menuinterno Inicio | Números anteriores | Libros

Volver al índice

Correo del Maestro Núm. 73, junio 2002

Telesecundaria, un espacio para el uso de la calculadora algebraica

Adrián de la Rosa Nolasco

 

El caso de función lineal bajo un modelo integrador1

En memoria de una gran amiga:

la profesora María del Rocio Tello Reus;

descanse en paz.

Este artículo reporta resultados sobre el aprendizaje del concepto de función lineal en alumnos de 13 a 16 años de edad, bajo un modelo integrador a través de la calculadora TI-92. Esencialmente, es el resultado de una propuesta didáctica para adquirir la noción de función lineal basada en la manipulación de las representaciones gráfica y algebraica por medio de la calculadora TI-92 en un contexto de escuela telesecundaria, donde la discriminación de las unidades significativas lleve a los estudiantes a mejorar su aprendizaje.

 

Introducción

En todos los niveles del sistema educativo nacional se hace presente la educación matemática. Los planes y programas de esa asignatura tienen el propósito de desarrollar el pensamiento matemático acorde con la madurez cognitiva del alumno.

La investigación que realizamos, de corte cualitativo, trata de medir el impacto de la calculadora algebraica en el aprendizaje del concepto de función lineal en alumnos de 13 a 16 años. La propuesta busca mejorar la aprehensión del concepto de función lineal de acuerdo con la exigencia oficial para alumnos egresados de educación secundaria, donde las actividades están fundamentadas en el marco de los sistemas semióticos de representación y de instrumentos de mediación, para establecer el uso apropiado de la calculadora algebraica como instrumento que hace posible la manipulación de representaciones.

Las causas que dan origen al problema del aprendizaje de función lineal están estrechamente relacionados con las representaciones  algebraica, tabular, gráfica, y con el lenguaje natural, razón por la que los sistemas semióticos de representación proporcionan alternativas de aprendizaje bajo un modelo integrador, en vías de mejorar la aprehensión del concepto en cuestión. Así, Hitt (1996) hace referencia a los obstáculos didácticos y epistemológicos del concepto de función y en De la Rosa (2000) se reporta la falta de visualización en el registro gráfico de alumnos egresados de secundaria.

De acuerdo con Duval (1988, 1998, 1999), el aprendizaje integrador es resultado de tener actividad con las diferentes representaciones de un concepto y Moreno y Rojano (1999) señalan que, debido a su potencial como mediador, la calculadora algebraica da posibilidad de usar las representaciones.

Marco teórico. Un aprendizaje basado en las representaciones

Algunos autores han mencionado la importancia de las diferentes representaciones semióticas en la adquisición de un concepto matemático y cómo es que forman parte de un repertorio útil en la resolución de problemas; entre otros: Duval (1999), Hitt (1998), Zimmermann & Cunningham (1991), Eisenberg & Dreyfus (1991). La premisa de este artículo parte de la necesidad de contar con varios sistemas semióticos de representación (SSR) para el pensamiento matemático, ya que cada sistema proporciona medios específicos de representación y procesamiento para éste.

Primero debemos reconocer que la aprehensión del objeto matemático es por medio de las representaciones semióticas; esto se basa en la ley fundamental del funcionamiento cognitivo: “...no hay noesis sin semiosis”, Duval (1998, p. 176). Podríamos decir que la adquisición de los conceptos matemáticos es una aprehensión conceptual y la actividad con los conceptos matemáticos sólo se da a través de las representaciones semióticas. Es decir, un concepto matemático visto en sus diferentes representaciones proporcionará información específica, dando solidez al concepto. Al respecto, Duval (1998, p. 186) dice:

La comprensión (integradora) de un contenido
conceptual reposa en la coordinación de al menos
dos registros de representación, y esta coordinación
se manifiesta por la rapidez y la espontaneidad de
la actividad cognitiva de conversión.

 

Cabe destacar dos ideas importantes del párrafo anterior: coordinación y conversión. En otras palabras, la aprehensión conceptual de un objeto matemático sólo se logrará si existe actividad (cognitiva) con registros de representación, la cual deberá realizarse con la coordinación de al menos dos de ellos.

Una forma de medir la aptitud del alumno para realizar la conversión, particularmente del registro gráfico al algebraico, es la capacidad de visualización; de aquí la importancia de implementar actividades para fortalecer esta habilidad, sin dejar de lado la formación y el tratamiento de los registros.

