Diplomado.
La ciencia en tu escuela
Módulo
de Matemática • Primaria
| En la sociedad moderna,
la ciencia y la tecnología ocupan un lugar fundamental
en el sistema productivo y en la vida cotidiana, por
lo que se ha vuelto fundamental que toda la población
posea una cultura científica y tecnológica que le
permita comprender un poco mejor el mundo moderno
y ser más capaz de tomar decisiones. El diplomado
en ciencias y matemática del programa La ciencia en
tu escuela tiene como propósito central colaborar
a la concreción de la enseñanza de las ciencias a
los niños de primaria y secundaria trabajando, en
conjunto, científicos de nuestro país con maestros
de esos niveles. El diplomado dio inicio en agosto
de 2002; es coordinado por la Academia Mexicana de
Ciencias, que agrupa a investigadores mexicanos de
distintas disciplinas científicas, y está apoyado
por la Subsecretaría de Servicios Educativos para
el D.F., de la Secretaría de Educación Pública.
Sustento fundamentales de estos esfuerzos son, por
una parte, los científicos que se acercan a la enseñanza
básica de la matemática y de las ciencias y, por otra,
los maestros que comparten sus experiencias de docentes.
La ciencia en tu escuela se complementa con la participación
de estudiantes de servicio social, con la elaboración
de materiales de estudio para cada una de las áreas,
con la organización de conferencias magistrales especializadas
para los maestros y con conferencias de divulgación
para las comunidades de directores, maestros y padres
de familia de las escuelas participantes. Con el
fin de que el trabajo realizado dentro de este diplomado
pueda extenderse a gran cantidad de maestros que se
encuentran en diversas regiones de nuestro país, Correo
del Maestro, que ha participado activamente en el
proyecto, apoyado por la Academia Mexicana de Ciencias,
publicará a partir de este número parte de los textos
generados en los módulos que integran el curso. |
Presentación
Es irrefutable que todo país
que aspire a ser independiente cultural, científica y tecnológicamente deberá
preparar a las futuras generaciones para ello, a través de una educación sólida
y de alto nivel.
El desarrollo de la ciencia
y la tecnología, así como los avances en las disciplinas educativas, hacen
necesaria una constante formación, actualización y superación académica de
los profesores responsables de la educación de nuestra juventud. El adecuado
diseño e implementación de estas actividades repercutirá en forma definitiva
en una mejor preparación de los alumnos, acorde con la época que estamos viviendo,
de manera que sean capaces de adquirir una actitud responsable ante un mundo
en constante cambio.
La SEP y la Academia
Mexicana de Ciencias, comprometidas en esta tarea, han diseñado este diplomado,
cuyo objetivo primordial es la superación y actualización de los profesores
participantes.
Estructura y evaluación
El diplomado está constituido
por cuatro módulos: Matemáticas, Ciencias I, Ciencias 2 e Historia de las
ideas científicas, que se cursarán en ese orden. Cada módulo consiste de ocho
sesiones sabatinas, cuatro de 2 horas y otras cuatro de 3 horas. Cada una
de ellas se detalla más adelante.
La evaluación de cada
uno de los módulos se hará de la siguiente manera: el 50% de la calificación
se otorgará por medio de un trabajo que se entregará por escrito y que se
expondrá en una sesión con apoyo de carteles durante la última sesión de cada
módulo. La forma de calificar este trabajo está indicada al final de la presentación
de este diplomado. El otro 50% de la calificación se otorgará con evaluaciones
que se harán a lo largo de cada uno de los módulos y cuyos detalles se darán
en la primera sesión de cada uno de ellos.
Las sesiones podrán ser
impartidas por diferentes especialistas. La evaluación
del trabajo final podrá ser hecha por uno o varios especialistas,
hayan impartido o no sesiones del módulo correspondiente.
El diplomado terminará con un minicongreso en el cual
los participantes harán reflexiones sobre el trabajo que
efectuaron y la experiencia que acumularon al cursarlo.
De preferencia este minicongreso se llevará a cabo durante
un día completo en alguna institución cercana al Distrito
Federal.
MÓDULO DE MATEMÁTICAS
•PRIMARIA
| Carlos
Bosh, Virginia Ferrari,
Luz María Marván y Pilar Rodríguez |
Justificación
A través de este proyecto
se intenta hacer una propuesta que acerque a los científicos y a los profesores
para elevar el nivel de enseñanza de la ciencia y la matemática. Los resultados
de diversas evaluaciones, así como las encuestas realizadas entre maestros
de secundaria indican que los alumnos llegan a estos grados arrastrando, en
numerosos casos, graves carencias y errores en la conceptualización y aplicación
de temas cuya adquisición corresponde, precisamente, a los contenidos programáticos
establecidos para el nivel anterior.
Mediante este módulo
se propone incidir de manera decisiva en la práctica cotidiana del docente
al interior del aula de tal forma que ésta sea, efectivamente, un quehacer
sustentado tanto en la comprensión profunda y clara de los conceptos matemáticos
a impartir como en una concepción didáctica acorde a los principios del alumno
como constructor de su conocimiento a partir de su actividad.
