Una propuesta de trabajo interdisciplinario para
conocer y valorar la flora nativa
Hace 500 millones de años, cuando una fina película verde
se extendió más allá de las costas, las plantas comenzaron
a invadir la Tierra. Sólo entonces, animales como los
insectos y los vertebrados pudieron desarrollarse sobre
la tierra emergida.
Millones
de años más tarde, cuando la especie humana ya caminaba
sobre la Tierra, las plantas condicionaron en gran medida
la evolución y desarrollo de lo que posteriormente serían
sus culturas. Desde entonces, los seres humanos mantenemos
una relación de completa dependencia con las plantas.
De hecho, la importancia de las plantas para la subsistencia
de las personas es tal que prácticamente no podríamos
imaginar la vida humana sin ellas, ya que no son sólo
fuente de alimento sino que también proveen importantes
sustancias para su utilización en bienes y servicios como
la medicina. En la actualidad, el hombre utiliza tan sólo
en cuatro por ciento de las plantas conocidas; sin embargo
el setenta por ciento de la salud de la población humana
depende de ellas.
La
explotación industrial de los recursos naturales que amenaza
a todas las formas de vida atenta también contra el conjunto
de la biodiversidad, al punto que actualmente desaparecen
especies vegetales y animales que la ciencia occidental
aún no ha llegado a identificar. Uno de los principales
factores de destrucción es el avance de la frontera cultivada
debido a la explotación agrícola-ganadera.
La
destrucción de la cubierta vegetal y la posterior erosión
dejan inutilizadas grandes superficies de territorio que,
en el caso de que sea posible, tardan muchos años en recuperarse.
Según los datos del Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente (PNUMA), el 35 % de la superficie de
los continentes que alberga a unas mil millones de personas
se ha desertificado, en gran parte debido a la deforestación.
La deforestación
y sus efectos
Se sabe
que en condiciones favorables –como la proximidad
con zonas de flora nativa intacta– las plantas recomponen
el terreno deforestado mediante la recolonización con
las mismas especies vegetales que lo conformaban.
En
esta forma se reintegran no sólo la flora original sino
también las restantes formas de vida, como los animales.
Pero además de regenerar el suelo y suministrar alojamiento,
cobertura, soporte y espacios para que los animales puedan
reproducirse, los vegetales retienen enormes cantidades
de agua que circulan entre la atmósfera y los seres vivos,
y reestabilizan los ecosistemas en un nuevo equilibrio.
Acciones para un enfoque global
Durante
la deforestación para la explotación agrícola-ganadera
se consumen millones de hectáreas de zonas verdes y se
extinguen innumerables formas de vida, entre ellas, de
plantas. Como ya sabemos, la extinción de una especie
es un fenómeno irreversible.
Por
ello, es preciso educar acerca de la importancia de los
vegetales, no sólo desde la lógica utilitaria que refiere
a la importancia económica de la biodiversidad vegetal
para la especie humana, sino también desde una mirada
que ponga en perspectiva a las plantas como el gran sustento
de la inmensa mayoría de las formas de vida en la Tierra
actual.
Tamaña
tarea demanda el esfuerzo común de la sociedad, incluida
la escuela. Por eso, “comprender y valorar la importancia
de las plantas para la vida en la Tierra” no es
sólo un objetivo dentro de una unidad de trabajo del área
de ciencias naturales, sino que constituye un propósito
por construir desde las diferentes áreas de trabajo que
hay en la escuela. Abordar este objetivo en forma interdisciplinaria,
promoviendo la curiosidad, el cuidado y la protección
de las plantas, se inscribe en el marco de trabajo de
la educación ambiental bajo un enfoque integral y activo.
Pero,
¿cómo valorar y proteger lo que se desconoce? Este objetivo
no se logra con expresiones de buena voluntad y actitudes
ecologistas. A fin de valorar la importancia de las plantas
para la vida en la Tierra no basta con que los alumnos
conozcan los complejos fenómenos de reconversión energética
de la fotosíntesis; también es preciso dirigir la atención
hacia las plantas del entorno de los alumnos, específicamente
las de la flora local.
Reconocer
e identificar las diferentes hierbas, árboles y arbustos
de nuestra región sitúa este conocimiento en el contexto
local y, en parte, permite apropiarnos de nuestro patrimonio
natural.
Conocer
y, valorar
El mundo
actual presenta una gran diversidad de seres vivos. Entre
esas formas vivas, los vegetales constituyen un reino
sumamente diverso y versátil que cuenta con innumerables
adaptaciones a los medios en que se encuentra. Tan diversos
son estos organismos que, en ocasiones, se dificulta incluirlos
dentro del reino de las plantas, ya que sólo en tierra
firme se conocen unas 275 mil especies vegetales.
Pero,
¿qué características presentan estos seres vivos que nos
permiten incluir en el reino de las plantas a organismos
tan diversos como las gigantescas sequoias y los musgos?
