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Correo del Maestro Núm. 89, octubre 2003

La glucosa y el rendimiento deportivo

 

 

Diplomado La ciencia en tu escuela
Módulo de Ciencias I • Primaria*

María Jesús Arbiza Díaz
Rosa María Catalá Rodes
Alejandra González Dávila
Rosa del Carmen Villavicencio Caballero


 

 


TEXTOS DE CONCEPTOS BÁSICOS
BLOQUE 'LOS SERES HUMANOS SOMOS PARTE DE LOS ECOSISTEMAS' *

Bosque húmedo, pastizales, sabanas y matorrales desérticos en México

Bosque húmedo tropical

La selva tropical húmeda existía hace mucho tiempo en las planicies costeras del sureste chiapaneco, en la parte sur y este de la Península de Yucatán y en la parte sur de la planicie costera noroccidental de México. Este tipo de vegetación se extiende por la costa oriental de Centroamérica hasta Colombia y cubre en Sudamérica una enorme extensión de las cuencas de los ríos Amazonas, Orinoco y otros menores en la zona ecuatorial. Existe también en la zona ecuatorial de África y Asia.

En México, las selvas húmedas actualmente se han reducido mucho en extensión, quedando sólo algunos fragmentos importantes, relativamente extensos, en Chiapas, Campeche, Quintana Roo, Veracruz y Oaxaca, cuyo tamaño se reduce año con año debido a los nuevos desmontes. La mayor parte de la selva ha sido cortada para establecer en su lugar extensas praderas artificiales para la ganadería o cultivos como caña de azúcar, maíz, arroz, y frutales como plátano, mango, etc. Otras causas de la destrucción de la selva son la extracción de madera, el desarrollo de la industria petrolera y la construcción de presas. La selva tropical húmeda se caracteriza por sus árboles de gran tamaño que miden entre 20 y 40 metros de altura máxima, aunque algunos ejemplares alcanzan alturas superiores a los 50 metros. En la selva existen muchas especies de árboles, la mayoría poco conocidas, pero algunas tienen gran valor económico por su madera y otros productos. Entre ellas se encuentran la caoba (Swietenia macraphylla), el bari (Calaphyllum brasiliense), el cedro rojo (Cedrela mexicana). Hay


árboles que producen frutas comestibles para el hombre como el mamey (Pouteria zapata) y el chicozapote (Manilkara zapata).

Muchas de las especies de árboles podrían utilizarse por su madera o para obtener celulosa, papel y otros productos, pero se conoce poco acerca de cómo utilizarlos adecuadamente de manera industrialmente rentable. La mayoría de los árboles de la selva húmeda conservan las hojas todo el año, lo que da a la vegetación un aspecto siempre verde. Una de las características más notables de las selvas es que están compuestas por muchas especies de árboles mezcladas, y rara vez alguna especie domina por su abundancia en el conjunto.

Entre los árboles crecen muchos tipos de plantas: pequeñas palmas, trepadoras, helechos, plantas herbáceas de talla pequeña, árboles jóvenes que aún no han alcanzado el tamaño adulto y gran diversidad de otras plantas.

Sobre los árboles crecen muchas plantas epífitas, como las orquídeas, que pueblan las ramas y los troncos. El suelo de la selva está cubierto de hojarasca.

Las especies de animales que viven en la selva son aún más variados que las plantas. Los grupos más numerosos son los insectos y las aves, que se alimentan principalmente de materiales vegetales como frutas, semillas, hojas, néctar y polen de las flores, aunque muchas especies son carnívoras u omnívoras. Entre los insectos, los más conocidos por la mayoría de la gente por su apariencia son las hormigas y las mariposas.

Entre las hormigas son notables los grandes hormigueros de arrieras, que viven cortando fragmentos de hojas de los árboles y acarreándolos a las galerías de sus hormigueros para preparar un sustrato en el cual se desarrollan los hongos que les sirven de alimento.

Las mariposas de la selva son extremadamente variadas en forma, tamaño y color. Sus larvas se alimentan generalmente de hojas y otras partes de las plantas, y los individuos adultos de muchas especies visitan flores para alimentarse de néctar, con lo cual realizan una importante función de polinización.

