La enseñanza
de la historia no ha tenido un transitar fácil en la educación
básica. En parte, por el arraigo de viejas metodologías
que remiten a la memorización de personajes, lugares y
fechas, y también por la brevedad del tiempo disponible
para esta asignatura. Es indudable que gran cantidad de
niños y jóvenes encuentran aburrida la historia, alejada
de sus intereses y de su vida cotidiana.
Sin embargo, en los últimos
años muchos profesores e investigadores han realizado diversas propuestas
tendientes a revertir esta situación. No sólo han reflexionado sobre cómo
enseñar historia sino también sobre la fundamental finalidad que ésta tiene
en la construcción del sujeto histórico.
Entre las alternativas que
se proponen para la enseñanza de la historia se encuentran: la historia oral,
las biografías personales, la utilización de canciones, teatro, novelas, periódicos,
mapas, películas de cine, videos, fotografías, alimentos, arte y museos; las
visitas a sitios de interés; la posibilidad de partir del presente para comprender
el pasado; la utilización de líneas del tiempo.
En este número de Correo del
Maestro ofrecemos distintas perspectivas y acercamientos a esta disciplina.
Correo del Maestro