¿Qué diferencias hay
entre una pera de plástico y otra natural? Con esta pregunta
suelo iniciar las actividades referidas a las propiedades
de la vida, que se desarrollan durante los últimos años
de la educación primaria y los primeros de la secundaria.
Para responderla, los alumnos buscan sus propias concepciones
acerca de lo que consideran vivo: “Se parecen en
la forma pero son distintas por dentro”; “una
se puede comer y la otra no”; “la verdadera
se va a pudrir y la otra no” o “una está viva
–dicen– y la otra no”. En todos los
casos, formulan las diferencias desde las propiedades
de la materia que conforma a cada objeto.
Algunos describen las propiedades
y el proceso de elaboración del material que forma la pera artificial: “Es
fabricada por el hombre”, “los plásticos se hacen del petróleo y así fabrican
juguetes y frutas como ésta”, y agregan, “tiene la forma de una cosa viva
pero no está viva.” Finalmente, alguien comenta: “La diferencia es que la
pera natural está formada por células y el plástico no.” Si bien la respuesta
es correcta, no responde enteramente a la cuestión acerca de las diferencias
entre una y otra. Restaría saber qué propiedades tienen las células de la
pera natural que las hace estar vivas. Si bien algunos avanzan en la descripción
de las propiedades y la manufactura de los plásticos, lo cierto es que resulta
mucho más trabajosa la descripción de la materia viva.
No es para menos, ya que en
la actualidad, con el conocimiento de la acción de los virus, los priones,
los transposones –por sólo nombrar algunas de las partículas capaces de autorreplicarse
recientemente descubiertas–, se ha corrido la frontera de lo que denominábamos
ser vivo, y se ha abierto un nuevo campo propio de la biología teórica en
el que existen grandes controversias acerca de qué es el fenómeno de la vida.
No obstante, y mientras no
se modifique este paradigma científico que así lo establece, debemos entender
a la vida biológica como un conjunto de propiedades emergentes a partir del
nivel de organización celular. Por eso las células no sólo son consideradas
la unidad estructural funcional de todos los seres vivos sino que también
expresan, hasta hoy, el límite de lo que consideramos vida. Vale decir que
sólo las estructuras que sean o que estén formadas por células poseen vida
biológica.
Al estudiar las células estudiamos
también las propiedades de la materia viva. Las células son estructuras vivas,
y de los procesos fisicoquímicos que ocurren en su interior resulta uno de
los fenómenos más complejos –acaso el mayor exponente– de la naturaleza: la
vida biológica.
Características
de las células
Todos
los seres vivos están formados por células, que son la
unidad fundamental dentro de la cual ocurren las funciones
y propiedades de la vida. Este hecho evidencia no sólo
el origen común de todos los organismos, sino que vuelve
mucho más sencilla la interpretación de los fenómenos
que ocurren en las células de organismos tan diferentes
como las ballenas –formadas por miles de millones
de células– o los simples protozoos, compuestos
por una sola. Y si bien los protozoos y las ballenas son
organismos notablemente distintos, al tratarse de organismos
vivos, comparten características y propiedades muy semejantes,
como las que a continuación se detallan.
Propiedades
de los seres vivos
Todos
los seres vivos son capaces de extraer, transformar y
utilizar la energía almacenada en las moléculas que se
encuentran en su entorno (metabolismo), generalmente en
forma de nutrientes químicos o, como en el caso de los
organismos autótrofos –como los vegetales–,
de capturar y retener la energía lumínica en moléculas
para su almacenamiento o utilización inmediata.
Pero además de intercambiar
selectivamente sustancias con el medio externo, los seres vivos pueden reproducirse
y autoensamblarse, para generar copias de sí mismos. Una propiedad asombrosa,
si se piensa en una única célula bacteriana, colocada en un medio de cultivo
que puede producir mil millones de células idénticas en tan sólo 24 horas.
Cada una de estas células posee miles de moléculas extremadamente complejas
y, salvo raras excepciones, todas son una copia fiel de la célula madre.
Pero lo llamativo de las propiedades
de la materia viva es quizá el hecho de que estas funciones no se realizan
de manera espontánea, sino que se encuentran altamente reguladas por mecanismos
internos capaces de dirigir estos complejos procesos hacia equilibrios dinámicos.
La homeostasis o autorregulación es la propiedad que tenemos todos
los seres vivos de mantener condiciones estables regulando los intercambios
de materia y de energía entre el medio externo y el interno.