Mono araña.

Las aves de la selva son muy variadas también en formas, colores y tamaños. Entre las más conocidas por la mayoría de la gente, por su belleza, están los tucanes y los colibríes. Los tucanes se alimentan de frutos que arrancan con su poderoso pico. Los colibríes se alimentan de néctar que absorben de las flores con su largo pico.

Entre los mamíferos de la selva encontramos herbívoros como el mono araña (Ateles geoffroy), el aullador (Alouatta villosa), el tapir (Tapirus bairdl), el pecan (Tayassu tajacu), el tepezcuintle (Dasyprocta) y el venado temazate. Entre los omnívoros está el

 

tejón (Nasua nanca) y la martucha (Po tos flavus), el tlacuache (Didelfis marsupialis), y entre los carnívoros, las grandes serpientes como la boa (Boa constrictor), el ocelote (Felis pardalis), la onza (Felis yaguarundl), el tigrillo, el jaguar (Panthera anca), el puma (Felis concolor) y las aves de presa.

Algunos animales se alimentan sólo de insectos, como el oso hormiguero o brazo fuerte (Tamandua tetradactila). Muchas de las especies de mamíferos de la selva, entre ellas el tapir y el mono araña, están a punto de extinguirse en México debido a la destrucción de la selva y a la caza inmoderada; también peligran aves como el águila arpía.

Las relaciones de alimentación que se establecen entre los organismos de la selva son las siguientes: Los árboles principalmente, y en menor escala las demás plantas verdes, son los productores primarios del ecosistema, debido a que pueden efectuar fotosíntesis. Estas plantas producen hojas, flores, frutos, tallos y raíces a partir de los cuales se alimentan los herbívoros. Otra parte de las plantas no es consumida por los herbívoros y, cuando muere, sirve de alimento a los organismos descomponedores o detritívoros del suelo.

De este modo se puede ver que la materia vegetal sigue dos caminos diferentes en la cadena de alimentación de la selva. Una parte es consumida viva por los herbívoros y otra es consumida muerta por los detritívoros.

Los herbívoros de la selva son principalmente insectos, aves, mamíferos y algunos reptiles como las iguanas. Los insectos se alimentan de partes verdes como hojas, ramas jóvenes y brotes. Otros parasitan frutos y semillas y, algunos más, como las termitas, horadan la madera de los troncos. Finalmente, otros muchos se alimentan de polen y néctar, y juegan un papel muy importante en la polinización de las plantas, pues transportan el polen entre diferentes flores de la misma especie y ocasionan de esa manera su fertilización.

Tapir.

La mayoría de las aves herbívoras se alimentan de frutos y semillas, y algunas especies consumen el néctar de las flores. Entre los mamíferos, los venados, tapires y los monos consumen brotes y hojas jóvenes de plantas, frutas, semillas, hojas, néctar y polen de las flores, aunque muchas especies son carnívoras u omnívoras. Entre los insectos, los más conocidos por la mayoría de la gente por su apariencia son las hormigas y las mariposas. Los pecaríes, los tepezcuintles, las ardillas, etc., consumen otras partes de las plantas como frutos, semillas y raíces.

Los organismos que viven en el suelo y consumen materia vegetal muerta son principalmente gusanos anélidos, arácnidos del grupo de los ácaros y ciertos tipos de insectos.

 

Los omnívoros son principalmente aves y mamíferos que se alimentan tanto de partes de materia vegetal viva como de otros animales.

Entre los mamíferos más conocidos por sus hábitos omnívoros se encuentran principalmente los tlacuaches, los tejones y los mapaches. Los carnívoros comprenden un grupo muy numeroso de especies, principalmente de insectos, arañas, anfibios, reptiles y otros.

Las arañas son un tipo muy conocido de carnívoro invertebrado, muy abundantes en la selva. La mayoría de las ranas, sapos y lagartijas se alimentan de insectos.

