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Correo del Maestro Núm. 82, marzo2003

Tabaco en el ambiente

Virginia Hernández Caballero

 

En la actualidad, la contaminación ambiental constituye un grave peligro para la salud a nivel  mundial, ya que en el aire, el suelo y el agua hay muchas sustancias que se ha confirmado tienen una acción nociva. Se han encontrado otras  cuyo efecto aún no se conoce. La proliferación de compuestos químicos potencialmente tóxicos en el aire, el agua, el suelo y los alimentos, ha motivado acciones encaminadas a conocer y evaluar sus efectos y el riesgo que implican para la salud.

La relación entre salud y ambiente se conoce  desde la antigüedad; sin embargo, desde hace pocos años se ha observado de modo integral y parece que el hombre está empezando a asumir  la responsabilidad de los impactos negativos que sus diversas actividades han ocasionado en el planeta.

Se sabe que la salud de la población es resultado de múltiples interacciones físicas, biológicas, económicas, sociales y ambientales; de ahí que si las condiciones de estos factores son favorables, la población podrá tener un buen estado de salud.

La calidad del aire es un elemento esencial para la salud y bienestar del hombre y de los ecosistemas en general. Los contaminantes del aire con los que el ser humano se encuentra actualmente en contacto, especialmente en las grandes áreas urbanas, van a producir alteraciones, sobre todo en el aparato respiratorio, las conjuntivas oculares (infecciones en los ojos) y la piel, aunque también afectan otros órganos y sistemas.

En el caso de la contaminación del aire y sus posibles efectos en la salud hay que distinguir dos situaciones completamente distintas: la de los episodios agudos de contaminación, cuando  los desechos industriales y de automotores se concentran en niveles muy elevados durante varios días, combinados con condiciones climáticas adversas (como niebla y bajas temperaturas), y la contaminación crónica.

En el primer caso, el daño a la salud está plenamente confirmado y se traduce en un aumento de la morbilidad: exacerbación de enfermos con bronquitis y enfisema, neumonías, complicaciones respiratorias en enfermos cardiacos, obesos y diabéticos. Este problema afecta en forma más grave a ancianos mayores de 65 años y a niños preescolares. Está también demostrado que bajo estas condiciones hay un incremento de la mortalidad.

El campo del conocimiento de la salud ambiental es la perturbación del medio y sus repercusiones sobre la salud. Estudia los agentes introducidos por el hombre al ambiente y aquellos presentes de manera natural que representan un riesgo para los individuos y la comunidad. También se ocupa del diseño, organización y ejecución de acciones que tienden a evitar o revertir los efectos de dichos agentes en la salud humana.

Cabe señalar que dentro de la problemática de la salud ambiental se encuentra la exposición al humo de tabaco y sus efectos. En varios países desarrollados se ha estudiado esta relación desde diversos enfoques, de tal manera que ya se conoce mejor el problema y se han propuesto y aplicado soluciones para prevenir y evitar la exposición a estos contaminantes, lo que ha mejorado la salud y bienestar de sus poblaciones.

Sin embargo, en países menos desarrollados esta problemática no se afronta de la misma manera: el consumo del tabaco va en aumento, así como la contaminación, y la población padece un au-mento de sustancias tóxicas en el ambiente, con el  consecuente deterioro en la salud.

Es importante considerar que la gente pasa hasta 90% de su tiempo en ambientes cerrados: fábricas, oficinas, escuelas, comercios, centros de reunión, sitios de recreo y especialmente viviendas. El tabaquismo se considera la fuente más importante de contaminación de interiores. De acuerdo con diversas investigaciones, fumar tabaco en interiores incrementa notablemente los niveles de partículas suspendidas, de nicotina, hidrocarburos aromáticos policíclicos, monóxido de carbono, acroleína, bióxido de nitrógeno, formaldehído, benceno y muchas otras sustancias. Es en los espacios cerrados donde los fumadores pasivos se exponen en forma importante al humo de tabaco.

El tabaquismo es considerado en la actualidad la principal causa de mortalidad prevenible a nivel mundial. Es muy grande la incidencia de padecimientos crónicos invalidantes que se relacionan con esta adicción, mismos que originan muertes prematuras y grandes pérdidas económicas por gastos en atención médica, así como ausentismo laboral y escolar.

La Organización Panamericana de la Salud, de acuerdo con datos del año 2000, predice que si se mantienen los patrones actuales de consumo de tabaco, alrededor de 500 millones de personas —de los que casi la mitad son ahora niños y jóvenes—morirán por esta causa. Se prevé que el tabaco será la principal causa de muerte en todo el mundo en el año 2030, al provocar unos 10 millones de muertes anuales.

En México fuman aproximadamente 13 millones de personas y 48 millones más son afectadas indirectamente. Un millón de individuos fuman una cajetilla al día y 124 mexicanos mueren diariamente por causas relacionadas con el tabaquismo.

Por lo anterior, urge conocer los motivos por los que las personas inician esta adicción y por qué, a pesar de conocer que causa un gran número de enfermedades, continúan fumando. Muchos fumadores no pueden explicar la razón de su adicción; algunos dicen que fuman por hábito, otros por gusto, otros porque lo necesitan y otros más mencionan desconocer el motivo. Lo cierto es que contestar esta pregunta no es fácil y muy pocos podrán explicar claramente los motivos que los llevan a fumar, debido a que intervienen una serie de factores sociales, psicológicos y fisiológicos, y existen grandes diferencias entre un fumador y otro.

La legislación protege a los menores de edad y prohíbe la venta de tabaco a niños y adolescentes menores de 18 años, pero el fácil acceso a él los hace adictos a temprana edad.

Al respecto, la Secretaría de Educación Pública  cuenta con un amplio programa de salud escolar. En los libros de texto de primaria se incluyen contenidos y actividades específicas referentes a la prevención de las adicciones (en especial del tabaquismo). Además, promueve que las escuelas se encuentren libres de humo de tabaco.

Por otra parte, la Secretaría de Salud, a través del Consejo Nacional contra las Adicciones, ha desarrollado el Programa contra el Tabaquismo, en el que se incluyen las estrategias y acciones de prevención, normatividad, investigación, tratamiento y rehabilitación, así como campañas de comunicación y movilización social, con el propósito de reducir los problemas de salud atribuibles al tabaquismo y que podamos vivir en un ambiente saludable, libre de humo de tabaco.

En todo el país existen solamente 32 clínicas contra el tabaquismo establecidas en ámbitos hospitalarios y de consulta externa, de las cuales 11 se encuentran en el Distrito Federal, ocho pertenecientes al sector público y tres al privado. Los Centros de Integración Juvenil ya cuentan con clínicas para dejar de fumar. Debemos alentar a los jóvenes  fumadores a acudir a ellas.

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