En Correo
del Maestro hemos hablado frecuentemente sobre la
importancia de que los niños y jóvenes se acerquen a la
naturaleza, a nuestros vecinos y compañeros de planeta,
tanto animales como plantas, hongos o cualquier tipo de
ser vivo. Es indudable que para querer, para respetar,
primero hay que conocer, y ésa es la propuesta de varios
artículos que conforman este número.
Aún es muy frecuente la creencia
de que el hombre es el ser más evolucio-nado que habita el planeta, error
en el que no sólo los niños incurren, sino también gran parte de la sociedad.
Es importante desterrar esa idea, y la única forma de hacerlo es comprendiendo
las propuestas de la teoría sobre la evolución biológica. Esto es necesario
para entender que todas las especies han llegado a lo que son a través de
un largo camino y que cada una tiene características que le permiten vivir
en su nicho ecológico. El hombre no es superior a ninguna de ellas y así debe
entenderlo. Tiene una característica única, su inteligencia, que le permite
modificar el ambiente como ninguna otra especie lo había hecho y habitar en
todos los rincones del mundo. Pero debe asumir la responsabilidad que conlleva
esta capacidad y actuar con racionalidad y gran respeto para todos los seres
vivos, incluyendo al mismo hombre, lo que con frecuencia no ha hecho.
Esa misma capacidad le ha
permitido realizar actividades únicas. Ha creado el arte: la música, la literatura,
la escultura... Ha construido instrumentos musicales que emiten hermosas notas
y ha escrito bellos, y no tan bellos, sonetos.
Correo del Maestro