Consideraciones generales de la teoría cromática
Como muy bien señaló el artista
y teórico Josef Albers (1888-1976), el color es uno de los conceptos más relativos
en el arte. Este razonamiento es comprensible si tomamos en cuenta una serie
de variables que inciden directamente en la percepción que tenemos de los
colores y que pueden diferenciarse en tres categorías:
La fuente luminosa:
De más está decir que gracias a la presencia de la luz percibimos no sólo
los objetos sino también su cromaticidad. De las diferencias
e intensidades lumínicas que inciden sobre el objeto resultan variaciones
en la percepción de un mismo color. Existe, por ejemplo, diferencia entre
luz solar y luz artificial; y dentro de la luz natural, las diferentes posiciones
del Sol a lo largo del día hacen que la incidencia de luz provoque variaciones
en el color del objeto. Esto fue apuntado por Leonardo da Vinci (1452-1519)
en su Tratado de la pintura, donde hace referencia a la coloración
azulada que asumen las sombras por la mañana hasta irse tiñendo de matices
cada vez más rojizos a medida que avanza la tarde. Ni qué hablar de las variaciones
de intensidad durante el transcurso de las estaciones del año. Por todos es
sabido que los rayos solares inciden de forma más oblicua en el solsticio
de invierno y más perpendicular en el de verano.
En relación con la luz
artificial, e independientemente de los diferentes tipos que se ofrecen en
el mercado, quiero señalar dos ejemplos cotidianos. La lámpara de filamento
(el tradicional foco) genera una luz de coloración amarillenta que incide
directamente sobre el color particular de los objetos, y la llamada ‘luz blanca’
de los tubos fluorescentes tiñe los objetos con una coloración azulada.
Podemos concluir que
la fuente luminosa o de emisión de energía electromagnética ejerce una influencia
cualitativa y cuantitativa en la percepción cromática.
El objeto: Las características
texturales de los objetos como transparencia, opacidad y brillo, entre otras,
así como la forma y el tamaño, inciden en la percepción del color. Si pintáramos,
por ejemplo, dos superficies con un mismo pigmento, pero una de ellas fuera
mate y la otra brillante, la percepción sería de un color menos intenso en
el primer caso y más luminoso en el segundo.
Es importante
aclarar que no es la materia la que posee el color, sino que éste es una percepción
sensorial. La constitución molecular del objeto permite que absorba y refleje
determinadas longitudes de onda. Cuando observamos que una manzana es roja,
lo que sucede es que su superficie absorbe todas las longitudes de onda, menos
la que corresponde a lo que vemos como rojo; de ahí que percibamos ese color.
El sujeto: En este
punto se hace referencia al tipo de observador. No todos los animales perciben
los colores como lo hace el ser humano. Es creencia popular, por ejemplo,
que el toro se enfurece y excita con el rojo de la capa del torero. Esto es
erróneo ya que los vacunos no distinguen la longitud de onda para ese color.
Lo que capta la atención del animal es el movimiento de la capa del torero,
no su color.
En el ojo se encuentra
una serie de terminaciones nerviosas conocidas como conos y bastones
que por su cualidad fotorreceptora hacen posible la visión. Los conos permiten
la visión diurna y cromática por la conversión de las distintas longitudes
de onda en sensaciones de color; los bastones permiten la visión nocturna,
acromática. Cabe recordar que la sensación de color producida por el estímulo
existe sólo en el cerebro del sujeto.
En conclusión, no sólo la
luz es una condición necesaria para percibir los colores;
la presencia de los otros dos componentes es también imprescindible.
Se puede tener luz y objeto que recoja ésta, pero si no
hay observador no habrá percepción; puede haber luz y
observador, pero si no hay objeto no hay color.
Color luz y color pigmento
Un aspecto importante de la
teoría del color es la diferencia entre el color luz (el que proviene
de una fuente luminosa coloreada) y el color pigmento o color materia
(óleo, témpera, lápices de color, etcétera).
Color luz. Síntesis aditiva
Gracias a Newton (1642-1727)
sabemos que la luz blanca al descomponerse origina los
siete colores del espectro visible: rojo, anaranjado,
amarillo, verde, azul cian, azul y violeta. La suma de
todos los colores del espectro luminoso recompone la luz
blanca (fig. 1).