Asombrosamente, estas propiedades
y reacciones complejas ocurren a muy pequeña escala dentro de cada una de
las células, y para acceder a éstas –o más bien a la imagen que de ellas tenemos–
es preciso utilizar un microscopio que nos revele la presencia de tan diminutas
entidades.
El estudio
de las células en el ámbito escolar
Indudablemente,
una de las formas de acceder a las células es mediante
la observación de las células libres o de tejidos vegetales
con el microscopio. Estas observaciones resultan sumamente
valiosas para reconocer e identificar células, pero poco
nos dicen de las funciones metabólicas que en ellas se
desarrollan, ya que para ello habría que observar los
procesos fisiológicos que ocurren en una escala microscópica.
Una manera de evidenciar la fisiología de las células
es observar los productos de esos procesos metabólicos,
tales como la fermentación láctica en el caso del yogurt
o la liberación de bióxido de carbono de las levaduras
durante la respiración aeróbica.
La microbiología aplicada
al aula permite acceder no sólo a la diversidad de células y microorganismos
que nos rodean, sino también a los productos de algunos de ellos como el yogurt,
el queso o el vino, originados en procesos de fermentación de bacterias y
hongos unicelulares como las levaduras.
La siguiente es una propuesta
de trabajo con microorganismos de uso industrial: las levaduras. El propósito
es aproximar a los alumnos de los últimos grados de nivel primaria y los primeros
de secundaria a algunas de las funciones y propiedades de las células mediante
el trabajo experimental con microorganismos como las levaduras que se utilizan
en la elaboración del pan. A través de estas experiencias es posible trabajar
contenidos referidos a funciones como respiración –aeróbica y anaeróbica–,
reproducción celular, factores limitantes de una población, etc. La propuesta
está orientada a que los alumnos formulen hipótesis para explicar distintos
problemas que se les plantearán a lo largo del desarrollo del proyecto y que
reconozcan en las levaduras algunas de las propiedades de la vida. Asimismo,
se pretende familiarizarlos con el trabajo en el laboratorio y la organización
e interpretación de datos obtenidos en él.
Al pan,
pan
El siguiente
es un proyecto de trabajo cuyo propósito es la elaboración
de masa para preparar pan o pizza. Durante su desarrollo,
los alumnos deberán reflexionar acerca de los fenómenos
que observan, elaborar hipótesis y diseñar estrategias
para verificarlas.
Debe advertirse que, si bien
estas etapas implican el desarrollo de pasos y procedimientos específicos,
no están enteramente pautadas en la forma de un instructivo o guía de trabajo
como los que frecuentemente utiliza el profesor con sus alumnos. Por el contrario,
en esta actividad, la función del docente consistirá en promover que los mismos
alumnos formulen las guías de trabajo y diseños experimentales para poner
a prueba las hipótesis.
.Espacio físico
Un laboratorio o salón con
mesas amplias.
.Material
Por lo menos un microscopio
para todo el grupo.
Para cada grupo de trabajo
(4-6 alumnos): 6 tubos de ensayo; un marcador indeleble para rotular los tubos;
una regla; 2 recipientes grandes; cubitos de hielo; un termómetro de laboratorio;
papel periódico; hidróxido de calcio o agua de cal preparada; un globo pequeño.
.Banco de datos
Se sugiere también la preparación
de textos breves con información sencilla que esté disponible para que los
alumnos consulten mientras realizan el trabajo en el laboratorio y así enriquecer
la discusión durante el análisis de los datos. Algunos de estos textos pueden
incluir temas como: las levaduras, la respiración aeróbica, la fermentación,
historia del pan, etcétera.
Pasos
del proyecto
I. ANTES
DEL LABORATORIO
1)Presentación de la propuesta
Elaboración del pan. En esta primera fase se expondrá brevemente a los niños
el propósito del proyecto de trabajo y se les preguntará: ¿Qué ingredientes
necesitamos a fin de preparar masa para pan? ¿Qué cantidades de cada uno?
¿Qué pasos se deben seguir para elaborar pan? Luego de compartir las respuestas
se hace notar que falta obtener información y se les solicitará que averigüen
con sus familiares cuáles son los ingredientes y que anoten los procedimientos
y las recetas que les propongan.
2)Selección de una receta.
Luego de leer las diferentes recetas que los niños hayan traído de sus casas,
se procederá a elaborar una para todos, y a unificar los criterios y las cantidades
según el número de integrantes de cada grupo. A continuación, se elaborará
un listado con los instrumentos necesarios para hacer el pan, tales como cucharas
para revolver, recipientes para preparar la masa, sal, azúcar, aceite, levadura,
etc. Una vez que se haya acordado el modo de preparación se les puede solicitar
que elaboren ellos mismos un pequeño instructivo que explique los pasos del
procedimiento.