Contenido.
Hemos hecho un análisis de
los temas contemplados en el programa de matemáticas para la escuela primaria
en general y para 5° grado en particular, a partir del cual hemos determinado
aquéllos que tendrían efectos sobre el conjunto en general.
De acuerdo con estas
consideraciones, proponemos trabajar sobre el eje de medición por ser uno
de los que se desarrollan en el transcurso de toda la primaria y uno en los
que se hace mayor hincapié –a la vez que se profundiza y amplía considerablemente–
en quinto grado.
¿Por qué detenerse en
la medición? ¿En qué consiste la propuesta sobre este eje?
Las ventajas de trabajar
sobre el eje de medición son varias:
1. La medición tiene una estrecha
relación con nuestra vida cotidiana. Todos los días, a toda hora y sin que
seamos conscientes de ello, realizamos innumerables actos de medición: la
hora en que nos levantamos, la temperatura exterior, la pasta dental que ponemos
sobre el cepillo, el agua que consumimos al bañarnos, las tazas de café que
tomamos, el dinero que gastamos en camión, pasaje, gasolina, alimentos, luz,
teléfono, renta; medimos las distancias recorridas, el tiempo de trabajo,
las hojas escritas, el tiempo en internet, las calorías que ingerimos… Por
todo ello, y más, es un tema que podemos relacionar fácilmente con las experiencias
e intereses inmediatos de los niños.
2. El papel que las medidas
han jugado en la historia de la humanidad no sólo aporta un mayor interés
al tema sino que, además, resalta el carácter significativo que el aprendizaje
de las mismas ha de tener. Establecer el vínculo con lo histórico debería
ser una aspiración permanente para hacer significativo el aprendizaje de cada
uno de los temas del programa de matemáticas. Esta posibilidad se ve especialmente
favorecida en el tema de la medición, porque esta actividad ha acompañado
al hombre desde la más remota antigüedad. De esta manera, se enlaza un tema
que en el ámbito escolar proviene de la matemática, con una actividad cultural
universal e históricamente practicada. El vínculo cotidiano e histórico proporciona
no sólo una dimensión distinta, sino también un nuevo sentido a la enseñanza
de la medición en la escuela primaria. Su aprendizaje, por estar anclado en
la historia y en la cotidianidad, ha de ser perdurable.
3. El eje de medición abarca,
en quinto grado, el conocimiento de las medidas del Sistema Métrico Decimal
(longitud, área, volumen, capacidad, peso y temperatura), de las medidas inglesas
y su equivalencia con el SMD, medición del tiempo, de ángulos, de la probabilidad
de que un evento tenga lugar...
4. Al abarcar gran parte del
contenido programático de quinto y, consecuentemente, gran parte del tiempo
que debe dedicarse a la enseñanza de la matemática, tomar la medición como
uno de los ejes conductores del mismo permite establecer numerosas y diversas
relaciones con los otros ejes (numeración, geometría, tratamiento de la información,
procesos de cambio, predicción y azar).
5. La enseñanza de la matemática,
incluso en niveles básicos, suele preferir los aspectos lógico-verbales (uso
de símbolos abstractos, el lenguaje formalizado, el cálculo, la lógica formal,
los procedimientos analíticos.) Sin embargo, la práctica de la medición exige
trabajar con material concreto –requisito aún indispensable en esta etapa
escolar–, para la adquisición del conocimiento a partir de la propia actividad.
La construcción de un laboratorio de medición al interior del aula, armado
a partir del trabajo y la participación de los niños, debe ser condición ineludible
para el aprendizaje significativo de este tema.
Un laboratorio en el
aula permite el desarrollo de los aspectos visuales-imaginativos (dominio
de las imágenes visuales, los aspectos intuitivos, la capacidad para detectar
formas).
Proponemos una metodología
que permita integrar ambos componentes, los lógico-verbales y los visuales-imaginativos,
porque esto permite aproximarse a métodos más creativos, para producir una
imagen más realista de la naturaleza de la matemática.
Es bueno considerar que
el juego dirigido es una fuente rica e interesante, por medio de la cual se
pueden crear situaciones que permiten a los niños descubrir relaciones que
favorecen la construcción de conocimientos.
6. El trabajo de medición
con material concreto ha de favorecer el establecimiento de relaciones y la
adquisición de diversos conceptos matemáticos a niños con necesidades educativas
especiales, como pueden ser los disminuidos visuales o auditivos.
Así pues, por estar enraizada
en las prácticas culturales de cualquier sociedad y, en consecuencia, el niño
inmerso en el lenguaje que da cuenta de ellas, la medición resulta ser uno
de los ejes privilegiados dentro del programa de matemática de la escuela
primaria, razón por la cual lo proponemos como el hilo conductor fundamental
de esta propuesta. Este módulo se evaluará con un trabajo escrito.
