Introducción
En la vida cotidiana muy frecuentemente
estamos en contacto con productos hechos de hule (o caucho). La mayoría de
los niños tienen su primer acercamiento con el hule a través de las mamilas;
y éste ciertamente no será su único contacto, ya que conforme van creciendo
aumentan sus necesidades y los artículos de hule satisfarán muchas de ellas.
Algunos productos de este material que se encuentran en el mercado son: chupones,
globos, guantes, pelotas, ligas, balones, zapatos impermeables, neumáticos,
pegamentos, mangueras, correas, fundas, preservativos (condones), válvulas
para el corazón, artículos deportivos, ropa impermeable, colchones de aire,
bolsas para agua caliente, empaques, amortiguadores de ferrocarril, aislantes
eléctricos, adhesivos, y muchos más. La lista es muy grande, ya que actualmente
se fabrican más de 40000 artículos con hule, cada uno con propiedades y usos
muy específicos. De todos los artículos anteriores, los de mayor importancia
comercial son los neumáticos para los vehículos automotores.
En la
actualidad, la mayoría de la gente cree que el hule es
un material que se inventó junto con los polímeros sintéticos
y que es un ejemplo más de los nuevos materiales de la
era moderna. Si bien es cierto que la tecnología que se
requiere para transformar el hule en un material tan útil
es avanzada, la materia prima principal (el hule) es de
origen natural y es muy antiguo.
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| Foto 1. Productos elaborados de
hule. |
En efecto,
se sabe que desde antes que Cristóbal Colón llegara a
América, la civilización maya (y otras más) ya utilizaban
el hule para hacer esferas macizas que utilizaron en el
juego de pelota. También lo usaron para impermeabilizar
sus tejidos y en otras aplicaciones.
Origen y naturaleza del
hule
El hule es una sustancia que
se encuentra en un gran número de especies vegetales, pero las que lo producen
en mayor cantidad son algunos árboles que se desarrollan principalmente en
climas tropicales, tales como la Hevea brasiliensis (nombre científico
del árbol de hule) y las Castilloas, que crecen en Sudamérica. También
lo produce el guayule, que se desarrolla en un clima desértico. De estos productores
de hule, el más importante desde el punto de vista comercial es el árbol de
Hevea brasiliensis, ya que de él se extraen grandes cantidades que
se llevan las industrias que lo transforman en una gran variedad de productos.
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| Foto 2. Plantación de árboles
del hule. |
En realidad,
la sustancia que producen todos estos vegetales es látex:
un líquido o suspensión que contiene las micropartículas
de hule, que son separadas para fabricar los artículos
de hule propiamente dicho (esto ha dado origen a que en
ocasiones se hable indistintamente del látex y del hule).
Se puede considerar al árbol
del hule como una verdadera fábrica de látex; sin embargo, para que un árbol
lo produzca en cantidades razonables, es necesario dejarlo crecer por un periodo
de 5 a 6 años, contados a partir de que germine la semilla. Cada árbol llega
a alcanzar una vida productiva de 25 a 30 años. En la fotografía 2 podemos
ver árboles de Hevea brasiliensis.
El hule que producen estos
tres vegetales que hemos mencionado tiene la propiedad
de ser flexible, y si lo estiramos sometiéndolo a esfuerzos
pequeños por sus extremos, lo podremos deformar a más
de seis veces su tamaño. Asimismo, cuando dejamos de estirarlo,
regresa a su tamaño original. Este tipo de hule forma
parte de una familia más amplia de polímeros (naturales
y sintéticos) que son conocidos como elastómeros.
Hay algunos tipos de hule más duros, como la gutapercha
y la balata. Otra clase de hule tiene propiedades
intermedias y se utiliza como base para fabricar el chicle
(goma de mascar).
Para obtener el hule que genera
el árbol Hevea brasiliensis es necesario hacer ciertos cortes sobre
la corteza del árbol. Es una operación delicada debido a que si el corte es
muy profundo el árbol se daña, dando como consecuencia que deje de crecer
y de producir hule; es por eso que esta operación la debe realizar una persona
experta. Al cortar la corteza del árbol, empieza a salir suavemente la savia,
que recibió el nombre de látex por su semejanza con la leche de los
ma-míferos, que es recogida en recipientes de aluminio.
