Lily Nylon
Ésta
es la historia de Lily Nylon, una niña muy
alegre de cuatro años. Siempre estaba con una sonrisa
de trenza a trenza. Ya se la pueden imaginar ustedes
con todo y fleco bien parejito.
Una vez que Lily fue con el grupo de su escuela
a visitar el Museo Universum y entraron a la Sala
de Química vio muy sorprendida un aparato que tenía
su nombre: ‘El nylon’. Lily creía que
Nylon era sólo su apellido y puso mucha atención
a lo que el anfitrión les decía.
-¿Hay alguien entre ustedes que traiga algo de nylon?
-¡Ay! -pensó Lily-, ¿a poco sabe que mi apellido
es Nylon?
Ella siguió callada. El anfitrión pasó entre
el grupo de niños que estaban sentados frente
a aquel aparato.
-A ver, a ver, por aquí me huele a nylon -y olfateaba
cerca de los niños como si fuera un lobo feroz-.
¡Aquí me huele a algodón...! No, no, no, alguien
trae nylon y lo trae muy escondido -y siguió oliendo
otras cosas como lana, terciopelo y hule de tenis,
con un poco de caca de perro.
-¡Fúchila! -dijeron todos.
-¡Ah!, ¿acaso alguno de ustedes trae calzones de
nylon?
Entre risas, algunos se asomaron por debajo de los
pantalones o la falda.
-Bueno, bueno, yo no sé ustedes, pero yo sí me puse
hoy unos calzones de nylon, y no se los voy a enseñar
-y agregó-: ¿Saben qué cosa sí conocen muy bien
y lo más seguro es que sea de nylon?
-¿Qué es, qué es? -preguntaron los niños.
-Ah, pues los trajes de baño.
Lily se apresuró a decir: “Yo tengo uno azul
con rayas rosas.” “El mío es anaranjado”,
gritó Paco. Y así, entre que eran rojos, verdes
y hasta morados, todos se acordaron de su traje
de baño.
-Sí, sí -afirmó el anfitrión-, ¿y se han fijado
si es suave y les gusta ponérselo o si es rasposo
y les saca ronchas?
-Ah, pues suave -contestaron los niños.
-Claro, y es suave porque los hilos de nylon son
delgaditos, delgaditos. Imagínense, más delgados
que un cabello de ustedes.
Todos se fijaron en su pelo. Lily, con sus trenzas,
tuvo que jalárselas un poco para alcanzar a ver.
-Y también es muy resistente -completó el anfitrión.
Por ahí se oyó que alguien preguntaba: “¿Y
qué es eso?”
-Ah, resistente significa que un material aguanta
mucho; por ejemplo, cargar un elefante.
¿Se acuerdan del elefante que se balanceaba sobre
la tela de una araña?
Los niños contestaron que sí y empezaron a cantar
la canción: “Un elefante se balan-
ceaba sobre la tela de una araña, /mientras veía
qué sucedía, fueron a llamar otro elefante. /Dos
elefantes...” Cuando los niños llegaron a
tres elefantes, se les dijo: “Pues imagínense
que la tela de esa araña sea de nylon. ¡Aguantaría
mil elefantes!”
Ya encarrilados con la canción, los niños se fueron
a ver otro aparato de la Sala. Todos iban muy contentos,
pero más Lily. Ahora sabía que su apellido es también
algo muy divertido.
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