Se propone distribuir
las 20 horas del diplomado en 2 sesiones semanales de 2 horas cada una. En
el conjunto de las diez sesiones se dedicarán:
• 2 horas al empleo
de internet,
• 10 horas a conocimiento,
• 6 horas a materiales
y actividades didácticas,
• 2 horas a la exposición
de los trabajos elaborados por los participantes.
A excepción del tiempo
que se dedicará de manera exclusiva a la adquisición de destreza en el uso
de internet, los otros aspectos serán trabajados de manera integrada en las
demás sesiones de tal forma que en cada una de ellas se aborden aspectos teóricos,
didácticos y prácticos, además de que se propongan ejercicios que han de servir,
a la vez, de retroalimentación y de evaluación.
PROGRAMA
POR SESIONES
Sesión 1: (3 horas)
A. Introducción al módulo y al proyecto.
Metas y alcances.
Dinámica del módulo, y como
éste se integra al Diplomado. Evaluación (Elaboración
de material didáctico, exposición de trabajos)
Trabajo con la computadora. Paquetes: procesadores
de texto, correo electrónico. Comunicación: Internet,
acceso a buscadores.
B. Historia de las medidas
Introducción: La medición como
herramienta en la enseñanza de la matemática en la
escuela primaria.
Acercamiento a la historia de las medidas. Significación
e importancia en la vida cotidiana de los hombres.
El origen de las medidas.
La diversidad de medidas, las medidas antropométricas.
El problema de la arbitrariedad y convencionalidad
de las medidas.
Necesidad de universalización, el surgimiento de los
sistemas de medidas.
Concepto de medir
Qué es medir
Qué es lo que se mide.
Formas de medir.
Medidas y unidades de medida.
Sesión 2: (3 horas)
A. Magnitud
Concepto de magnitud, longitud,
área, volumen, tiempo, peso, temperatura, velocidad,
fuerza, densidad.
Distinción entre la magnitud
y su medición
Clasificación de las magnitudes.
B. Longitud.
La longitud.
Dimensión y distancia.
Longitud y línea recta
.Introducción al Sistema Métrico
Decimal.
Breve referencia a las circunstancias históricas que
conducen a la creación del Sistema Métrico Decimal,
su novedad, su estructura, las dificultades para su
implementación, su universalidad.
El metro. Primeras determinaciones, definición actual.
Experiencias diversas en el empleo del metro como
unidad de medida.
Estimaciones. |
Múltiplos y submúltiplos del metro.
Escritura de estas unidades, numeración decimal.
Equivalencias.
Sesión 3 (2 horas) Superficie y área
Superficie y área. Actividades dirigidas al encuentro
de relaciones entre perímetro y área y a afirmar la
conservación de la superficie.
Sugerencias de actividades didácticas dirigidas a
que los niños deduzcan la fórmula para el cálculo
del área de algunos polígonos.
Unidades de medida. Múltiplos y submúltiplos. Equivalencias.
Pitágoras.
Sesión 4: (3 horas)
A. Volumen
Noción de volumen
Área y volumen. Experiencias con una y otra magnitud.
Distinción entre volumen interno, volumen como espacio
ocupado y volumen complementario o cantidad de agua
desalojada.
Relaciones entre el volumen de distintos cuerpos;
ejemplo: pirámides y prismas, conos y cilindros, esferas
y cilindros.
Obtención de la fórmula para
el cálculo del volumen de algunos cuerpos geométricos.
Unidades de medida. Múltiplos. Submúltiplos. Equivalencias.
B. Capacidad, Peso, Temperatura
Concepto de capacidad
Volumen y capacidad.
Unidad de medida de capacidad. Múltiplos y submúltiplos.
Equivalencias. Elaboración de
distintos instrumentos de medición a partir de objetos
de uso cotidiano. Cálculo del volumen de un cuerpo
por desalojo de agua.
Concepto de la magnitud peso.
Peso y masa.
Peso y fuerza de gravedad.
El sentido del peso a partir del sentido muscular,
ejercicios de comparación de pesos.
La balanza, construcción de una balanza, las pesas.Unidades
de medida de peso: el gramo o el kilogramo.
Unidades de medida. Múltiplos y submúltiplos. Equivalencia.
Temperatura.
Concepto de temperatura. Concepto de energía térmica.
La medición de la temperatura. Los grados centígrados.
El termómetro. Construcción de un termómetro.
Sesión 5: (2 horas) Ángulos, Tiempo.
Ángulos. Noción de ángulo desde el punto de vista
dinámico y estático.
Comparación de ángulos, clasificación.
El uso de giros y fracciones de giro para medir ángulos.
El grado. El transportador.
Suma de los ángulos de un triángulo y de un cuadrilátero.
Tiempo. Construcción de la noción del tiempo en los
niños.
Apreciación de los intervalos.
Medición del tiempo, formas que el hombre ha desarrollado
para medir el tiempo. El reloj.
Sesión 6: (3 horas)
Probabilidad
La probabilidad. Definición e importancia.
Independencia de eventos.
Probabilidad condicionada.Registro de eventos.
Tablas de frecuencias.
