|
| Figura 1. Los
cúmulos estelares tienen cientos de estrellas.
Aquí se muestra el cúmulo doble en la
constelación de Perseo.
|
La matemática es una herramienta fundamental para todas
las ciencias, además de ser ellas mismas motivo de investigación.
Como en todo el mundo, en México existen algunas dificultades
para enseñar y aprender matemática; y no sólo matemática
sino, en general, todas las ciencias que la emplean.
Se aprende ciencia apropiándose de ella: empleando su
lenguaje y ejercitándose en sus problemas. Esto puede
hacerse en forma divertida, entretenida e interesante.
¿Cómo lograr esto?
Una forma es actuando como
científicos durante un lapso en el que se aprenda a sentir la curiosidad por
entender, por ejemplo, preguntándose cómo funciona un aparato o por qué suceden
los fenómenos que observamos en la naturaleza.
Debemos confiar en que el
interés por aprender radica en satisfacer nuestra curiosidad y que ello nos
llevará a buscar lo que necesitamos en las fuentes que estén a nuestro alcance;
significará que leeremos y comprenderemos conceptos que son necesarios para
responder a nuestras preguntas, hasta el grado de apropiarnos de una parte
del lenguaje científico. Si somos científicos en potencia, nos haremos preguntas
que quizá no encontraremos respondidas de manera satisfactoria en los libros
que consultamos y esto será un buen índice de que podríamos optar por dedicarnos
a la investigación.
Para ilustrar de manera concreta
cómo nuestros alumnos se pueden sentir científicos y cómo
podemos lograr que se apropien de una parte del lenguaje
de la ciencia aprendiendo de manera divertida a dar respuesta
a su curiosidad, plantearemos aquí un problema de interés
para la astronomía en el que la solución requiere aplicar
la matemática.
|
| Figura 2. La Vía Láctea,
galaxia espiral a la que pertenece el Sistema Solar,
posee cien mil millones de estrellas, gas polvo y
materia invisible. |
El espíritu
con el que hay que ver este artículo es que será útil
si con la actividad propuesta el maestro consigue despertar
el interés de los alumnos y éstos logran entender el concepto
de conteo aproximado. Proponemos evaluarlos con algún
ejercicio sobre el tema, como sería explicar ante el grupo
cómo se cuentan los astros o cantidades muy grandes de
objetos.
El problema de astronomía
que aquí planteamos es el siguiente: ¿Cómo cuentan los astrónomos las estrellas
en una región del firmamento? La dificultad radica en que suelen ser números
muy grandes (figura 1).
En general, la ciencias puras
no se cultivan por perseguir un fin utilitario sino por el placer mismo de
descubrir, crear y entender. Sin embargo, la experiencia ha mostrado que algunos
alumnos se apropian mejor del conocimiento cuando lo consideran útil. En consecuencia,
es conveniente proporcionar a los niños algunos ejemplos prácticos de las
técnicas matemáticas que la solución del problema que se esté tratando requiere
(como la del conteo aproximado).
El
número de estrellas
Cuando
observamos algunas fotografías del cielo tomadas con grandes
telescopios notamos que el número de estrellas es inmenso.
Podemos leer en algún libro que un cúmulo de estrellas
posee millones de astros y una galaxia espiral unos cien
mil millones de ellos (figura 2). Si pudiésemos contar
una de las estrellas de una galaxia gigante cada segundo
nos tomaría miles de millones de años contarlas todas.
Algo que es importante señalar
es que los números que manejan los astrónomos no son exactos:
ninguno de ellos dice que la Vía Láctea tiene 105 745
189 328 estrellas sino que tiene alrededor de 100 000
000 000. La razón es que la manera de estimar el número
de astros es aproximado. Aun así los astrónomos prefieren
cuantificar en lugar de dar una respuesta extremadamente
vaga. Por ejemplo, si preguntamos cuántas estrellas tiene
el cúmulo de estrellas de las Pléyades, prefieren decir
que cerca de 300 en lugar de mencionar simplemente que
son muchas (figura 3).
|
| Figura 3. El cúmulo de estrellas
de las Pléyades. En esta fotografía
sólo se muestran las más brillantes. |
Mostraremos
una forma en que el docente puede hacer que sus estudiantes
estimen el número de objetos que hay en un conjunto empleando
una cuadrícula, contando el número de objetos en unos
cuantos cuadros y luego haciendo una multiplicación en
lugar de contar cada uno por separado.