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| Figura 1 |
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| Figura 2 |
Es importante
señalar que del amplio espectro electromagnético, sólo
una pequeña parte puede ser percibida por el ojo humano.
Por debajo del violeta se encuentran longitudes de onda
más bajas como los rayos ultravioleta y por encima del
rojo se hallan longitudes de onda más altas como los rayos
infrarrojos (fig. 2).
Para el color luz se
utiliza un criterio de orden aditivo o, mejor dicho, de síntesis aditiva.
Esto significa que a medida que sumamos color luz se restituye gradualmente
el blanco.
De la
serie de colores que componen el espectro luminoso podemos
diferenciar tres colores fundamentales o primarios.
Ellos dan origen a los otros colores y son: rojo,
verde y violeta. De las respectivas mezclas de estos colores
derivan los llamados colores secundarios o
complementarios, que son (fig. 3).
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verde + violeta = azul cian
violeta + rojo = rojo magenta
verde + rojo = amarillo |
| Figura 3 |
De lo dicho más arriba podemos
inferir que dos colores se llaman complementarios cuando
combinados en una cierta proporción equitativa recomponen
la luz blanca o, dicho de otro modo, un color es complementario
de otro cuando para su mezcla no participa el color del
que es complementario. Podemos decir también que es aquel
color que dentro de una ordenación circular se encuentra
en el radio opuesto; de ahí el nombre de colores opuestos.
Por lo tanto, la relación de luces complementarias quedaría
definida de la siguiente manera:
rojo + cian
azul + amarillo
verde + magenta
El principio de síntesis
aditiva lo vemos aplicado en los televisores, monitores y programas de diseño
y retoque fotográfico orientados a la creación de imágenes y gráficos cuyo
destino sea la publicación en la Web o sobre una pantalla de proyección,
ya sea otro monitor o un televisor. En el caso de los televisores y monitores,
cada uno de los fósforos que componen la pantalla contiene un impulso de uno
de los colores primarios de la luz. Los programas de diseño y fotografía optan
por el modo de coloración en R (red, rojo), G (green, verde)
y B (blue, azul).
El manejo de las luces
coloreadas es ampliamente utilizado por físicos, escenógrafos, decoradores,
escaparatistas, cromatólogos y psicólogos, entre otros.
Color pigmento. Síntesis
sustractiva
Al utilizar colores pigmentarios,
las mezclas que se hacen involucran un tipo distinto de síntesis: la sustractiva.
A medida que incorporamos color materia, restituimos gradualmente el negro.
De la misma forma que
para el color luz existen tres colores fundamentales o primarios, también
los hay en el caso del color pigmento y ellos originan al resto de los colores.
Se llaman primarios porque no pueden obtenerse por mezcla y son: el rojo magenta,
el azul cian y el amarillo.
Es interesante destacar
que los colores primarios para el color pigmento son secundarios para el color
luz.
Los colores secundarios,
de igual forma que para el color luz, se obtienen de la
mezcla de los primarios, y son (fig. 4):
 |
rojo
magenta + azul cian = violeta
amarillo + rojo magenta
= rojo bermellón
azul cian + amarillo
= verde
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| Figura 4 |
El concepto
de color complementario es el mismo utilizado para el
color luz, con la diferencia de que la suma de dos colores
complementarios u opuestos recomponen el negro. Las parejas
de complementarios son las siguientes:
rojo magenta + verde
azul cian + anaranjado
amarillo + violeta
Como ya señalamos, las mezcla
de dos colores primarios origina un secundario; de la
misma forma, podemos decir que la mezcla de un primario
con un secundario origina un color terciario. Si
aplicamos esto a los seis colores obtenidos tenemos:
amarillo + rojo bermellón = naranja
rojo magenta + rojo bermellón = rojo
violeta + rojo magenta = violeta rojizo
azul cian + violeta = azul violáceo
verde + azul cian = azul verdoso
amarillo + verde = verde amarillento
Ya hemos visto cómo se
obtienen los 12 colores (3 primarios, 3 secundaros y 6 terciarios).