3)Reconocimiento y reflexión
sobre los ingredientes. ¿Qué tipo de sustancias son cada uno de los ingredientes?
Probablemente, la mayoría de los alumnos no tendrá dificultades para identificar
el origen de la harina de trigo o el aceite, pero quizá les resulte más difícil
determinar qué son las levaduras. Y esta cuestión es la que orienta la mayor
parte de las actividades del proyecto, ya que implica la formulación de hipótesis
referidas a las características de los seres vivos en general y de estas células
en particular.
Reflexionar acerca de las
características y el origen de cada uno de los ingredientes que conforman
la receta constituye una buena oportunidad para describir las sustancias en
función de las propiedades organolépticas como el color, el olor o la textura
de los ingredientes.
Elaboración de hipótesis
Es conveniente registrar las
primeras respuestas que en este punto se producen, aclarando que estas afirmaciones
son hipótesis, que es necesario verificarlas, y que un modo de hacerlo es
realizar pruebas o experiencias. Por ejemplo, algunos alumnos sostienen que
las levaduras son un polvo o sustancias químicas que inflan la masa; otros,
en cambio, dicen que son ‘bichitos’ o ‘seres vivos que inflan la masa’. En
ambos casos, las consecuencias de ambas hipótesis resultan semejantes; sólo
difieren en cuanto a la naturaleza de las levaduras. Es decir, hay quienes
sostienen que las levaduras son seres vivos y quienes dicen que no. Eventualmente,
puede formularse una única pregunta que las resuma: ¿Las levaduras son seres
vivos?
Contrastación de hipótesis
En este punto cabe recordarles
que una de las funciones de todos los seres vivos es la respiración, y destacar
algunos procesos químicos implicados en ella, como la liberación de bióxido
de carbono procedente de las oxidaciones biológicas. Acerca de la reproducción,
debe destacarse que el resultado de dicha función es la multiplicación de
organismos y que, eventualmente, esto sólo podrá verificarse en forma directa
si observan la gemación de las levaduras en el microscopio o, indirectamente,
mediante el incremento del volumen de la masa.
Para ambos casos cabe preguntar
acerca de los indicios de que ambas funciones se están llevando a cabo. Es
decir, ¿cómo detectarían que las levaduras se reproducen? ¿Cómo detectarían
que las levaduras respiran? ¿Qué experiencias te permitirían observar estos
fenómenos? En el caso de que se verifiquen ambas funciones, ¿podemos concluir
que estamos ante seres vivos?
II. EN
EL LABORATORIO
El agua de cal: un indicador
de la presencia de bióxido de carbono
A continuación, se explica
la utilización del agua de cal como indicador de la presencia de bióxido de
carbono. Para ello, se prepara una solución con hidróxido de calcio concentrado
y se describe su aspecto. Inmediatamente, se sopla dentro del recipiente para
hacer burbujear la solución mediante un popote. Es preciso indicar que cuando
la solución se torna más blanca y lechosa es porque están reaccionando el
agua de cal y el bióxido de carbono resultante de la respiración. En este
caso, es conveniente explicitarles que estamos ante un indicador de la presencia
de una sustancia –bióxido de carbono– y que, al igual que los todos los indicadores,
su función consiste en evidenciar una reacción mediante un cambio que impresione
nuestros sentidos (color, olor, burbujeo, etcétera).
Una vez explicada su utilización
podemos solicitarles que elaboren un diseño para responder a la pregunta:
¿Cómo podemos utilizar el agua de cal para verificar si las levaduras respiran?
En este punto corresponde
destacar la importancia de presentar esquemas claros con
indicaciones sencillas que puedan ser seguidas por otros.
Por ejemplo:
4) Materiales. Cada mesa contará
con los ingredientes y los enseres de cocina necesarios para elaborar la masa
y, además: 6 tubos de ensayo; 2 recipientes medianos; un termo con agua caliente;
cubitos de hielo; un termómetro; marcador para rotular.
5) Elaboración de la masa
para pan. Se seguirán las instrucciones de la receta acordada. Cada grupo
elaborará la masa del pan según una receta general.
