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Correo del Maestro Núm. 86, julio 2003

Árboles para todos

Árboles para todos

Una propuesta de trabajo interdisciplinario para
conocer y valorar la flora nativa

Bárbara Peisajovich

  

Hace 500 millones de años, cuando una fina película verde se extendió más allá de las costas, las plantas comenzaron a invadir la Tierra. Sólo entonces, animales como los insectos y los vertebrados pudieron desarrollarse sobre la tierra emergida.

Millones de años más tarde, cuando la especie humana ya caminaba sobre la Tierra, las plantas condicionaron en gran medida la evolución y desarrollo de lo que posteriormente serían sus culturas. Desde entonces, los seres humanos mantenemos una relación de completa dependencia con las plantas. De hecho, la importancia de las plantas para la subsistencia de las personas es tal que prácticamente no podríamos imaginar la vida humana sin ellas, ya que no son sólo fuente de alimento sino que también proveen importantes sustancias para su utilización en bienes y servicios como la medicina. En la actualidad, el hombre utiliza tan sólo en cuatro por ciento de las plantas conocidas; sin embargo el setenta por ciento de la salud de la población humana depende de ellas.

La explotación industrial de los recursos naturales que amenaza a todas las formas de vida atenta también contra el conjunto de la biodiversidad, al punto que actualmente desaparecen especies vegetales y animales que la ciencia occidental aún no ha llegado a identificar. Uno de los principales factores de destrucción es el avance de la frontera cultivada debido a la explotación agrícola-ganadera.

La destrucción de la cubierta vegetal y la posterior erosión dejan inutilizadas grandes superficies de territorio que, en el caso de que sea posible, tardan muchos años en recuperarse. Según los datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el 35 % de la superficie de los continentes que alberga a unas mil millones de personas se ha desertificado, en gran parte debido a la deforestación.

La deforestación y sus efectos

Se sabe que en condiciones favorables –como la proximidad con zonas de flora nativa intacta– las plantas recomponen el terreno deforestado mediante la recolonización con las mismas especies vegetales que lo conformaban.

En esta forma se reintegran no sólo la flora original sino también las restantes formas de vida, como los animales. Pero además de regenerar el suelo y suministrar  alojamiento, cobertura, soporte y espacios para que los animales puedan reproducirse, los vegetales retienen enormes cantidades de agua que circulan entre la atmósfera y los seres vivos, y reestabilizan los ecosistemas en un nuevo equilibrio.

 

Acciones para un enfoque global

Durante la deforestación para la explotación agrícola-ganadera se consumen millones de hectáreas de zonas verdes y se extinguen innumerables formas de vida, entre ellas, de plantas. Como ya sabemos, la extinción de una especie es un fenómeno irreversible.

Por ello, es preciso educar acerca de la importancia de los vegetales, no sólo desde la lógica utilitaria que refiere a la importancia económica de la biodiversidad vegetal para la especie humana, sino también desde una mirada que ponga en perspectiva a las plantas como el gran sustento de la inmensa mayoría de las formas de vida en la Tierra actual.

Tamaña tarea demanda el esfuerzo común de la sociedad, incluida la escuela. Por eso, “comprender y valorar la importancia de las plantas para la vida en la Tierra” no es sólo un objetivo dentro de una unidad de trabajo del área de ciencias naturales, sino que constituye un propósito por construir desde las diferentes áreas de trabajo que hay en la escuela. Abordar este objetivo en forma interdisciplinaria, promoviendo la curiosidad, el cuidado y la protección de las plantas, se inscribe en el marco de trabajo de la educación ambiental bajo un enfoque integral y activo.

Pero, ¿cómo valorar y proteger lo que se desconoce? Este objetivo no se logra con expresiones de buena voluntad y actitudes ecologistas. A fin de valorar la importancia de las plantas para la vida en la Tierra no basta con que los alumnos conozcan los complejos fenómenos de reconversión energética de la fotosíntesis; también es preciso dirigir la atención hacia las plantas del entorno de los alumnos, específicamente las de la flora local.

Reconocer e identificar las diferentes hierbas, árboles y arbustos de nuestra región sitúa este conocimiento en el contexto local y, en parte, permite apropiarnos de nuestro patrimonio natural.

Conocer y, valorar

El mundo actual presenta una gran diversidad de seres vivos. Entre esas formas vivas, los vegetales constituyen un reino sumamente diverso y versátil que cuenta con innumerables adaptaciones a los medios en que se encuentra. Tan diversos son estos organismos que, en ocasiones, se dificulta incluirlos dentro del reino de las plantas, ya que sólo en tierra firme se conocen unas 275 mil especies vegetales.

Pero, ¿qué características presentan estos seres vivos que nos permiten incluir en el reino de las plantas a organismos tan diversos como las gigantescas sequoias y los musgos?