Las aves y otros animales de mayor talla como roedores, aves, monos, venados, etc., son devorados por águilas, halcones, serpientes, jaguares, pumas, ocelotes y otros carnívoros de talla mayor. Toda la compleja trama de relaciones de alimentación de la selva es destruida casi totalmente cuando las selvas son taladas y quemadas para establecer campos de cultivo o pastizales permanentes.

Por eso muchas de las especies características de la selva se encuentran ya casi extinguidas y sólo sobreviven en pequeñas porciones de selva que todavía no han sido alteradas por el hombre. Con la creación de reservas biológicas se intenta proteger algunos vestigios de estas selvas para las generaciones futuras y como lugares donde sobreviva esta rica flora y fauna.

Bosque de pino y encino

Los bosques de pino (Pinus) y encinos (Quercus) ocupan aún muy extensas zonas montañosas del país, con climas húmedos o subhúmedos, generalmente a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar, altitudes en las que ocurren heladas invernales.

A semejanza de las selvas tropicales, los bosques de pino y de encino son también comunidades en las que los árboles predominan sobre otras formas de vida vegetal; pero en este caso es pequeño el número de especies de árboles diferentes de cada bosque y hay una menor cantidad de plantas con otras formas de vida como trepadoras y epífitas. Los pinos y los encinos conservan sus hojas todo el año, aún en la época más seca; es decir, no las pierden todas al mismo tiempo, por eso la comunidad se conserva siempre verde. Los bosques de pino tienen gran valor económico por sí mismos, ya que los pinos son árboles maderables de los que se puede extraer, además de madera para muebles y construcción, otros productos como leña y resina. Los árboles también se pueden utilizar para extraer celulosa para papel y otros usos. A pesar de esto, los bosques de pino son cortados para establecer

 

campos de cultivo o praderas o son destruidos por los incendios forestales y la tala inmoderada. En los bosques de pino habitan muchas especies de insectos, arácnidos, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, aunque su diversidad no es tan grande como la de la selva tropical. Algunos animales típicos del bosque de pinos y encinos son la serpiente de cascabel (Crotalus), la paloma torcaz (Columba palumbus), el guajolote (Meleagris gallopavo), el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), muchos roedores como ardillas, ratas y ratones de campo, el lince (Linx rufus), el puma (Felis concolor), el lobo (Canis lupus), el coyote (Canis latrans), el mapache (Procion lotor) y otros.

Páramo de altura o tundra alpina

La vegetación de páramo de altura, también conocida erróneamente como tundra alpina, crece a más de 4000 metros sobre el nivel del mar en las montañas más altas del país. El límite de la vegetación arbórea de México se encuentra más o menos a esa altura.

Los únicos árboles que pueden establecerse en esa región son dos especies de pino: Pinus occarpa y Pinus patula. Después de ese límite, las bajas temperaturas nocturnas y los fuertes vientos impiden la existencia de árboles.

La carencia de árboles y la predominancia de zacates, pequeños arbustos y algunas hierbas es la apariencia característica del páramo de altura.

Esta vegetación se desarrolla cada vez más ralamente conforme aumenta la altura hasta el límite de las nieves perpetuas. Las gramíneas predominantes tienen una forma de crecimiento muy peculiar; forman manojos densos que están separados entre sí. Existen además otros arbustos y hierbas, pero a esta vegetación, en su conjunto, puede considerársele como un pastizal de altura. Una de las especies animales más interesantes de los páramos de la Cordillera Neovolcánica es el teporingo o conejo de los volcanes (Romerolagus diazil). Este pequeño conejo se encuentra solamente en esta región de México y sus poblaciones están siendo peligrosamente disminuidas por los cazadores, el pastoreo y las quemas.

Páramo de altura del volcán Popocatépetl

  En el pasado se denominaba al páramo de altura tundra alpina, debido a que éste, como aquélla, carece de árboles y está dominada por plantas herbáceas capaces de soportar las bajas temperaturas; sin embargo, el clima de la tundra que rodea los polos es muy diferente al de las altas montañas tropicales y las especies que la forman son muy distintas. La tundra se caracteriza por la existencia de una capa subterránea

 

de agua congelada permanentemente, muy cerca de la superficie del suelo (permafrost), que no existe en el páramo.

