Frecuentemente, los docentes nos cuestionamos sobre los alcances de nuestra
tarea en el aula. Esto nos conduce a reflexionar sobre una de las actividades
más complejas del quehacer humano: aprender. Qué significa aprender y cómo
se logra el aprendizaje están entre las cuestiones centrales de la labor docente.
Sin ánimo de profundizar en
las diversas teorías al respecto, asumo con Ausubel (1976) que aprender implica
conectar las nuevas experiencias, datos o información con la estructura cognitiva
del sujeto que aprende. En este sentido, la labor docente consiste, en gran
medida, en articular los contenidos disciplinares con los saberes que un alumno
ya tiene, es decir, conectar los nuevos conceptos con las antiguas ideas resignificándolas
con el aporte de nueva información a la estructura de conocimientos previa.
El aprendizaje significativo
entiende que la comprensión de un tema en particular se produce cuando quien
aprende logra establecer relaciones no arbitrarias entre los nuevos conocimientos
y los antiguos, es decir, que incorpora y resignifica lo que ya conoce mediante
los procesos de asimilación y acomodación descritos por Piaget (1970).
En esta línea de trabajo,
una correcta planeación implica identificar cuáles son esos saberes y partir
de ellos para reacomodarlos con los nuevos conceptos que queremos trabajar.
Conocer qué saben los alumnos acerca de los temas que se pretende desarrollar
constituye el punto de partida de toda práctica pedagógica. Por ello, lejos
de descartar las ideas previas por resultar erróneas o por no corresponderse
con los paradigmas científicos en un momento dado, ellas son sumamente valiosas
para organizar esquemas de trabajo y actividades que puedan producir cambios
en un determinado sistema de ideas.
No obstante, las ideas que
los alumnos construyen no son exclusivamente individuales sino que es posible
reconocer en ellas partes del sistema de creencias más abarcativo que se inscribe
en el discurso social. El sentido común entendido como un consenso colectivo
sobre el rumbo de las prácticas y del mundo naturaliza formas recurrentes
de organizar la realidad (Bourdieu, 1979). No obstante, estas formas no son
homogéneas, sino que presentan particularidades y diferencias en los distintos
individuos.
El presente trabajo —realizado
con alumnos de 12 años en una escuela de la ciudad de Buenos Aires durante
el año 2000— presenta una lectura de sus ideas previas acerca de la evolución
biológica y propone, para cada una, una actividad en la línea de cambio conceptual
a la vez que incluye otros conceptos significativos desde el punto de vista
científico. Además, se realiza un breve análisis acerca de la posible vinculación
entre dichas ideas y la ideología evolucionista inscritas como sentido común.
Propuesta
de trabajo
Para conocer
las ideas de los alumnos respecto de un tema en particular,
no basta con preguntarles qué opinan o qué les sugiere
un determinado concepto. De hecho, en ocasiones, la simple
pregunta puede resultar compleja y paralizar o inhibir
una respuesta por considerarla demasiado abstracta.
Si bien los alumnos de nivel
secundario son capaces de formular enunciados abstractos, lo cierto es que
la abstracción y la conceptualización es un modo de pensamiento que se está
construyendo en ellos. Por eso, además de instarlos a conceptualizar ciertas
cuestiones, es preciso generar estrategias que induzcan a expresar dicho sistema
de ideas de otras maneras. Esquemas, ilustraciones y simples representaciones
permiten manifestar en forma práctica enunciados teóricos implícitos en nuestra
estructura mental. El siguiente ejercicio tiene por objeto ofrecer una situación
en la que los alumnos pongan en juego algunas de sus ideas respecto del tema
de la evolución biológica.
Actividad disparadora de
ideas previas
Se pide a los alumnos que
escriban un breve texto en el que viertan comentarios
sobre el siguiente esquema:
Posteriormente se hace una
selección y análisis de las ideas previas.
