El conocimiento
matemático es un producto cultural que precede a los niños
en el tiempo y posee reglas o leyes internas que han ido
variando según las diferentes culturas, de las cuales los
niños se tienen que apropiar. Esta apropiación es un largo
camino que se inicia con anterioridad al ingreso del niño
a la escolaridad. Desde muy pequeños los niños van construyendo
intuitivamente distintas teorías acerca del mundo vivo,
la mecánica y el número. A partir de las acciones que desarrollan
con el fin de dar solución a juegos o situaciones problemáticas,
los niños aprenden. Cuando salen de paseo con sus padres,
los niños ven números en los autobuses, en las fachadas
de las casas, en los precios de las golosinas, etc. En su
accionar cotidiano van ‘construyendo’ paulatinamente
‘significados’ matemáticos. De igual manera
descubren ‘para qué sirve’ determinada operación
y, al querer ponerla en juego ante nuevas situaciones,
intentando su ‘transposición didáctica’, van
ampliando sus alcances y descubriendo sus limitaciones.
Se construyen nuevos conocimientos a partir de ideas anteriores
que los alumnos tenían sobre los mismos, a las que denominamos
‘saberes previos’. Sin embargo, es importante
tener en cuenta que los conocimientos no se acumulan unos
sobre otros; se articulan, y de ahí la necesidad de un
docente que actúe como ‘facilitador’, proporcionando
múltiples y variadas situaciones que permitan a los niños
aprehender los diversos sentidos de un mismo concepto.
En nivel
inicial nuestro objetivo es facilitar la construcción de
las nociones matemáticas, que serán la base de posteriores
aprendizajes, y sin las cuales resultaría imposible cualquier
abstracción de nivel superior. Desarrollamos algunas actividades
encaminadas al perfeccionamiento de las siguientes nociones
intuitivas:
Muchos de
los rituales que se llevan a cabo en la escuela pueden ser
utilizados como facilitadores para el desarrollo de aprendizajes.
¿Cuántas maestras inician el día escribiendo en el pizarrón
la fecha y dibujando un sol o un paraguas en concordancia
con el estado climático? La mayoría, indudablemente. Sin
embargo, con un pequeño grado de sistematización, esta actividad
puede convertirse en medio para introducir la estadística
en el mundo del niño.
Construyamos
un climatograma elemental.
Alcanzará
con un pizarrón magnético en el que se dibuje una tabla
de siete columnas, letreros con los nombres de los días
de la semana y dibujos imantados que permitan identificar
los distintos estados del tiempo.
Cada día
se deberá llenar el cuadro correspondiente en el rincón
del clima; esto ayudará a conocer la sucesión temporal
de los días de la semana y al finalizar ésta nos detendremos
a analizar el cuadro.
Podemos
preguntar a los niños: ¿hubo más días de sol o de lluvia?,
¿alguien puede decir cuántos días soleados hubo? Al realizar
el recuento pueden superponerse los dibujos y elaborar
entre todos un gráfico de bloques
Juegos
matemáticos
Dominó
Existen
distintas variantes, desde el tradicional con puntitos
hasta el que incluye algún tipo de figuras. Resulta más
conveniente utilizar fichas con dibujos para los niños
más pequeños e ir reemplazándolas por las de puntos en
función de la maduración y, si el grupo lo permite, elaborar
un dominó con los símbolos numéricos.
La consigna
que rige el juego es: unir las fichas de acuerdo con su
valor numérico.
Los problemas
que plantea el juego: hay que contar, comparar, repartir
y asociar por valor numérico.
¿Cómo
se juega?
1) Se
reparten 7 fichas a cada jugador.
2) Juega
primero el que tiene la ficha de mayor valor.
3) Se
juega por turno, colocando una ficha igual en alguno de
los extremos de la ya colocada.
4) Si
no se tiene una ficha que haga correspondencia, se busca
entre las no repartidas.
5) Gana
el niño que consiga primero acomodar todas sus fichas.
La batalla
de los naipes
Se trata
de una actividad para dos jugadores. Utilizaremos un mazo
de naipes (sin figuras o comodines), dentro de lo posible
franceses, con valores que los niños sean capaces de contar.
La consigna
que rige el juego es: la carta de mayor valor se queda
con la de menor.
Los problemas
que plantea el juego: hay que contar, comparar, repartir
y relacionar por valor numérico.
¿Cómo
se juega?
1) Se
reparten las cartas por partes iguales entre los jugadores.
2) Sin
mirar las cartas, cada jugador voltea una sobre la mesa.
3) Ambos
jugadores comparan las cartas.
4) El
jugador que colocó sobre la mesa la carta de mayor valor,
se llevará ambas.
5) Gana
el juego el niño que logró acumular mayor cantidad de
cartas.
¡A formar
los tríos!
De un
mazo de naipes se separan y mezclan tantos tríos de cartas
iguales como jugadores participen. Requiere de un coordinador
de juego. Se debe preestablecer cuántas manos tendrá el
juego.
La consigna
que rige el juego es: encontrar 3 cartas de igual valor.
Los problemas
que plantea el juego: hay que contar, comparar, repartir
y buscar equivalentes numéricos.
¿Cómo
se juega?
1) Se
reparten 3 cartas a cada jugador.
2) Se
pasa al compañero que está a la izquierda el número de
cartas que diga el coordinador.
3) Obtiene
un punto el primer niño que consigue reunir las 3 cartas
del mismo valor.
4) Gana
el juego el niño que alcanza más puntos.
Pareja
de gemelos
Se trata
de una adaptación del conocido juego Memotest. Se diseñan
tarjetas con dibujos de animales. Es conveniente utilizar
no más de cinco clases de animales y variar el número
de animales por ficha (ejemplo: 2 fichas con 2 monitos
y también 2 fichas con 5 monitos).
La consigna
que rige el juego es: obtener la mayor cantidad de parejas
de fichas idénticas.
Los problemas
que plantea el juego: hay que contar, comparar y buscar
equivalentes numéricos.
¿Cómo
se juega?
1) Respetando
turnos, cada jugador voltea dos fichas.
2) Compara
y cuenta los animales que aparecen en ambas fichas.
3) Cuando
voltea dos fichas idénticas se queda con ellas.
4) Gana
el juego el niño que consiga acumular mayor cantidad de
fichas idénticas.
Juego
de bolos
Puede
utilizarse un juego de bolos común o elaborar uno con
material de desecho. El juego se practica por equipos.
La consigna
que rige el juego es: tumbar la mayor cantidad de bolos
posibles.
Los problemas
que plantea el juego: hay que contar y los equipos deben
acordar el modo de notación que deseen utilizar para contabilizar
los puntos obtenidos.
¿Cómo
se juega?
1) Se
acuerda la distancia de tiro.
2) Un
jugador del primer equipo tira dos veces la pelota contra
los bolos.
3) Los
otros jugadores se encargan de contar los bolos que tumba
y anotar el puntaje obtenido.
4) La
actividad se repite en forma alternada hasta que todos
los jugadores hayan realizado sus dos tiros.
5) Para
descubrir al equipo ganador es necesario contar el total
de puntos anotados y compararlos con los obtenidos por
el equipo contrario.
Conclusiones
Es interesante
señalar que los docentes tienen la función de orientar
la tarea y evaluar los logros y los errores, las dificultades
que se han producido para reorientar y realizar los ajustes
que fueran convenientes. Los niños se irán apropiando
de los distintos saberes a través de una actividad lúdica
placentera que les ofrecerá un desafío, los acercará al
conocimiento y que, a la vez, enriquecerá sus experiencias
grupales.