Pastizales y sabana

Los pastizales naturales, en cuya formación no ha intervenido el hombre, cubren en México grandes extensiones, principalmente en la región occidental de la meseta del norte y la meseta central. Extensiones más pequeñas se encuentran en otras áreas. La sabana, en cambio, es de extensión reducida y se localiza principalmente en la planicie costera del sureste.

Ambos tipos de comunidades se caracterizan porque las plantas predominantes en ellas son gramíneas del tipo zacate o pasto, que cubren casi toda la superficie del suelo. Los pastos o zacates son plantas muy resistentes a las condiciones desfavorables y a los incendios, que son muy frecuentes en los pastizales durante la época de seca. Los herbívoros, como cierto tipo de ganado, pueden comer las hojas del pasto sin destruir los tejidos de crecimiento, sin matar a las plantas.

Algunos arbolitos crecen intercalados en la alfombra de pasto, ya sea aisladamente o formando pequeños grupos que muchas veces se encuentran a la orilla de los ríos o estanques de agua. Estos árboles suelen ser extendidos y de poca altura.

Los pastizales se extienden, sobre todo, en regiones que tienen una larga época seca durante el año, donde el clima es desfavorable para los árboles que pueden formar bosques. Las sabanas se encuentran en zonas tropicales, generalmente muy húmedas, pero donde algunas características del suelo no permiten el crecimiento de árboles propios de la selva y en su lugar se establece una pradera. Es frecuente que los suelos de sabana sean parcialmente impermeables, se inunden en la época de lluvias fuertes y se desequen considerablemente durante la época seca.

Ahora hablaremos con mayor detalle de los pastizales del norte del país. Muchos de estos pastizales están formados principalmente por un tipo de zacate que se llama localmente pasto navajita (Bouteloua gracilis) debido a que las hojas tienen un borde afilado. La altura del pasto es reducida, de 20 a 30 centímetros en la época más húmeda, y existen pocos arbustos y arbolitos que crecen aisladamente. Este tipo de pastizales tiene importancia económica grande, pues se utiliza para la ganadería extensiva, y se crían allí muchas cabezas de ganado que hacen del norte del país una rica región ganadera. En el pasado, otros rumiantes como el bisonte americano (Bison bison) pastaban en esas extensas praderas.

Pastizal en un área selvática costera

 

Muchos de los animales que habitan naturalmente los pastizales se encuentran muy reducidos en número o ya extintos

 

debido al uso ganadero de esos terrenos o a la caza incontrolada. Entre los grandes mamíferos que eran frecuentes en esas zonas estaban los rumiantes que se alimentaban de zacate, como el bisonte americano y el berrendo (Antilocapra americana), hoy casi extintos.

Otros animales herbívoros son el venado bura (Odocoileus hemionus), el roedor conocido como perro de las praderas (Cynomys ludovicianus), muchas otras especies de roedores y grandes carnívoros como el puma, el coyote, el lobo, este último ya también casi desaparecido en México. Los animales herbívoros más típicos de las praderas son los rumiantes, cuyos complicado sistema digestivo les permite digerir algunos de los componentes del pasto.

Las relaciones de alimentación que se establecen en los pastizales son las siguientes: los principales productores primarios de la comunidad son los zacates, que producen tanto hojas como semillas. Las hojas son consumidas principalmente por rumiantes e insectos y las semillas por roedores y aves, además de otros pequeños animales.

Los rumiantes, debido a su complejo aparato digestivo, son capaces de digerir las hojas y tallos del zacate que contienen celulosa, sustancia que es indigerible para la mayoría de los animales. Los roedores, ratas y ratones de campo, y las aves se alimentan principalmente de granos y semillas que producen los zacates. La fauna que se alimenta de los restos de vegetales muertos es menos abundante que en los bosques y vive en el suelo. Los herbívoros son devorados por aves de rapiña como gavilanes, búhos y águilas, y mamíferos como el lobo, el coyote, el zorro, el hurón y el puma.

