La expresión
neurológica praxis es, poco más o menos, sinónimo
de habilidad motriz y designa sistemas de movimientos
coordinados
en función de un resultado o de una intención. Por
otra parte,
las praxis se adquieren. Esta adquisición puede
provenir de
la experiencia del sujeto o de la educación.
Jean Le Boulch1 |
La educación física dentro de la institución escolar debe
ser integradora y poner en el centro de la escena a los alumnos, respetando
las diferencias entre los individuos y posibilitando la máxima participación
de todos. Debe ofrecer, como principal argumento para la participación, la
motivación intrínseca que representa el placer proporcionado por la propia
actividad física.
Las cuerdas, largas y
cortas, resultan buenas aliadas para trabajar la coordinación de manera amplia
y profunda; estabilizan y perfeccionan las habilidades motoras para fijar
nuevos esquemas de conducta. Entre otras ventajas, este elemento brinda una
motivación lúdica y propicia el trabajo individual y también el compartido.
Lo importante de trabajar
con cuerdas no está en el logro del ejercicio propuesto, sino en el proceso
de aprendizaje y, sobre todo, en las posibilidades que éste brinda para una
buena socialización porque, una vez finalizada la primera fase, los chicos
estarán en condiciones de trabajar en grupos. Estos grupos se formarán de
acuerdo con el número de alumnos y de cuerdas disponibles.
El estímulo
Cualquier
trabajo o actividad física produce modificaciones en todo
el organismo de manera integral, pero en el caso del trabajo
que nos proponemos sólo contemplaré una de ellas: la neuromuscular.
Aquí se considera la buena relación y ensamble entre los
sistemas nervioso y muscular, que afectan principalmente
a las cualidades de velocidad, coordinación y fuerza.
Estas tres cualidades se encuentran estrechamente entrelazadas
y por esta causa se puede afirmar que con un buen trabajo
metodológico y estímulos adecuados se va mejorando la
estructura del movimiento con una eficaz actividad selectiva
de los analizadores y con exclusión de acciones intra
e intermusculares innecesarias.2
En los niños poco entrenados,
la frecuencia de estímulos que llega a la masa muscular es relativamente espaciada.
Sin embargo, luego de un tiempo de trabajo, el mismo número de estímulos llega
a esa misma masa muscular en un lapso más breve, lo que determina una más
rápida y efectiva contracción muscular que mejorará su rendimiento.
En el proceso de adquisición
de nuevas habilidades motrices, es responsabilidad del docente propiciar las
situaciones adecuadas para que los mismos alumnos las construyan, respetando
su personalidad y mejorando sus posibilidades de elección.
Nuestra civilización occidental,
bajo la fuerte influencia filosófica cartesiana, consideraba
el cuerpo como un instrumento de la mente, y establecía
la dualidad cuerpo-espíritu. Pero la pedagogía moderna
considera al niño como una entidad integral. Y esta nueva
concepción nos lleva a fijarnos otros objetivos; entre
ellos, que el alumno desarrolle su capacidad de expresión
a través del movimiento.
La resolución
de problemas
Cuando
el niño entra por primera vez en contacto con la cuerda,
se puede utilizar el método de descubrimiento guiado con
un aprendizaje convergente y divergente. Gradualmente
se llegará a un aprendizaje por resolución de problemas.
Los niños tratarán de resolverlos por sí mismos o conjuntamente
con sus compañeros. El docente combinará la metodología
de la enseñanza de acuerdo con el emergente, incluyendo
el autoaprendizaje. Se propondrán actividades que incluyan
diferentes tipos de salto con sogas individuales, en parejas
y grupales con sogas largas, dejando espacio para la creatividad.
Actividades
para niños de entre seis y nueve años
Al iniciar
este tipo de trabajo es conveniente partir del supuesto
de que los niños no tienen experiencias anteriores. No
obstante, es posible que muchos de ellos posean saberes
previos adquiridos fuera de la escuela. Sin embargo, ante
la heterogeneidad de habilidades, resultará más fácil
empezar desde el mismo nivel con todos para evitar frustraciones.
En este ciclo se puede considerar una ‘fase
exploratoria’ que les permitirá comprender mejor
la situación.
Comenzar con una cuerda
larga o con sogas individuales dependerá del grupo. Con una cuerda larga se
podrá organizar el juego del reloj o el de la viborita. Atada por uno de
sus extremos, se le dará vuelta desde el otro; el primer ejercicio será que
los alumnos pasen por debajo, por turno y corriendo, sin tocarla. Quizás algunos
demuestren miedo de ser tocados por la soga, pero entonces se les puede indicar
que cierren los ojos y que corran cuando escuchen que ésta pega en el piso.
Cuando todos hayan logrado pasar sin caerse ni ser tocados por la soga, comenzará
el ejercicio de saltar, haciendo balancear la cuerda de un lado a otro.
