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Lecturas
y escritos pedagógicos de Elodia Romo Vda. de Adalid
Oresta López
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Para
mi maestra Carmen Castañeda,
con
gratitud y cariño.
Introducción
La historiografía de la educación
en México poco ha recuperado la participación de las mujeres
en la obra educativa. A nivel de las regiones, apenas
se están dando los primeros pasos para superar esa historia
de bronce que ha tomado como sujetos protagonistas a los
ministros y a los funcionarios de la educación, generalmente
varones, que trascendieron por ser de manera simultánea
diputados, autores de leyes, fundadores de escuelas, autores
de libros y hasta caciques de maestros. La perspectiva
de colocar en un primer plano a estos notables ha velado
la labor de una gran cantidad de mujeres maestras que
trabajaban en la edificación cotidiana de la vida educativa,
por ello, desconocemos mucho de sus concepciones pedagógicas
y de sus ideas para dirigir la educación.
En la historiografía de la educación
de Michoacán1 poco se ha
dicho y menos aún reconocido la obra de la profesora Elodia
Romo Vda. de Adalid, fundadora de la primera escuela práctica
pedagógica y autora de las primeras conferencias y publicaciones
con prescripciones pedagógicas modernas. Una innovadora
de la educación que sacudió al magisterio moreliano de
1901 a 1910, y que ha sido apenas enunciada en los estudios
de historia de la educación de la región.
En este olvido coinciden varios elementos:
en primer lugar, en su época, su labor fue solitaria,
en medio de un ambiente hostil del magisterio moreliano
y la desconfianza abierta de sus colegas mujeres que también
participaban en la formación de maestras. La prensa local
le dio muy poca cobertura a sus ideas y a sus obras, quizá
por ser mujer y por no ser michoacana. Estos elementos,
aunados al fenómeno de autoinvisibilidad inducida por
las maneras de urbanidad de las mujeres intelectuales
decimonónicas,2 constituyen
los elementos exactos para garantizar el olvido.
La crisis en que se encontraba la
educación primaria y secundaria en Michoacán durante el
Porfiriato ha sido señalada por varios autores (Covarrubias,
1875. Romero Flores y Bremauntz, años cincuenta; Rodríguez,
1994; Figueroa, 1998; Cedeño, 1999, etc.). En mi investigación
he podido confirmar estas afirmaciones y además identificar
que se presentaba una deserción de los maestros varones
frente a una mayor explotación del trabajo de las maestras
al frente de grupos de alumnos varones, en donde se les
asignaban puestos de auxiliares de ayudante de preceptor,
con salarios muy bajos.
La presencia de las mujeres en la
educación de niños y en la formación de profesores es
un fenómeno que podemos constatar con la llegada de una
mujer como Elodia Romo, de 26 años, viuda, con cuatro
hijos y con un gran talento para la pedagogía y las ciencias
naturales. Su condición no era rara, ya que había otras
viudas al frente de las escuelas, pero al convertirse
en la reformadora y modernizadora de la educación ocupó,
sin duda, un papel perturbador para la tradicionalista
comunidad de maestros de la ciudad de Morelia.
Los directores-diputados de los principales
colegios y las directoras-viudas de la Academia y el internado
habían tenido el control en las escuelas durante años.
No confiaban en las innovaciones educativas, sobre todo
no las entendían con sólo leer los manuales y revistas
que les llegaban a Morelia. De pronto tenían ante sí,
como líder pedagógica, hábil conferencista y autora de
libros, a una ‘inteligente y laboriosa profesora’–como
reconocería después de escuchar su segunda conferencia,
el periodista e intelectual moreliano don Mariano de Jesús
Torres.
Otra de las cuentas pendientes de
la viuda, que quizá también ha sido motivo de su olvido
en la historiografía,3 lo
fue su clara afiliación al régimen de Díaz. Para ella,
don Porfirio era el único héroe que garantizaba la paz,
unidad y progreso de los mexicanos, era el último héroe
de la patria, un miembro de la familia, con cuyo ejemplo
había que formar a los niños.
Quizá hoy, de frente a la búsqueda
compleja de la historia de las mujeres, de la revisión
crítica de personajes olvidados por la leyenda
negra del porfiriato, le toque a la Vda. de Adalid empezar
a ser enunciada y –sin remedio– apenas esbozada
en estas líneas. En esta ponencia nos referimos especialmente
a su libro Metodología y pedagogía, que es a mi
juicio el que mejor ubica su obra e ideas educativas,
dejamos pendiente su texto de lecturas para la enseñanza
de la lengua nacional.
