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Correo del Maestro Núm. 78,noviembre 2002

Panteón 7: Correo del Maestro

 
Camino a la eternidad sube y baja las colinas,
lienzos de modernidad
adornan a la Catrina

El reloj del campanario
en su lúgubre marcar
convocando al lapidario
comienzan a desfilar

El Consejo Editorial
de esta revista sesuda,
en sesión intelectual
ya pactó con la huesuda

Se abre de nuevo el panteón
a las almas penitentes
que buscan con emoción
su mortaja inteligente

Con un diseño virtual
lucen las tumbas abiertas
,una clave celestial
www.com secreta

Ofrendas de mil sabores
,cantos, rezos y rituales,
un derroche de colores
y riquísimos tamales
¡Ay! del mortal que no muera
en este panteón selecto,
vagará su calavera
persiguiendo su esquelet
o

Llegó la muerte gritando
¡viva la modernidad!
,va en su corcel cabalgando
camino a la eternidad

Una que otra calavera
murió de tanto esperar
a Correo del Maestro
revista muy especial
,su contenido dilecto
no pudimos disfrutar

Y es que en otra dimensión,
comentan muchos lectores,
hay pendiente una lección
de aprendiz de enterradores.

Ya me voy, ya me despido
saludando a los mortales,
aún lejos no me olvido
en vida de comensales.

Se va la muerte cantando
a la vida cotidiana,
con la modernidad pactando
el quehacer de esta galana.

 

Ya se cierra este panteón
honrando sus esqueletos,
vaya este breve renglón
¡a la muerte, mis respetos!

Con este modernidad
se aleja don Juan Tenorio,
la Catrina sin edad
preside los velatorios,
cotidiana novedad
de asistir a tu mortuorio.

¿Dónde está la fiel Catrina
de Guadalupe Posada?
Mírala, ahí en la esquina
acechando a la pasada.

Vuela, vuela palomita
alrededor de la Tierra,
rogando se nos permita
que haya paz y nunca guerra.

 

La muerte, un personaje cotidiano camina a la par del ser humano; va y viene entre nosotros llevando consigo su propia muerte. Por eso asiste puntual a la cita inevitable para emprender el viaje sin retorno que habremos de realizar en un aquí y ahora, traspasando las fronteras del tiempo cronológico hacia horizontes de eternidad.

En la época del porfiriato, años previos a la Revolución Mexicana, el descontento popular crecía silenciado por una aparente prosperidad en la que la opinión pública rechazaba la dictadura. Los periódicos de esa época carecían de la libre expresión para informar al pueblo de la situación política que se gestaba en la clase trabajadora. Además, el problema de la posesión de la tierra y el analfabetismo en la mayoría de mexicanos, limitaba el proceso de comprensión del lenguaje de los intelectuales, como las ideas de los hermanos Serdán, Flores Magón, Madero, Pino Suárez y muchos más que pretendían combatir la dictadura que por treinta años había permanecido en el país.

En estas circunstancias, la prensa se cuestionaba cómo hacer para informar al pueblo. Así, en medio de esta crisis social la creatividad e inventiva del mexicano hace uso de la litografía, el grabado, el dibujo y la sátira en la persona de José Guadalupe Posada, quien promueve una nueva forma de lectura en la que el humor, el pensamiento y la sonrisa se integran para festejar  a la naciente caricatura conocida como La Muerte, La Catrina, personaje cotidiano, visitador de todos los niveles sociales y políticos de la época.

Ya sea vestida de gala a la moda del porfiriato o esquelética, pelona, trotamundos; con su atuendo tosco y humilde a semejanza de sus hermanos campesinos, hizo llegar su mensaje de crítica hasta el más apartado rincón del país.

Los grabados y versos cumplieron entonces la función periodística de informar con ingenio. Los rotativos de la época imprimían ‘las claveras’, mezcla de caricatura y verso organizados para hacer un ‘Panteón’, hoja satírica que exaltaba las buenas obras o denunciaba la mala administración de un gobernante.

Cada vez que el ‘Día de Muertos’ o ‘Fieles Difuntos’ se avecina, las tradiciones mexicanas hacen honor a La Catrina en una calavera de dulce con nombre específico o en versos intencionados como ofrenda de honor a intelectuales, políticos o ciudadanos que en el juego de la vida y de la muerte no escapan a la dualidad humana presente en la vida cotidiana.

Esta misma Catrina es la que inspira el panteón de la revista Correo del Maestro en este honroso enterrar al estilo de Posada.

María del Carmen Frías Bayona

Villahermosa, Tabasco, México

Noviembre 2002.

 

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