Frecuencias acumuladas.
Gráficas y su interpretación.
Sesión 7: (3 horas) Crecimientos
Notación científica. ¿Qué tan grande? ¿Qué tan
pequeño? ¿Cómo medimos las distancias dentro del Sistema
Solar? ¿Cómo medimos a los microorganismos?
Crecimiento y decaimiento exponencial.
Sesión 8: (2 horas) Sesión de evaluación y presentación
de los trabajos. |
Sesión
1
Sesión introductoria, en la
que se presentaron los objetivos generales del diplomado, los contenidos y
la planeación del curso, así como las formas de evaluación.
Posteriormente, se plantean
situaciones problemáticas que deben ser resueltas empleando unidades de medida
no convencionales y se realiza, a nivel grupal, una discusión sobre la historia
de la medición basada en los textos Las medidas y los hombres, de Witold
Kula (Siglo XXI editores) y Física, de Irwin Genzer y Philip Youngner
(Publicaciones Cultural, S.A.).
Los interesados pueden
consultar un resumen de ellos en la página de internet
del diplomado La ciencia en tu escuela:
http://www.amc.unam.mx/laciencia/lacienciaentuescuela2.htm.
Sesión
2: (3 horas)
Objetivos
El objetivo de la primera
parte de esta sesión es hacer una propuesta de trabajo que permite introducir
las nociones de cuerpo, superficie, línea y punto, gradual y paralelamente.
Asimismo, se propone la aproximación a las nociones de volumen, superficie
y longitud y la iniciación en su medición.
La segunda parte de la
sesión tiene por objetivo el trabajo específico en la medición de la longitud.
Primera parte
El eje de medición
Gran parte del programa de
matemáticas de quinto grado de primaria está dedicado al eje de medición.
El libro para el maestro especifica:
El objetivo de este eje es que los alumnos realicen mediciones y estimaciones,
desarrollen destrezas en el uso de instrumentos de medición y resuelvan problemas
que involucren diferentes magnitudes, utilizando las unidades de medida convencionales
más comunes. La construcción y el uso de instrumentos de medición, como el
metro, la regla graduada, el dinamómetro, la balanza, el termómetro y otros,
favorecen la comprensión del significado de medir, es decir, la comparación
del objeto con la unidad de medida elegida y las equivalencias entre las diferentes
unidades.
El programa propone el reforzamiento de la medición de perímetros
y que los alumnos cuenten con un procedimiento útil para calcular el área
de cualquier figura. El propósito es que adquieran la habilidad para calcular
el área de diversas figuras a partir de su descomposición en triángulos, cuadrados
o rectángulos, utilizando las fórmulas para calcular el área de tales figuras.
De esta manera, contarán con un procedimiento general para obtener el área
de figuras de lados rectos y no estarán obligados a aprender de memoria una
fórmula para cada figura. En lo que se refiere al volumen, se propone que
se realicen actividades para que el alumno se acerque a esta noción y a su
medición. Asimismo, se sugiere que se ponga el énfasis en las equivalencias
y se reflexione en la semejanza con el sistema de numeración decimal. Aparecen,
pues, estrechamente entrelazados los ejes de medición, geometría y numeración,
lo que nos permite avanzar de manera integrada en distintos temas del programa
a la vez que nos multiplica la diversidad de actividades interrelacionadas.
La longitud es lo más sencillo
Es frecuente que al comenzar
el estudio del área, los niños confundan esta noción con el perímetro. Asimismo,
suele suceder que luego, al comenzar el estudio del volumen, presenten mucha
dificultad en su conceptualización. De todo ello deriva que, en numerosas
ocasiones, nuestros alumnos intenten aplicar fórmulas mecánicamente, haciendo
caso omiso de la magnitud que se está considerando y la unidad de medida con
la que se está trabajando. Al suceder esto, caemos en la cuenta de que lo
que falla está en la base de estos conocimientos, esto es, en las propias
nociones de estas magnitudes. Los niños llegan a 5° y 6° grados sin tener
claras las nociones de longitud, superficie y volumen y, por lo mismo, su
medición se confunde.
Parte de las razones
por la que esto sucede se encuentra en la lógica con la que distruibuimos
los temas del programa de matemáticas en la escuela primaria: pensamos que
el estudio de la longitud es más sencillo para los niños que el de la superficie
y el volumen y, por lo mismo, lo enseñamos primero. Desde el punto de vista
de la didáctica de la matemática esta elección –ir de lo simple a lo complejo,
de lo fácil a lo difícil– parece ser lo más atinado. Sin embargo, ¿es éste
realmente el camino más sencillo para el niño? Las confusiones a las que hicimos
referencia parecen indicar que debemos detenernos en estas cuestiones y considerar
aspectos que pudieran llevamos a matizar este enfoque.
