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Correo del Maestro Núm.90,noviembre 2003

Bitácora de la historia
La verdadera Revolución Mexicana de Alfonso Taracena*

Gerardo de la Cruz

Pascual Orozco Jr., Francisco I. Madero, José Garibaldi y Raúl Madero en la hacienda de Bustillos, Chihuahua, en 1911.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista, Editorial Arana, México, 1962.

El 13 de octubre de 1907, míster Elihu Root, secretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, su esposa y su joven hija abandonaron la ciudad de México, tras una visita informal de casi dos semanas en nuestro país. Camino a Guadalajara se detuvieron en la hacienda de Jalpa, de don Guillermo de Landa y Escandón; allí descansaron algunas horas y luego continuaron su viaje, no sin antes beberse un pulque y retratarse: míster Root con sombrero ancho y sarape, y la señorita Root, su hija, con rebozo. El 16 de octubre los Root fueron calurosamente despedidos y, antes de cruzar la frontera, recibieron generosos obsequios del general Bernardo Reyes. Entonces éste era gobernador de Nuevo León y, según se rumoraba en todo México, el sucesor natural de Porfirio Díaz. Poco más o menos cinco años después, el 9 de febrero de 1913, Reyes moriría a las puertas del Palacio Nacional, cuando en contubernio con Félix Díaz y Manuel Mondragón, guió la contrarrevolución que llevó a pique al gobierno maderista.

Este pasaje forma parte del primero de once volúmenes que revisan, desde 1901 hasta 1940, los años, meses, días de la revolución mexicana, uno por uno. Por supuesto, cualquier juicio sensato o muy displicente, incluso de tibia crítica, conduciría al lector a pensar que para hablar de historia o hacer historiografía de la revolución –pues tal es el propósito del autor, Alfonso Taracena–, la estancia de la familia Root en México y lo que hicieron o dejaron de hacer, es del todo dispensable, y que el único objetivo de incluir este dato en un libro sería llenar páginas con información irrelevante. Parecería, asimismo, que ocuparse de acontecimientos de color tan vano para profundizar en la historia de México sería algo similar a pensar que los noticieros de espectáculos, que abundan en radio y televisión, son esenciales para formarse una idea redonda de nuestra realidad. No obstante, sería un pobre juicio, pues la historia –como lo demuestra la literatura, como todo mundo sabe– no se construye exclusivamente con un amasijo de datos: la historia trata de completar una imagen presente del pasado, y desde esta perspectiva, explicarlo. Y éste es el propósito artero de Alfonso Taracena en La verdadera Revolución Mexicana, publicada por editorial Porrúa en la valiosa colección “Sepan cuantos…” (Núm. 610-620).

Felicistas contestando el fuego de los federales.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista,
Editorial Arana, México, 1962.

Los once volúmenes que constituyen La verdadera Revolución Mexicana consignan, a partir del año 1901, los incidentes históricos de mayor relevancia en la vida política y social de México, sin despreciar ni omitir detalle alguno, sean del color que sean, jocosos u ominosos. Taracena se concentra en exponer, a veces con un estilo apasionado –pero sin perder la objetividad–, los hechos que se sucedieron durante la última década del gobierno de Porfirio Díaz hasta el final del periodo presidencial del general Lázaro Cárdenas. El seguimiento que hace Alfonso Taracena de las revoluciones posteriores a la caída de Porfirio Díaz no es analítico ni especulativo, simplemente es el compendio de cuatro décadas registradas día por día, o en otras palabras, una hemeroteca en breve.

Taracena no procura comprender ni justificar ni explicar algo en absoluto. Su labor es descriptiva y como actor de esta larga lucha revolucionaria, asume a cabalidad el papel de testigo. A diferencia del cronista o el periodista, evita arrojar juicios de valor, no por temor al compromiso, pues no oculta sus inclinaciones políticas, sino por fidelidad a la memoria. De los rumores rescata los actos verosímiles y evita los datos ambiguos para no confundir al lector con supuestos y escenarios múltiples de un solo acontecimiento. En otras palabras, se reserva su personal visión del fluir de las cosas y no duda, por ejemplo, en evidenciar los profundos desacuerdos existentes entre los primeros protagonistas de la revolución o las incoherencias del régimen maderista, ni en denunciar hartas barbaridades, mediante la exposición de datos fidedignos, de quienes hoy son considerados héroes indiscutibles de México de la primera mitad del siglo XX, sin el deliberado propósito de desmitificar o encumbrar a alguien. Además, con singular agudeza, Alfonso Taracena incluye precisas notas que, a ojo de buen cubero, parecerían inútiles o marginales –como ya se mencionó–, pero que al paso de las primeras páginas, se tornan indispensables, pues completan el perfil de una época.

El presidente Madero, acompañado por el general
Victoriano Huerta y del ingeniero Manuel Bonilla
(ministro de Fomento),en el balcón de la fotografía Daguerre.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista, Editorial Arana, México, 1962.

Esta vasta bitácora del largo proceso revolucionario, amena e inteligente, lleva entrelíneas escrito su lema: “Los hechos hablan por sí mismos.” Los motivos, las traiciones, las intrigas, las sospechas íntimas de la verdadera revolución mexicana que Alfonso Taracena propone le pertenecen al destinatario final de estas páginas, y sólo a éste: el lector. Quien busque en esta obra verdades, quizá las encuentre. Quien busque culpables, tal vez los encuentre, y tal vez se sorprenda. Quien busque en este libro preguntas y respuestas y más preguntas, sin duda, las encontrará. Una vez puestos los ojos en la primera página del libro, ya no es tarea de Alfonso Taracena el análisis del abanico de posibles interpretaciones que plantean los distintos escenarios históricos, las consecuencias y el juicio de los actores principales o de aquellos que tuvieron un papel decisivo, aunque breve y accidentado.

General Emiliano Zapata.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista,
Editorial Arana, México, 1962.

En el prólogo al primer volumen (1901-1911) de esta generosa obra, apunta don José Vasconcelos: “En medio de todo, es un buen síntoma de la posibilidad de una regeneración el hecho de que aparezca un libro como el de Taracena. Si, además, este libro se divulga y se vende, ello comprobará que no son unos pocos los que se dan cuenta de la verdad y la honran, sino muchos los que ambicionan ver despejado el panorama de la conciencia nacional.” Estas líneas fueron escritas a mediados de los años cincuenta para la primera edición de La verdadera Revolución Mexicana, que fue llevada a imprenta en 1960 (la segunda edición en 1991: treinta años después), y aún tienen vigencia. El preciso seguimiento de las muchas y sucesivas revoluciones mexicanas del siglo XX que elabora Alfonso Taracena en su obra merece un lugar privilegiado en la biblioteca de toda persona que diga o pretenda conocer nuestra historia reciente

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Generales Manuel Mondragón, Victoriano Huerta, Félix Díaz y Aureliano Blanquet, autores del cuartelazo contra el presidente Madero.
Manuel Bonilla Jr., El régimen maderista, Editorial Arana, México, 1962.

 

*Reseña del libro La verdadera Revolución Mexicana, de Alfonso Taracena, editorial Porrúa, “Sepan cuantos…” (Núm. 610-620).

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