Una historia como otras: la niña
maestra
La profesora Elodia nació en 1872,
en la ciudad de México; sus padres fueron Joaquín Romo
y María Ana Solórzano, quien era originaria de Guadalajara.
El primer vínculo de esta familia
con Michoacán fue a través del padre, quien trabajó en
las oficinas de rentas de Pátzcuaro y Morelia.4
Como era usual en la época, Elodia
recibió las primeras enseñanzas en el seno doméstico,
de su madre, de quien se dice que también era instruida.
Desde pequeña mostró disposición para los estudios.
Entre las anécdotas de la vida de
la profesora, se recupera la que cuenta que en una premiación
a las escuelas de Tuxpan, el presidente don Sebastián
Lerdo de Tejada entregó a la pequeña Elodia un premio
por sus conocimientos, aunque no estaba inscrita en escuela
pública.
Su vida escolarizada inició a los
siete años en el colegio de la señorita Guadalupe Anzorena,
después siguió aprendiendo de otras ‘inteligentes
profesoras’ como la señorita Soledad Pinto y Arzoz
y después con la señorita Lugarda Saldívar, en una escuela
de la capital del país. Alguien que influyó en su formación
fue el profesor Carlos Martínez Calleja, quien era conocedor
de métodos europeos aún poco conocidos en México. Con
esta formación privilegiada logró titularse como Profesora
de Instrucción Primaria a los trece años de edad, y en
su examen calificó con mención honorífica.5
Siguió los estudios secundarios en
la Escuela Superior para Niñas, que después sería Normal
de Profesoras. Fue alumna distinguida, le encargaban la
realización de piezas literarias. En 1886 fue la responsable
de dar el discurso cívico oficial en las fiestas patrias.
Por entonces recibió las enseñanzas de maestros como el
Dr. Manuel Peredo, Manuel Flores, Luis E. Ruiz, Manuel
García Cubas, Francisco Echegaray y Matilde del Puerto.6
En Elodia se cumplía perfectamente
el doble proyecto de ilustrar a la mujer para maestra
o para el matrimonio. Constituye un botón de muestra de
lo que estaba sucediendo en todo el país, la credencialización
de niñas con estudios de primaria superior o de secundaria
que se estaban titulando como profesoras a los 13 y 14
años. Poco sabemos de sus elecciones personales una vez
reconocidos sus talentos para los estudios, lo cierto
es que a los 19 años se casó con Heriberto Adalid, empleado
principal de la Casa Montauriol, de la cual era litógrafo
y grabador. Su matrimonio duró siete años y en ese lapso
tuvo cuatro hijos.
La viudez y la realización profesional
A los 26 años, Elodia quedó viuda
y a cargo de cuatro hijos. Su padre, don Joaquín Romo,
la llamó a vivir a Morelia para brindarle algunos apoyos.
Aprovechando las buenas relaciones de su padre, Elodia
empezó a dar clases particulares a las niñas Mac Gregor
y González Irigoyen. Al parecer, el oficio de maestra
en Morelia era uno de los más aceptables para las mujeres
en estado de viudez; en Elodia se advierte la eficacia
del estereotipo de contar con una profesión emergente
en caso de que falte el marido. En la ciudad otras dos
viudas estaban al frente de colegios de niñas de educación
pública, la Vda. de Arreola al frente del internado y
la viuda de Alvírez dirigiendo la Academia de Niñas. Todas
las profesoras eran señoritas célibes y la profesora del
importante curso de flores artificiales era María Uribarren
Vda. de Hernández. Al poco tiempo, el gobernador le otorgó
una cátedra en la Academia de Niñas, para la enseñanza
de pedagogía y el curso de ciencias naturales. En pedagogía
se impartían clases orales, básicamente teóricas, porque
aún circulaban pocos textos sobre la enseñanza moderna
y objetiva. Según Romero Flores, Elodia propuso al gobernador
la fundación de una escuela práctica pedagógica y le solicitó
apoyo para actualizarse en la ciudad de México en su antigua
escuela. Estuvo en la capital y su directora y compañeras
la pusieron al día en conocimientos pedagógicos, especialmente
recibió la ayuda de una de sus ex compañeras, la maestra
Esther Huidrovo.7
El gobierno del estado facilitó el
edificio y financió lo necesario para la fundación de
ésta que sería la primera institución moderna en Morelia
para la formación del profesorado.8 Lo cierto es que Elodia
tuvo mayor éxito en la preparación de profesoras, eran
sus alumnas; algunos de los profesores varones asistieron
a sus conferencias, eran los más renuentes al cambio y
no respetaban un liderazgo femenino para un cambio tan
fundamental en su práctica pedagógica. Pero las rivalidades
profesionales surgieron también entre mujeres y fueron
diferencias en las concepciones pedagógicas al seno de
la misma Academia, entre la directora la Sra. Vda. de
Alvírez y la profesora Elodia. La primera tenía la concepción
de cambiar poco a poco y desconfiaba de enseñar la organización
científica de una escuela:
| [...] no es por cierto la mejor organización
escolar aquella que traza el teórico en su gabinete
de estudio por amplios que sean sus horizontes y vastos
sus conocimientos científicos; sino aquella que resulta
de una evolución lenta, de continuas depuraciones
y bien meditados cambios que nacen de la experiencia.9
|
Moderación y prudencia tratándose
de cuestiones pedagógicas para contener las ‘imaginaciones
fogosas’ que se entusiasman hasta el delirio con
todo lo nuevo. La literatura que enseñamos a las estudiantes
sirve para generarles una imaginación creativa y estética
y para formar y propagar el buen gusto. La prudencia también
se aprende de las ciencias naturales, dice la profesora
Alvírez, porque a los niños que son tan curiosos y todo
lo agarran, el tener nociones de las ciencias físicas
les puede prevenir de ciertos peligros. Tampoco cree en
la homogeneidad de la enseñanza.
