Dada la naturaleza curiosa del ser humano resulta normal
que a lo largo de nuestra historia nos hayamos preguntado
de dónde venimos, de dónde viene lo que nos rodea y a
dónde nos dirigimos. Esa vieja pregunta “¿Qué fue
primero, el huevo o la gallina?” se utiliza cada
vez que nos cuestionamos sobre el origen de algo. Todos
la hemos oído y el simple hecho de que no la podamos responder
con claridad nos da una idea de la importancia que estas
preguntas tienen hasta nuestros días.
Varias respuestas han surgido con respecto al origen del
Universo y del hombre dentro de éste. “En el principio fue el verbo”, hemos
oído decir en repetidas ocasiones. Aunque mucha gente no ha leído la Biblia,
la mayoría sabe que esa frase pertenece a esta obra. Tal vez porque todo empieza
por el principio y esta frase lo menciona, la mayoría piensa que se trata
de las primeras palabras de la Biblia. Sólo necesitamos abrir el libro en
cuestión para ver que no es así, pues comienza con: “En el principio Dios
creó la Tierra y los Cielos”.
En este caso lo que hay que preguntarse no es si fue primero
el huevo o la gallina, sino ¿qué fue primero, el verbo o la Tierra y los Cielos.
Una vez más, leer los textos a los que pertencen ambos fragmentos nos dará
la clave. En realidad ambas frases son ciertas y aluden al principio: las
primeras palabras del Génesis, el primer libro de la Biblia, son las que aluden
a la creación de la Tierra y los Cielos. La versión que menciona al Verbo
también se encuentra en la Biblia pero más adelante; es el principio del Evangelio
según San Juan.
Las preguntas, cuando no llevan a una respuesta pueden
llevar a otras preguntas. En este caso es interesante cuestionar cómo es posible
que tanta gente haya oído esta frase si tan pocos la han leído y menos gente
todavía sabe dónde encontrarla exactamente. La respuesta es que la Biblia
es el libro fundamental de la doctrina cristiana, la más expandida en el mundo
y, por lo mismo, uno de los textos sobre los que se ha construido lo que ahora
conocemos como la cultura occidental.
A veces podemos tener la idea de que
los mitos son tan sólo historias falsas y lejanas. Esta
idea se debe en parte a la época en que vivimos, en la
que siempre recurrimos a la ciencia para explicarnos el
mundo. La tendencia a verificar toda forma de conocimiento
ha permitido grandes avances para la humanidad, pero no
quiere decir que la visión mítica esté equivocada o sea
incorrecta. Muchas veces las leyendas son formas simbólicas
de comunicarnos alguna verdad o algo que fue sumamente
importante para nues-tros ancestros y debemos recordar.
Todo mito forma parte de una visión del mundo y, como
tal, es válido.
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Las leyendas de caballería parten
de un fundamento histórico.
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Creamos en ellos o no, los textos
religiosos y las creencias que representan han influido
en nuestra cultura y siguen presentes a nuestro alrededor.
No es raro que incluso los encontremos en los aspectos
más cotidianos de nuestras vidas. Escuchamos algunas de
estas creencias con tanta frecuencia que ya ni las notamos,
e incluso podemos citarlas sin saber exactamente cuál
es su fuente o su contexto.
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El de Quetzalcoatl
es el mito prehispánico más conocido.
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Los mitos y leyendas fueron las primeras
respuestas que distintos grupos humanos pudieron dar a
preguntas tan fundamentales sobre su origen y destino,
sobre el cómo y por qué de las cosas. La palabra mito
viene del griego mythos que quiere decir ‘historia’
Los mitos relatan acontecimientos donde actúan una o varias
divinidades, entre ellas mismas y con el ser humano. A
través de cada época han ayudado a la gente a explicar
la realidad que les ha tocado vivir. También pueden ser
historias que explican valores universales y así contribuyen
a crear identidad entre grupos de gente, ya sea una pequeña
aldea o una nación. La diferencia entre un mito y una
leyenda es que la segunda parte de un fundamento histórico.
Un buen ejemplo son las leyendas de caballería del Rey
Arturo, pues es posible que en la baja Edad Media viviera
en Inglaterra un rey semejante al que aparece ahí, en
cuya vida se basó el relato.
Los mitos y leyendas circulaban de manera oral. Depeniendo
de cada cultura, podían ser relatados por los más viejos o por declamadores
profesionales en lugares públicos como las plazas. Con la escritura nació
también un mejor modo de asegurar su permanencia, y así es como tantos se
han conservado hasta nuestros días. Entre los más conocidos de los que pasaron
por esta conversión están La Iliada y La Odisea, épicas griegas
atribuidos al poeta Homero.
