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Correo del Maestro Núm. 89,octubre 2003

Un canario emplumado de palabras*

Dania Mejía

 

Yo no sabía que alguien escribiera

cosas tan bonitas...

      Rolando, 8 años

A los silencios incómodos se les resiste como a la lepra en sus buenos tiempos; se pretende ignorarlos como un niño a su propia sombra cuando juega a querer ser grande. Representan lo enfadoso, el recelo, la falta de confianza entre personas en circunstancias dispuestas por un dios burlón...

En situaciones gravosas no hay eco a La palabra es abeja, pero el silencio / es miel (Jaime Torres Bodet), y sucede que no siempre el amor es el silencio más fino (Jaime Sabines); algún enamorado puede comprobarlo con ilógico placer cuando, a pesar de su elocuente mirada, le incomoda la ausencia de su voz frente al ser amado porque amor que no se complica se va (Bernardo Ortiz de Montellano) y además amar es una angustia, una pregunta, / una suspensa y luminosa duda (Xavier Villaurrutia), y aunque no se pueda comprobar si es la canción o el silencio el mejor requiebro de un romance, a un amante no le cabe ni duda de amor sobre una rebanada de pan de centeno, preparado con tiento, una cucharada de mermelada de pera y fresa y el despliegue de “suntuosa mantequilla que se desata en el paladar”.

En Poesía a cucharadas, antología de poesía mexicana del siglo XX, el criterio de los compiladores –Rodolfo Fonseca, David Huerta y Gerardo Rod– es un bocado poético para la infancia, una estampida de palabras en la nevada planicie de la página (Francisco Hernández). Aquí no suceden cosas / de mayor trascendencia que las rosas (Carlos Pellicer) o los ratoncitos que son tantos y tantitos o el resplandor de las luciérnagas o el espejo, pozo de cristal (Homero Aridjis)... simplemente quien lee se adentra al universo, cráneo de luz, de cada poeta, que puede ser cierto para unos y para otros, no; pero todos pueden pasear por las posibilidades y los muchos planetas y amar, que es aprender / a caminar por este mundo (Octavio Paz).

Actividades sugeridas:

.   Sin avisar que se trata de poemas y sin que los niños puedan ver el texto, leerles en voz alta poemas como "Reloj" (pág. 34), "Sobresalto"  (pág. 30), "Alba" (pág. 36) o "Eco" (pág. 33), pero omitiendo los títulos: empezar directamente con el primer verso  hasta acabar y preguntarles, a manera de adivinanza, qué creen que sea.

.   Leerles con mayor velocidad "A la virgen asunta" (pág. 41), "A la rurru raca" (pág. 89) y "Bombimbas y churimbombis" (pág. 124) y enseguida pedirles que -con el texto a la mano- se los aprendan de memoria de principio a fin y de fin a principio, casi como trabalenguas. Pasado el tiempo límite, que se examinen unos a otros, por parejas.

. En otra ocasión, pedirles a los niños que cierren los ojos y leerles un par de poemas (despacio y sin interrumpir el hilo de la lectura en cada verso, a menos que haya un signo de puntuación); decirles que se queden con una que otra palabra suelta de las que se quedan flotando en su mente, como las luces de colores que penden brillando en la oscuridad de los ojos recién cerrados a la claridad; que las escriban en una hoja y que anoten otras varias que se les vayan ocurriendo por el parecido, por cómo suenan o por lo que significan; que cada uno lea sus palabras al de junto y que éste diga la idea que le sugieren enunciadas todas juntas; y que con esas   ideas cada quien escriba una historia o haga un dibujo.

.   Si no tienen el libro a la mano, proporcionarles (en fotocopias) el Diccionario poético anexo, leerlo en grupo -en voz alta- e irlo desmenuzando y comentando, ponerlo en cierta duda (porque puede haber identificación o no) preguntándose por qué el poeta habrá dicho lo que dijo de tal o cual palabra, ¿qué imagen se les ocurre cuando oyen eso?, y dejar que los niños contesten; aclarar que el mundo está hecho de ámbitos infinitos, posibles, y válidos, que se incrementan o decrecen según la imaginación. Después, dar tiempo para que escojan algunas palabras y que traten de inventar su propia imagen de ellas, con una definición poética.

. Leerles un poema cada mañana, antes de comenzar la primera clase, desligándolo de cualquier cosa o comentario: dejar que simplemente lo escuchen.

.   Después de que se haya leído la mayor parte del libro, pedirles que, a partir de los versos sueltos que más les hayan gustado, los versos resaltados con tinta roja (por la edición) o los versos del Diccionario poético, hagan un poema centón1 individual -en casa-, con el orden que consideren mejor, como si fuera un rompecabezas cuya imagen va cobrando sentido a medida que se juntan las piezas.

.   Quien lo desee puede hacer un poema libre. Pueden escoger el tema a partir de lo que vean camino de regreso a su casa, lo que piensan antes de dormirse, de sus sueños, de un balón, de los juegos de video, de las verduras que se tienen que comer, del tiranosaurio rex, de los caracoles, de las uñas de sus pies...

Canción de seguimiento

     No soy el viento ni la vela

     sino el timón que vela.

     No soy el agua ni el timón

     sino el que canta esta canción.

     No soy la voz de la garganta

     sino el que canta.

     No soy quien soy ni lo que digo

     pero voy y te sigo.

                               Gabriel Zaid

Balero

     Hacer subir por el aire un agujero

                       Antonio Deltoro

Anuncio de un vendedor de meteoritos

     Puedes mirar

     todas las estrellas,

     o si lo quieres,

     tener una

     en tu mano.

                       Antonio Castañeda

Este relámpago

     Este

     relámpago

     lo enciendo

     no

     para

     que

     lo entiendas,

     sino

     para

     que ardas

     y transfulgures

     de

     él.

                       Desiderio Macías Silva

Poesía

     El amor a lo nunca visto

     y el amor a lo nunca oído

     y el amor a lo nunca dicho:

     el amor al amor.

                               Octavio Paz

 

1  Centón: Colección de frases y sentencias o de trozos literarios de diversos autores (María Moliner, Diccionario de uso del español.       Gredos. Madrid, 1995, pág. 582). Centonar es componer una obra literaria con trozos de otras.
*Reseña del libro Poesía a cucharadas. Antología de poesía mexicana del siglo XX. Editorial SM (Col. Poesía e infancia), México, 2003

 

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