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Estudio para 'Las Modelos'(1887),
óleo de Georges Seurat.
Impressionist Art (1860-1920), Taschen, Colonia, 1997. |
Cada año millones de personas se
ven afectadas por serios problemas alimentarios: literalmente,
se matan de hambre. La gran mayoría de los afectados
son adolescentes y en especial del sexo femenino. Una
de las razones por las que las mujeres de esta edad son
particularmente vulnerables a este tipo de problemas
es la tendencia a seguir dietas estrictas para conseguir
una figura ‘ideal’. Las investigaciones realizadas
indican que las dietas tan rigurosas juegan un papel muy
importante para disparar los trastornos del comer, condiciones
que tienden a hacerse crónicas y que incluso amenazan
la vida.
Las consecuencias de los problemas del comer pueden ser
severas, por ejemplo, uno de cada diez casos de anorexia conduce a la muerte
por hambre, paro cardiaco, otras complicaciones médicas o suicidio. Afortunadamente,
la información creciente sobre los peligros de los trastornos alimentarios
y la amplia cobertura de los medios de difusión propicia que hoy en día muchas
personas busquen ayuda. Sin embargo todavía hay quienes se niegan a admitir
que tienen un problema y no se someten a tratamiento. Los integrantes de la
familia, los amigos y los maestros pueden ayudar a reconocer el problema y
motivar a la persona que la padece a aceptar tratamiento.
La anorexia
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Naturaleza muerta con cebollas
(1895), óleo de Paul Cézanne.
Impresionisr Art (1860-1920),Taschen, Colonia, 1997. |
Las personas que intencionalmente
se dejan morir de hambre sufren de un trastorno alimentario
llamado anorexia. Esta enfermedad normalmente inicia en
personas jóvenes alrededor de la pubertad, y comprende
pérdida extrema de peso, cuando menos del 15 por ciento
debajo del peso normal del individuo. Muchas personas
con esta enfermedad se ven escuálidas, pero están convencidas
de que tienen sobrepeso. Hay ocasiones en que tienen que
ser hospitalizadas para evitar que mueran por desnutrición.
Les contaré el caso de Sofía, que desarrolló anorexia
cuando tenía 16 años de edad.
Sofía era una adolescente tímida, estudiosa, que trataba
siempre de quedar bien con todos. Tenía una apariencia atractiva, pero estaba
ligeramente pasada de peso. Como la mayoría de las adolescentes, Sofía se
interesaba en los muchachos, pero le preocupaba no ser lo suficientemente
atractiva para llamar su atención. Un día su padre, bromeando, le dijo que
no iba a atraer la atención de un chico si no perdía algo de peso. Ella lo
tomó muy en serio, empezó a hacer dieta sin descanso, y continúo aun cuando
estaba delgada en extremo.
Poco después que Sofía bajó de peso, su periodo menstrual
se suspendió. Se obsesionó con la dieta y con la comida, y desarrolló rituales
raros de alimentación. Cada día pesaba toda la comida que iba a ingerir, los
sólidos los cortaba en pedacitos minúsculos y los líquidos los medía con gran
precisión; después ponía su ración diaria en recipientes pequeños apilados
en línea. También hacía ejercicio en forma compulsiva, aun cuando estaba tan
débil que empezó a desmayarse.
Nadie podía convencerla de que estaba en peligro. Finalmente,
su doctor insistió en que se hospitalizara y fuera monitoreada para el tratamiento
de su enfermedad; sin embargo, aún en el hospital Sofía continuaba haciendo
ejercicio a escondidas en el baño. Le tomó varias hospitalizaciones y bastante
terapia individual y familiar para que enfrentara y resolviera su problema.
El caso de Sofía no es poco común; las personas con anorexia
realmente se dejan morir de hambre. Uno de los aspectos más terribles de la
enfermedad es que las personas continúan pensando que están gordas, aun cuando
están en los huesos. Por razones desconocidas, les aterra subir de peso.
La comida y el peso se vuelven una obsesión. Para algunos
lo compulsivo se manifiesta en extraños rituales a la hora de comer, o al
rechazar comer delante de otras personas. Es común que los anoréxicos coleccionen
recipientes y preparen grandes cenas para familiares y amigos, pero ellos
comen cantidades ridículas. Igual que Sofía, siguen rutinas estrictas de ejercicio
para perder peso. La pérdida del periodo menstrual es típico en las mujeres
con esta enfermedad. Los hombres anoréxicos se pueden volver impotentes.
La bulimia
Las personas con bulimia consumen gran cantidad de alimentos
y después se deshacen de ellos vomitando, abusando de laxantes o diuréticos,
realizándose enemas o haciendo ejercicio en forma obsesiva. Algunas usan la
combinación de todas estas formas de purga. Muchos individuos con bulimia
se ‘atascan y se purgan’ en secreto, manteniendo su peso normal o ligeramente
arriba de lo normal, ocultando con éxito durante años sus problemas.
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Margarita (1916),
óleo de Modigliani.
Los grandes maestros de la pintura universal, Tomo
10, Promexa, México, 1980. |
Les contaré ahora el caso de Elena.