En la Escuela Práctica se daban lecciones
modelo a las futuras profesoras. Al poco tiempo Elodia
fue nombrada inspectora de escuelas de niñas de toda la
ciudad, el gobernador atendió las demandas para que hubiera
todas las maestras que hicieren falta en las escuelas.
Con ello, la presencia de la profesora Elodia impulsaba
directamente la educación de las mujeres.
En estos años de principios de siglo
se suscitaban debates acalorados sobre la condición de
la mujer, se ventilaban en la prensa, se continuaban en
las tertulias y se confirmaban en los discursos de premiación
de fin de curso. Todos los varones notables que dirigían
alocuciones a las niñas premiadas se encargaban de recordarles
que si bien el gobierno les obsequiaba con algo de instrucción
para estar a tono con las naciones civilizadas, no deberían
excederse en desear una libertad total y mucho menos olvidar
sus deberes maternales. Era preciso reiterar que las mujeres
eran inferiores a los hombres a pesar de ser gratificadas
con medallas de oro, plata y reconocimientos diversos
por sus conocimientos.10
Elodia no enfrentaba los ataques
a la educación de las mujeres, ella actuaba preparando
a las mujeres en las escuelas y se aseguraba el apoyo
del gobierno a través de reiterar su lealtad al gobernador
Aristeo Mercado y al supremo presidente Díaz.
En la premiación de 1902 se dirigió
a los padres de familia y autoridades presentes para señalarles,
incansable, su concepto de la nueva educación. Insiste
en que si bien la enseñanza moderna es más lenta, da mejores
resultados, que aunque los niños no leen tan pronto, leerán
bien y mejor. Que más que memoria hay que formarles el
juicio.
Informa que en 1902 ingresaron a
la Escuela Práctica más de 90 alumnas, entre ellas 16
practicantes con estudios terminados en la Academia, a
las cuales se les prepara en la práctica para ser profesoras
de instrucción primaria.
| En el lapso de tiempo de julio a octubre,
se verificaron cuatro certámenes literarios, con el
objeto de atraer a las familias y particulares a la
escuela donde debe ser el lema ‘deleitar instruyendo’:
varias composiciones poéticas, diálogos morales, descripciones,
viajes geográficos e históricos simulados a varios
puntos del globo, discusiones psicológicas y algunos
cantos escolares formaron el programa de esos actos
de los cuales no puede esperarse sino buen resultado.
Los paseos escolares se han hecho quincenalmente y
siempre llevando un fin higiénico e instructivo.11 |
En las nuevas prácticas educativas
aparecían los coros, los juegos, los paseos al aire libre,
la lectura de una manera recreativa, la escritura y lectura
de composiciones poéticas instructivas pensadas para el
ámbito escolar, la moral reflexiva escenificada para niños
y las discusiones sobre asuntos de psicología dirigidas
a padres de familia.