Con nuestros alumnos, si bien
las redacciones fueron ricas en conceptos acerca de la teoría de la evolución,
en un primer momento se seleccionaron tres de ellos por considerarlos los
más representativos dentro de las expresiones del grupo .
.Identificaron a la evolución
de todas las formas de vida como la evolución de los vertebrados: "El dibujo
muestra cómo se originó la vida desde el pasado hasta nuestros días". Ninguno
incluyó el árbol como un organismo vivo sujeto a las mismas leyes que describieron
para los vertebrados.
.Sus redacciones expresaron
ideas lamarckianas del tipo : "Algunos animales necesitaban salir del agua
y por eso desarrollaron patas para adaptarse a la vida en tierra.".
.Vincularon la idea de progreso
social cuando identificaron al hombre del maletín como la obra cúlmine de
la evolución: "El esquema muestra cómo la humanidad evolucionó a partir de
animales inferiores que avanzaron hasta perfeccionarse y originar al hombre".
Sin embargo, no todas las
ideas resultaron erradas desde el punto de vista científico. También identificaron
al agua como el lugar donde surge la vida y reconocieron que todo organismo
procede de otro ser vivo. No obstante, algunos alumnos cuestionaron lo expuesto
en el esquema y propusieron que se agregaran más animales como los insectos
y los moluscos.
Al comentar la actividad con
ellos y discutir el tema de la clase, finalmente se les preguntó : ¿Qué es
la evolución? Muchos comentaron que evolucionar significa que algo es mejor
de lo que era antes, que algo avanza y mejora. Utilizaron términos como madurez,
progreso, crecimiento y desarrollo al tiempo que con las manos marcaban escalones
ascendentes en el aire, donde lo más avanzado quedaba por delante o hacia
arriba.
El sentido común de las
ideas alternativas de los alumnos
En términos estrictamente
disciplinares, la evolución biológica alude al cambio de los organismos a
través del tiempo. Esto es, a la adquisición y trasmisión a la descendencia
de las alteraciones o mutaciones en el material genético según presión ejercida
por el ambiente o por selección natural. Pero basta prestar atención a los
usos cotidianos del término para identificar cómo un concepto que en biología
remite a un sentido restringido es socialmente resignificado y transformado
valorativamente.
Por ejemplo, cuando los alumnos
dicen que la evolución equivale a una forma de progreso, no sólo dan cuenta
de sus conceptos previos al respecto sino que reflejan un verdadero sistema
de ideas que pertenecen al universo discursivo del evolucionismo. Pero estos
conceptos no son azarosos, y se inscriben en una trama de significados que
remiten a la idea de progreso económico y social. De ahí que en muchas ocasiones
se refieran a distintos organismos como más o menos evolucionados construyendo
una graduación que se expresa en frases tales como: “los organismos más evolucionados
se adaptan y sobreviven mientras que los menos evolucionados mueren y desaparecen”.
Al identificar al hombre del
maletín como el más avanzado de todos los organismos, no sólo lo ubican por
delante de los restantes seres vivos sino que, también, naturalizan este tipo
particular de individuo (un hombre blanco y occidental) como el exponente
más representativo de la especie humana. Este tipo de ideas remite a los argumentos
del discurso evolucionista.
En líneas generales, el evolucionismo
asume la existencia objetiva de razas humanas biológicamente determinadas
y organizadas en un orden jerárquico. Este orden ubica al hombre blanco y
a la forma de vida occidental en la cúspide de una pirámide en cuya base se
encuentran formas de vida ‘más simples o atrasadas’.
Ser racista no está bien y
como este tipo de racismos es censurado en muchas sociedades democráticas,
sus discursos se expresan en formas más sutiles e inadvertidas. Por ejemplo,
es posible observar cómo algunos libros de texto grafican líneas evolutivas
donde un hombre blanco (nunca una mujer ) ocupa el último eslabón de una larga
cadena y está precedido por otros hombres, igualmente modernos, aunque de
rasgos negroides. Vale decir, ser un individuo moderno implica ser un hombre
blanco y occidental.