Cuando los animales mueren, existen otras especies de animales que se alimentan de cadáveres y que contribuyen a descomponer la materia orgánica en sus formas más simples. Éstos son principalmente insectos y aves carroñeras como los zopilotes. En menor escala otros animales, como los coyotes, pueden alimentarse de carroña.

Matorrales desérticos

Este tipo de comunidad ocupa en México la extensión más amplia, cubre  parte de la mesa del norte, la planicie costera noroccidental, la península de Baja California y parte de la meseta central y de la cuenca del Balsas. Estas comunidades se caracterizan porque las especies predominantes son arbustos, entre los que se encuentran algunos con formas de vida peculiares, como los cactus y las yucas. Son plantas adaptadas a la escasez de agua, tienen hojas fibrosas y de cutículas gruesas; otras plantas tienen las hojas pequeñas o carecen de ellas, y presentan en su lugar tallos fotosintéticos. Todas estas características tienden a disminuir la pérdida de agua por transpiración. Muchas plantas sólo presentan hojas en la época más húmeda del año, y otras plantas de corta vida germinan, crecen, se reproducen y mueren rápidamente a lo largo de la breve estación de lluvias.

 

Los matorrales desérticos se encuentran en climas secos con una época lluviosa corta cuya intensidad varía notablemente año con año, donde hay años más húmedos y años más secos. Se extienden tanto en planicies como en zonas montañosas, y pueden presentar apariencias diversas, dependiendo de cuáles sean los tipos de plantas más abundantes.

Todas las plantas están adaptadas a las condiciones de sequedad y presentan características anatómicas y fisiológicas que favorecen el ahorro de agua. Las raíces se desarrollan mucho, lo que les permite captar la poca agua ocasionalmente disponible.

Bahía de la Concepción, Baja California

Los organismos productores de la comunidad son los arbustos permanentes y las hierbas que crecen durante la época húmeda. Los herbívoros que consumen hojas y otra partes de la planta como frutos, semillas y tallos subterráneos son, en su mayor parte, roedores como ratas y ratones de campo; existen, además, otros animales como liebres y venados que pastan el follaje verde de algunas plantas. Abundan las aves, los murciélagos que se alimentan del néctar de las cactáceas y, durante la época húmeda, también los insectos.

Entre los carnívoros que existen en el desierto se encuentran diversas clases de reptiles como lagartijas y serpientes; aves de rapiña como halcones, búhos y gavilanes, y algunos mamíferos de talla mayor, como el puma y el coyote. No faltan aves carroñeras que consumen cadáveres, como los zopilotes.

Debido a la gran extensión de los desiertos mexicanos y a que las tierras en que se encuentran son difícilmente utilizables por la falta de agua, este tipo de comunidades son las que mejor se han conservado hasta el momento sobre extensas áreas.

La flora y fauna desérticas mexicanas se encuentran entre las más ricas del mundo; existen en ellas muchas familias de plantas que comprenden varias especies de gran interés para los científicos: las cactáceas, como los diferentes tipos de nopales, órganos, biznagas, agaves como el maguey (Agave) en sus muchas variedades, las yucas (Yucca), etc. Algunas plantas tienen importancia económica como el ixtle, especie de maguey del que se extrae fibra para cuerdas; la candelilla (Euphorbia anisiphillitica), que produce una cera que tiene muchos usos industriales; la jojoba (Simondsia), que produce una cera líquida que puede ser utilizada para fabricar cosméticos y lubricantes; el guayule, que produce un tipo de caucho que puede ser usado industrialmente, y el mezquite, que produce forraje y vainas comestibles para el ganado. Muchas otras especies del desierto pueden llegar a ser importantes para la economía del país.

 

La biodiversidad en México

Todos los países en el mundo poseen bienes y valores que, en conjunto, forman un patrimonio único, diferente al de otras naciones. Ese patrimonio pertenece a todos los habitantes de ese país y a todos los seres humanos de la Tierra, inclusive a las generaciones futuras.

México es depositario de un patrimonio muy rico y en muchos aspectos desconocido por la mayoría de sus habitantes, que no siempre se valora y se aprecia en toda su significación.