El objetivo prioritario, el único
fin, de la Escuela Práctica era la formación de profesoras,
los maestros varones, en tanto, recibían cátedras y presentaban
los exámenes en el Colegio de San Nicolás, no eran más
que dos o tres, pues la carrera estaba totalmente a la
baja como opción profesional para el sexo masculino. En
la Escuela Práctica se contaba ya con una idea más elaborada
para la preparación de las profesoras en la pedagogía
moderna, pero con la flexibilidad necesaria para adaptar
los métodos al medio (esto sólo quería decir que prepararían
sus cuadernos de organización y reglamento escolar de
acuerdo a tenencia, distrito o municipio. Estaba reglamentado
hasta qué grados escolares se podían atender en cada caso:
la ciudad era el sitio donde había mayor oferta de instrucción
y a medida que se alejan de la misma, disminuyen los grados
y categorías de las escuelas) Era una novedad que todas
las maestras, al momento del examen contarán con su colección
de cuadernos con apuntamientos de enseñanza moderna:
| Pensando que por bueno que sea un
método no fructificará sino haciéndose homogéneo,
o mejor dicho, unificándose el sistema, inicié con
muy buen éxito y así se llevó a efecto, que todas
las alumnas presentaran en el examen recepcional,
una colección de cuadernos en los cuales se contienen
desde el silabario Rébsamen y el Normal, hasta la
guía completa para organizar la escuela, horario,
programa, reglamento interior, apertura, etcétera,
adecuado todo ya a tenencia, cabecera de distrito,
o de estado, porque todo debe sujetarse al medio.
Estas lecciones han sido combinadas y hechas por cada
una, y además su documentación completa, y un muestrario
de labores a la aguja, gancho, en canevá y en tela,
con el fin de que posean conocimientos y aptitudes
verdaderamente útiles.12 |
Las nuevas maestras formadas por
la profesora Adalid contaban con capacitación para planificar
la enseñanza y organizar una escuela; disponían de los
métodos de lectura modernos para alfabetizar de una manera
más efectiva a los niños y, por supuesto, llevaban su
muestrario de costura.
Es en este informe donde señala el
asunto de la costura. A lo largo de su obra jamás enfatizó
como indispensable para las mujeres y las maestras el
dominio de estas habilidades, sino más bien como complementarios.
En cambio, considera la alfabetización y conocimientos
de puericultura como básicos para todas las mujeres.
En palabras de la profesora Romo,
los principios de Pestalozzi revolucionarían la enseñanza:
| La humanidad ha progresado por medio
de la instrucción propia y cada inteligencia debe
trabajar para obtener los mejores resultados, recordando
que el hombre debe gobernarse a sí mismo y no ser
gobernado por los demás.13
|
Ella cuestionaba la pasividad –bajo
vestidura positivista– de creer que los cambios
se darían de manera natural, que bastaría esperar la lenta
marcha de la humanidad hacia el perfeccionamiento en busca
de los conocimientos más valiosos y los maestros más aptos
para formar a la juventud.
| [...] la educación del hombre no es
la de un ser inerte y pasivo sino la de uno activo
y libre, cuya instrucción se provoca [...] y cuando
hayamos logrado reunir en la escuela elementos concientes,
y cuando se destierre el dogmático 'creed y no preguntéis',
entonces se concederá su verdadero carácter de templo
del saber, y no colectividad de miembros bajo un mismo
techo, pero aislados moralmente.14 |
El libro Apuntamientos de Pedagogía
y Metodología fue producto de sus lecciones en la
cátedra de metodología y de ciencias naturales impartidas
en la Academia, es ahí donde esclarece varios conceptos
pedagógicos. Este libro circuló entre las alumnas, primero
como manuscrito y sólo porque ‘lo dispuso el supremo
gobierno’, se publicó para comodidad de las estudiantes.
Inicia señalando que la pedagogía:
| [...] no es un arte de adorno o de
lujo, ni un oficio exclusivamente reservado a maestros
y educadores: es una ciencia social que interesa a
las familias, a los magistrados y a los hombres políticos:
tiene en sus manos los destinos de los pueblos y posee
el secreto del porvenir.15 |
Las nociones preliminares de pedagogía
aclaran que existen tres tipos de conocimientos: necesarios,
útiles y de ornato. Los conocimientos necesarios constituyen
la base de la civilización empezando por la lectura, escritura
y la gramática. La historia y la geografía son ejemplo
de conocimientos útiles y las bellas artes son conocimientos
de ornato, que completan y dan brillo a la educación.
Así, el concepto de pedagogía se refiere al arte científico
de educar, instruir y enseñar y contiene tres partes fundamentales:
la primera que es la educación física, moral e intelectual
del hombre; la segunda de la metodología y organización
de las escuelas y la tercera que se refiere a la historia
de la pedagogía. Es una ciencia especial para formar al
maestro.16
Ella inaugura un nuevo perfil del
maestro: no comparte los modelos promovidos por la Junta
de Instrucción, ‘el maestro, aunque de pocas luces,
pero con mucha moral’ y las maestras, valiosas sólo
por su habilidad para las labores de aguja. Propone resaltar
como cualidades de profesores y profesoras el talento
y la instrucción aparejado a la moralidad. No insiste
en diferenciar las habilidades de acuerdo al sexo, más
bien considera como necesario que los sujetos de la educación
posean un conjunto de ideas humanistas.