Por lo general, en la
enseñanza de estas magnitudes partimos de que la longitud ha de ser la que
más se facilita a los pequeños por diversos motivos:
. Tomamos,
en primer lugar, aquellas consideraciones que parten del
niño. De las tres propiedades físicas fundamentales -longitud,
masa y tiempo-, la longitud es la que el niño de 10-11
años capta con mayor facilidad por haber alcanzado a esta
edad -y en la mayoría de los casos- su conservación.1
. El aprendizaje del niño
se facilita cuando para la enseñanza partimos del empleo de materiales concretos.
La longitud es susceptible de ser representada con materiales manipulables.
Por corresponderse con la primera dimensión, la longitud puede ser asociada
a la línea y ésta, a su vez, la podemos representar mediante objetos tales
como una cuerda, un estambre, un hilo, un alambre, etc., o mediante trazos
de un lápiz sobre un papel, de un gis sobre el pizarrón y el piso, o mediante
ligas en un geoplano.
Es conveniente que abramos
aquí un paréntesis. Es necesario que nosotros, como adultos, tengamos muy
claro que tanto la línea como la superficie son abstracciones, que nunca vamos
a poder sostener una de ellas, de manera aislada, en la mano. Las superficies,
las líneas, los puntos, únicamente existen como construcciones teóricas y
sólo podemos trabajar con sus representaciones. Sin embargo, 'podemos hacer
de cuenta' que ciertos objetos son líneas o superficies, o podemos considerarlos
como partes de objetos o como representaciones de ellos; así, podemos tocar
las superficies de los cuerpos o 'ver' la línea donde se tocan las caras de
una caja. Esta puntualización es sumamente importante, por lo que volveremos
sobre ella al hacer referencia a cómo trabajar estas nociones con los niños.
. Hay también razones matemáticas:
La unidad de longitud, el metro, es la unidad básica, fundamental, del Sistema
Métrico Decimal. Recordemos que ésta fue la primera unidad que los científicos
abocados a la creación de este sistema determinaron y a partir de la cual
definieron las demás unidades.
. La longitud permite, mediante
la utilización de material concreto, 'visualizar' la relación de 'diez en
diez' de las distintas unidades -múltiplos y submúltiplos. ¿Qué queremos decir
con visualizar? Que podemos construir un metro con papel, cortarlo en decímetros
y ver, por superposición, a cuántos de éstos equivale el primero, y luego
repetir la operación para ver la equivalencia con los centímetros. De esta
manera será más sencillo comprender las famosas 'equivalencias' o 'conversiones'
que muchas veces abordamos enseñando un memorizado mecanismo de correr el
punto decimal hacia la derecha o la izquierda según sea el caso.
El cuerpo es lo más cercano
Una vez establecidos algunos
porqués a favor de iniciar a partir de la longitud, veamos ahora algunos argumentos
que nos llevan a cuestionar este enfoque.
. Recurrimos, en primer lugar,
a la siguiente cita:
La geometría se ocupa del espacio y de las propiedades
y relaciones de los objetos en él. Separadas de sus propiedades
físicas, las formas espaciales son consideradas desde
un punto de vista puramente abstracto. Y es este nivel
de abstracción el que distingue a la geometría de las
otras ciencias que también investigan a los cuerpos y
sus interrelaciones. En la astronomía, por ejemplo, las
posiciones mutuas de los cuerpos celestes son estudiadas,
pero éstos son en realidad objetos masivos en el Universo.
En la geodesia es la forma de la Tierra lo que interesa;
para la cristalografía, la forma de los cristales, en
la morfología, el tamaño, estructura, estructura interna
y perfil de los organismos vivos, y así sucesivamente.
En otras ciencias, la forma y la posición de los objetos
concretos es analizada, pero siempre en dependencia con
otras propiedades evidentemente no geométricas.En la geometría
no es posible hacer experimentos con puntos adimensionales,
con rectas sin grosor o planos sin masa. La única posibilidad
de demostración es mediante argumentos lógicos2.
¿Por qué hacemos referencia
a estas ideas? Porque debemos tener en cuenta que al abordar el estudio de
la longitud estamos haciendo referencia, de alguna manera, a la medición de
líneas (rectas y curvas) y que éstas no existen en el mundo real, son abstracciones.
Lo mismo sucede con las superficies. Lo único que existe son los cuerpos,
los cuales constan de tres dimensiones.
. Teniendo en cuenta esto
y lo expresado respecto al aprendizaje del niño, ¿no existe entonces, al menos
a primera vista, una contradicción entre lo que hacemos y lo que deberíamos
hacer?
Si nos guiáramos por
los principios didácticos que indican partir de lo más cercano y concreto
al niño para ir llevándolo, poco a poco, hacia las nociones más abstractas,
deberíamos comenzar por los cuerpos. Ellos son lo real, lo que existe, lo
que nos rodea. Tienen materia, masa, peso, densidad, volumen; podemos tocarlos,
olerlos, moverlos, percibir su tamaño y su color... atributos, todos ellos,
que no podemos adjudicar a los puntos, las líneas y las superficies por sí
mismos. Cuando podemos hacerlo es en referencia al cuerpo del que son una
parte, nunca de manera aislada
Entonces, ¿no son los
cuerpos lo más cercano al niño? ¿No son el suyo, el de su madre y los objetos
que lo rodean, los primeros cuerpos que conoce? ¿Por qué no partir 'del cuerpo'
y 'los cuerpos'?