Tanto la leche como el látex
son suspensiones, es decir, son un sistema compuesto por dos fases, una de
las cuales está en mayor proporción y es continua y en ambos casos se trata
de agua. La otra fase la constituyen las partículas suspendidas, el hule en
el caso del látex y los glóbulos de grasa en la leche.
Con la ayuda de los microscopios
es posible observar la forma y el tamaño de las partículas del hule en el
látex. Así se ha determinado que cerca del 90% de ellas tienen forma esférica
y un diámetro cercano a los 3 mm, por lo que son invisibles para el ojo humano.
Hay también partículas de tamaños mayores a los 5 mm, con forma irregular.
Esto se debe a que las partículas pequeñas pueden entrar en coalescencia,
es decir, se fusionan entre sí para formar otra mayor. En el caso de la leche,
este proceso puede continuar hasta aglutinar cantidades macroscópicas de grasa
y formar la nata o la mantequilla. Este mismo proceso de aglutinamiento se
puede observar en el látex del árbol del hule. Una característica importante
es la cantidad de partículas de hule por unidad de volumen que se encuentran
en el látex. Se han hecho determinaciones y se ha encontrado que hay aproximadamente
alrededor de 200 millones de partículas de hule por centímetro cúbico de látex.
El látex está compuesto aproximadamente
de un 35 % de partículas de hule; 5 % de sólidos (entre los que se encuentran
las proteínas que envuelven a las partículas de hule, lípidos, azúcares y
sales inorgánicas) y 60 % de agua. Esta composición es la que se encuentra
en un látex recién extraído del árbol Hevea. Como el hule es un producto
de origen natural, puede haber variaciones en la composición, debidas a factores
tales como la cantidad de lluvias antes de la recolección, la edad del árbol
y el tipo de explotación a que se le haya sometido.
Propiedades y utilización
del hule
Para las industrias que se
dedican a transformar el hule en diferentes artículos, es fundamental conocer
la composición del látex, ya que esto es importante para realizar su adecuado
manejo, que se reflejará en la calidad de los artículos terminados. Por ejemplo,
el látex que tiene una concentración muy alta de hule es muy viscoso. Como
consecuencia, es de difícil manejo para cubrir artículos que tienen cavidades
o para dejar una superficie de grosor uniforme, lo que da como resultado un
producto defectuoso. Si se fabrican guantes con este tipo de hule se obtienen
productos de baja calidad que tienden a fallar.
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| Foto 3. Extración del hule. |
La primera
fábrica de globos de hule fue instalada en 1830 por John
Haskins y Edward Chaffee, en Estados Unidos. Ese momento
marcó el inicio del desarrollo de la industria hulera.
En 1929 había aparecido el hule sintético, conocido como
elastómero de polisulfuro. Posterior-mente, en el año
1931, se sintetizó el elastómero de policloropreno, conocido
con el nombre comercial de neopreno.
El hule natural y todos los
materiales sintéticos que se comportan como el hule son moléculas muy grandes
o polímeros. Cada polímero de hule consta de una larga cadena, compuesta
de unidades que se repiten miles de veces; estas unidades son moléculas simples
llamadas monómeros, que a su vez están hechas de varios átomos unidos
químicamente.
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Foto 4. Estación de recolección
del hule
para la industria química. |
Las cadenas
moleculares del hule están enrolladas al azar, como espagueti
cocido. Es justamente esta estructura irregular o amorfa
la que origina la elasticidad, tanto en el hule como en
otras sustancias semejantes. Al estirar un trozo de hule,
sus cadenas moleculares, parecidas al espagueti, se desenredan;
pero en cuanto se les suelta, se vuelven a enredar y a
tomar su estado anterior.
Como se
mencionó al principio, el producto de hule natural de
mayor importancia comercial son los neumáticos para autos,
vehículos de autotransporte pesados, aviones y otros medios
de transporte.
Se ha
podido demostrar que el hule natural es superior al sintético
en algunas propiedades. En particular en cuanto a elasticidad
y resistencia al desgaste, tiene débil calentamiento interno,
mayor resistencia al envejecimiento y al desgarramiento.