Para ello es preciso dejar de lado por un momento su morfología externa y centrarse en las características generales de las células que los conforman.

Los integrantes del reino

Un vegetal es un ser vivo capaz de elaborar materia orgánica a partir de sustancias como el bióxido de carbono y el agua, impulsado por la energía lumínica. Como subproducto de esta reacción se libera oxígeno, que es utilizado por los organismos de respiración aeróbica (hongos, plantas y animales como el hombre) durante los procesos de oxidación biológica.

Todos los seres vivos aeróbicos –incluidos los vegetales– consumimos el oxígeno que se libera durante el proceso de fotosíntesis de las plantas.

La célula vegetal típica consta de una membrana celular que envuelve una masa viscosa y granulosa llamada protoplasma, en la que se hallan inmersos todos los orgánulos celulares, incluido el núcleo. Rodeando esa membrana, los vegetales presentan, además, una gruesa capa inerte denominada pared celular. Los cloroplastos son orgánulos exclusivos de las células vegetales y contienen un pigmento fotosensible llamado clorofila, a partir de la cual llevan a cabo uno de los mecanismos básicos para la vida en la Tierra: la fotosíntesis. Y esta es quizá su característica más notable: la capacidad para transformar materia inorgánica en orgánica a partir de la energía lumínica.

Estas cualidades definen a un vegetal y no sus formas o su incapacidad para desplazarse, ya que, de hecho, las células reproductivas de las algas, los musgos y los helechos se desplazan activamente en el medio acuático.

Los hongos, que en su gran mayoría son inmóviles, frecuentemente son confundidos como organismos pertenecientes al reino de los vegetales. En general, se vinculan  las estructuras reproductivas de ciertos hongos como los champiñones con alguna rara forma de ‘plantas sin color’. Sin embargo los hongos –que efectivamente carecen de estructuras fotosintéticas– poseen una alimentación heterótrofa propia de los animales y constituyen un reino aparte.

La diversidad dentro del reino

Hasta lo que se sabe, las plantas son organismos fotosintéticos pluricelulares de reproducción sexual que evolucionaron a partir de las algas verdes. No obstante, presentan enormes diferencias que se expresan en la diversidad de sus formas y funciones.

Para clasificar las plantas se tienen en cuenta, entre otros rasgos morfológicos, la presencia de vasos conductores y su disposición en el tallo, y la presencia o ausencia de flores. En función de esto se las divide en tres grandes grupos: los briofitos, plantas sin vasos conductores de la savia como los musgos; los pteridofitos, plantas vasculares sin flores como los helechos, y las espermatofitas, con flores y semillas. Este grupo se divide en gimnospermas y angiospermas, las cuales se subdividen en dicotiledóneas, como los limoneros, y monocotiledóneas, como las palmeras.

Tanto las generalidades como los aspectos específicos y sutiles de las plantas nos permiten aproximarnos a las maravillosas variedades de formas de vida. Las adaptaciones a las diversas condiciones ambientales y los complejos procesos bioquímicos involucrados en la fotosíntesis hacen que las plantas resulten fascinantes ejemplares de organismos vivos testigos y protagonistas de los grandes cambios en la Tierra a lo largo de millones de años de evolución biológica.

   

  Pero al conocer nuestro patrimonio biológico no sólo aprendemos a identificar las variedades de nuestra región y profundizamos nuestro conocimiento del entorno, sino que también nos apropiamos de su valor histórico y cultural. En el caso de los países americanos, estos valores  involucran el conocimiento que los pueblos originarios tenían acerca de las plantas nativas, de manera que recuperar dicho conocimiento es una forma de reivindicar su contribución al conocimiento del mundo, pues sitúa estos saberes en un contexto histórico y social específico.

Una propuesta de trabajo interdisciplinaria: Árboles para todos

Árboles para todos es un proyecto de trabajo a largo plazo que involucra a todos los integrantes de un establecimiento educativo y tiene por objeto que cada grupo de alumnos cuide un árbol nativo a lo largo de la escolaridad primaria.

Al concluir el último año de su escolaridad, los alumnos plantarán el árbol en un espacio público previamente convenido y gestionado ante las autoridades del gobierno de la ciudad. De esta forma podrán asistir al desarrollo del árbol, incluso después de haber egresado del establecimiento.

A continuación se expondrán, a grandes rasgos, las características del proyecto que actualmente se  lleva  a cabo en una escuela primaria de la ciudad de Buenos Aires.

Organización y desarrollo

Durante el periodo de planeación curricular y previo al inicio de las clases, el departamento de Ciencias naturales puso a consideración del resto del equipo docente las características y los objetivos generales del proyecto Árboles para todos.

