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Bitácora
de la historia
La verdadera Revolución Mexicana de Alfonso Taracena*
Gerardo
de la Cruz
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Pascual Orozco Jr.,
Francisco I. Madero, José Garibaldi y Raúl Madero
en la hacienda de Bustillos, Chihuahua, en 1911.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista, Editorial
Arana, México, 1962. |
El 13 de octubre de 1907, míster Elihu Root, secretario
del Departamento de Estado de los Estados Unidos, su esposa
y su joven hija abandonaron la ciudad de México, tras
una visita informal de casi dos semanas en nuestro país.
Camino a Guadalajara se detuvieron en la hacienda de Jalpa,
de don Guillermo de Landa y Escandón; allí descansaron
algunas horas y luego continuaron su viaje, no sin antes
beberse un pulque y retratarse: míster Root con sombrero
ancho y sarape, y la señorita Root, su hija, con rebozo.
El 16 de octubre los Root fueron calurosamente despedidos
y, antes de cruzar la frontera, recibieron generosos obsequios
del general Bernardo Reyes. Entonces éste era gobernador
de Nuevo León y, según se rumoraba en todo México, el
sucesor natural de Porfirio Díaz. Poco más o menos
cinco años después, el 9 de febrero de 1913, Reyes moriría
a las puertas del Palacio Nacional, cuando en contubernio
con Félix Díaz y Manuel Mondragón, guió la contrarrevolución
que llevó a pique al gobierno maderista.
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Este pasaje forma parte del primero
de once volúmenes que revisan, desde 1901 hasta 1940,
los años, meses, días de la revolución mexicana, uno por
uno. Por supuesto, cualquier juicio sensato o muy displicente,
incluso de tibia crítica, conduciría al lector a pensar
que para hablar de historia o hacer historiografía de
la revolución –pues tal es el propósito del autor,
Alfonso Taracena–, la estancia de la familia Root
en México y lo que hicieron o dejaron de hacer, es del
todo dispensable, y que el único objetivo de incluir este
dato en un libro sería llenar páginas con información
irrelevante. Parecería, asimismo, que ocuparse de acontecimientos
de color tan vano para profundizar en la historia de México
sería algo similar a pensar que los noticieros de espectáculos,
que abundan en radio y televisión, son esenciales para
formarse una idea redonda de nuestra realidad. No obstante,
sería un pobre juicio, pues la historia –como lo
demuestra la literatura, como todo mundo sabe– no
se construye exclusivamente con un amasijo de datos: la
historia trata de completar una imagen presente del pasado,
y desde esta perspectiva, explicarlo. Y éste es el propósito
artero de Alfonso Taracena en La verdadera Revolución
Mexicana, publicada por editorial Porrúa en la valiosa
colección “Sepan cuantos…” (Núm. 610-620).
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Felicistas contestando
el fuego de los federales.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista,
Editorial Arana, México, 1962. |
Los once volúmenes que constituyen
La verdadera Revolución Mexicana consignan, a partir
del año 1901, los incidentes históricos de mayor relevancia
en la vida política y social de México, sin despreciar
ni omitir detalle alguno, sean del color que sean, jocosos
u ominosos. Taracena se concentra en exponer, a veces
con un estilo apasionado –pero sin perder la objetividad–,
los hechos que se sucedieron durante la última década
del gobierno de Porfirio Díaz hasta el final del periodo
presidencial del general Lázaro Cárdenas. El seguimiento
que hace Alfonso Taracena de las revoluciones posteriores
a la caída de Porfirio Díaz no es analítico ni especulativo,
simplemente es el compendio de cuatro décadas registradas
día por día, o en otras palabras, una hemeroteca en
breve.
Taracena no procura comprender ni justificar ni explicar
algo en absoluto. Su labor es descriptiva y como actor de esta larga lucha
revolucionaria, asume a cabalidad el papel de testigo. A diferencia del cronista
o el periodista, evita arrojar juicios de valor, no por temor al compromiso,
pues no oculta sus inclinaciones políticas, sino por fidelidad a la memoria.
De los rumores rescata los actos verosímiles y evita los datos ambiguos para
no confundir al lector con supuestos y escenarios múltiples de un solo acontecimiento.
En otras palabras, se reserva su personal visión del fluir de las cosas y
no duda, por ejemplo, en evidenciar los profundos desacuerdos existentes entre
los primeros protagonistas de la revolución o las incoherencias del régimen
maderista, ni en denunciar hartas barbaridades, mediante la exposición de
datos fidedignos, de quienes hoy son considerados héroes indiscutibles de
México de la primera mitad del siglo XX, sin el deliberado propósito de desmitificar
o encumbrar a alguien. Además, con singular agudeza, Alfonso Taracena incluye
precisas notas que, a ojo de buen cubero, parecerían inútiles o marginales
–como ya se mencionó–, pero que al paso de las primeras páginas, se tornan
indispensables, pues completan el perfil de una época.
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El
presidente Madero, acompañado por el general
Victoriano Huerta y del ingeniero Manuel Bonilla
(ministro de Fomento),en el balcón de la fotografía
Daguerre.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista, Editorial
Arana, México, 1962. |
Esta vasta bitácora del largo proceso
revolucionario, amena e inteligente, lleva entrelíneas
escrito su lema: “Los hechos hablan por sí mismos.”
Los motivos, las traiciones, las intrigas, las sospechas
íntimas de la verdadera revolución mexicana que
Alfonso Taracena propone le pertenecen al destinatario
final de estas páginas, y sólo a éste: el lector. Quien
busque en esta obra verdades, quizá las encuentre. Quien
busque culpables, tal vez los encuentre, y tal vez se
sorprenda. Quien busque en este libro preguntas y respuestas
y más preguntas, sin duda, las encontrará. Una vez puestos
los ojos en la primera página del libro, ya no es tarea
de Alfonso Taracena el análisis del abanico de posibles
interpretaciones que plantean los distintos escenarios
históricos, las consecuencias y el juicio de los actores
principales o de aquellos que tuvieron un papel decisivo,
aunque breve y accidentado.
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General Emiliano Zapata.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista,
Editorial Arana, México, 1962. |
En el prólogo al primer volumen (1901-1911)
de esta generosa obra, apunta don José Vasconcelos: “En
medio de todo, es un buen síntoma de la posibilidad de
una regeneración el hecho de que aparezca un libro como
el de Taracena. Si, además, este libro se divulga y se
vende, ello comprobará que no son unos pocos los que se
dan cuenta de la verdad y la honran, sino muchos los que
ambicionan ver despejado el panorama de la conciencia
nacional.” Estas líneas fueron escritas a mediados
de los años cincuenta para la primera edición de La
verdadera Revolución Mexicana, que fue llevada a imprenta
en 1960 (la segunda edición en 1991: treinta años después),
y aún tienen vigencia. El preciso seguimiento de las muchas
y sucesivas revoluciones mexicanas del siglo XX que elabora
Alfonso Taracena en su obra merece un lugar privilegiado
en la biblioteca de toda persona que diga o pretenda conocer
nuestra historia reciente
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Generales Manuel Mondragón,
Victoriano Huerta, Félix Díaz y Aureliano Blanquet,
autores del cuartelazo contra el presidente Madero.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista, Editorial
Arana, México, 1962. |
| *Reseña del libro La verdadera Revolución
Mexicana, de Alfonso Taracena, editorial Porrúa, “Sepan
cuantos…” (Núm. 610-620). |
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