Dedica
un apartado a proporcionar un mayor conocimiento sobre
el ser humano: desde el funcionamiento del organismo del
‘hombre’, el conocimiento de los sentidos,
hasta las facultades intelectuales y morales. Hace disertaciones
sobre la psicología y algo de ‘historia de la idea
del alma’.
El apartado
de carácter práctico es el de metodología de la enseñanza
moderna, en el que dedica especial atención a las nuevas
formas de enseñanza y preparación de lecciones para enseñar
lectura, lengua nacional, aritmética, historia, geografía.
Pasa a señalar el sistema de táctica escolar, la táctica
de mano, la clasificación de los alumnos, la creación
de la biblioteca de la escuela y el uso de los libros
de texto. Dedica también importancia a la organización
de la escuela, al dominio del reglamento escolar, los
deberes y derechos de alumnos y profesores. Prepara los
contenidos mínimos de los planes de estudios y programas
para párvulos y para las escuelas elementales. Establece
cómo trabajar con el mundo inorgánico, orgánico, el mundo
del pensamiento, el de la belleza, el del deber y el de
la acción.17
Algo poco usual en este tipo de manuales
es la introducción de la historia de la pedagogía. En
este texto cobra importancia especial, pues la historia
de algunos de los grandes pedagogos es utilizada como
vidas ejemplares a seguir, así el lector podría entender
que no basta con poseer vocación para el magisterio, sino
que se requieren conocimientos pedagógicos sólidos para
realizar un trabajo científico y certero, donde contaba
además en mucho la entrega y los ideales.
Elodia nos habla de los grandes pedagogos
como Quintiliano, de quien proclama su interés por la
educación pública, el rechazo a someter a los niños a
disciplinas severas y le agrada el impulso que da a la
iniciativa de que los discípulos deberían tener por regla
su corazón y su inteligencia.
De Comenio alaba su capacidad crítica
frente a santos y sabios. Dibuja sus desventuras por ser
enemigo de católicos y protestantes. Este pedagogo le
inspira un sentido de sacrificio. Como aportes de este
personaje, recupera la graduación de la enseñanza, lo
reconoce como el padre de la enseñanza intuitiva
| ¿Por qué en lugar de libros muertos
no abrimos el libro viviente de la naturaleza? [...]
Cuánto tiempo estuvieron sus obras perdidas y olvidadas.
La obra magna suya se llama La gran didáctica,
obra que puede nivelarse con los pensamientos de Locke
y el Emilio, de Rousseau... [Lo trata con indulgencia:]
Nadie podrá negar la gloria que a Comenio le pertenece
como pedagogo, y si bien es cierto que su pedagogía
adolece de defectos, es cierto también que es mucho
exigir de un obispo de los hermanos moravos el apartarlo
por completo de las poderosas influencias que lo rodeaban.18 |
Pestalozzi
es su favorito, lo cita en alocuciones19
y cátedras, incluso sugiere a las futuras profesoras colocar
algún retrato de este pedagogo en los salones de clase,
para hablar a los niños de su ejemplar vida. Destaca de
este pedagogo su compasión por los niños pobres, su capacidad
de experimentación pedagógica a pesar de que “no
sabía organizar, ni tenía tino administrativo y por eso
fracasó y quedó arruinado, sin profesión ni empleo”.
Con una
narrativa amena, muestra que Pestalozzi no se daba por
vencido y en plena guerra siguió creando escuelas para
pobres. Ante la falta de libros, fomentaba la enseñanza
oral; la moral práctica, promoviendo las acciones directas
de compasión de sus alumnos en lugar de largas disertaciones
morales. En alguna ocasión –señala Elodia–
ante la falta de estampas, empezó con las lecciones de
cosas, tomando los objetos materiales que le rodeaban
para dar explicaciones y análisis.
Los principios
educativos de Pestalozzi que enseña a sus alumnas son:
| El primero es que las facultades se
desarrollen en orden definido y que la instrucción
debe ser aquella que se adapte a cada periodo mental,
que se necesita una educación doméstica, y que nadie
más a propósito para inculcarla que la madre, que
vive en íntimo contacto con sus hijos y les conoce
sus inclinaciones; pero aquí tropezó con una dificultad
y fue ésta: las madres, para educar, necesitan saber
y se requiere una instrucción para las madres. Otro
principio importante de Pestalozzi es que el maestro
debe hacer un estudio profundo del niño y que todo
trabajo de la escuela debe basarse en la experiencia.20 |
Llegando a la obra de Juan Jacobo
Rousseau, Elodia reconoce que se trata de un autor muy
especial, que desata la aprobación o la condena. El Emilio
'no es nada conocido' para el caso mexicano, se sorprende
de pensar en la sola idea de que un niño crezca bajo el
único cuidado de su preceptor, en pleno contacto con la
naturaleza, en aislamiento y sin socialización, teniendo
como único libro El Robinson. ¿Cómo creerle a Rousseau
su erudición sobre la dentición y comportamiento de los
niños pequeños, si jamás ejerció la paternidad y desde
que nacieron entregó a sus cuatro hijos a orfanatos?,
¿cómo podremos, después 15 años de aislamiento, educar
a un niño salvaje, con aritmética e ideas nobles y buenas?