Secuencia de actividades
La siguiente secuencia de
actividades fue elaborada a partir de una selección de contenidos disciplinares
como los postulados básicos de la teoría de la evolución biológica y la selección
de las ideas alternativas más representativas dentro del grupo en cuestión.
Cabe señalar que en este nivel de su escolaridad y atendiendo al plan de estudios
vigente en Argentina, los alumnos apenas manejan rudimentos de genética, por
lo que sólo se abordaron los aspectos macroscópicos de la teoría de la evolución.
En el siguiente ciclo lectivo, al trabajar los contenidos de genética mendeliana
y genética de poblaciones, completaron el tema al estudiar la teoría sintética
de la evolución (TSE).
1. Breve reseña acerca de
la biodiversidad en la que se destaquen las diferentes formas de vida actuales.
Esta actividad tuvo por objeto descentrar la perspectiva de los alumnos que
identificaban las diferentes formas de vida exclusivamente con el reino de
los animales (particularmente, la clase de los vertebrados). Para ello se
trabajó con un organismo representativo de cada uno de los cinco reinos en
los que actualmente se clasifican los seres vivos.
2. Trabajo de investigación
bibliográfica sobre los mitos y creencias acerca del origen de la diversidad
biológica. El objetivo de esta actividad fue situar en el contexto histórico
la pregunta acerca del origen y la diversidad de formas de vida vinculando
las diferentes explicaciones con el contexto histórico y tecnológico del momento
en el que fueron formuladas. Además, se incluyeron las narrativas de los grupos
aborígenes locales destacando la fuerza explicativa de las mismas y colocándolas
como parte del universo discursivo sobre el tema. Finalmente identificaron
las posturas fijistas y transformistas y clasificaron cada relato en una u
otra perspectiva.
3. Exposición de los principales
debates dentro de la ciencia occidental del siglo XIX. El objetivo de esta
actividad fue caracterizar el periodo histórico en el que Darwin formuló
la teoría de la evolución biológica. Para ello se les presentó una serie de
textos históricos donde los alumnos reconocieron posturas fijistas y transformistas,
ubicaron la obra de Lamarck y Darwin/Wallace en el marco de las teorías del
transformismo y conocieron los principales conceptos expresados en la teoría
de la evolución biológica.
4. Ideas lamarckianas. El
objetivo de esta actividad consistió en reconocer cómo persiste un argumento
errado como el que expresa la herencia de los caracteres adquiridos, independientemente
de haber resultado el gran perdedor en los debates acerca del origen de las
especies. En este ejercicio, los alumnos identificaron argumentos y estructuras
gramaticales que remiten a una perspectiva lamarckiana no sólo en el propio
discurso sino también en el de comunicadores expertos como los de la radio
o la televisión. Por ejemplo: “las aves voladoras vuelan porque tienen alas”
o, “las aves voladoras tiene alas para poder volar”. En todos los casos, reconocieron
la expresión lamarckiana como aquella que expresa que la función biológica
(la necesidad de volar) precede al órgano específico (las alas para satisfacer
dicha necesidad).
5. La función biológica de
la variabilidad. El objetivo de esta actividad consistió en despojar de toda
intencionalidad a las variaciones que se observan entre los distintos individuos
de una población centrándose en las ventajas adaptativas de la variabilidad
biológica. Para ello, investigaron los cambios en la proporción de individuos
grises y blancos en las poblaciones de polillas del sur de Manchester descritos
por Darwin al final del siglo XIX. El análisis se centró en la importancia
de la variabilidad y el azar en la aparición de estas características. Finalmente,
en este estudio observaron cómo la presión de selección opera sobre las poblaciones
antes que sobre los individuos en forma aislada.