A lo largo de la historia,
diversos investigadores han intentado ordenar el color
de varias maneras, ya sea en forma bidimensional o tridimensional,
tomando en cuenta las distintas variables. Una de las
formas de organización en el plano más conocida es la
utilización de un círculo llamado círculo cromático
(fig. 5).
Variables del color
El matiz, el tono, el valor
o luminosidad y la saturación son las cuatro variables básicas de un color
y operan siempre simultáneamente.
Matiz
Es el croma de un color y
depende de la longitud de onda dominante. Es la cualidad
que permite clasificar a los colores como amarillo, rojo,
violeta, etc. El matiz se mide de acuerdo con la proximidad
que tiene un color con relación a otro que se halle próximo
en el círculo cromático; por ejemplo: verde amarillento,
naranja rojizo, azul violáceo, etcétera (fig. 6).
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| Figura 6 |
Valor o luminosidad
Indica las luminancias de
un color; es decir, el grado de claridad u oscuridad que posee como cualidad
intrínseca. Dentro del círculo cromático, el amarillo es el color de mayor
luminancia y el violeta el de menor.
Independientemente de
los valores propios de los colores, éstos se pueden alterar mediante la adición
de blanco que lleva el color a claves o valores de luminancia más altos, o
de negro que los disminuye.
Tono
Es la
resultante de la mezcla de los colores con blanco o negro
y tiene referencia de valor y de matiz. Por ejemplo, el
amarillo mezclado con negro modifica su matiz hacia el
verde y se oscurece (fig. 7).
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| Figura 7 |
Saturación
Se refiere al grado de pureza
de un color y se mide con relación al gris. Los colores
muy saturados poseen mayor grado de pureza y se presentan
con más intensidad luminosa en relación con su valor.
Los colores con menor saturación se muestran más agrisados,
con mayor cantidad de impurezas y con menor intensidad
luminosa (fig. 8).
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| Figura 8 |
En relación directa con la
saturación se encuentra la diferencia proporcional entre
el pigmento y el vehículo (medio solvente). A mayor cantidad
de vehículo corresponde menor saturación y a mayor cantidad
de pigmento con relación al medio, mayor saturación.
Contraste simultáneo
Éste también puede incluirse
dentro de las variables del color. Alude a la influencia recíproca de un color
con relación a otro, a la capacidad que tiene un color de modificar a otro
que se encuentra en su proximidad hacia su complementario.
Un mismo color situado sobre
dos campos de color distintos se ve modificado en dos
de sus variables, matiz y valor. Por ejemplo, un naranja
situado sobre un campo verde se hace notoriamente más
rojizo y por lo tanto más oscuro, ya que de su ubicación
original dentro del círculo cromático se ve desplazado
hacia el rojo. Si colocamos ese mismo color sobre un campo
azul violáceo, observamos que se hace más amarillento
y, por lo tanto, más luminoso, ya que dentro del orden
determinado por el círculo cromático se desplazó hacia
los amarillos (fig. 9).
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| Figura 9 |
Si colocamos
un gris sobre un fondo anaranjado se oscurece, a diferencia
de cuando lo colocamos sobre un rojo, donde se aclara
(fig. 10).
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| Figura 10 |
Este cambio en la percepción
se debe a un fenómeno fisiológico. Nuestra vista se satura del color que posee
mayor área dentro del espacio y, en consecuencia, tiñe del complementario
al color o colores que se encuentran en su proximidad. Así, en el primer ejemplo
el campo verde tiñe de rojo al anaranjado y el azul violáceo de naranja amarillento
(esto se puede corroborar si observamos la relación diametral de un color
con respecto a otro dentro en el círculo cromático). En el segundo ejemplo
el campo anaranjado tiñe de azul al gris y el rojo de verde (fenómeno que
es apenas perceptible con relación a las variantes de valor).
Bibliografía
ALBERS, Josef. La interacción
del color. Edit. Alianza Forma, Madrid, 1998.
HICKETHEIR, Alfred. El cubo de los colores. Edit.
Noriega Limusa, México, 1991.
DE SANDOVAL Guerra, Álvaro. Manual de educación plástica
y visual. Observar, interpretar, expresar. Ediciones
Sandoval España, 2000. |