Una vez afianzado el
ejercicio de pasar por debajo de la soga, se incorporará la entrada y salida
con la cuerda en movimiento, y se agregarán dificultades tales como hacerlo
por un lado y por otro. Es el momento de fomentar el trabajo en equipo llevándolos
a reflexionar acerca de la conveniencia de establecer reglas equitativas para
todos. Estas reglas deberán servir para que todos tengan la misma oportunidad
de aprender y practicar el ejercicio, y serán propuestas y consensuadas por
ellos.
Lo más frecuente es que
ellos decidan que el que salta lo haga 'hasta que pierda' y quien pierde debe
'darle vueltas a la soga'. El maestro tendrá que estar atento para guiarlos
hacia actitudes más cooperativas, de modo que todos tengan las mismas oportunidades.
De lo contrario, los más hábiles serán los que siempre saltan, y los que 'pierden'
desempeñarán siempre el mismo rol sin la posibilidad de aprender. También
es común que aquellos que desean saltar hagan perder a propósito a sus compañeros,
dando vuelta muy rápidamente a la soga o haciéndolo mal.
Ante estas dificultades,
se podrán sugerir algunas reglas y pedirles que elijan y decidan cuál adoptar.
Por ejemplo, por turno,
todos deberán saltar y contar la cantidad de saltos de cada uno y sumarlos.
Al comparar este resultado con otros grupos, se pondrá de manifiesto la
necesidad de ayudar a los menos hábiles para mejorar el resultado final. Con
los niños más grandes se podrá promediar esta suma adjudicando una marca individual
y equitativa para todos. De esta forma se tratará de que tomen conciencia
de que si obtuvieron una buena marca en el salto fue gracias a quienes dieron
vuelta la soga y que, por lo tanto, es justo compartir los resultados. De
la misma manera, si no les dan oportunidad de aprender a quienes dan vuelta
a la cuerda, también es justo compartir con ellos una marca baja. Por lo tanto,
es responsabilidad de todo el grupo el buen logro individual.
El trabajo con cuerda
larga ofrece siempre la posibilidad de hacer tareas compartidas y los chicos
aprenden a jugar y a divertirse juntos. No obstante, también se debe trabajar
con sogas individuales.
El salto
individual y el salto en parejas
También
se afianzará el salto individual y en parejas, estimulando
la creatividad de los alumnos y evitando en lo posible
un método directo con un aprendizaje guiado. Los ejercicios
de salto se efectuarán siempre en forma progresiva y graduada,
teniendo en cuenta el grado con el que se trabaja y las
características de cada grupo en particular. Las actividades
serán diversas e incluirán diferentes tipos de saltos
y todas sus variantes:
 |
| Foto: Archivo General de la
Nación. |
a)
Salto individual con cuerda corta:
• con rebote y sin rebote
• para adelante y para atrás
• con un pie adelante
• con dos pies
• pies alternados
• pies juntos
• en el lugar y con desplazamientos
• con cruce de cuerda
b) En parejas:
• enfrentados
• con el mismo frente
• con cambios de lugares
En la actualidad, el
juego del elástico está cada vez más difundido y ha llegado a interesar por
igual a varones y a mujeres. Por lo tanto, es conveniente aprovechar este
interés y esta habilidad espontánea de los chicos.
A partir de los nueve
años los alumnos están en condiciones de elaborar esquemas gimnásticos combinando
los saltos con ejercicios en los que puedan utilizar este elemento. Estos
esquemas pueden ser individuales, en parejas o en grupos más amplios. Por
supuesto, esto no será posible si no han trabajado previamente en gimnasia
formativa. Cabe recordar que la gimnasia tiene como objetivo ayudar a que
se pongan en marcha las diferentes estructuras de movimiento y que se experimenten
diversas formas motrices. Entonces, se tendrá que realizar adecuadamente,
estimulando los movimientos y las posturas apropiados y corrigiendo o eliminando
los perjudiciales.
En este tipo de trabajo
el movimiento no sólo se transforma en una forma de expresión, sino que además
los alumnos adquieren autonomía para realizar una tarea solidaria y cooperativa,
basada en la satisfacción cenestésica más que en el logro del rendimiento
motor.
Compartir
los logros
El producto
final de todo este trabajo puede ser motivo de una fiesta
donde puedan mostrar los diferentes esquemas logrados,
sin un propósito de competencia y con la participación
de los alumnos como actores, capaces de decidir y de generar
acontecimientos, y no como meros espectadores de situaciones
decididas por otros.
Además, una muestra de esquemas
elaborados y producidos por los niños permite la interdisciplina
de áreas, ya que se hace necesario un ritmo o música que
acompañe y complemente la muestra. Entonces, qué mejor
oportunidad para compartir el momento con el maestro/a
de música y con otros grupos de alumnos que ejecuten el
ritmo.
Notas
1 Jean
Le Boulch, Hacia una ciencia del movimiento humano:
introducción a la psicokinética, Paidós, Barcelona,
1992, p. 97.
2 Jorge Hegedüs, ‘Supercompensación
y rendimiento’, en Revista Stadium. |