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Correo del Maestro Núm. 85, junio 2003

Cuando los niños aprenden matemática

Mirta Rodríguez

El conocimiento matemático es un producto cultural que precede a los niños en el tiempo y posee reglas o leyes internas que han ido variando según las diferentes culturas, de las cuales los niños se tienen que apropiar. Esta apropiación es un largo camino que se inicia con anterioridad al ingreso del niño a la escolaridad. Desde muy pequeños los niños van construyendo intuitivamente distintas teorías acerca del mundo vivo, la mecánica y el número. A partir de las acciones que desarrollan con el fin de dar solución a juegos o situaciones problemáticas, los niños aprenden. Cuando salen de paseo con sus padres, los niños ven números en los autobuses, en las fachadas de las casas, en los precios de las golosinas, etc. En su accionar cotidiano van ‘construyendo’ paulatinamente ‘significados’ matemáticos. De igual manera descubren ‘para qué sirve’ determinada operación y,  al querer ponerla en juego ante nuevas situaciones, intentando su ‘transposición didáctica’, van ampliando sus alcances y descubriendo sus limitaciones. Se construyen nuevos conocimientos a partir de ideas anteriores que los alumnos tenían sobre los mismos, a las que denominamos ‘saberes previos’. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los conocimientos no se acumulan unos sobre otros; se articulan,  y de ahí la necesidad de un docente que actúe  como ‘facilitador’, proporcionando múltiples y variadas situaciones que permitan a los niños aprehender los diversos sentidos de un mismo concepto.

Matemática en el nivel inicial

En nivel inicial nuestro objetivo es facilitar la construcción de las nociones matemáticas, que serán la base de posteriores aprendizajes, y sin las cuales resultaría imposible cualquier abstracción de nivel superior. Desarrollamos algunas actividades encaminadas al perfeccionamiento de las siguientes nociones intuitivas:

 

Elaboración de un climatograma

Muchos de los rituales que se llevan a cabo en la escuela pueden ser utilizados como facilitadores para el desarrollo de aprendizajes. ¿Cuántas maestras inician el día escribiendo en el pizarrón la fecha y dibujando un sol o un paraguas en concordancia con el estado climático? La mayoría, indudablemente. Sin embargo, con un pequeño grado de sistematización, esta actividad puede convertirse en medio para introducir la estadística en el mundo del niño.

¿Llueve o el día está soleado?

Construyamos un climatograma elemental.

Alcanzará con un pizarrón magnético en el que se dibuje una tabla de siete columnas, letreros con los nombres de los días de la semana y dibujos imantados que permitan identificar los distintos estados del tiempo.

Cada día se deberá llenar el cuadro correspondiente en el rincón del clima; esto ayudará a conocer la sucesión temporal de los días de la semana y al finalizar ésta nos detendremos a analizar el cuadro.

Podemos preguntar a los niños: ¿hubo más días de sol o de lluvia?, ¿alguien puede decir cuántos días soleados hubo? Al realizar el recuento pueden superponerse los dibujos y elaborar entre todos un gráfico de bloques

 

Juegos matemáticos

Dominó

Existen distintas variantes, desde el tradicional con puntitos hasta el que incluye algún tipo de figuras. Resulta más conveniente utilizar fichas con dibujos para los niños más pequeños e ir reemplazándolas por las de puntos en función de la maduración y, si el grupo lo permite, elaborar un dominó con los símbolos numéricos.

La consigna que rige el juego es: unir las fichas de acuerdo con su valor numérico.

Los problemas que plantea el juego: hay que contar, comparar, repartir y asociar por valor numérico.

¿Cómo se juega?

1) Se reparten 7 fichas a cada jugador.

2) Juega primero el que tiene la ficha de mayor valor.

3) Se juega por turno, colocando una ficha igual en alguno de los extremos de la ya colocada.

4) Si no se tiene una ficha que haga  correspondencia, se busca entre las no repartidas.

5) Gana el niño  que consiga primero acomodar todas sus fichas.

La batalla de los naipes

Se trata de una actividad para dos jugadores. Utilizaremos un mazo de naipes (sin figuras o comodines), dentro de lo posible franceses, con valores que los niños sean capaces de contar.

La consigna que rige el juego es: la carta de mayor valor se queda con la de menor.  

Los problemas que plantea el juego: hay que contar, comparar, repartir y relacionar por valor numérico.

¿Cómo se juega?

1) Se reparten las cartas por partes iguales entre los jugadores.

2) Sin mirar las cartas, cada jugador voltea una sobre la mesa.

3) Ambos jugadores comparan las cartas.

4) El jugador que colocó sobre la mesa la carta de mayor valor, se llevará ambas.

5) Gana el juego el niño que logró acumular mayor cantidad de cartas.

¡A formar los tríos!

De un mazo de naipes se separan y mezclan tantos tríos de cartas iguales como jugadores participen. Requiere de un coordinador de juego. Se debe preestablecer cuántas manos tendrá el juego.

La consigna que rige el juego es: encontrar 3 cartas de igual valor.

Los problemas que plantea el juego: hay que contar, comparar, repartir y buscar equivalentes numéricos.

¿Cómo se juega?

1) Se reparten 3 cartas a cada jugador.

2) Se pasa al compañero que está a la izquierda el número de cartas que diga el coordinador. 

3) Obtiene un punto el primer niño que consigue reunir las 3 cartas del mismo valor.

4) Gana el juego el niño que alcanza más puntos.

Pareja de gemelos

 Se trata de una adaptación del conocido juego Memotest. Se diseñan tarjetas con dibujos de animales. Es conveniente utilizar no más de cinco clases de animales y variar el número de animales por ficha (ejemplo: 2 fichas con 2 monitos y también 2 fichas con 5 monitos).

La consigna que rige el juego es: obtener la mayor cantidad de  parejas de fichas idénticas.

Los problemas que plantea el juego: hay que contar, comparar y buscar equivalentes numéricos.

¿Cómo se juega?

1) Respetando turnos, cada jugador voltea dos fichas.

2) Compara y cuenta los animales que aparecen en ambas fichas.

3) Cuando voltea dos fichas idénticas se queda con ellas.

4) Gana el juego el niño que consiga acumular mayor cantidad de fichas idénticas.

Juego de bolos

Puede utilizarse un juego de bolos común o elaborar uno con material de desecho. El juego se practica por equipos.

La consigna que rige el juego es: tumbar la mayor cantidad de bolos posibles.

Los problemas que plantea el juego: hay que contar y los equipos deben acordar el modo de notación que deseen utilizar para contabilizar los puntos obtenidos.

¿Cómo se juega?

1) Se acuerda la distancia de tiro.

2) Un jugador del primer equipo tira dos veces la pelota contra los bolos.

3) Los otros jugadores se encargan de contar los bolos que tumba y anotar el puntaje obtenido.

4) La actividad se repite en forma alternada hasta que todos los jugadores hayan realizado sus dos tiros.

5) Para descubrir al equipo ganador es necesario contar el total de puntos anotados y compararlos con los obtenidos por el equipo contrario.

Conclusiones

Es interesante señalar que los docentes tienen la función de orientar la tarea y evaluar los logros y los errores, las dificultades que se han producido para reorientar y realizar los ajustes que fueran convenientes. Los niños se irán apropiando de los distintos saberes a través de una actividad lúdica placentera que les ofrecerá un desafío, los acercará al conocimiento y que, a la vez, enriquecerá sus experiencias grupales.

 

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