Los neumáticos fabricados con hule natural duran el doble
que los de hule sintético. Éstas son algunas de las razones
por las cuales se sigue usando el hule natural.
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| Dibujo que muestra
los polímeros del hule y el efecto de la vulcanización.
Al agregar el azufre (S) y calentar, este elemento
reacciona químicamente con el hule, formando
puentes de azufre que unen entre sí a los polímeros
del hule. El puente de azufre Sx (oooSx oo) puede
estar formado de x número de átomos
de azufre, donde x = 1, 2, ..., 8. |
Para que el látex que produce
el árbol del hule sea transformado en artículos terminados, es necesario realizar
las siguientes operaciones:
1º Hacer algunos cortes sobre
la corteza del árbol, como ya lo mencionamos;
2º Recolectar el látex en
pequeñas tazas (de aluminio o plástico);
3º Llevar el látex recolectado
a una estación de recolección para realizar las operaciones de acondicionamiento
que permiten a la industria utilizar el hule en forma de látex (líquido),
o bien realizar una separación de la suspensión mediante el proceso de coagulación.
Para ello se utiliza algún reactivo, por ejemplo alcohol etílico, acetona,
ácido fórmico y ácido acético, entre otros. Estos reactivos causan que las
partículas de hule suspendidas se aglutinen y puedan separarse del líquido.
Al residuo sólido separado se le conoce como hule crepé, producto utilizado
frecuentemente para elaborar suelas de zapatos.
Es conveniente mencionar que
el hule natural, sin tratamiento, tendría muy pocas aplicaciones
debido al efecto del calor sobre él. Cuando el hule se
calienta, se vuelve viscoso y pegajoso y cuando se enfría
se vuelve duro y quebradizo.
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| Foto 5. Estación de
recolección del hule para la industria química.
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Este
problema del comportamiento irregular del hule con los
cambios de temperatura lo pudo resolver accidentalmente
Charles Goodyear, en 1839, al mezclar hule natural con
azufre y calentar la mezcla a una temperatura de alrededor
100o C. El resultado fue una reacción que se
conoce con el nombre de vulcanización, en la que
el azufre reacciona con los dobles enlaces que tiene el
polímero del hule uniendo varias cadenas entre sí, lo
que permite formar redes tridimensionales poliméricas.
El método de vulcanización
ha permanecido prácticamente sin alteraciones desde su descubrimiento. Lo
que sí ha cambiado mucho es que actualmente se agregan muchos compuestos químicos
o aditivos a la mezcla hule-azufre, los cuales le dan al hule nuevas propiedades,
tanto físicas como químicas. La vulcanización se puede realizar también a
temperatura ambiente controlando la concentración de azufre. Si la concentración
de este elemento es alta, el hule vulcanizado resulta muy rígido, como el
hule que se utiliza para soportar los motores sobre el chasís de los automóviles.
Si la concentración es baja, se tiene un producto como el que se usa para
fabricar globos, es decir, muy deformable.
El hule natural vulcanizado
incrementa su resistencia al esfuerzo y su elasticidad; además tiene mayor
resistencia a los cambios de temperatura que el hule sin vulcanizar. También
es impermeable a los gases y resiste la abrasión, la acción química y la electricidad.
Por otra parte, presenta una alta resistencia a la fricción sobre superficies
secas, aunque tiene una baja resistencia a la fricción sobre superficies mojadas
(por ejemplo: un neumático en condiciones de lluvia), lo que no es una propiedad
conveniente, puesto que pone en riesgo a la transportación que se realiza
sobre llantas de hule en tiempo húmedo. Por este motivo se siguen realizando
actualmente investigaciones para superar este inconveniente —y otros más.
Sin duda, el hule natural
vulcanizado es un producto que ha rendido un enorme servicio a la humanidad
durante más de un siglo y medio.
Referencias
HERMAN F. Mark, "Macromoléculas
gigantes". Colección científica Time-Life. Editado
por Offset Multicolor S.A., México D.F., 1980.
TARKANIAN Michael J. y hosler Dorothy, Arqueología
Mexicana, julio-agosto, Vol. VIII, núm. 44, 2000.
SEYMOUR Raimond B. y carraher Charles E. Jr., Introducción
a la química de los polímeros. Ed. Reverté, S.A.,1998. |