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Correo del Maestro Núm. 92, enero 2004

Problemas alimentarios: anorexia y bulimia

Ma. Cristina Heine Moya
Estudio para 'Las Modelos'(1887), óleo de Georges Seurat.
Impressionist Art (1860-1920), Taschen, Colonia, 1997.

Cada año millones de personas se ven afectadas por serios problemas alimentarios: literalmente, se matan de hambre. La gran  mayoría de los afectados son adolescentes y en especial del sexo femenino. Una de las razones por las que las mujeres de esta edad son particularmente vulnerables  a este tipo de problemas es la tendencia a seguir dietas estrictas para  conseguir una figura ‘ideal’. Las investigaciones  realizadas indican que las dietas tan rigurosas juegan un papel muy importante para disparar los trastornos del comer, condiciones que tienden a hacerse crónicas y que incluso amenazan la vida.

Las consecuencias de los problemas del comer pueden ser severas, por ejemplo, uno de cada diez casos de anorexia conduce a la muerte por hambre, paro cardiaco, otras complicaciones médicas o suicidio. Afortunadamente, la información creciente sobre los peligros de los trastornos alimentarios y la amplia cobertura de los medios de difusión propicia que hoy en día muchas personas busquen ayuda. Sin embargo todavía hay quienes se niegan a admitir que tienen un problema y no se someten a tratamiento. Los integrantes de la familia, los amigos y los maestros pueden ayudar a reconocer el problema y motivar a la persona que la padece a aceptar tratamiento.

La anorexia

Naturaleza muerta con cebollas (1895), óleo de Paul Cézanne.
Impresionisr Art (1860-1920),Taschen, Colonia, 1997
.

Las personas que intencionalmente se dejan morir de hambre sufren de un trastorno alimentario llamado anorexia. Esta enfermedad normalmente inicia en personas jóvenes alrededor de la pubertad, y comprende pérdida extrema de peso, cuando menos del 15 por ciento debajo del peso normal del individuo. Muchas personas con esta enfermedad se ven escuálidas, pero están convencidas de que tienen sobrepeso. Hay ocasiones en que tienen que ser hospitalizadas para evitar que mueran por desnutrición.

Les contaré el caso de Sofía, que desarrolló anorexia cuando tenía 16 años de edad.

Sofía era una adolescente tímida, estudiosa, que trataba siempre de quedar bien con todos. Tenía una apariencia atractiva, pero estaba ligeramente pasada de peso. Como la mayoría de las adolescentes, Sofía se interesaba en los muchachos, pero le preocupaba no ser lo suficientemente atractiva para llamar su atención. Un día su padre, bromeando, le dijo que no iba a atraer la atención de un chico si no perdía algo de peso. Ella lo tomó muy en serio, empezó a hacer dieta sin descanso, y continúo aun cuando estaba delgada en extremo.

Poco después que Sofía bajó de peso, su periodo menstrual se suspendió. Se obsesionó con la dieta y con la comida, y desarrolló rituales raros de alimentación. Cada día pesaba toda la comida que iba a ingerir, los sólidos los cortaba en pedacitos minúsculos y los líquidos los medía con gran precisión; después ponía su ración diaria en recipientes pequeños apilados en línea. También hacía ejercicio en forma compulsiva, aun cuando estaba tan débil que empezó a desmayarse.

Nadie podía convencerla de que estaba en peligro. Finalmente, su doctor insistió en que se hospitalizara y fuera monitoreada para el tratamiento de su enfermedad; sin embargo, aún en el hospital Sofía continuaba haciendo ejercicio a escondidas en el baño. Le tomó varias hospitalizaciones y bastante terapia individual y familiar para que enfrentara y resolviera su problema.

El caso de Sofía no es poco común; las personas con anorexia realmente se dejan morir de hambre. Uno de los aspectos más terribles de la enfermedad es que las personas continúan pensando que están gordas, aun cuando están en los huesos. Por razones desconocidas, les aterra  subir de peso.

La comida y el peso se vuelven una obsesión. Para algunos lo compulsivo se manifiesta en extraños rituales a la hora de comer, o al rechazar comer delante de otras personas. Es común que los anoréxicos coleccionen recipientes y preparen grandes cenas para familiares y amigos, pero ellos comen cantidades ridículas. Igual que Sofía, siguen rutinas estrictas de ejercicio para perder peso. La pérdida del periodo menstrual es típico en las mujeres con esta enfermedad. Los hombres anoréxicos se pueden volver impotentes.

La bulimia

Las personas con bulimia consumen gran cantidad de alimentos y después se deshacen de ellos vomitando, abusando de laxantes o diuréticos, realizándose enemas o haciendo ejercicio en forma obsesiva. Algunas usan la combinación de todas estas formas de purga. Muchos individuos con bulimia se ‘atascan y se purgan’ en secreto, manteniendo su peso normal o ligeramente arriba de lo normal, ocultando con éxito durante años sus problemas.

