menuinterno Inicio | Números anteriores | Libros

Volver al índice

Correo del Maestro Núm. 84,mayo 2003

Inventores de escritura*

Roberta Orozco

Inventores de la escritura

A veces se nos olvida el gran paso que dio la humanidad con la invención de la escritura. Debemos recordar que sólo los habitantes de la antigua Mesopotamia, China y Mesoamérica lograron crear una escritura propia. Los otros pueblos únicamente la aprovecharon, perfeccionaron y adaptaron a sus necesidades.

Durante el periodo prehispánico, varios grupos que habitaban el territorio mexicano elaboraron  sus propios escritos o códices: los mayas, aztecas, zapotecos, mixtecos, otomíes y purépechas. Todos ellos manejaban, en distinto grado, ciertos elementos de la escritura pictórica o pictogramas (que remiten a los objetos que existen en la realidad). Cabe señalar que este tipo de escritura puede entenderse  parcialmente desde cualquier otra lengua.

En estos códices se guardaba el saber sobre los grandes acontecimientos cósmicos e históricos, el dominio de las fuerzas divinas sobre la tierra, las peregrinaciones y los hechos de los pueblos y sus gobernantes. En ellos se llevaba también un estricto cómputo calendárico, así como un registro de la economía.

Estos libros prehispánicos eran realizados por los tlacuilos, sabios poseedores de la tinta negra y roja, como se les nombra en documentos del siglo XVI.

Curiosos incorregibles

Aunque no seamos arqueólogos, ni científicos, ni siquiera investigadores privados, somos curiosos por naturaleza. ¿A quién no le interesa desentrañar  mensajes en clave,  números secretos o adivinanzas? ¿A quién no le impresionan los antiguos jeroglíficos o el mapa del tesoro de los piratas? Y si de nuestra cultura se trata... ¿A quién no le intrigan los códices prehispánicos? ¿A qué maestro no le gustaría transmitir el maravilloso mundo de los códices a sus alumnos?

La colección Para leer los códices..., de Ediciones Tecolote, tiene como finalidad iniciar a los niños y jóvenes en el misterioso mundo de los códices mexicanos. El valor de esta novedosa propuesta es que los autores no sólo explican los códices de forma clara y amena, sino que dan al lector las herramientas para que él mismo se convierta en un intérprete de estos antiguos manuscritos.

En la actualidad, niños y jóvenes están habituados a descifrar iconos modernos en la computadora. ¿Por qué no convertirse también en hábiles traductores de glifos o signos prehispánicos?

Citando a los autores, Krystyna Libura y Joaquín Galarza, la colección invita a

...descifrar un códice antiguo, arrancarle sus secretos, romper el código de un mensaje cifrado hace siglos, desentrañar los misterios de una historia escrita en caracteres muy distintos de los que usamos hoy día, transformarlos, en fin, en noticias del pasado que nos respondan a las preguntas: ¿quiénes fueron?, ¿qué hicieron?, ¿dónde? y ¿cuándo?

Libros a manera de biombos

En el México prehispánico se crearon largas tiras dobladas a manera de biombo, cuyas hojas fueron hechas de amate, de piel de venado o de fibra de maguey, y cuya escritura consistió en glifos, dibujos estilizados que representan palabras. Hoy día los llamamos códices.

No toda la sociedad sabía leerlos. En el caso de los aztecas, por ejemplo, los códices se estudiaban en una escuela especial llamada calmécac, a la cual no todos tenían acceso.

La  Tira de la Peregrinación

El primer libro de la colección está dedicado al códice llamado La Tira de la Peregrinación o Códice Boturini y fue escrito en Tenochtitlan en el siglo XVI. La Tira... fue elaborada por los aztecas, un grupo que hablaba náhuatl. Desde que desplegamos su portada y contraportada nos encontramos con cuatro maravillosas láminas reproducidas de forma facsimilar con excelente calidad.1

La Tira de la Peregrinación es un documento importantísimo que narra la migración de los aztecas desde su salida de una misteriosa isla hasta su llegada al cerro de Chapultepec, donde tuvieron que sufrir hostilidades y someterse a otros pueblos que ya poblaban la codiciada cuenca lacustre de la meseta mexicana. No olvidemos que en esa época dicha meseta era un paraíso de tierras fértiles, clima templado y cinco enormes lagos rodeados de montañas y habitados por  gran cantidad de peces y pájaros.

Xiuhámatl y el calendario prehispánico

La Tira de la peregrinación pertenece a los xiuhámatl (literalmente “libro de los años”), un tipo de crónica que registraba los acontecimientos año tras año. Se enumeran en ella nada menos que los 188 años que transcurrieron desde que los aztecas abandonaron una lejana isla, obedeciendo al llamado de su dios Huitzilopochtli, e iniciaron una larga migración junto con otros ocho pueblos o etnias.