|
|
Figura 4. Cuadrícula
de 10 por 10 cuadritos.
|
Figura 5. Cuadrícula con una estrella dentro
de cada cuadro. Si hay una estrella por cuadradito
habrá cien estrellas.
|
Procedimiento
Los alumnos elaborarán una
cuadrícula de 100 cuadrados: 10 cuadros de base por10 de altura. Cada cuadrado
puede medir aproximadamente un centímetro de lado. Esta cuadrícula puede ser
dibujada sobre una mica o sobre un pedazo de plástico transparente. Es importante
que el estudiante tenga claro que un cuadrado de 10 por 10 cuadritos tiene
100 cuadritos (figura 4). Si los niños no lo han aprendido aún éste es un
buen momento de trabajar con superficies cuadradas y rectangulares cuadriculadas
y garantizar que entiendan el concepto de área a través del número de cuadraditos
contenidos; esto es, las unidades cuadradas que tiene una superficie:
centímetros cuadrados, metros cuadrados, etcétera.
|
| Figura 6. Cuadrícula con
tres estrellas por cuadradito. |
A continuación
los alumnos dibujarán otra cuadrícula en una hoja de papel
y pondrán un punto por cuadrito. Se pedirá a los niños
que cuenten los puntos. Notarán lo fácil que es equivocarse
y que la tarea es engorrosa. Sin embargo, si consideran
que hay 100 cuadritos (10 x 10) y hay un punto por cuadrito,
entonces hay 100 puntos (figura 5). Luego añadirán dos
puntos más en cada cuadrito. En este caso es fácil que
los alumnos se den cuenta que si hay 100 cuadritos y 3
puntos por cuadro, habrá 300 puntos en total.
El ejercicio consiste en contar
el número de puntitos dentro de unos pocos cuadritos de
la cuadrícula, los cuadritos que visualmente parezcan
representativos de casi cualquier otro. Pongamos el ejemplo
de que el número aproximado de puntitos en cada cuadrito
de la cuadrícula inicial es 20. Luego, al multiplicar
20 por el número de cuadritos (cien en el ejemplo que
hemos propuesto), se obtiene una aproximación más o menos
cercana al número total de puntitos que hemos puesto sobre
la cuadrícula original. Es justamente éste el método que
emplean los astrónomos para contar estrellas. Suponen
que el número de estrellas en cierta región del cielo
es aproximadamente constante. Colocan una cuadrícula sobre
la región, cuentan el número de estrellas en unos cuantos
cuadros y sacan un promedio al que suponen representativo
del conjunto. Multiplican el número promedio de estrellas
por cuadrito por el número de cuadritos y obtienen la
cantidad estimada de astros.
 |
 |
| Figura 7. La cuadrícula
colocada sobre granos.
|
Figura 8. La cuadrícula sobre
un grupo de personas.
|
|
| Figura 9. Cuadrícula estrellas
en algunos cuadros y otros vacíos. |
Los alumnos
harán una serie de dibujos o usarán fotos de muchos objetos
menudos y superpondrán la cuadrícula para estimar su número.
En las figuras 7 y 8 se muestran objetos de la vida cotidiana,
semillas y personas. El alumno podrá fácilmente estimar
el número total de los conjuntos con una simple multiplicación.
En la figura 9 se muestran
estrellas distribuidas de manera caprichosa bajo la cuadrícula original. Si
no todos los cuadritos tienen estrellas es suficiente contar el número de
cuadritos con estrellas y multiplicar por el número de estrellas promedio
en esos cuadritos.
El alumno podrá colocar
su cuadrícula sobre el dibujo de un árbol y estimar el número de hojas, sobre
la página de un libro para saber cuántas letras tiene o sobre una sección
de su cabeza y calcular el número de sus cabellos.
Tres
dimensiones
Esta forma
de conteo se puede aplicar a conjuntos tridimensionales,
por ejemplo, un cubo lleno de dulces o pelotas. En la
figura 10 se muestra una sección de un cubo formado por
mil cubitos. Si en cada cubito hay una pelota habrá mil
pelotas y si en cada cubito hay tres pelotas, el total
de pelotas será más o menos tres mil.
El reto para los alumnos más
adelantados es calcular el número de pelotas dentro de
un cilindro o una esfera.