Con la idea de reforzar la importancia de los árboles, desde las distintas áreas disciplinarias se organizaron abordajes curriculares que consideraron distintos aspectos referidos al proyecto. Así, los docentes de las distintas materias tomaron a los árboles nativos como recursos para trabajar algún aspecto temático de su disciplina y planearon actividades referidas al árbol nativo que cada grupo tenía.

El siguiente es un ejemplo del trabajo interdisciplinario que se inició en un sexto grado durante el ciclo lectivo del año 2001.

EL GRUPO DEL QUEBRACHO

Quebracho colorado chaqueño
( Schinopsis balansae)

Los alumnos de un sexto grado tuvieron a su cargo durante dos años un  árbol nativo de la región chaqueña llamado quebracho.

Antes de recibir el plantín del quebracho, los alumnos habían iniciado una investigación bibliográfica acerca de sus características. Anotaron en la cartelera del aula los principales rasgos del árbol e identificaron en un mapa la ubicación de la zona donde naturalmente crecen estos ejemplares.

Las siguientes son algunas de las actividades que las distintas áreas de trabajo realizaron en el marco de esta propuesta didáctica.

. Ciencias sociales:

   En un principio, averiguaron los principales ríos y el régimen de lluvias de esta zona e investigaron las características de la región biogeográfica donde crecía este árbol. Posteriormente, investigaron el circuito productivo y las consecuencias de su explotación intensiva para la industria ferroviaria. Leyeron documentos históricos que narraban las condiciones de explotación del árbol de quebracho y las condiciones laborales de los hacheros del Chaco argentino. Final
mente, la docente proyectó una película que aborda el tema de los conflictos y las luchas obreras ligadas a la explotación de sus bosques.

. Lengua y literatura:

   En el área de lengua trabajaron el tema del quebracho en la unidad referida a texto informativo. Realizaron descripciones de diferentes partes del quebracho, para las cuales se tomaron en cuenta la clasificación del tipo de hojas que se realiza en el área de ciencias naturales.

   Hacia finales del año, dirigieron cartas a las autoridades de Espacios Verdes a fin de solicitar autorización para plantar el árbol en una plaza próxima a la escuela. En el área de literatura, investigaron mitos y leyendas referidas al quebracho, las relacionaron con los diferentes grupos aborígenes de la localidad del Chaco argentino y produjeron sus propias narraciones.

. Matemática:

   Algunas de las situaciones problemáticas vinculadas con el cultivo del árbol fueron pensadas en términos matemáticos; por ejemplo, la relación entre la altura del árbol y una proyección de su crecimiento hasta fin de año. Al observar el lento crecimiento pudieron estimar la edad de los árboles de los cuales provenían los durmientes que se utilizaron para el trazado de las vías del ferrocarril. Sólo entonces dimensionaron el tiempo que estos ejemplares tardaron en adquirir esa talla.

. Ciencias naturales:

   En esta área investigaron aspectos generales de la biología y la fisiología del quebracho;  las características de las distintas especies que existen en nuestro país, así como las relaciones entre el árbol de quebracho y su entorno. Visitaron un vivero de árboles nativos donde, luego de averiguar las condiciones para el desarrollo de los plantines del quebracho, adquirieron semillas que plantaron en pequeñas macetas.

. Plástica:

   En esta área realizaron una composición de imágenes basadas en las líneas de sus hojas y en la estructura de los troncos. Además, esquematizaron ejemplares de este árbol que se encuentran en un parque de la ciudad.

. Música:

   Algunos grupos prepararon canciones folclóricas referidas a los árboles nativos y las cantaron en diferentes actos escolares a lo largo del año.

Cabe destacar que estas actividades no fueron realizadas simultáneamente, sino que estuvieron espaciadas en diferentes momentos del año. De esta forma, las distintas áreas tematizaron el árbol de quebracho manteniendo vigente el tema, aunque lo abordaron desde diferentes áreas a lo largo del año.

Este conocimiento fue expuesto en el periódico mural de la escuela de manera tal que todos los grupos conocieron aspectos generales acerca de los árboles nativos que tenían el resto de sus compañeros.

Estamos de siembra

En el marco de los actos de fin de año y despedida del grupo, el árbol de quebracho fue sembrado en una acera de la ciudad de Buenos Aires.

Este fue el modo en el que el “grupo del quebracho” no sólo se despidió de la escuela primaria contribuyendo con el escaso arbolado urbano, sino que también adquirió conocimientos profundos y diversos acerca de algunos de los ejemplares más representativos de la flora nativa.

Pero quizá lo más importante sea el hecho de que, para entonces, el grupo de séptimo grado había establecido un vínculo afectivo con el árbol que cuidó durante los últimos años y que ahora crece en una acera de su ciudad.

 

Bibliografía

ODUM, Eugene P., Fundamentos de ecología, Editorial Interamericana, México, 1986.

 

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