Tres
rivales y un misterio.
Las lenguas periféricas
de Iberia
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Alfonso X, el Sabio.
Diccionario enciclopédico Larousse,Edt.
Larousse,México,1995 |
El siglo XI y la primera mitad del XII fueron un parteaguas
en el habla de la península donde, entre el incesante
parloteo de los dialectos (el mozárabe, un incipiente
castellano, gallego, leonés, navarro-aragonés y catalán
y en declive las obras latinas), el mapa lingüístico que
quedará integrado por tres rivales y un misterio, se auspició
—siglos XI, XII y XIII— con la aparición de
los fueros municipales (privilegios y exenciones en torno
a la autonomía local, régimen municipal y el derecho penal
y procesal). Pero habremos de ir por partes.1
Es
la España de Alfonso VII (1105–1157), rey de León
y de Castilla (de 1126-1157), hijo de la reina Urraca
y del conde Ramón de Borgoña. Hubo líos dinásticos en
los que no penetraremos, pero es un hecho que en 1134
se convirtió en el monarca hegemónico de la península,
de tal suerte que en 1135 se hizo coronar emperador, con
la asistencia de sus influyentes vasallos García Ramírez,
de Navarra; Ramón Berenguer, de Barcelona; Alonso Jordán,
de Tolosa, amén de otros barones más débiles. Finalmente,
la independencia de Portugal y la unión de Cataluña y
Aragón acabaron con su política imperial. A su muerte,
el reino se dividió entre sus hijos; uno, Sancho, recibió
Castilla y el otro, Fernando, heredó León. Pero lo que
cabe destacar de este monarca es su afán cultural, que
posteriormente llevaría a cimas perduAlfonso X, el Sabiorables
el otro Alfonso, llamado el Sabio. De esta suerte, de
la mano del eminente medievalista Valdavellano2
diremos que la España de Alfonso VII se caracterizó también
por un renacer de la cultura hispano-cristiana en la primera
mitad del siglo XII, que se acentuó en los años siguientes
hasta remontar el vuelo iniciado y alcanzar en el siglo
XIII las cumbres que van a representar, sobre todo, Raimundo
Lulio y el mencionado Alfonso, el Sabio...
| ...los cuales no emplearán
ya la lengua latina como medio de expresión de sus
escritos filosóficos, astronómicos, históricos o jurídicos,
sino las hablas vulgares que se han desarrollado en
sus países respectivos: los romances catalán y castellano,
aptos ya para expresar todos los matices del pensamiento. |
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Luis de Camoens, el Épico.
http://www.spanish-books.net/literature/epicaculta.htm
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Y ahora,
un breve viaje por las lenguas periféricas que cubren
las costas ibéricas. El catalán es una más de las que
surgieron a la caída del Imperio Romano, a lo que contribuyó
la entrada islámica, la invasión de los pueblos del norte
y, finalmente, la influencia carolingia, fundamental para
el desarrollo de Cataluña. Los estudiosos convienen en
que la lengua catalana se mantiene más fiel a su origen
latino y conserva formas ya superadas por sus vecinos,
el francés y el español. Su penetración en España, hasta
el río Guadiana, cubre las provincias de Gerona, Barcelona,
Tarragona y Lérida, las Islas Baleares y toda la zona
valenciana (con sus variantes dialectales). También la
franja oriental de las provincias aragonesas; el Principado
de Andorra (donde es lengua oficial); la frontera francesa,
en especial los Pirineos orientales y, finalmente, la
ciudad de Alguer, en la isla de Cerdeña (en este último,
se habla de influencias lógicas del italiano y de los
dialectos sardos). De esta lengua conservamos de los siglos
XI y XII las Homilías de Organyá, y este romance
tendrá en el siglo XIII su primera manifestación literaria
en la Crónica del rey Jaime I. Posteriormente habrá
una rica aportación en la época caballeresca, cuando el
Cid se oye en las gestas castellanas.3
Siguiendo
la geografía ibérica, tras la zona andaluza dominada por
el español y graciosas inflexiones que los naturales aportan,
llegamos a las costas atlánticas con la presencia portuguesa.