Entre las leyendas y mitos mexicas se encuentra el de
la fundación de Tenochtitlan. Relata cómo Huitzilopochtli les dijo que debían
emigrar al sur. Cuando encontraran un águila posada en un nopal devorando
una serpiente habrían encontrado el sitio donde deberían establecerse. Éste
es el mito fundacional de la Ciudad de México y, hasta cierto punto, de la
nación mexicana. A pesar de que nadie profesa ya el culto religioso mexica,
esta leyenda sigue siendo parte de la vida de todos los mexicanos, a tal grado
que la encontramos estampada en el centro de la bandera nacional. Se ha convertido
en un símbolo que nos une a todos los mexicanos.
Los mitos y leyendas siempre han encontrado maneras de
deslizarse de una época a las siguientes. Al tratarse de gestas heroicas,
conflictos entre dioses poderosísimos y la fundación de civilizaciones, y
como están llenas de acción dramática, profundidad y significado, proporcionan
uno de los materiales de lectura más emocionantes que hay. Como veremos a
continuación, estas historias tienen que ver con nuestras propias vidas más
de lo que podríamos pensar, pues a veces con tan sólo adoptar algunos elementos
se adecuan perfectamente a nuestra época o al futuro.
Hoy en día los mitos se utilizan como inspiración para
la creación de historias ficticias que pueden adoptar diferentes formatos.
En el cómic han tenido un impacto enorme, pues en general se trata de un héroe
que lucha por los indefensos. Algunos de sus personajes han sido tomados directamente
de algunas tradiciones mitológicas, como Thor, que es un dios nórdico. Es
muy común que se utilicen estructuras míticas para otros medios, particularmente
para el cine. Con un poco de atención es fácil descubrir los elementos míticos
en sagas cinematográficas como La Guerra de las Galaxias, Terminator
o Matrix. En síntesis, todas tratan de uno o varios héroes que gracias
a su destreza y las enseñanzas que reciben buscarán salvar a la humanidad
de los enemigos que los mantienen sometidos, ya un imperio o una fuerza que
parece imposible de derrotar.
En literatura hay una larguísima tradición con los mitos
y leyendas, pues prácticamente evolucionó de ellos. La gesta más antigua que
se conserva es la épica de Gilgamesh, proveniente de lo que ahora es Medio
Oriente. Trata sobre las aventuras del rey de Uruk, Gilgamesh, quien junto
con su amigo Enkidu se enfrenta con el monstruo Humbaba, declina el amor de
la diosa Ishtar, va en busca de la inmortalidad, pelea con un hombre escorpión,
conversa con la tabernera del fin del mundo y escucha hablar del diluvio.
A pesar de no encontrar la inmortalidad, descubre que la manera de sobrevivir
a la muerte es a través de lo que ha hecho. El mito tiene gran antigüedad
y es un libro sumamente interesante de leer, a pesar de haber sido concebido
seis mil años antes de que cualquiera de nosotros existiera.
William Shakespeare, uno de los autores más reconocidos
en la historia de la literatura universal, tomó las tramas de todas sus obras
de diferentes tradiciones míticas. Romeo y Julieta se inspira en Píramo
y Tisbe, de las Metamorfosis del autor latino Ovidio. Hamlet se
basa en la leyenda escandinava de un príncipe danés, y de hecho el castillo
de Elsinor, donde se lleva a cabo la obra, todavía se pude visitar en las
afueras de Copenhague.
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Los cómics se valen
de algunos mitos antiguos para crear a sus personajes.
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Otro caso, por ejemplo, es el de El
Señor de los Anillos. Aunque ahora existe la versión
fílmica, es una trilogía de novelas escritas por J. R.
R. Tolkien. Este autor era profesor de inglés antiguo
en Oxford y su conocimiento de lenguas medievales le permitió
consultar una gran cantidad de materiales mitológicos.
Muchos elementos de su saga de la Tierra Media vienen
directamente de leyendas escandinavas, como Prose Edda,
escrita por el islandés Snorri Sturluson, que vivió de
1179 a 1241.
Como mencionamos, muchos mitos han hablado sobre el origen
de la vida y las cosas. Todo lo que empieza tiene que
acabar, por lo que muchos otros también hablan del fin
del Universo. Según el calendario maya, el mundo se acabará
en 2012. En los mitos nórdicos hay una clara descripción
de este suceso. Ragnarok será la última gran batalla y
conducirá al final. No todos los detalles están presentes,
porque obviamente esto todavía no sucede, pero los eventos
que la iniciarán ya han comenzado. En este caso, para
acercarse a todos los posibles desenlaces por medio de
la mitología, al igual que al principio, hay que comenzar
a leerlos.