6) Verificación de la respiración
celular. Luego de preparar las levaduras para agregarlas
a la masa, diluidas en agua entre 37°y 40°C con unas cucharaditas
de azúcar, se les solicitará que viertan unos 15 ml en
un tubo de ensayo, que lo coloquen en el recipiente con
el agua caliente y que lo tapen con el globo tal como
mostramos en el esquema 2:
A los 10 o 15 minutos observarán
que el globo se infla. Éste se retira cuidadosamente para evitar que se pierda
el gas acumulado, se hace burbujear dentro de la solución del agua de cal
y se observa la reacción que evidencia la presencia de bióxido de carbono,
producto de la respiración celular.
7) Rotulación de los tubos.
Consiste en graduar los tubos que se van a utilizar (esquema
3).
8) Se toman seis bolitas de
masa y se introduce una en cada tubo (esquema 4).
9) Se introducen cuatro tubos
en el recipiente con agua entre 37°y 40°C (esquema 4).
Completar el primer valor de la tabla al tiempo cero.
10) Posteriormente, observarán
la altura de la masa y anotarán los datos en registros como el que se muestra
en la tabla 1 (al final del artículo).
11) Cuando la masa haya leudado
suficientemente, los alumnos se la repartirán y la cocinarán en sus casas
o en la cocina del establecimiento.
12) Se sugiere también la
inclusión en cada recipiente de un tubo que contenga los mismos ingredientes
(harina, azúcar, aceite y agua), pero sin levaduras. Este tubo representa
el grupo testigo que pone de manifiesto la función de las levaduras como el
factor responsable de los cambios que se observan en la masa.
III. DESP
Organización y análisis de
los datos de laboratorio
Al finalizar la actividad
en el laboratorio, los alumnos analizarán los resultados e interpretarán los
valores obtenidos en las diferentes partes. Se sugiere que tanto la organización
como el análisis de los datos formen parte de un informe del trabajo realizado.
Organización de los datos
Colocar los valores de ambas
tablas en un plano cartesiano marcando con un color los valores correspondientes
a los tubos de agua fría y con otro los tubos que se encuentran en agua caliente.
Análisis de los datos
Es preciso realizar preguntas
que promuevan una explicación de los fenómenos que se representan, para analizar
y establecer las semejanzas y las diferencias entre ambas curvas.
Dependiendo de las características
y del nivel escolar de cada grupo, es posible profundizar en los distintos
aspectos, por ejemplo:
. ¿En qué momento se registró
el crecimiento más rápido? ¿A qué se debe?
. ¿Qué estará ocurriendo con
las levaduras?
. ¿A qué se deben las diferencias
entre ambos gráficos?
. ¿Qué forma tendría un gráfico
si a los diez minutos de iniciado el proceso se introdujera la masa en el
refrigerador durante veinte minutos y luego se la colocara a 37°C? ¿Qué usos
podría dar a estos datos un maestro panadero?
En el caso de que se haya
incluido un grupo testigo conviene solicitar que explique no sólo los datos
observados en su interior sino también el porqué de su inclusión en esta experiencia.
.¿De dónde proviene el gas
que se acumuló en el globo?
.¿Qué resultado se observó
durante el burbujeo del globo dentro del agua de cal?
.¿Qué clase de sustancias
son las levaduras? ¿En qué evidencias te basas para afirmarlo?
.¿Qué cambió cuando diluyeron
las levaduras en agua caliente y azúcar? Y si las diluyeran solamente en agua
fría, ¿qué resultados esperan encontrar?
.¿Qué ocurría mientras las
levaduras estaban guardadas en el paquete?
.¿Cómo utilizarías estas observaciones
para explicar que una masa esté liviana
o pesada?
.¿Hasta cuándo puede crecer
una masa (o la población de levaduras)? ¿De qué depende?
Cuando algunos datos no son
los esperados
Puede ocurrir que algún tubo
o algún grupo no presente los datos esperados o que difieran de la mayoría.
En ese caso, lejos de ocultarlo es importante no inducir respuestas del tipo
salió mal o no funcionó. Por el contrario, esos casos son los más significativos
para trabajar posibles hipótesis que expliquen lo ocurrido; así como la idea
de que es posible modificar los resultados atendiendo a las variables que
intervienen en el proceso.
Por eso,
lejos de soslayar los resultados equivocados es preciso
alentar la reflexión acerca de los factores y las posibles
variables que explicarían dichos resultados. De ser así,
habremos logrado que nuestros alumnos se formulen preguntas
y propongan soluciones, validos de procedimientos y técnicas
propias del quehacer científico.
Bibliografía
| CURTIS, H., et al.,
Biología. Editorial Médica Panamericana, México, 1994. |