La visualización es la capacidad cognitiva de reconocer en un registro de representación las reglas con las cuales fue construido, de tal manera que la información le permita realizar la conversión a otro registro. En nuestro caso, se trata de desarrollar el grado de visualización para realizar la conversión del registro gráfico al algebraico en forma rápida y espontánea, por lo que el alumno deberá reconocer las variables visuales (ver tabla 1.1) en el registro gráfico de la función lineal, de acuerdo con Duval (1988, p. 182). En la otra dirección (del registro algebraico al gráfico) el alumno deberá reconocer las oposiciones paradigmáticas (unidades simbólicas) que dan significado a los símbolos utilizados en la expresión y = mx + b.

Ahora bien, para lograr una coordinación adecuada por la que el alumno tenga la habilidad de visualizar las unidades significativas de los registros, a base de realizar actividades centradas en la conversión entre registros como lo señala Duval (1995, p. 74):

es necesario poder explorar todas las variantes po-
sibles de una representación en un registro, haciendo
la previsión o la observación de las variantes concomi-
tantes de la representaciones en el otro registro
...

 

Ésa es una tarea por desarrollar en algunas de las sesiones de aprendizaje de nuestra propuesta.

La noción de función que resulta de las actividades de la propuesta será base  necesaria para profundizar en el concepto de acuerdo con el programa de estudios del nivel medio superior. Podríamos decir que un alumno tiene integrado un concepto matemático cuando cuenta con las imágenes conceptuales de los diferentes registros de representación y es capaz de utilizarlos o seleccionar el más pertinente cuando se enfrenta a la resolución de problemas. Al respecto, Hitt (1997, p. 195) menciona:

...que el conocimiento de un concepto es estable en
el alumno si éste es capaz de articular sin con-
tradicciones diferentes representaciones del mismo,
así como recurrir a ellas en forma espontánea
durante la resolución de problemas.

 

La calculadora

De inicio reconocemos a la calculadora algebraica como un instrumento mediador, basado en el llamado principio de mediación instrumental, (Moreno, 1999b; 1999e): Todo acto cognitivo está mediado por un instrumento que puede ser material o simbólico, principio que permite ver a la calculadora como un instrumento que no es ajeno al proceso educativo y a la adquisición de las nociones matemáticas.

Debido a sus potencialidades, basadas en las características de hardware y software (CAS) de las calculadoras, se utilizarán con los alumnos en las actividades propuestas. Se podría resumir que la calculadora :

a)Suministra representaciones, (Moreno, 1999a) para las sesiones de aprendizaje (SA): algebraicas, tabulares y gráficas, lo que permite la conversión bidireccional, ver los cambios concomitantes y el comportamiento tabular.

b)Permite la exploración en las representaciones: por ejemplo, cuando se trabaja con la pantalla (Graph), es posible percibir el sentido del trazo, el ángulo respecto del eje-x y el corte en el eje-y (variables visuales).

c)Economiza el tiempo, ya que ejecuta las conversiones sin demora y descarga al alumno de ese trabajo; en realidad lo hace la calculadora. Esto hace que el alumno se concentre en el verdadero sentido de la sesión de aprendizaje; además, en algunas ocasiones supera las limitaciones en las habilidades algebraicas. Por ejemplo, cuando el alumno necesita elaborar un tabla a partir de una expresión, su atención se encuentra en los patrones que genera la tabla y no en el proceso del cálculo para la  construcción de ésta. Así también, si el propósito es observar los cambios en la gráfica cuando variamos la expresión algebraica, la calculadora disminuye en gran cantidad el tiempo para realizar la conversión, en este caso el alumno emplearía gran cantidad de tiempo en cálculos algorítmicos para trazar la gráfica con lápiz y papel y se perdería la intención didáctica (por ejemplo, la SA 28, 29 y 30).  

El tiempo que gana el alumno puede emplearse de maneras distintas: algunos los emplean para asegurar las etapas de la resolución de problemas y/o para concentrar la atención en las unidades significativas de las representaciones gráfica y algebraica.

Actividades de aprendizaje con la calculadora TI-92

El diseño de las actividades de aprendizaje de la propuesta se basa en lo que se exige al alumno de acuerdo con los materiales oficiales (programas de estudio y libro para el maestro de secundaria), y bajo el modelo establecido en materiales de telesecundaria, así como los SSR, las SA son ocho (ver cuadro 1).