Este códice es de gran ayuda para aprender el cómputo de los años, explicar el calendario prehispánico y el registro del ciclo de 52 años.

Para comprender los glifos

Aunque en la actualidad los estudiosos del tema no han llegado a un acuerdo sobre la lectura exacta y completa de los códices, sabemos lo suficiente para entender los glifos2 y armar una historia cuando se trata de códices históricos.

La Tira de la Peregrinación contiene varios glifos toponímicos (nombres de lugares)3 y onomásticos (nombres de personas).4 Estos glifos han sido descifrados por los autores de forma tan inteligente y clara que al terminar el libro el lector es capaz de traducirlos con gran facilidad. Es importante insistir en la sencillez con que se presentan los complicados contenidos de los glifos, así como el tono ligero de la explicación, el lenguaje accesible y los distintos niveles de lectura. Por ejemplo, las palabras en náhuatl aparecen en color azul con el fin de que los interesados en dicha lengua puedan distinguirlas y los no interesados, omitirlas.

De esta manera, los maestros de primaria, secundaria, preparatoria y ¡hasta universitarios! podrán proporcionar a sus alumnos las herramientas para realizar su propia lectura de los códices.

Reconstrucción del relato

A medida que los lectores van descifrando cada una de las siete láminas que aparecen en el libro, se les invita a escribir en un espacio en blanco su  propio relato de la misma. ¿Qué sucedió? ¿En qué lugar? ¿Cuándo? ¿Qué personajes participaron?

Después, podrá cotejarlo con el relato poético y melodioso que los propios autores, basándose en diferentes fuentes y en su propia capacidad narrativa, han realizado sobre las vicisitudes y andanzas de los aztecas. Esta versión está ‘¡de cabeza!’ para que el lector no haga trampa. Leamos un fragmento del texto que acompaña a la lámina tres.5

El color

Al final del libro aparece un código específico para que el lector interesado realice su propia versión a color. Esto puede ser paradójico, puesto que La Tira... contiene sólo dos colores: negro y rojo. Sin embargo, si un tlacuilo hubiera tenido la intención de pintar el códice, habría sabido perfectamente cómo hacerlo: la simbología de los colores estaba establecida previamente. Los autores no sólo dan  el código de los colores, sino que también explican su simbología. En la página 56 encontramos ejemplos que se refieren al paisaje.  

La historia del documento

Actualmente, La Tira de la Peregrinación se encuentra en la Biblioteca Nacional de Antropología del INAH. ¿Cómo llegó hasta ahí? ¿Qué recorrido hizo este valioso documento desde las manos del tlacuilo que lo realizó hasta la bóveda secreta de la biblioteca? En las últimas páginas del libro se narra este insospechado recorrido a la manera de una moderna historieta. Al igual que los hombres viejos, los documentos antiguos también guardan interesantes historias.

El sentido

Sin duda, la colección Para leer los códices... es una propuesta valiosa. Los códices prehispánicos y coloniales que nos legaron nuestros antepasados nos proporcionan un saber enorme. Sin embargo podemos preguntarnos: ¿para qué sirve descifrarlos hoy día?, ¿para qué ofrecer a los estudiantes de este siglo, confuso y atestado de información, las herramientas para interpretar este valioso legado?

En esta era de globalización, cuando  enfrentamos la amenaza de que nos impongan  pautas culturales, vale la pena que los jóvenes conozcan y valoren su patrimonio y que a la vez la cultura mesoamericana se incorpore como herencia de la humanidad. ¡Que los códices mexicanos estén presentes en los libros de arte y de historia junto con el papiro egipcio y las vasijas griegas!

La novedad

 Entre los libros sobre códices mexicanos no existe una propuesta de divulgación semejante.  No en vano Para leer La Tira de la Peregrinación ha ganado el premio Antonio García Cubas al mejor libro de Antropología e Historia publicado en el año 2000 en la categoría Obra de Divulgación como mejor libro juvenil de ese mismo año, así como el Premio de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.

Si hace algunos años muy pocos podían adquirir las carísimas versiones facsimilares de los códices, ahora, gracias al esfuerzo de divulgación de Ediciones Tecolote,  un público mucho más amplio puede tener acceso a este valioso documento. Un público curioso, ávido de desentrañar los misterios de nuestro riquísimo pasado.

El disco compacto

No conforme con editar un libro sobre La Tira de la Peregrinación, Krystyna Libura ha escrito también el guión del disco compacto sobre dicho códice. A diferencia del libro, que sólo presenta siete láminas, esta versión para computadora ofrece las 21 láminas y media que contiene el original. Bastará teclear cualquiera de los glifos que aparecen a lo largo del códice para encontrar su significado y construcción. Además, por medio de una selección en la pantalla, podremos ver cada una de las veintiuna láminas del códice narradas tanto en español como en náhuatl, lengua en la que fueron originalmente interpretadas. Esta última opción favorecerá enormemente a los estudiosos de esa lengua.