En breve referencia histórica diremos que, allá por los
años 850, Alfonso III de Asturias y Fernando de Castilla
conquistaron la zona de Oporto y las regiones del Duero
y el Mondego. En el siglo IX las tierras de Braga y el
Vouga, que recibieron el nombre de Terra portucalensis.
Finalmente, en 1064 y tras años de cabildeos, Enrique
de Borgoña (1109) se declaró independiente.4
Su idioma, muy emparentado
con el gallego, es lengua arcaizante, pero que como es oficial ha mantenido
un rico patrón lingüístico que ha derivado en un río de hallazgos literarios.
Hace unos años ha recibido un Nobel de Literatura. Su presencia en Brasil,
África, Asia y Oceanía (Timor y Macao) la hacen lengua dominante. Hay que
recordar a Camoens, el Cervantes portugués.
Remontando
la geografía lusitana, llegamos a Galicia cuya lengua
tiene la rara distinción de ser ‘la madre’
del portugues. Los documentos más antiguos del idioma
atestiguan que son las Cantigas de Alfonso X el
Sabio. Por cierto, las llamadas cantigas galaicoportuguesas
difundidas desde Santiago son una de las más tempranas
muestras de la poesía lírica peninsular e impusieron un
patrón en su forma lingüística sobre los trovadores de
otras regiones españolas de habla no gallega. La mayor
parte de estas composiciones profanas se conservan a través
de tres códices mayores: el Cancionero de Ajuda
(De mediados del siglo XIV), el Cancionero da Vaticana
(de finales del siglo XV) y el Cancionero Colocci-Brancuti,
el más extenso de los tres, conocido también como Cancioneiro
de la Biblioteca Nacional de Lisboa (del siglo XVI).
Del riquísimo acervo gallego destacan las cantigas marianas
del rey Alfonso X, el Sabio, reunidas bajo el título de
Cantigas de Santa María (siglo XIII). Todo un florecimiento
del idioma.
Y de esta guisa, llegamos
al misterio del vascuence. El poblamiento del área se remonta al paleolítico
y comprende desde los valles de Navarra hasta los de Cantabria. Su historia
es una crónica bronca. Sus pobladores lucharon contra musulmanes, visigodos
y francos. El ducado de Vasconia dio lugar al reino de Navarra. Hubo contactos
perdurables con los castellanos y con sus contradicciones, que durante el
siglo XIX generaron las sangrientas guerras carlistas. Con Sabino Arana surge
el nacionalismo vasco y sus múltiples vicisitudes que llegan hasta nuestros
días. Por otra parte, la extraña, casi misteriosa historia de su idioma: el
vascuence o vasco es una de las lenguas prerromanas que perdura; de hecho,
es la única superviviente. Los estudiosos han tropezado con barreras casi
infranqueables con las lenguas que la circundan. A pesar de la supuesta relación
con lenguas caucásicas, suele aparecer como independiente de estas lejanas
relaciones; de la misma manera, tampoco ha podido establecerse un nexo con
las antiguas hablas ibéricas. Con la amplia autonomía eusquera, el idioma
ha sido reconstruido, pero lo hablan apenas medio millón. Por otra parte,
el español constituye la espina vertebral idiomática de la sociedad vasca.
El eusquera es un idioma misterioso, con poca identidad, frente a la intensa
presión política y cultural del castellano, convertido en pujante español.
De esta manera finalizamos
un breve recorrido por las costas ibéricas con la llegada a la vertiente cantábrica
y al País Vasco, conformado por las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya,
que tienen por capital a Vitoria. La producción industrial, siderúrgica, la
construcción naval y la producción de equipos han generado un acrecentado
bienestar, enturbiado por los radicales nacionalismos repudiados en toda España.
Estas son, en pocas palabras,
las rivales del español que, pujante, señorea la mayor parte de la península
y queda bautizado como lengua nacional.
Notas
1
Luis García Valdeavellano, La España medieval (Fueros
municipales del siglo XII) págs. 957, 58, 60, 19522
2 Op. cit., págs.
957. 3 Menéndez
Pidal, Ramón La epopeya castellana a través de la
literatura española, Buenos Aires, 1945. Notas de
la enciclopedias Salvat y Larousse, Ed. Planeta.
4 Notas tomadas de textos
de Enciclopedia Larousse, A. Millares Carlo: “La
cancillería real en León y Castilla”, 1926 AHDE. |