La estructura de cada una de ellas incluye un principio llamado equilibrio computacional (Demana & Waits, 1999), ya que no se puede incidir en un programa como el actual de forma total [reorganizador cognitivo, Moreno (1999)] de modo que se desprecien las técnicas algorítmicas que se exigen al alumno como parte de su formación en el desarrollo de ciertas habilidades aritméticas y algebraicas. Por lo tanto, se emplea este sentido del uso de la tecnología en cada una de las SA; es decir, la propuesta incide sólo en dos de las nueve 2 partes de la estructura de la SA establecida.

A continuación mencionaré en forma sumamente breve el tipo de actividades en las SA propuestas:

 

a)SA 25. Reconocimiento de la necesidad de un plano.

b)SA 26 y 27. Resolución de un problema que implique la manipulación de la representación tabular  y gráfica, tal que explore patrones y comportamientos (relación entre variables); en el problema de la SA 26 se deberá emplear la fórmula V= 3.1416 · r2h; el alumno podría tener lo siguiente (pantallas 1 y 2):

Pantalla 1
Pantalla 2

c)SA 28 y 29. El alumno desarrollará la capacidad de visualización, es decir, manipulando los registros algebraico y gráfico, al mantener constantes dos de las unidades significativas y variar la tercera, podrá discriminar dichas unidades. Por ejemplo, para la SA 28, los resultados pueden ser como las pantallas 1 y 3 .

Pantalla 3
Pantalla 4

d)SA 30 y 31. Reconocer la familia de gráficas, concurrentes en un punto y paralelas, en el plano cartesiano; por ejemplo las paralelas (pantalla 4).

e)SA 34. El alumno manipulará el registro tabular y numérico; implica acercamientos locales, para posteriormente hacerlo con el registro gráfico (pantallas 5 y 6).

Es importante señalar que en la evaluación, parte de la estructura de la SA, se exigen al alumno las técnicas algorítmicas con papel y lápiz, en todas ellas.

Pantalla 5
Pantalla 6

Fase experimental y resultados

Los alumnos son egresados de secundaria de 13 a 17 años de edad, lo cual implica que cuentan con nociones desarrollas en su antecedente escolar (específicamente en tercer grado). Fueron invitados a tomar sesiones de repaso de matemática para poder realizar este estudio y asistieron a un total de 13 sesiones, tres de reconocimiento, ocho sesiones de aprendizaje y dos de diagnóstico. A cada uno se le proporcionó un paquete escrito de las actividades diseñadas para desarrollarse y una calculadora TI-92 (ésta solo se les prestó en las sesiones de aprendizaje). La fase piloto tiene dos etapas de diagnóstico, una inicial y otra final; la inicial permite reconocer las inconsistencias del concepto en ese momento, y la final, conocer el impacto de la calculadora en la adquisición del concepto; ambas, sin el uso de la calculadora.

Cabe mencionar la importancia que tiene una etapa de adaptación a la tecnología. Los alumnos participantes nunca habían trabajado con una calculadora algebraica y muy poco con la científica, por lo que esta etapa constó de cinco sesiones de tres horas para el reconocimiento de la calculadora TI-92.

Resultados y análisis

El aprovechamiento de las actividades desarrolladas en las sesiones de aprendizaje fue analizado a partir de un “cuestionario de diagnóstico” que contiene las exigencias establecidas en programas de estudios ya mencionados. Es así como el cuestionario permite medir el grado de avance cuando es usada la calculadora. Los resultados son alentadores; sin embrago, también suceden fenómenos que debemos prever cuando se emplea la tecnología.

Un punto de partida es la comparación del aprovechamiento antes y después de las sesiones de aprendizaje (gráfica 1).

Notemos las condiciones en que se encuentra un alumno egresado del nivel medio básico. El diagnóstico inicial arroja una aprovechamiento promedio general del 38% de un total de 126 aciertos que representan el 100%. Una vez realizadas las sesiones se obtiene un aprovecha-miento del 57.93%; el incremento es de 19.93% (aproximadamente el 20%).

