Si bien
se considera que en la educación primaria la enseñanza
de la lengua y de la matemática son los pilares básicos
que se deben construir, tampoco se debe descuidar el aprendizaje
de las ciencias, tanto sociales como naturales.
Con respecto
a las últimas, debido al grave deterioro que está sufriendo
nuestro medio ambiente —que se ha acelerado en las
últimas décadas por el irracional e irresponsable comportamiento
que hemos tenido los humanos en el manejo de los recursos
que la misma naturaleza nos ha brindado— la defensa
de la vida en todas sus manifestaciones, la orientación
ecologista y medioambientalista, la investigación, la
contextualización social, la creatividad y el desenvolvimiento
social y autónomo son las bases sobre las cuales se debe
estructurar la enseñanza en los diferentes grados. Es
necesaro procurar la formación integral de los niños,
enseñarlos a cuidar la vida, a desarrollar valores, a
ser solidarios con los otros, humanos y no humanos, y
a ser responsables.
Se debe promover la continuidad
de la enseñanza de las ciencias naturales en el transcurso
de los diferentes grados y dar seguimiento a la calidad
de los resultados obtenidos. Es fundamental que exista
coherencia a lo largo de todo el periodo de escolaridad
—considerando la enseñanza básica en su conjunto,
primaria y secundaria. Eso, debemos reconocer, no siempre
sucede.
Con base en esas breves reflexiones,
en este número de Correo del Maestro continuamos
con la publicación del Módulo de Matemáticas del diplomado
La Ciencia en tu Escuela, y publicamos la primera
parte del Módulo Ciencias I. Además, recordamos los 50
años de un descubrimiento que fue parteaguas en la ciencia
biológica: el conocimiento de la estructura del ADN y
rendimos un pequeño tributo a aquellos científicos que
directamente estuvieron involucrados en ello.
Correo del Maestro