. Pero hay un aspecto más
en favor de esta propuesta. En sexto grado, al comenzar a trabajar con fórmulas
tales como 'área de la base por la altura' para el cálculo de volumen, muchos
niños preguntan cómo es que la superficie se 'transforma' en volumen. La pregunta
es, sin duda, elocuente. ¿Es posible construir un cuerpo a partir de la línea
o la superficie? ¿O esto únicamente podemos hacerlo recurriendo a grandes
abstracciones y tecnologías sofisticadas? ¿Qué será más sencillo para el niño?
Estas consideraciones
parecen indicar que este segundo camino puede ser muy fructífero.
Algunas actividades
Es importante tener en cuenta
que, de manera conjunta, abordaremos cuerpo, superficie, línea y punto, así
como posteriormente trabajaremos, paralelamente, unidades de volumen, área
y longitud.
1) En primer lugar introducimos,
mediante actividades, la noción de cuerpo como lo que ocupa un lugar en el
espacio sin, lógicamente, partir de la definición. Para ello podemos proponer
experiencias en las que efectivamente trabajemos con objetos concretos o situaciones
en las que recurrimos a la imaginación. Así, por ejemplo, podemos plantear
a los niños qué ocurriría si de buenas a primeras ingresaran a nuestro grupo
de 5°, veinte niños más. ¿Cómo nos sentiríamos? ¿Tendríamos el mismo espacio
y el mismo tiempo para cada uno? ¿Cabríamos todos en el salón? ¿Qué sucedería?
¿Por qué al haber más personas en el grupo, el espacio libre de que disponíamos
en el salón se reduce?
Las situaciones en que
esto sucede pueden ser muy variadas: en el camión de pasajeros, en una alberca,
en el patio de recreo, en un salón de fiestas, etcétera. Lo importante es
que nuestras preguntas conduzcan a los niños a darse cuenta de que cada uno
de nosotros y de los objetos que nos rodean ocupa un lugar en el espacio.
Esto lo podemos ver claramente cuando ponemos cosas dentro de una caja: llega
un momento en que ésta se llena. Podemos llevar al salón una caja de cartón
en la que quepa únicamente un niño 'hecho bolita'. Solicitarle a uno que se
meta, que cierre la tapa y luego preguntarle: ¿Cabe algún compañero más? ¿Por
qué? Esta experiencia resulta ser muy esclarecedora para los niños pues inmediatamente
perciben lo que significa 'ocupar un lugar en el espacio'.
2) Podemos proporcionar a
los niños papel, tijeras y pegamento y que ellos construyan sólidos de papel.
Lo importante en esta actividad es el despliegue de la imaginación y el desarrollo
del ingenio que se expresa en la variedad de resultados.
3) Una actividad que favorece
el pasaje a la abstracción es plantear a los niños que no es necesario recurrir
a objetos concretos para delimitar regiones espacio, podemos hacerlo con nuestra
imaginación y obtener espacios invisibles. Así, podemos delimitar un espacio
imaginario en el que estamos metidos y al que le imponemos ciertas restricciones.
Por ejemplo: Estoy de pie sobre una base rectangular en la que puedo moverme
cinco pasos hacia delante y tres hacia atrás. Si extiendo los brazos lateralmente,
toco las paredes interiores con la uña del dedo mayor. Si levanto un brazo,
éste golpea con el techo antes de que lo haya extendido completamente.
Otro ejemplo: Desde el
punto en el que estoy de pie, en mi espacio, en cualquier dirección que camine
únicamente puedo dar diez pasos como máximo. Si extiendo un brazo hacia arriba,
toco el techo con la palma de la mano. Éste es plano. Cada niño pasa al frente
a describir mediante palabras, no con gestos, el espacio que ha delimitado
para sí.
4) La misma caja usada anteriormente
puede servir para trabajar la noción de superficie. Estando la caja cerrada
podemos preguntar: ¿Es ilimitada la caja? ¿Cuál o cuáles son sus límites?
Para indicarlos, podemos pasar la palma de la mano extendida sobre ellos e
indicarlos. A estos límites les llamamos superficies. Vemos que en el caso
de esta caja, las superficies son planas, las llamamos caras. ¿Cuántas caras
tiene la caja? Podemos distinguir –siempre y cuando la caja esté cerrada–
superficies exteriores y superficies interiores. ¿Cuántas son las superficies
exteriores? ¿Cuántas las interiores? Si abro la tapa de la caja y así la dejo,
¿qué sucede? ¿Puedo hacer la misma distinción que antes? ¿Cómo son ahora las
superficies? ¿Cuántas son?
A continuación podemos
examinar una de las caras y recorrer con el dedo (la palma de la mano resulta
ahora muy grande) su frontera. A las fronteras de las caras le llamamos aristas.