Para
ello es preciso dejar de lado por un momento su morfología
externa y centrarse en las características generales de
las células que los conforman.
Los integrantes
del reino
Un vegetal
es un ser vivo capaz de elaborar materia orgánica a partir
de sustancias como el bióxido de carbono y el agua, impulsado
por la energía lumínica. Como subproducto de esta reacción
se libera oxígeno, que es utilizado por los organismos
de respiración aeróbica (hongos, plantas y animales como
el hombre) durante los procesos de oxidación biológica.
Todos
los seres vivos aeróbicos –incluidos los vegetales–
consumimos el oxígeno que se libera durante el proceso
de fotosíntesis de las plantas.
La
célula vegetal típica consta de una membrana celular que
envuelve una masa viscosa y granulosa llamada protoplasma,
en la que se hallan inmersos todos los orgánulos celulares,
incluido el núcleo. Rodeando esa membrana, los vegetales
presentan, además, una gruesa capa inerte denominada pared
celular. Los cloroplastos son orgánulos exclusivos de
las células vegetales y contienen un pigmento fotosensible
llamado clorofila, a partir de la cual llevan a cabo uno
de los mecanismos básicos para la vida en la Tierra: la
fotosíntesis. Y esta es quizá su característica más notable:
la capacidad para transformar materia inorgánica en orgánica
a partir de la energía lumínica.
Estas
cualidades definen a un vegetal y no sus formas o su incapacidad
para desplazarse, ya que, de hecho, las células reproductivas
de las algas, los musgos y los helechos se desplazan activamente
en el medio acuático.
Los
hongos, que en su gran mayoría son inmóviles, frecuentemente
son confundidos como organismos pertenecientes al reino
de los vegetales. En general, se vinculan las estructuras
reproductivas de ciertos hongos como los champiñones con
alguna rara forma de ‘plantas sin color’.
Sin embargo los hongos –que efectivamente carecen
de estructuras fotosintéticas– poseen una alimentación
heterótrofa propia de los animales y constituyen un reino
aparte.
La diversidad
dentro del reino
Hasta
lo que se sabe, las plantas son organismos fotosintéticos
pluricelulares de reproducción sexual que evolucionaron
a partir de las algas verdes. No obstante, presentan enormes
diferencias que se expresan en la diversidad de sus formas
y funciones.
Para
clasificar las plantas se tienen en cuenta, entre otros
rasgos morfológicos, la presencia de vasos conductores
y su disposición en el tallo, y la presencia o ausencia
de flores. En función de esto se las divide en tres grandes
grupos: los briofitos, plantas sin vasos conductores de
la savia como los musgos; los pteridofitos, plantas vasculares
sin flores como los helechos, y las espermatofitas, con
flores y semillas. Este grupo se divide en gimnospermas
y angiospermas, las cuales se subdividen en dicotiledóneas,
como los limoneros, y monocotiledóneas, como las palmeras.
Tanto
las generalidades como los aspectos específicos y sutiles
de las plantas nos permiten aproximarnos a las maravillosas
variedades de formas de vida. Las adaptaciones a las diversas
condiciones ambientales y los complejos procesos bioquímicos
involucrados en la fotosíntesis hacen que las plantas
resulten fascinantes ejemplares de organismos vivos testigos
y protagonistas de los grandes cambios en la Tierra a
lo largo de millones de años de evolución biológica.
Pero
al conocer nuestro patrimonio biológico no sólo aprendemos
a identificar las variedades de nuestra región y profundizamos
nuestro conocimiento del entorno, sino que también nos
apropiamos de su valor histórico y cultural. En el caso
de los países americanos, estos valores involucran el
conocimiento que los pueblos originarios tenían acerca
de las plantas nativas, de manera que recuperar dicho
conocimiento es una forma de reivindicar su contribución
al conocimiento del mundo, pues sitúa estos saberes en
un contexto histórico y social específico.
Una propuesta
de trabajo interdisciplinaria: Árboles para todos
Árboles
para todos es un proyecto de trabajo a largo plazo que
involucra a todos los integrantes de un establecimiento
educativo y tiene por objeto que cada grupo de alumnos
cuide un árbol nativo a lo largo de la escolaridad primaria.
Al
concluir el último año de su escolaridad, los alumnos
plantarán el árbol en un espacio público previamente convenido
y gestionado ante las autoridades del gobierno de la ciudad.
De esta forma podrán asistir al desarrollo del árbol,
incluso después de haber egresado del establecimiento.
A
continuación se expondrán, a grandes rasgos, las características
del proyecto que actualmente se lleva a cabo en una
escuela primaria de la ciudad de Buenos Aires.
Organización
y desarrollo
Durante
el periodo de planeación curricular y previo al inicio
de las clases, el departamento de Ciencias naturales puso
a consideración del resto del equipo docente las características
y los objetivos generales del proyecto Árboles para todos.