Este bien natural lo constituye su gran riqueza biológica y consiste en el número, variedad y variabilidad de organismos vivos que posee y que se conoce con el nombre de biodiversidad.

La biodiversidad en México es una de las más amplias de la Tierra. Nuestro país es uno de los primeros cinco en el mundo por su riqueza biológica. En poco menos de dos millones de kilómetros cuadrados, México tiene casi todos los paisajes naturales que es posible encontrar en nuestro planeta. Desde los desiertos más áridos hasta las selvas y pantanos más húmedos; desde la vegetación tropical de las zonas bajas y calientes hasta los páramos de las altas montañas donde todas las noches hay heladas o, cuando menos, la temperatura baja a niveles cercanos a los 0°C.

Esto se debe al hecho de que México se encuentra en la zona de transición entre el trópico centroamericano y del Caribe y la zona subtropical y templada de América del Norte. Animales y plantas de uno y otro lado se reúnen aquí sobre una variedad enorme de altitudes, climas y suelos. Esto determina, entre otros factores, que México, sólo en sus desiertos, cuente con una riqueza biológica mayor que la que hay en muchos países completos.

Valle Central, Oaxaca

Los botánicos mexicanos han calculado que sobre el territorio del país viven entre 25 mil y 30 mil especies solamente de plantas vasculares. Este número de especies es uno de los más altos del mundo en un solo país. Como comparación diremos que Estados Unidos y la ex Unión Soviética, cuya superficie es muy superior a la de nuestro país, tienen respectivamente 18 mil y 20 mil especies, aproximadamente. Otros datos procedentes del censo de 1998 nos indican que

 

nuestro país es también muy rico en especies de insectos y vertebrados, principalmente aves, cuya riqueza es extraordinaria por la presencia simultánea en la misma región de aves de origen tropical, locales, y de especies migratorias que proceden de la zona templada del norte y pasan largas temporadas invernales en nuestro territorio.

Lagunas de Xel-Ha, Quntana Roo

Asimismo, México es el país más rico del planeta en especies de reptiles (717 especies), ocupa el segundo lugar en mamíferos (439 especies) y el cuarto lugar en anfibios (282 especies) y en plantas. En cuanto a riqueza marina, también nos encontramos en los primeros lugares entre los países productores del mundo, pues en nuestros litorales abunda un alto número de especies, sobre todo en la parte correspondiente al Golfo de California.

Si este patrimonio es de todos, es evidente que todos tenemos que aportar nuestro esfuerzo, nuestro respeto a la naturaleza y nuestros conocimientos sobre biodiversidad para conservarla y aprovecharla. Desafortunadamente, en todo el mundo y en México en particular, no todo es riqueza y abundancia biológica; existe mucha desatención. Muchas especies se están extinguiendo, no sólo porque se les persigue directamente sino porque se altera su hábitat de muchas maneras. Para comprender mejor esta idea narramos lo siguiente:

Hace poco, un campesino de los pueblos que viven alrededor del santuario de la mariposa monarca dijo que estaba dispuesto a proteger a la mariposa, pero si tenía que escoger entre proteger a sus hijos o a la monarca, seguiría talando árboles, pues no tenía otra opción de subsistencia.

En realidad existen pocas opciones y alternativas para aprovechar un recurso biológico sin destruirlo y sin dañar a otros que dependan de él, pero éstas no siempre son fáciles ni inmediatas; sin embargo, las opciones se amplían con el conocimiento de la biodiversidad.

Para concretar, señalamos que gran parte del alimento de los seres humanos proviene de sólo 100 especies de plantas y, sin embargo, hay decenas de miles que podrían ser fuente de alimento.

La solución al problema de la destrucción de la naturaleza depende de que la convirtamos en causa común, que se refleje en nuestras acciones. Es necesario ejercer presión, a nivel social y político para que se combatan las causas del deterioro y se castigue a los culpables de violar las leyes al respecto y trasmitir así a las generaciones que nos siguen una forma nueva de ver y apreciar el mundo vivo que nos rodea.

 

 

* Este texto es continuación de la sesión 2 publicada en nuestro número anterior.

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