Recorremos con el dedo todas las aristas. ¿Cuántas aristas hay? ¿Dónde comienza
y dónde termina una arista? Los niños no siempre llegan a decir el lugar donde
se encuentran dos aristas. Si esto sucede, debemos conducirlos mediante preguntas.
A los puntos donde se encuentran las aristas se llaman vértices. Recordemos
que el límite de una línea es un punto.
¿Podemos ir de una arista
a otra desplazándonos sólo por las aristas, sin atravesar ninguna cara? Esta
pregunta resulta importante, porque establece una marcada diferencia con el
cilindro que se analizará en otra actividad.
5) Ya que hemos trabajado
con superficies, líneas y puntos de un cuerpo, podemos plantear una actividad
en que los niños trabajen con distintos sólidos (tetraedros, pirámides, octaedros,
etc.) fabricados por ellos mismos o de plástico, para descubrir las relaciones
entre el número de caras, el número de aristas y el número de vértices.
Se sugiere que se disponga
de varios tetraedros y unirlos para obtener nuevos sólidos. En cada caso se
han de contar el número de caras, de aristas y de vértices. Si luego se les
sugiere a los niños que sumen el número de caras con el número de vértices
y comparen el resultado con el número de aristas, podrán descubrir nuevas
relaciones.
6) Una actividad que permite
la manipulación y la construcción de sólidos con material concreto es armar
éstos con palillos y plastilina. Contamos caras, aristas y vértices.
7) Una actividad que es un
antecedente de la medición de superficies y volúmenes es el trabajo con teselaciones.
Las teselas pueden ser construidas en papel o en corcho (estas últimas quedan
muy bonitas). Construimos triángulos equiláteros, cuadrados, rectángulos,
pentágonos, hexágonos, heptágonos, etc., de ser posible hasta decágonos. Las
distribuimos entre los niños para que, por figuras, traten de 'pavimentar'
o 'enmosaicar' la mesa sin dejar huecos. Al principio los niños intentarán
no dejar huecos con ninguna de las figuras y se sorprenderán de ver que con
algunas de ellas no es posible lograrlo por más intentos que se hagan. Les
decimos que las figuras con las que es posible cubrir un plano ‘hasta el infinito’
si pudiéramos, se llaman teselas.
Este mismo material nos
puede servir para contar caras, aristas y vértices y establecer relaciones.
8) La siguiente actividad
no sólo permite insistir en el trabajo con superficies y aristas sino que,
además, permite abordar un caso que resulta 'sorprendente'.
Con una tira de papel
construimos un cilindro. Vemos que el cilindro tiene una superficie curva
y dos planas, una superior y una inferior. Asimismo, tiene dos aristas, la
superior, donde la 'tapa' superior se une con la pared curva, y la inferior,
donde se une esa pared con el 'piso'. Pasamos el dedo por una y otra aristas
y observamos que para pasar de una a otra es necesario pasar por la superficie
curva. También podemos colorear la pared curva interior de un color y la pared
curva exterior de otro color y ver que éstas no se tocan, que están separadas
por las aristas. Si solicitamos a los niños que corten el cilindro a la mitad,
a lo largo del centro de la pared curva, obtendrán dos cilindros con características
similares al ya descrito.
Con otra tira de papel,
construimos una banda de Moebius y les solicitamos que
coloreen sus caras. ¿Cuántas caras tiene? ¿Cuántas aristas?
¿Qué sucede si la cortamos a lo largo del centro?
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M. Riveros y T. Zanocco. Geometría: aprendizaje y juegos, Ed. Universidad Católica
de Chile, Santiago de Chile, 1992.
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9) A partir de una superficie
plana como una hoja de papel podemos considerar una sola de sus caras, o las
dos más grandes, y jugar a que aumentamos el número de superficies a partir
del plegado de papel (origami). Un cuerpo de seis superficies podemos transformarlo
en un cuerpo con muchas superficies más. Podemos colorearlas y contarlas.
10) Otra actividad es desarmar
cajas. Solicitamos a los niños que lleven cajas de diversos productos tales
como cereales, pasta dental, chocolate Abuelita, etc., y les pedimos que las
describan según la cantidad y forma de sus caras, vértices y aristas. Luego,
con mucho cuidado, desarmamos las cajas y observamos el desarrollo. En el
caso del cilindro es interesante ver cómo la cara curva de un cilindro queda
convertida en un rectángulo.
11) Una actividad que tiene
relación con la anterior es pedirle all niño que, ante
la representación de un cuerpo geométrico y diversos polígonos,
coloree únicamente aquéllos que le permitan armar el cuerpo
geométrico. Por ejemplo:
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M. Riveros y T. Zanocco. Geometría: aprendizaje y juegos, Ed. Universidad Católica
de Chile, Santiago de Chile, 1992.
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12) Podemos trabajar con líneas
determinando regiones abiertas y cerradas y contándolas. Vemos cuándo estamos
dentro de una región, cuándo estamos fuera, cuándo estamos en la frontera.
Elaboramos laberintos. Este ejercicio lo podemos hacer con material concreto
como puede ser cuerdas sobre el piso, o con trazos sobre una hoja de papel.