Por ejemplo,
si hay un cilindro de vidrio con dulces, el problema consistirá
en decir cuál es el número aproximando de dulces y que
expliquen cómo lo obtuvieron. La forma de trabajar es
la siguiente. Puesto que nos interesa una cifra aproximada,
si en la circunferencia del cilindro hay, por dar un número
cualquiera, 90 dulces, significa que en su radio hay unos
15. La circunferencia es 2 veces el radio, r, por π,
que es aproximadamente 3. Así 90 = 2 π r ; 90 = 6
r; r = 15. Así, en la base del cilindro habrá 675 dulces
ya que la superficie de un círculo es π r x r; 3
x 15 x 15 = 675. Si hubiese 20 dulces de altura en el
contendor cilíndrico habrá en total 13 500 dulces. El
matemático hubiese argumentado: en un cilindro hay π
r2 h dulces (si r es el número
del dulces en el radio y h es el número de dulces
en la altura). Como no conozco el radio lo deduzco a partir
de la circunferencia c; c = 2 π r;
r = c/ 2 π; si n es el número de dulces
n = π r2 h = π h c2/
4 π2 = h c2 / 4 π
. El resultado 12 891, es más exacto.
Muchos
grupos estelares son esferas y la forma de estimar su
número total es similar. Se cuenta el número de estrellas
en el radio del cúmulo y puesto que el volumen de una
esfera es 4 π r3 / 3 se puede estimar
el número aproximado de estrellas. Si en promedio el radio
del cúmulo contiene 100 estrellas, el número total será
de unos 4 millones (4188746).
Conclusión
La matemática
es fantástica: nos ayuda a entender el mundo, nos ayuda
a calcular y nos simplifica la vida. Es interesante conocer
cómo hacen los astrónomos y otras personas para llevar
a cabo sus estimaciones. Uno pensaría que emplean operaciones
matemáticas muy complicadas. En ocasiones lo hacen, pero
en este caso la matemática empleada se reduce a aplicar
principios muy elementales sobre superficies y volúmenes.
Y
para terminar, un desafío
No queremos
terminar este artículo sin hablar un poco más de matemáticas.
Los investigadores han desarrollado maneras ingeniosas
de hacer estimaciones más allá de contar de manera aproximada.
Por ejemplo, supongamos que tenemos una cantidad enorme
de cajas de muy distintos tamaños y que queremos transportarlas
en el menor número posible de camiones (cada camión adicional
que empleemos para el transporte de las cajas costará
dinero, de ahí la insistencia de usar el menor número
posible de camiones). El problema es: Sin invertir mucho
tiempo en pensar, di cuál es la mejor manera de acomodar
las cajas en los camiones para optimizar el espacio.
Los matemáticos han desarrollado
un método para hacer esto de manera aproximada y la ‘receta’ consiste en agrupar
las cajas por tamaños. Se forman por estaturas, de la más grande y alta a
la más pequeña. Se van colocando en cada camión según este ordenamiento, por
estaturas, de la más grande a la más pequeña.
El docente puede conseguir
cajas de cartón de distintos tamaños y comprobará fácilmente que la receta
anterior funciona muy bien. Incluso le puede sugerir a los alumnos que hagan
la prueba, que cada uno traiga un par de cajas de tarea y formen grupos para
el acomodo de cajas.
¿Qué tanto se desvía esta
manera de acomodar las cajas del acomodo óptimo en el sentido exacto? Es decir,
empleando cada hueco que quede para acomodar en él la caja que mejor se ajuste
a ese hueco. ¡Hay que pensar en el tiempo que esto nos llevaría! La respuesta
la da la teoría matemática que lleva el nombre de Ramsey. Ésta sugiere que
el desorden total es imposible. Argumenta que la sensación del desorden es
simplemente una cuestión de escala. Daremos un ejemplo tomado de la astronomía:
si hay un número suficientemente grande de estrellas siempre podremos encontrar
cinco estrellas alineadas. A los matemáticos les gustaría saber cuál es la
región más pequeña del cielo donde siempre que miremos encontremos cinco estrellas
alineadas. La respuesta nuevamente la da la teoría de Ramsey. Haga la prueba
con la figura 1.
Otras preguntas que plantea
y resuelva la teoría de Ramsey son, por ejemplo, ¿cuál será el mínimo número
de invitados a una fiesta para garantizar que al menos tres se conozcan o
bien tres sean desconocidos. La sorprendente respuesta es 18.
El docente puede poner a prueba
esta teoría frente a grupo pidiendo a sus estudiantes
que acomoden los primeros 101 números enteros en el orden
que ellos quieran; siempre podrán encontrar once números
que formen una secuencia creciente o decreciente. ¡Vale
la pena hacer la prueba!