Concluye:
| Su libro es la naturaleza espléndida
y en él se admira al filósofo y al poeta. Respecto
de la educación de la mujer va atrasadísimo en sus
ideas; la considera como una cosa para hacer la felicidad
del hombre, pero sin ideas propias ni iniciativa de
ninguna clase.21 |
Es aquí donde aparece un brillo feminista
en la crítica pedagógica de Elodia. Su análisis de los
pedagogos nos muestra a hombres que cometen errores, aun
en sus obras más conocidas.
Federico Froebel es señalado como
el mejor discípulo de Pestalozzi, que probó muchas actividades
sin saber qué era lo que quería, “[...] más exagerado
que Rousseau y Pestalozzi en el estudio de la naturaleza:
pobre y falto de previsión como Pestalozzi...”22
Su pasión por lo esférico y las formas geométricas, como
preceptor, lo llevaron a idear un sistema al que llama
dones. Con objetos geométricos manipulables presenta a
los niños posibilidades de desarrollo de aptitudes a partir
de sus instintos especiales (gusto por la observación,
necesidad de actividad y sentimiento y personalidad).
Con sentido crítico, resume:
| El método de Froebel es algo complicado;
en su escuela se notan defectos, ha abusado mucho
de los trabajos e invención y se ha olvidado de que
estos trabajos debían ser unos los medios y otros
los fines de la educación. La imaginación de Froebel
exagera y desfigura todas las cosas; pero su obra
práctica vale más que todos sus escritos y bien merece
ser considerado como el más digno discípulo de Pestalozzi.23 |
Los Apuntamientos cierran
con la obra de Herbert Spencer, el ‘padre de la
pedagogía moderna’. Elodia explica la enseñanza
moderna a partir de la narrativa sobre la vida de Spencer:
| A los 9 años estaba aprendiendo a
leer: se le envió a hacer los estudios fuera de casa
y no mejoró, pues era inquieto, desatento y perezoso
y manifestó mucha repugnancia por la rutina de los
métodos de la escuela. No toleraba aprender una lección
de memoria y odiaba el aceptar proposiciones sólo
porque las hallaba en los libros; pero se mostró pronto
superior a todos en las cuestiones que requerían observación,
juicio y razonamiento.24 |
Spencer era orgulloso e intolerante,
por ello se conquistó muchos enemigos y además fracasó
como editor. El excesivo trabajo le ocasionó insomnio
y dispepsia, por lo que tuvo que hacer un receso en el
cual aprendió la importancia de la higiene, tema sobre
el cual escribió exitosamente.
De lo
que no queda duda es que la profesora Adalid contaba con
una opinión propia sobre los temas educativos, que el
lenguaje de sus apuntamientos es el mismo de sus conferencias
y alocuciones. Que no cesa de pedir mayores apoyos para
el desarrollo de la educación del profesorado; que es
una incansable crítica de las formas antiguas de enseñanza,
de las rutinas lancasterianas tan presentes en las escuelas
morelianas.
Pese
a saber que las destinatarias eran sus alumnas y las profesoras
de la ciudad, ella escribe su obra con el lenguaje neutro
de las obras modernas de pedagogía.
No reconocemos
un discurso que anuncie conciencia feminista, sino más
bien es el de una mujer conciente de su instrucción pedagógica
y su aporte al desarrollo cultural de Morelia.
Mariano
de Jesús Torres, el periodista e intelectual michoacano,
tan crítico de las feministas de su tiempo, de inmediato
se coloca entre sus admiradores, la incluye entre las
mujeres mexicanas notables y se solidariza públicamente
con su obra, en su publicación mensual dedicada a las
mujeres:
Prosigue en tus afanes
no te acobardes nunca
los tiros que la envidia
suele asestar inmunda.
[...] Jamás las decepciones
con su implacable furia
tus bellas ilusiones
marchiten en su cuna.
[...] Ser útil a tu patria
es el premio que buscas
y ella te dará en cambio
su amorosa ternura.
