños y formas.

3.Área de cocina: fogón, restos de maíz y semillas, metate y utensilios de cocina, comal, vasijas.

4.Área de producción lítica: restos de obsidiana, fogón (donde se reúnen los hombres a trabajar) y artefactos como cuchillos, hachas y puntas de flecha.

Área de excavación (palapa).

Todos los materiales son modernos. Los huesos humanos se adquirieron en la Facultad de Medicina (existen para clases de anatomía elaborados de plástico), las vasijas y máscaras prehispánicas se consiguieron en el mercado (en el de la Ciudadela y el de Sonora), así como los granos. Se quemaron mazorcas para simular las que se descubren incineradas en el fogón. Este arenero fue el lugar donde los niños desarrollaron el taller que a continuación se describe.

Procedimiento

El primer día se llevó a los niños a explorar el área. La idea es familiarizarlos con el lugar y ayudarlos a imaginar lo que sería habitar en esa zona hace miles de años, además de que observen el medio ambiente del sitio (flora, fauna, suelo, clima, etc.). Se orientaron geográficamente con ayuda de una brújula.

El contenido educativo de este día involucró la biología, pues los niños observaron las plantas del medio ambiente y cómo lentamente se han adaptado a crecer sobre el antiguo derrame volcánico. Incluyó la geología, ya que observaron las capas de lava y se observaron las rocas por medio de una lupa. También se tocaron temas de geografía, pues los niños aprendieron a ubicar el lugar de la excavación y a orientarse. Después de realizar esta actividad, que se denomina recorrido de superficie, los niños elaboraron un registro de lo aprendido.

El segundo y tercer días los niños procedieron a la excavación propiamente dicha. Las herramientas fueron una cubeta, una cuchara de albañil, una brocha, un recogedor y una cinta métrica. Además, se les facilitó una gorra y un paliacate. Antes de iniciar las actividades arqueológicas, los niños hicieron una recapitulación de las actividades del día anterior y de lo que habían aprendido.

Se procedió a reticular el área de excavación de 6 x 6 metros. Se hizo tensando hilos espaciados cada metro para formar unidades de excavación. Dado que se trataba de descubrir vestigios del pasado era necesario conocer la posición precisa de los objetos por descubrir, ya que es muy importante registrar todo el contexto, es decir, la relación que guardan los objetos entre sí y con el entorno.

Con la cuchara, los niños retiraron la arena y con la ayuda del recogedor la colocaron dentro de una cubeta. Se les explicaba que la arena se pasaría por una criba (como una coladera grande) para recuperar piezas pequeñas, cuentas o granos de comida. Si descubrían alguna pieza la limpiaban con una brocha. Debían dejarla en su lugar para completar su registro.

Después de cada sesión de excavación se elaboraban dibujos de lo encontrado en una forma de registro especialmente diseñada para ello, lo cual se muestra en una de las figuras. Cada grupo sometía a la consideración de los participantes sus esquemas para discutir todo lo que ha-bían encontrado y deducir qué es lo que había sucedido y qué relación tenían las unidades de excavación entre sí.

Haciendo el recorrido de superficie.

Cabe hacer notar que aunque los niños tenían gran interés en llevarse las piezas que encontraban, sobre todo cuentas y tepalcates, aprendieron a dejarlas en su lugar hasta elaborar el registro y después a entregarlas al grupo. Esta misma práctica es la que deben llevar a cabo el resto de sus vidas para preservar los sitios arqueológicos. Una de las razones por las que no se deben retirar las piezas es que fuera de su contexto pierden significado. Así, los niños aprenderán a ser parte del grupo que proclama: "¡No al saqueo!", y lo podrán fundamentar.

Los niños hicieron pasar parte de la arena de las cubetas a través de una criba para recuperar objetos pequeños. Los fragmentos de objetos y tepalcates se colocaron dentro de bolsas etiquetadas. Posteriormente se lavaron con agua y cepillo de dientes. Se dejaron secar colocándolos sobre unas mesas. Por último, se procedió a clasificarlas por similitudes y diferencias.

El cuarto día los niños hicieron un recuento de toda la excavación. Armaron algunas de las piezas fragmentadas. La manera de reparar las vasijas fue pegándolas con pegamento blanco. Es decir, aprendieron el arte de la restauración.

Para finalizar la práctica, los niños hicieron una visita al sitio arqueológico de Cuicuilco. La visita fue especialmente significativa, puesto que los niños pudieron apreciar el esfuerzo que deben hacer los arqueólogos para rescatar los vestigios de nuestro pasado.

Conclusión

La experiencia que tuvieron los niños del curso de verano de Universum en la Senda Arqueológica resultó de gran contenido educativo. Los niños aprendieron historia, geografía y, desde luego, el proceso que debe llevar a cabo un arqueólogo para rescatar restos del pasado.

A lo largo de cada sesión los responsables interrogaban continuamente a los niños: ¿qué piensas que sucedió?, ¿por qué está colocado así?, ¿qué había aquí?, ¿para qué crees que servía?, etc. Y como en cada sesión se hacía una recapitulación de lo hecho, la experiencia resultó muy enriquecedora. 

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