En la actualidad, la contaminación ambiental constituye un grave peligro
para la salud a nivel mundial, ya que en el aire, el suelo y el agua hay
muchas sustancias que se ha confirmado tienen una acción nociva. Se han encontrado
otras cuyo efecto aún no se conoce. La proliferación de compuestos químicos
potencialmente tóxicos en el aire, el agua, el suelo y los alimentos, ha motivado
acciones encaminadas a conocer y evaluar sus efectos y el riesgo que implican
para la salud.
La relación entre salud y
ambiente se conoce desde la antigüedad; sin embargo, desde hace pocos años
se ha observado de modo integral y parece que el hombre está empezando a asumir
la responsabilidad de los impactos negativos que sus diversas actividades
han ocasionado en el planeta.
Se sabe que la salud de la
población es resultado de múltiples interacciones físicas, biológicas, económicas,
sociales y ambientales; de ahí que si las condiciones de estos factores son
favorables, la población podrá tener un buen estado de salud.
La calidad del aire es un
elemento esencial para la salud y bienestar del hombre y de los ecosistemas
en general. Los contaminantes del aire con los que el ser humano se encuentra
actualmente en contacto, especialmente en las grandes áreas urbanas, van a
producir alteraciones, sobre todo en el aparato respiratorio, las conjuntivas
oculares (infecciones en los ojos) y la piel, aunque también afectan otros
órganos y sistemas.
En el caso de la contaminación
del aire y sus posibles efectos en la salud hay que distinguir dos situaciones
completamente distintas: la de los episodios agudos de contaminación, cuando
los desechos industriales y de automotores se concentran en niveles muy elevados
durante varios días, combinados con condiciones climáticas adversas (como
niebla y bajas temperaturas), y la contaminación crónica.
En el primer caso, el daño
a la salud está plenamente confirmado y se traduce en un aumento de la morbilidad:
exacerbación de enfermos con bronquitis y enfisema, neumonías, complicaciones
respiratorias en enfermos cardiacos, obesos y diabéticos. Este problema afecta
en forma más grave a ancianos mayores de 65 años y a niños preescolares. Está
también demostrado que bajo estas condiciones hay un incremento de la mortalidad.
El campo del conocimiento
de la salud ambiental es la perturbación del medio y sus repercusiones sobre
la salud. Estudia los agentes introducidos por el hombre al ambiente y aquellos
presentes de manera natural que representan un riesgo para los individuos
y la comunidad. También se ocupa del diseño, organización y ejecución de acciones
que tienden a evitar o revertir los efectos de dichos agentes en la salud
humana.
Cabe señalar que dentro de
la problemática de la salud ambiental se encuentra la exposición al humo de
tabaco y sus efectos. En varios países desarrollados se ha estudiado esta
relación desde diversos enfoques, de tal manera que ya se conoce mejor el
problema y se han propuesto y aplicado soluciones para prevenir y evitar la
exposición a estos contaminantes, lo que ha mejorado la salud y bienestar
de sus poblaciones.
Sin embargo, en países menos
desarrollados esta problemática no se afronta de la misma manera: el consumo
del tabaco va en aumento, así como la contaminación, y la población padece
un au-mento de sustancias tóxicas en el ambiente, con el consecuente deterioro
en la salud.
Es importante considerar que
la gente pasa hasta 90% de su tiempo en ambientes cerrados: fábricas, oficinas,
escuelas, comercios, centros de reunión, sitios de recreo y especialmente
viviendas. El tabaquismo se considera la fuente más importante de contaminación
de interiores. De acuerdo con diversas investigaciones, fumar tabaco en interiores
incrementa notablemente los niveles de partículas suspendidas, de nicotina,
hidrocarburos aromáticos policíclicos, monóxido de carbono, acroleína, bióxido
de nitrógeno, formaldehído, benceno y muchas otras sustancias. Es en los espacios
cerrados donde los fumadores pasivos se exponen en forma importante al humo
de tabaco.
El tabaquismo es considerado
en la actualidad la principal causa de mortalidad prevenible a nivel mundial.
Es muy grande la incidencia de padecimientos crónicos invalidantes que se
relacionan con esta adicción, mismos que originan muertes prematuras y grandes
pérdidas económicas por gastos en atención médica, así como ausentismo laboral
y escolar.
La Organización Panamericana
de la Salud, de acuerdo con datos del año 2000, predice que si se mantienen
los patrones actuales de consumo de tabaco, alrededor de 500 millones de personas
—de los que casi la mitad son ahora niños y jóvenes—morirán por esta causa.
Se prevé que el tabaco será la principal causa de muerte en todo el mundo
en el año 2030, al provocar unos 10 millones de muertes anuales.
En México fuman aproximadamente
13 millones de personas y 48 millones más son afectadas indirectamente. Un
millón de individuos fuman una cajetilla al día y 124 mexicanos mueren diariamente
por causas relacionadas con el tabaquismo.
Por lo anterior, urge conocer
los motivos por los que las personas inician esta adicción y por qué, a pesar
de conocer que causa un gran número de enfermedades, continúan fumando. Muchos
fumadores no pueden explicar la razón de su adicción; algunos dicen que fuman
por hábito, otros por gusto, otros porque lo necesitan y otros más mencionan
desconocer el motivo. Lo cierto es que contestar esta pregunta no es fácil
y muy pocos podrán explicar claramente los motivos que los llevan a fumar,
debido a que intervienen una serie de factores sociales, psicológicos y fisiológicos,
y existen grandes diferencias entre un fumador y otro.
La legislación protege a los
menores de edad y prohíbe la venta de tabaco a niños y adolescentes menores
de 18 años, pero el fácil acceso a él los hace adictos a temprana edad.
Al respecto, la Secretaría
de Educación Pública cuenta con un amplio programa de salud escolar. En los
libros de texto de primaria se incluyen contenidos y actividades específicas
referentes a la prevención de las adicciones (en especial del tabaquismo).
Además, promueve que las escuelas se encuentren libres de humo de tabaco.
Por otra parte, la Secretaría
de Salud, a través del Consejo Nacional contra las Adicciones, ha desarrollado
el Programa contra el Tabaquismo, en el que se incluyen las estrategias y
acciones de prevención, normatividad, investigación, tratamiento y rehabilitación,
así como campañas de comunicación y movilización social, con el propósito
de reducir los problemas de salud atribuibles al tabaquismo y que podamos
vivir en un ambiente saludable, libre de humo de tabaco.
En todo el país existen solamente
32 clínicas contra el tabaquismo establecidas en ámbitos hospitalarios y de
consulta externa, de las cuales 11 se encuentran en el Distrito Federal, ocho
pertenecientes al sector público y tres al privado. Los Centros de Integración
Juvenil ya cuentan con clínicas para dejar de fumar. Debemos alentar a los
jóvenes fumadores a acudir a ellas.