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Correo del Maestro Núm. 82,marzo 2003

El constructivismo humano

Ana Lilia Paredes Martínez
Luz Ma. González Zavala
José de Jesús Báez Rodríguez

1. Introducción

Actualmente, en el campo educativo y particularmente entre quienes tienen su quehacer cotidiano frente a grupos de escolares, se ha vuelto un término de uso frecuente y ordinario el vocablo ‘constructivismo’, que se usa para caracterizar a la corriente que, en palabras de Carretero, básicamente puede decirse que es la idea de que el individuo —tanto en los aspectos cognitivos y sociales del comportamiento como en los afectivos— no es un mero producto del ambiente ni un simple resultado de sus disposiciones internas, sino una construcción propia que se va produciendo día a día como resultado de la interacción entre esos dos factores.

Desde esa perspectiva, podemos afirmar que las personas, tanto individual como colectivamente, “construyen sus conocimientos, saberes y aprendizajes como consecuencia de su interacción con su medio físico, social y cultural”. Dicho de otra manera, el conocimiento es el resultado de un proceso de construcción o reconstrucción de la realidad que tiene su origen en la interacción entre las personas y el mundo que las rodea, de tal forma que la elaboración del conocimiento, más que una descripción de la realidad, constituye una modelación de la misma.

El constructivismo no es un modelo educativo de reciente introducción en el terreno de la docencia. Baste recordar que ya desde la década de los noventas del siglo pasado, más exactamente en 1993, en el diseño y elaboración de los planes y programas de estudio de educación secundaria se maneja el enfoque constructivista. Sin embargo, dicho modelo no se ha llevado a la práctica, quizá por la resistencia o desconocimiento de sus bondades educativas.

Apenas en estos primeros años del siglo xxi se le ha dado mayor impulso a los trabajos de índole constructivista. Cabe señalar que a nivel nacional, el Instituto Pedagógico de Estudios de Posgrado de Celaya, Guanajuato, está preparando dentro del paradigma cualitativo la segunda generación de investigadores educativos constructivistas.

2. ¿Qué es el constructivismo humano?

Aunque hasta el momento en que se escribe este artículo existe la imposibilidad de obtener consecuencias pedagógicas claras del constructivismo, por no ser estrictamente una teoría para la enseñanza, es imposible comprender las líneas actuales que impulsan la enseñanza moderna sin recurrir a las aportaciones del constructivismo, y eso constituye ya un consenso casi total entre los filósofos, psicólogos y educadores.

Algunos autores opinan que no hay un solo tipo de constructivismo, pues tras éste se esconde una gran variedad de matices e interpretaciones que guardan excesivas diferencias. En este orden de ideas, existen versiones del constructivismo que se basan en la idea de ‘asociación’ como núcleo generador del conocimiento, tal como lo sostienen Roberto Gagné y Brunner; otras se centran en la idea de ‘asimilación’ y ‘acomodación’, según lo refiere en sus trabajos Jean Piaget. También existen versiones del constructivismo que se basan en la importancia de los ‘puentes’ o ‘relaciones cognitivas’, de acuerdo con David Paul Ausubel; asimismo, otras son partidarias de la influencia social sobre el aprendizaje, etcétera.

El constructivismo humano se diferencia del  ‘constructivismo piagetiano’ —que gira en torno a la epistemología evolutiva, es decir, el conocimiento sobre la forma de construir el pensamiento de acuerdo con las etapas psicoevolutivas del niño— y del ‘constructivismo so-cial’ —que considera de gran importancia las interacciones sociales entre las que aprenden los escolares. También se diferencia del ‘constructivismo radical’—que niega la posibilidad de una transmisión de conocimientos del profesor al alumno y sostiene que ambos construyen estrictamente sus significados, es decir, entiende la construcción de saberes desde una vertiente darwinista y adaptativa,  pues considera que el proceso cognitivo tiene su razón de ser en la adaptación del hombre al medio y no en el descubrimiento de una realidad objetiva. El constructivismo humano es una corriente derivada del constructivismo propiamente dicho y tiene su máxima expresión en la teoría del aprendizaje significativo que responde a una concepción cognitiva del aprendizaje según la cual éste aparece en escena cuando los individuos interactúan con su medio circundante tratando de dar significado al mundo que captan sus sentidos.