Elena desarrolló la bulimia a los 18 años. Al igual que
Sofía, su extraño comportamiento para comer comenzó con
una dieta. También hacía ejercicio y seguía una dieta
para perder peso, pero, al contrario de Sofía, regularmente
comía grandes cantidades de alimento y mantenía su peso
normal forzándose a vomitar.
Incapaz de comprender su propio comportamiento, pensó
asimismo que nadie la podría entender, por lo que se sintió sola y aislada.
Cuando las cosas no iban bien sentía un deseo incontrolable de comer dulces.
Comía kilos de dulces y pasteles a la vez y no se detenía hasta quedar exhausta
o con mucho dolor de estómago. Después, sobrecogida por la culpa, se provocaba
el vómito.
Sus hábitos alimentarios la apenaban tanto que los mantenía
en secreto y, deprimida por su problema, intentó suicidarse. Afortunadamente,
no tuvo éxito, y al estar hospitalizada la refirieron a una clínica de problemas
alimentarios donde entró a un grupo de terapia. Ahí recibió medicamentos y
la comprensión y ayuda que tanto necesitaba de otros que padecían la misma
enfermedad.
La familia, los amigos y los médicos tienen dificultad
en detectar la bulimia en alguien conocido. Muchas personas con la enfermedad
conservan su peso normal o arriba de lo normal debido a sus frecuentes ‘excesos
y purgas’, que pueden variar de una a dos veces por semana hasta varias veces
al día. Hacer fuertes dietas entre los episodios de excesos y purgas también
es común. Con el tiempo, la mitad de los anoréxicos pueden desarrollar bulimia.
Al igual que la anorexia, la bulimia empieza en la adolescencia,
se presenta con más frecuencia en mujeres, pero también se encuentra en hombres.
Muchas personas avergonzadas de sus hábitos extraños no buscan ayuda sino
hasta que tienen 30 o 40 años de edad, tiempo en el que los hábitos alimentarios
están muy integrados y, por lo tanto, son muy difíciles de cambiar.
Complicaciones médicas
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| Muchachas(1992), dibujo de Héctor
Ulises Salas, de 6 años. |
En pacientes con anorexia la inanición
puede dañar órganos vitales como el corazón y el cerebro.
Para protegerse a sí mismo, el organismo cambia a moción
lenta: se detienen los periodos menstruales, se reducen
la respiración, el pulso y la presión sanguínea y disminuye
la función tiroidea. Las uñas y el pelo se vuelven quebradizos,
la piel se seca, se vuelve amarillenta y se cubre de cabello
muy fino llamado lanugo. Se puede presentar mucha sed
y gran frecuencia en el orinar. La deshidratación contribuye
al estreñimiento y la reducción de la grasa corporal conduce
a una baja de temperatura corporal con la consecuente
incapacidad para aguantar el frío. Finalmente llega lo
inevitable: la muerte.
En la anorexia también se presenta anemia, articulaciones
adoloridas y reducción de masa muscular. Si el problema se vuelve severo los
pacientes pueden perder calcio de los huesos, que se hacen quebradizos. También
pueden presentar ritmos cardiacos irregulares e insuficiencia cardiaca. En
algunos pacientes el cerebro se encoge, lo que causa cambios de la personalidad.
Afortunadamente, esta condición es reversible cuando se restablece el peso
normal.
Los pacientes con bulimia, aun los de peso normal, pueden
tener dañado severamente su cuerpo debido a los frecuentes excesos al comer
y la purga posterior; ésta puede provocar insuficiencia cardiaca debido a
la pérdida de minerales vitales como el potasio. Vomitar causa otros problemas
menos mortales pero igualmente serios, como esófago inflamado y glándulas
salivales hinchadas e infectadas. Al igual que la anorexia, la bulimia conduce
a periodos menstruales irregulares.
Tratamiento
El tratamiento de los trastornos alimentarios incluye
la psicoterapia y la farmacoterapia, ya sea por separado o en combinación.
Los problemas alimentarios se tratan con más éxito cuando se diagnostican
en forma temprana. Desafortunadamente, aun cuando la familia enfrente a la
persona enferma o el médico haya dado su diagnóstico correcto, los enfermos
niegan tener el problema, por lo que las personas con anorexia no reciben
atención médica ni psicológica hasta estar demasiado delgadas y
desnutridas. Las personas con bulimia frecuentemente tienen peso normal y
durante años
ocultan de otros su enfermedad.
En cualquier caso, entre más pronto sea tratado el paciente,
mucho mejor. Entre más persistan las conductas alimentarias anormales, será
más difícil sobrellevar el problema y sus efectos en el cuerpo. Habrá casos
en que se requiera un tratamiento de largo plazo. Las familias, los amigos
y los maestros pueden jugar un papel muy importante en el éxito del tratamiento.
Cómo ayudar a una persona con
problemas alimentarios
El tratamiento puede salvar la vida de una persona con
un trastorno alimentario. Los amigos, los parientes, los
maestros y los médicos juegan todos un papel muy importante
para ayudar a la persona enferma a iniciar y permanecer
en un programa de tratamiento. La motivación, el cuidado
y la persistencia, así como la información acerca de los
trastornos alimentarios y sus peligros pueden ser necesarios
para convencer a la persona enferma de que busque ayuda
y permanezca en tratamiento.