Con
la idea de reforzar la importancia de los árboles, desde
las distintas áreas disciplinarias se organizaron abordajes
curriculares que consideraron distintos aspectos referidos
al proyecto. Así, los docentes de las distintas materias
tomaron a los árboles nativos como recursos para trabajar
algún aspecto temático de su disciplina y planearon actividades
referidas al árbol nativo que cada grupo tenía.
El
siguiente es un ejemplo del trabajo interdisciplinario
que se inició en un sexto grado durante el ciclo lectivo
del año 2001.
EL GRUPO
DEL QUEBRACHO
 |
Quebracho colorado chaqueño
( Schinopsis balansae) |
Los alumnos
de un sexto grado tuvieron a su cargo durante dos años
un árbol nativo de la región chaqueña llamado quebracho.
Antes
de recibir el plantín del quebracho, los alumnos habían
iniciado una investigación bibliográfica acerca de sus
características. Anotaron en la cartelera del aula los
principales rasgos del árbol e identificaron en un mapa
la ubicación de la zona donde naturalmente crecen estos
ejemplares.
Las
siguientes son algunas de las actividades que las distintas
áreas de trabajo realizaron en el marco de esta propuesta
didáctica.
. Ciencias
sociales:
En
un principio, averiguaron los principales ríos y el régimen
de lluvias de esta zona e investigaron las características
de la región biogeográfica donde crecía este árbol. Posteriormente,
investigaron el circuito productivo y las consecuencias
de su explotación intensiva para la industria ferroviaria.
Leyeron documentos históricos que narraban las condiciones
de explotación del árbol de quebracho y las condiciones
laborales de los hacheros del Chaco argentino. Final
mente, la docente proyectó una película que aborda el
tema de los conflictos y las luchas obreras ligadas a
la explotación de sus bosques.
. Lengua
y literatura:
En
el área de lengua trabajaron el tema del quebracho en
la unidad referida a texto informativo. Realizaron descripciones
de diferentes partes del quebracho, para las cuales se
tomaron en cuenta la clasificación del tipo de hojas que
se realiza en el área de ciencias naturales.
Hacia
finales del año, dirigieron cartas a las autoridades de
Espacios Verdes a fin de solicitar autorización para plantar
el árbol en una plaza próxima a la escuela. En el área
de literatura, investigaron mitos y leyendas referidas
al quebracho, las relacionaron con los diferentes grupos
aborígenes de la localidad del Chaco argentino y produjeron
sus propias narraciones.
. Matemática:
Algunas
de las situaciones problemáticas vinculadas con el cultivo
del árbol fueron pensadas en términos matemáticos; por
ejemplo, la relación entre la altura del árbol y una proyección
de su crecimiento hasta fin de año. Al observar el lento
crecimiento pudieron estimar la edad de los árboles de
los cuales provenían los durmientes que se utilizaron
para el trazado de las vías del ferrocarril. Sólo entonces
dimensionaron el tiempo que estos ejemplares tardaron
en adquirir esa talla.
. Ciencias
naturales:
En
esta área investigaron aspectos generales de la biología
y la fisiología del quebracho; las características de
las distintas especies que existen en nuestro país, así
como las relaciones entre el árbol de quebracho y su entorno.
Visitaron un vivero de árboles nativos donde, luego de
averiguar las condiciones para el desarrollo de los plantines
del quebracho, adquirieron semillas que plantaron en pequeñas
macetas.
. Plástica:
En
esta área realizaron una composición de imágenes basadas
en las líneas de sus hojas y en la estructura de los troncos.
Además, esquematizaron ejemplares de este árbol que se
encuentran en un parque de la ciudad.
. Música:
Algunos
grupos prepararon canciones folclóricas referidas a los
árboles nativos y las cantaron en diferentes actos escolares
a lo largo del año.
Cabe
destacar que estas actividades no fueron realizadas simultáneamente,
sino que estuvieron espaciadas en diferentes momentos
del año. De esta forma, las distintas áreas tematizaron
el árbol de quebracho manteniendo vigente el tema, aunque
lo abordaron desde diferentes áreas a lo largo del año.
Este
conocimiento fue expuesto en el periódico mural de la
escuela de manera tal que todos los grupos conocieron
aspectos generales acerca de los árboles nativos que tenían
el resto de sus compañeros.
Estamos
de siembra
En el
marco de los actos de fin de año y despedida del grupo,
el árbol de quebracho fue sembrado en una acera de la
ciudad de Buenos Aires.
Este
fue el modo en el que el “grupo del quebracho”
no sólo se despidió de la escuela primaria contribuyendo
con el escaso arbolado urbano, sino que también adquirió
conocimientos profundos y diversos acerca de algunos de
los ejemplares más representativos de la flora nativa.
Pero
quizá lo más importante sea el hecho de que, para entonces,
el grupo de séptimo grado había establecido un vínculo
afectivo con el árbol que cuidó durante los últimos años
y que ahora crece en una acera de su ciudad.
Bibliografía
| ODUM, Eugene P., Fundamentos de
ecología, Editorial Interamericana, México, 1986. |