Por eso yo te admiro
y en mi lira vetusta
aplaudo tus afanes
¡oh de Minerva alumna.25
La profesora Adalid fue la cabeza
de batalla de la reforma educativa en Michoacán, el gobernador
la lanzaba al campo de los leones, pues desde 1882, los
maestros se habían negado a asumir los métodos modernos
y los mismos legisladores establecían –por ley y
reglamento– continuar con las viejas rutinas lancasterianas.
A primera vista era una reformadora
ingenua y voluntarista, nadie duda de su sentido de patriotismo
y de su necesidad de ingresos. Después de leer sus apuntamientos
pedagógicos, uno puede pensar en otras posibilidades,
en la maestra –armada con ideas pestalozzianas–
convencida de la propia dignidad que le daban sus conocimientos,
que articulaban y daban sentido a su vida cotidiana durante
la época de 1901 a 1910, sabedora de que si bien no podía
cambiar todo un sistema, era su deber señalar el atraso
educativo y apuntar las nuevas ideas educativas, en lo
posible influir en la formación de las mujeres.
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Historia Civil y Eclesiástica de Michoacán desde los
tiempos antiguos hasta nuestros días, Morelia, Imprenta
particular del autor, 1905.Diccionario histórico,
biográfico, geográfico, estadístico, botánico y mineralógico
de Michoacán, Morelia, Tipografía particular del autor,
3 vols., 1915.
URIBE Salas, Alfredo, Morelia/Los pasos a la modernidad,
Instituto de Investigaciones Históricas, UMSNH, Morelia,
1993.VAUGHAN, Mary Kay, Estado, clases sociales y
educación en México, México, SEP/FCE (SEP/80,23) 2
tomos, 1982. ------- "Economic growth and literacy
in the late nineteenth century Mexico. The case of
Puebla", en Education and economic development since
the industrial revolution, Gabriel
TORTELLA, Generalitat Valenciana,1990.
ALCALÁ-ZAMORA José y Diez Borque, José María,
Pedro Calderón de la Barca, Obras maestras, Ed. Castalia,
2000. |
Citas
1 Es
importante aclarar que ya existe una importante cantidad
de libros sobre la historia de la educación en Michoacán
entre los que destacan los trabajos de los años cincuenta
de Jesús Romero Flores, Alberto Bremauntz, y más recientes
de Silvia Figueroa Zamudio, Ángel Gutiérrez, Guadalupe
Cedeño y Ricardo León Alanís, entre otros. 2
Cfr. Pilar Pascual de Sanjuán, Resumen de urbanidad
para niñas, Edit. Paluzie, 1927, pp. 39-55. Los manuales
de urbanidad de la época señalaban como de mal
gusto hablar de sí misma o hacerse la graciosa en
una conversación. Deberían, asimismo, evitar hablar
con tono de magistralidad sobre algún asunto, pues
sólo era permitido a los varones de cierta edad. El
manual de Pilar Pascual señalaba que en las reuniones
si se le pedía a una joven que cantara, declamara
o ejerciera alguna de sus habilidades, debería aceptar,
"después de excusarse modestamente, alegando
su escaso mérito. Luego, sin hacerse de rogar mucho,
hará lo que sepa, y dando las gracias a los que la
aplaudan, se retirará inmediatamente, sin abusar de
la paciencia de los oyentes, tocando pieza tras pieza,
leyendo largas tiradas de versos o cosas por el estilo.
¿Y si le ruegan que continúe? Lo hará durante el menor
tiempo que sea posible". 3
Entre los historiadores de la educación de Michoacán
ha prevalecido la idea de un glorioso pasado colonial
en la educación; pasando por un oscuro periodo de
luchas intestinas entre liberales y conservadores
que destrozaron los colegios; siguiendo por un periodo
porfiriano que lo más importante que hizo fueron leyes
y reglamentos de educación, y después la ruptura,
para llegar a un florecedor y fundante periodo de
educación revolucionaria. 4
Cfr. Mariano de Jesús Torres, La mujer mexicana, Morelia
,1901, pp. 158-159. 5
Torres, op.cit. pp.158-159. 6
Ibid., p. 159. 7
Ibid. p. 159. 8
Es importante señalar que la dirección de las escuelas
prácticas anexas a las normales era asignado a maestras
con reconocidas dotes intelectuales. En Barcelona,
Pilar Pascual, autora de los populares manuales de
urbanidad para niñas, era maestra de enseñanza superior,
regente de la Escuela Práctica anexa a la Normal de
Barcelona y perteneciente a sociedades de instrucción,
literarias y filantrópicas. 9
Josefa Piñón Vda. de Alvírez, Informe de la Academia
de Niñas relativo al año escolar de 1902, p. 21.