Al final del disco compacto aparecen diversos juegos para reconstruir y colorear las láminas, así como  juegos de memoria que familiarizarán a los más pequeños con la grafía de los signos. Queda claro que los diferentes niveles de lectura y de acceso al documento permiten que tanto niños como adultos puedan disfrutar de este disco.

Los autores

Joaquín Galarza, doctor en letras y en etnología por la Universidad de París, trabaja también como consejero científico del Museo del Hombre de esa ciudad. Como profesor e investigador de la enah ha realizado varios estudios sistemáticos sobre los glifos antiguos y es autor de varios libros dedicados a ellos.

Krystyna Libura, maestra en  letras, traductora y editora, se ocupa de la divulgación de la lectura de la imagen. Los libros que escribe o en los que colabora se caracterizan por esta preocupación. Entre ellos podemos contar Los días y los dioses del Códice Borgia y, en coautoría, Ecos de la Conquista y varios títulos de la colección Ya verás, dedicada a difundir la historia de México entre los niños.

Citas

1En la página 49 encontrará las portadas desplegadas del libro Para leer La Tira de la Peregrinación,  publicación de Ediciones Tecolote,  cuyos autores son Joaquín Galarza y Krystyna Libura.
2A lo largo del códice aparecen glifos de objetos cotidianos como un molcajete y un cesto con comida, que reconocemos con facilidad puesto que los usamos hasta el día de hoy. Sin embargo, no todos los utensilios son tan fáciles de reconocer, como podemos ver en la página 55 donde se pueden apreciar diferentes glifos.
3El glifo de Xochimilco.
4Como el caso de Huitzilopochtli. En el glifo que se puede apreciar en la página 56 se puede reconocer a esta deidad por su yelmo en forma de colibrí, del cual asoma la cabeza, puesto que Huitzilopochtli significa Colibrí de la izquierda.
5Esta lámina puede apreciarse en la página 54.

 

*Reseña del libro Para leer la Tira de la peregrinación de Joaquín Galarza y Krystyna M. Libura, México,  Ediciones Tecolote, 1999.

Los diversos ejemplos de los glifos

A lo largo del códice aparecen glifos de objetos cotidianos como un molcajete y un cesto con comida, que reconocemos con dacilidad puesto que los usamos hasta el día de hoy.
Sin embargo no todos los utensilios son tan fáciles de reconocer, por ejemplo aqui tenemos el instrumento ritual para encender el fuego durante la gran ceremonia que se hacia cada 52 años. El fuego se obtenía al frotar una madera blanda contra una madera dura.
Este glifo significa la guerra: consiste en una macana puesta sobre un escudo. Está rodeado de una serie de huellas que tal vez significan que se luchó contra muchos pueblos.
Otros glifos nombran las fechas:
como éste, Uno Pedernal, año del principio de la gran migración azteca: o representan los rangos, los nombres y las acciones de la gente.
Aquí vemos al tlatoani o el gobernante. A este personaje de alto rango lo reconocemos por el hecho de estar sentado en un asiento de petate, símbolo del poder, y por el tocado que lleva.
Frente a su boca aparece una vírgula que señala la acción de hablar, tlatoa.
Este personaje es un cargador de dios, lleva el bulto sagrado en el que se encuentran las reliquias más valiosas para su pueble. las de sus dioses. Por encima del personaje aparece el glifo de su nombre:
Apantecatzin, Muy Estimado Señor Penacho del Agua





El glifo Xochimilco, es decir; el Lugar de la Tierra Cultivada de las Flores.



Este personaje es portador del dios;está cargando en su espalda a Huizilopochtli. Reconocemos a esta deidad por su yelmo en forma de colibrí, del cual asoma la cabeza, puesto que Huizolopochtli significa Colibrí de la Izquierda. Este dios es quien realmente guiaba a su pueblo. El nombre del personaje que carga a la deidad aparece por encima de su cabeza: Tezcacoatl o sea Serpiente de Obsidiana.La serpiente está cubierta por espejos de obsidiana.
Si tuviera color; como nos lo explican los autores, los espejos negros estarían rodeados por circulos rojos.






Código del color
Este es el cerro tepetl; los cerros se pintaban por lo general de color verde, ya que según las creencias eran grandes recipientes de agua y por lo tanto lugares de gran fertilidad. Sus bases tienen siempre dos frenjas: la de arriba es roja y la de abajo, amarilla. ¿Qué significan? El cerro representa a Cipactli, monstruo de la tierra que está dormido. Estas franjas son sus fauces y a veces se pintaban abiertas.
Observemos también el glifo de agua, atl. Cabe decir que los colores del agua estaban establecidos: la superficie se pintaba de azul y los redondeles que representan las gotas, de blanco.

 

Volver al índice