6. ¿Más
es mejor? Un problema evolutivo. Para abordar la cuestión
acerca de la evo-lución vinculada con la idea de perfección,
se planteó el problema de la extinción de los grandes
saurios de finales del Cretácico. En esta actividad, los
alumnos debían explicar cómo, desde el punto de vista
evolutivo, los dinosaurios —a los que previamente
habían identificado como los animales más rápidos, grandes
y feroces— se habían extinguido en masa. Al ensayar
hipótesis acerca de los factores ambientales que seleccionaron
otro tipo de organismos (pequeños y ca-rroñeros), no sólo
articularon argumentos de la teoría de la evolución biológica
que hasta el momento conocían, sino que también agregaron
una dimensión temporal donde la adaptación al medio no
es una categoría absoluta, sino que depende de las condiciones
ambientales en un momento y en un lugar determinados.
En este punto parecía que
se habían trabajado todos los contenidos de la unidad. No obstante, quedaba
aún pendiente el tema de la relación entre la evolución y la idea de progreso
social expresada en la valoración positiva respecto del hombre del maletín.
Esta discusión fue acompañada
por una serie de lecturas con interpretaciones biologicistas de diferentes
dimensiones de la conducta humana, como por ejemplo: los estudios de Brocca
acerca de la diferencia entre la inteligencia del hombre y de la mujer o las
diferencias entre las capacidades intelectuales de negros y blancos. Estas
lecturas abiertamente racistas sirvieron para alertar acerca de los argumentos
que pretenden legitimar posturas ideológicas totalitarias desde el discurso
científico.
Luego de estas charlas, al
volver sobre el esquema planteado, muchos alumnos señalaron que todos los
organismos que se observan son contemporáneos y que no evolucionaron unos
de otros, sino que tienen antepasados comunes. Además, cuestionaron la elección
de un hombre blanco y occidental para representar a toda la especie humana
y propusieron incluir muchos individuos distintos.
Conclusiones
La enseñanza
de la teoría de la evolución biológica es un contenido
socialmente significativo, no sólo porque expresa una
de las teorías de mayor alcance explicativo para la evolución
de los seres vivos, sino también porque permite articular
las distintas fuerzas sociales que intervinieron en su
formulación .
Al trabajar la didáctica de
la teoría de la evolución biológica bajo la perspectiva de cambio conceptual,
es posible observar cómo ciertas ideas de los alumnos expresan zonas del sentido
común, como el evolucionismo o argumentos lamarckianos y evidencian componentes
ideológicos de dicho discurso. Este encuadre representa el desafío de actuar
reflexivamente sobre el propio sentido común y modificarlo en función de nuevos
contenidos científicos. Reflexionar y discutir conjuntamente núcleos fuertes
de sentido común como las ideas evolucionistas o lamarckianas implícitas en
el propio discurso permite que los alumnos construyan una mirada crítica respecto
del tema y apliquen los nuevos conceptos adquiridos durante el desarrollo
de la unidad de trabajo.
Finalmente, al destacar que
la evolución es una teoría que describe la dinámica de todas las estructuras
vivas, no sólo se construye un concepto extensivo al resto de los organismos
sino que también descentra la propia experiencia y la inscribe en el conjunto
de todos los seres vivos. El hombre no es ya la obra máxima de la evolución,
sino una de sus expresiones y el tiempo que llevamos en nuestro planeta es
apenas un resplandor en el devenir de los tiempos.
Bibliografía
AUSBEL, David y otros, Psicología
educativa, editorial Trillas, México, 1976.
BOURDIEU, P. “Los tres estados del capital
cultural”, en Actes de la recherche en sciencies
sociales, 30 nov. 1979, trad. de Emilio Tenti
Fanfani.
PIAGET, J., La epistemología genética, Editorial
Redondo, Barcelona, 1970. |
| *La autora nos envió este trabajo
desde Argentina. En él relata y analiza una experiencia
llevada a cabo en ese país que consideramos de interés
y utilidad para los maestros mexicanos. |