10 En 1904, por ejemplo,
en la entrega de la ceremonia de premiación, el Sr.
Lic. Enrique Domenzáin dedicó un discurso de 30 cuartillas
aproximadamente en el que discute el asunto de la
educación de la mujer. En su alocución indica con
mucha precisión e insistencia el papel de la educación
para los sexos; a los varones y niñas dice: “[...]
váis a constituir el grupo selecto e intelectual encargado
de la dirección de la sociedad; posesionaos de la
grandeza de vuestra misión [...] disciplinad vuestra
inteligencia y formad vuestro carácter, factores importantes
para salir vencedor en el duro combate que a diario
libran los hombres y que es más cruel y fatigoso para
las clases pensadoras. Niñas que sois un ejemplo viviente
de todo lo que la mujer puede alcanzar en el terreno
de la ciencia, regocijaos con vuestro triunfo [...]
Al enviaros mis parabienes, os manifiesto mis fervientes
deseos para que alcancéis la era en que otorgada a
la mujer toda la libertad que es debida a su sexo,
se esclavice, como se ha esclavizado siempre, por
un acto de su plena voluntad, a las intimidades de
la familia, para que allí conquiste el reinado más
bello que su imaginación pueda soñar y su sentimiento
pedir: ser la absoluta soberana del hogar.”
Cfr. “Memorando de las distribuciones de premios”,
Op.cit., apdo. de premiaciones de 1904, p.
XIX. 11 “Informe
de la Directora de la Escuela Práctica”, 1902
en Memorándum de las distribuciones de premios hechas
a los alumnos de las Escuelas de Instrucción Primaria,
Escuela Industria Militar Porfirio Díaz, Colegio de
San Nicolás de Hidalgo, Escuelas de Medicina y de
Jurisprudencia, Academia de Niñas y Escuela Práctica
Pedagógica, en los días 5,12 y 14 de febrero de 1903.
Morelia, Talleres de la Escuela I. M. Porfirio Díaz,
1903, p. 183. 12
Ibid., p.184. 13
Ibid., p.189. 14
Ibid., p.189. 15
Elodia Romo Vda. de Adalid, Apuntamientos de Pedagogía
y Metodología ilustrados en los autores Ruiz, Avendaño,
Flores, Baldowin y Compayre, Talleres de la Escuela
Industrial Militar Porfirio Díaz, Morelia, 1903, p.3.
16 Elodia Romo Vda.
de Adalid, Op cit., p.5. 17
Los Apuntamientos Metodológicos (Morelia, 1903), de
Elodia Romo, constan de 109 páginas, sin ilustraciones.
Tratan temas como: las cualidades del profesor; ligera
idea del hombre (respiración, circulación, movimiento,
órganos de las sensaciones); facultades físicas; idea
de los sentidos; educación de las facultades intelectuales;
educación moral (facultades morales, cultura del sentimiento
moral, cultura de la conciencia moral); voluntad y
carácter (psicología, historia de la idea del alma).
En la segunda parte aborda: metodología de la enseñanza;
didáctica, modos de enseñanza (modos mixtos); formas
de enseñanza; procedimientos metodológicos; preparación
de las lecciones; educación e instrucción (grados
que alcanza la enseñanza en el estado de Michoacán);
lectura, lengua nacional; aritmética; historia; geografía;
geometría; sistema de táctica escolar (táctica de
mano), clasificación, biblioteca de la escuela, libros
de texto de la escuela; organización de la escuela;
reglamento escolar; condiciones del orden, derechos
y deberes; deberes escolares (para con los discípulos,
para con la clase, para los alumnos y para la escuela);
plan de estudios y programas (mundo inorgánico, mundo
orgánico, mundo del pensamiento, mundo de la belleza,
mundo del deber, mundo de la acción, el plan de estudios
para las escuelas elementales de 6 a 8 años), e historia
de la Pedagogía, (Quintiliano, Comenio, Pestalozzi,
Juan Jacobo Rousseau, Federico Froebel y Herbert Spencer).
18 Elodia Romo, Op.cit.,
p.102. 19 Alocución
es actualmente considerado un término para señalar
un "discurso breve, dirigido por un superior
a sus inferiores o súbditos", cfr. El Pequeño
Larousse Ilustrado, 2001, coed. Internacional, Colombia,
2000, p.66 20 Apuntamientos,
Op. cit., p.104. 21
Ibid., p.106. 22
Ibid. pp. 106-107. 23
Ibid. pp.107-108. 24
Ibid. pp. 108-109. 25
Mariano de Jesús Torres, La mujer mexicana, Morelia,
Imprenta del autor, Marzo 13 de 1902, p.76. |
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