Margarita (1916), óleo de Modigliani. 
Los grandes maestros de la pintura universal, Tomo 10, Promexa, México, 1980
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Les contaré ahora el caso de Elena. Elena desarrolló la bulimia a los 18 años. Al igual que Sofía, su extraño comportamiento para comer comenzó con una dieta. También hacía ejercicio y seguía una dieta para perder peso, pero, al contrario de Sofía, regularmente comía grandes cantidades de alimento y mantenía su peso normal forzándose a vomitar.

Incapaz de comprender su propio comportamiento, pensó asimismo que nadie la podría entender, por lo que se sintió sola y aislada. Cuando las cosas no iban bien sentía un deseo incontrolable de comer dulces. Comía kilos de dulces y pasteles a la vez  y no se detenía hasta quedar exhausta o con mucho dolor de estómago. Después, sobrecogida por la culpa, se provocaba el vómito.

Sus hábitos alimentarios la apenaban tanto que los mantenía en secreto y, deprimida por su problema, intentó suicidarse. Afortunadamente,  no tuvo éxito, y al estar hospitalizada la refirieron a una clínica de problemas alimentarios donde entró a un grupo de terapia. Ahí recibió medicamentos y la comprensión y ayuda que tanto necesitaba de otros que padecían la misma enfermedad.

La familia, los amigos y los médicos tienen dificultad en detectar la bulimia en alguien conocido. Muchas personas con la enfermedad conservan su peso normal o arriba de lo normal debido a sus frecuentes ‘excesos y purgas’, que pueden variar de una a dos veces por semana hasta varias veces al día. Hacer fuertes dietas entre los episodios de excesos y purgas también es común. Con el tiempo, la mitad de los anoréxicos pueden desarrollar bulimia.

Al igual que la anorexia, la bulimia empieza en la adolescencia, se presenta con más frecuencia en mujeres, pero también se encuentra en hombres. Muchas personas avergonzadas de sus hábitos extraños no buscan ayuda sino hasta que tienen 30 o 40 años de edad, tiempo en el que los hábitos alimentarios están muy integrados y, por lo tanto, son muy difíciles de cambiar.

Complicaciones médicas

Muchachas(1992), dibujo de Héctor Ulises Salas, de 6 años.

En pacientes con anorexia la inanición puede dañar órganos vitales como el corazón y el cerebro. Para protegerse a sí mismo, el organismo cambia a moción lenta: se detienen los periodos menstruales, se reducen la respiración, el pulso y la presión sanguínea y disminuye la función tiroidea. Las uñas y el pelo se vuelven quebradizos, la piel se seca, se vuelve amarillenta y se cubre de cabello muy fino llamado lanugo. Se puede presentar mucha sed y gran frecuencia en el orinar. La deshidratación contribuye al estreñimiento y la reducción de la grasa corporal conduce a una baja de temperatura corporal con la consecuente incapacidad para aguantar el frío. Finalmente llega lo inevitable: la muerte.

En la anorexia también se presenta anemia, articulaciones adoloridas y reducción de masa muscular. Si el problema se vuelve severo los pacientes pueden perder calcio de los huesos, que se hacen quebradizos. También pueden presentar ritmos cardiacos irregulares e insuficiencia cardiaca. En algunos pacientes el cerebro se encoge, lo que causa cambios de la personalidad. Afortunadamente, esta condición es reversible cuando se restablece el peso normal.

Los pacientes con bulimia, aun los de peso normal, pueden tener dañado severamente su cuerpo debido a los frecuentes excesos al comer y la purga posterior; ésta puede provocar insuficiencia cardiaca debido a la pérdida de minerales vitales como el potasio. Vomitar causa otros problemas menos mortales pero igualmente serios, como esófago inflamado y glándulas salivales hinchadas e infectadas. Al igual que la anorexia, la bulimia conduce a periodos menstruales irregulares.

Tratamiento

El tratamiento de los trastornos alimentarios incluye la psicoterapia y la farmacoterapia, ya sea por separado o en combinación. Los problemas alimentarios se tratan con más éxito cuando se diagnostican en forma temprana. Desafortunadamente, aun cuando la familia enfrente a la persona enferma o el médico haya dado su diagnóstico correcto, los enfermos niegan tener el problema, por lo que las personas con anorexia no reciben atención médica ni psicológica hasta estar demasiado delgadas y
desnutridas. Las personas con bulimia frecuentemente tienen peso normal y durante años
ocultan de otros su enfermedad.

En cualquier caso, entre más pronto sea tratado el paciente, mucho mejor. Entre más persistan las conductas alimentarias anormales, será más difícil sobrellevar el problema y sus efectos en el cuerpo. Habrá casos en que se requiera un tratamiento de largo plazo. Las familias, los amigos y los maestros pueden jugar un papel muy importante en el éxito del tratamiento.

Cómo ayudar a una persona con problemas alimentarios

El tratamiento puede salvar la vida de una persona con un trastorno alimentario. Los amigos, los parientes, los maestros y los médicos juegan todos un papel muy importante para ayudar a la persona enferma a iniciar y permanecer en un programa de tratamiento. La motivación, el cuidado y la persistencia, así como la información acerca de los trastornos alimentarios y sus peligros pueden ser necesarios para convencer a la persona enferma de que busque ayuda y permanezca en tratamiento.

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