13) Con cajas de medicamentos
y cereales a las que recortamos el ‘piso’ y unimos con pegamento podemos construir
maquetas de edificios. También les recortamos las puertas de entrada. Luego
imaginamos que mojamos la parte inferior de la maqueta en pintura e inmediatamente
imprimimos una hoja de papel. Nos queda impreso el plano del edificio. Hemos
pasado a la representación en el plano.
Actividades de medición
de volumen, área y longitud
Una vez que los niños pueden
distinguir claramente volumen, superficie y longitud, pasamos a su medición.
Para ello mediremos primero con unidades de medidas arbitrarias –lápices,
gises, estambres, cuadernos, libros, cajas variadas, etc.– trabajando en una
y otra magnitud, de manera de conducir a los niños a la necesidad de un patrón
y, en el caso de la superficie y el volumen, también a la conveniencia de
que este patrón sea una tesela.
Una vez que hemos llegado
a la conveniencia de que estos patrones sean el cuadrado y el cubo –para el
caso de superficie y volumen– independientemente de lo que midan, podemos
llegar a la conclusión de que el volumen se mide en unidades que llamaremos
cúbicas, la superficie en unidades cuadradas y la longitud en unidades lineales.
Ahora
podemos pasar a poner ejercicios como los siguientes (ver
figuras) en que el niño deba distinguir la unidad de medida
que emplearía en cada caso. Por ejemplo: Si tengo que
medir el largo de la falda, si quiero saber si cabrá el
refrigerador en el hueco de la cocina que destiné para
él, o la porción de terreno de la escuela que podemos
dedicar a la parcela agrícola, ¿qué unidad empleo en cada
caso?
¿Qué
unidades usuarias para hacer las siguientes mediciones?
¿Lineales, cuadradasa o cúbicas?
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l.El piso que quiero
cubrir con mosaicos
___________________________ |
2.El largo de cada
una de las faldas __________________________
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3.La distancia entre el
D.F. y Acaulco
_________________________ |
4.El espacio interior de
la caja con que jugamos
___________________________ |
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5. El espacio en el que
voy a poner el refrigerador
____________________________ |
6. El terreno cercado
___________________________ |
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7. El terreno que ocupa
la cancha de fútbol
__________________________ |
8. El espacio interior de
la caja del camión
_____________________________ |
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| 9. El espacio que tenemos al interior de la tienda
de campaña__________________ |
10. Mi estatura________________ |
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11. La pared que voy a empapelar
___________________________ |
12. La cantidad de agua
que le cabe a la alberca
____________________________ |
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13. Mi cuerda para saltar
________________________ |
13. Mi pie
___________________ |
Una vez que los niños
tienen clara esta diferenciación, podemos empezar a trabajar con las unidades
de medida del Sistema Métrico Decimal, comenzando, ahora sí, por las unidades
de longitud.
SEGUNDA
PARTE
Medición de longitudes
Por lo general, al llegar
a 5° grado los niños han tenido numerosas experiencias de medición de longitudes
y no presentan dudas al respecto. Sin embargo, no es poco frecuente que tiendan
a pensar que medir longitudes es medir segmentos de recta y suelen sorprenderse
cuando se les invita a medir el perímetro de figuras como las que se observan,
que pueden representar el contorno de un lago, un área protegida o una cancha
de beisbol.
Al trabajar
sobre el cuaderno con este tipo de situación, los niños
suelen recurrir a distintos procedimientos; por ejemplo,
algunos dividen la línea curva en pequeños segmentos rectos
y miden cada uno para luego sumar todos; otros colocan
un hilo encima del contorno de la figura y luego lo miden
estirado.
Pero, ¿podemos recurrir
a estos procedimientos de medición cuando se trata de la realidad? ¿No resultaría
poco práctico y muy fatigoso medir el contorno de un lago de tal manera? ¿De
qué otra forma podríamos hacerlo? En provincia es frecuente ver trabajadores
midiendo carreteras y campos con una rueda. ¿Cómo podemos construir una en
clase?
Citas
1 Una
condición necesaria previa para la medida es que el
niño entienda que un objeto sigue teniendo la misma
longitud independientemente del cambio de posición.
[...] Sin embargo, el hecho de comprender que la longitud
se conserva, aunque el objeto sufra un cambio de posición,
no indica necesariamente que se haya entendido la
idea de medida. Aunque un niño sea capaz de comprender
la conservación de la longitud cuando dos series de
objetos se le presenten ordenados en línea recta,
puede no ser capaz de comprender que la longitud se
conserva si son reordenados siguiendo una línea curva
o quebrada. Lovell, K; Desarrollo de los conceptos
básicos matemáticos y científicos en los niños. Ed.
Morata, Madrid, 1986, p.132.
2 Berlanga, R.; Bosh,
C.; Rivaud, J. J.; Las matemáticas, perejil de todas
las salsas. Fondo de Cultura Económica, Colección
La ciencia para todos, 163, México, 1999. p.48. |