Así pues, el constructivismo humano emerge de las aportaciones de David Paul Ausubel sobre el aprendizaje significativo y se enriquece con las posteriores contribuciones neurobiológicas de Novak.

3. El aprendizaje en el constructivismo humano

Ya quedó asentado en el párrafo anterior que el constructivismo humano está representado totalmente por la teoría del aprendizaje por recepción significativa, que mantiene la idea de que la persona que aprende recibe información verbal, la vincula con los acontecimientos previamente adquiridos y, de esta manera, concede a la nueva información, así como a la información anterior, un significado especial. Es decir, el aprendizaje en el constructivismo humano se presenta cuando los nuevos conocimientos se incorporan en forma sustantiva a la estructura cognitiva del alumno, lo cual se logra cuando el que aprende relaciona los nuevos conocimientos con los anteriormente adquiridos. Pero también es necesario que el estudiante se interese por aprehender el objeto motivo de aprendizaje.

Según el constructivismo humano, la rapidez y la meticulosidad con que el alumno aprende depende fundamentalmente del grado de relación existente entre los conocimientos anteriores y el material nuevo, y de la naturaleza de la relación que se establece entre la información nueva y la antigua.

4. Bondades del constructivismo humano

De acuerdo con Ausubel, mediante la asimilación (proceso por el cual se almacenan nuevas ideas en estrecha relación con ideas relacionadas relevantes presentes en la estructura cognitiva del individuo) se puede asegurar el aprendizaje de tres formas:

.Proporcionando un significado adicional a la nueva idea, reduciendo la probabilidad de que se olvide ésta y haciendo que resulte más accesible o esté más fácilmente disponible para su recuperación.

.Evitando que la nueva idea se pierda u olvide rápidamente ya que se ubica en un ambiente familiar, o sea, la relaciona con ideas afines.

.Protegiendo del olvido, asegurando que la nueva idea pueda encontrarse o recuperarse fácilmente cuando sea necesario.

Y mediante el empleo de los organizadores de avance (materiales introductorios de naturaleza general que proporcionan un marco de referencia en el que integra información más detallada que se presenta más adelante) el profesor puede usar las ideas previas que tienen los estudiantes para engarzarlas al material nuevo, de tal forma que al ser relacionada la nueva información con la anterior, es guardada en la memoria a largo plazo.

Otra de las bondades del constructivismo humano, según Ausubel, es que produce un aprendizaje activo que depende de la asimilación de las actividades de aprendizaje por parte del alumno; además, es personal, pues la significación de aprendizaje depende de los recursos cognitivos del escolar.

5. Sugerencias para la aplicación de este modelo

Planear las actividades de aprendizaje con base en las experiencias y conocimientos previos del alumno.

Tener en cuenta que los materiales en el aula deben organizarse de manera lógica y  jerárquica, pues no solo importa el contenido sino la forma en que se presenta al que aprende.

No olvidar que la motivación es un factor determinante para que el escolar se interese en aprender. Se debe propiciar un ambiente agradable en clase para que el alumno se sienta contento, con una actitud favorable y disposición total para construir su aprendizaje.

Para el aprendizaje de conceptos, el profesor debe auxiliarse de medios visuales como: dibujos, diagramas, mapas conceptuales y fotografías.

6. Conclusión

El constructivismo humano es una alternativa educativa basada en la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel, enriquecida con las aportaciones neurobiológicas de Novak. En este modelo, el aprendizaje se logra al establecerse los puentes o relaciones cognitivas, para lo cual son muy importantes las experiencias y conocimientos previos.

Bibliografía

AUSUBEL, David P.,  Psicología educativa. Editorial Trillas, México, 1978.
CARRERERO Mario, Constructivismo y educación. 3a Edición. Editorial Luis Vives, Buenos Aires. Argentina, 1993.
CLIFFORD, Margaret M., Enciclopedia práctica de la pedagogía. Ediciones Océano, Barcelona, 1982.

 

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