Aprovechamiento del alumno en las sesiones de aprendizaje

Con esta información nos damos cuenta de que algunos alumnos tuvieron mayor éxito en el aprovechamiento, es decir, lograron tener mayor avance en el desarrollo de las SA. Por ejemplo, para los alumnos A1, A5, A6, y A7 el aprovechamiento es aceptable, A2, A3 y A4 lo lograron entre 50 y 60% y sólo A8 obtuvo el 30%, (gráfica 2).

Podemos percibir la relación del desempeño en las sesiones de aprendizaje con el uso de la calculadora. Al revisar las sesiones y las calculadoras (en las pantallas correspondientes) se tiene lo siguiente: Primero, los alumnos que se desempeñaron con mayor eficiencia en las SA fueron los que tuvieron mayor aprovechamiento en el cuestionario de diagnóstico (gráfica 1),

Gráfica l. Aprovechamiento de los alumnos

que también son los que emplearon mejor la calculadora; así lo refleja la información obtenida de las calculadoras. Por ejemplo, A5, A6 y A7 la emplearon correctamente en todas las sesiones y A1 sólo la empleó inadecuadamente en dos sesiones (realizó intentos que no lo llevaron a ningún aprendizaje). Segundo, los alumnos que tuvieron un desempeño del 50 al 60% (gráfica 2) en las SA y un incremento en el diagnóstico de aproximadamente entre el 40 y 50% (gráfica 1) emplearon la calculadora adecuadamente en dos de ocho SA. Por último, A8 logró un aprovechamiento de un 30%, lo que se vio reflejado en el diagnóstico final con un 50% (este alumno no presentó el diagnóstico inicial por inasistencia); utilizó correctamente la calculadora en dos sesiones. En todas las sesiones de aprendizaje se promovió el trabajo por equipos, la discusión entre ellos, también se compartieron algunos resultados de las actividades y, por lo tanto, el llenado escrito del material.

Gráfica 2. Aprovechamiento por alumno de las sesiones de aprendizaje

Avance de las sesiones de aprendizaje (intención didáctica)

Esta información permite establecer en porcentaje qué sesión de aprendizaje tuvo mayor o menor dificultad para realizarse; así también nos permite conocer los avances del concepto de función de acuerdo con lo establecido.

De la gráfica 3 tenemos que las SA 25 y 26 se desarrollaron casi en su totalidad; sin embargo, en la SA 26 cuatro alumnos no la emplearon, es decir, no aparece evidencia de la calculadora: Home y y = editor; podría considerarse que borraron la información, ya que en algunas ocasiones así lo hicieron, aunque se había recomendado lo contrario. Para el resto de los alumnos sí aparece trabajo en las pantallas y = editor (Table y Graph), y en la pantalla Home. Por ejemplo, para la pantalla y = editor, los alumnos emplearon y =3.1416(1)(x)’ en Home. Todos presentan la gráfica que se pide como resultado de la actividad, así como la tabla; excepto dos de ellos (A1 y A4) que al parecer la copiaron de la calculadora, aunque en su calculadora no existe evidencia alguna. Seis de ellos desarrollaron el subconcepto de dominio de la función en el problema propuesto.

 Las SA 27, 28, 29 y 30 fueron desarrolladas en un 60% a 70%; el empleo de la calculadora por sesión fue de la siguiente manera: SA 27, 4 de 8 alumnos; SA 28, 5 de 8; SA 29, 5 de 8, SA 30, 6 de 8. En general, utilizaron la calculadora en la mayoría de las sesiones; quizá vale la pena mencionar que existe un avance sobre el reconocimiento de las variables visuales: SA 28 y SA 29 (figura 1), así como el reconocimiento de familia de rectas SA 30; la calculadora es un instrumento que provee la oportunidad de realizar la conversión entre las representaciones algebraica y gráfica cuando el objetivo de la sesión no es la utilización de las técnicas algorítmicas del álgebra. Lo que se ve claro es que la utilización deficiente de la calculadora repercute directamente en el desarrollo de las sesiones de aprendizaje y en la aprehensión de la noción de función, como lo reflejan las gráficas 2 y 3. Entonces, si el aprovechamiento de las actividades es bajo, no se tendrá un aprendizaje integrador como se espera. Para la SA 3 los alumnos utilizaron y = editor de la  siguiente forma:

y y = 880x, que les permite explorar valores en la tabla (Table) en la pantalla: Home; realizaron algunos intentos con errores en las cantidades, así como insertar variables no definidas:

en otras no consideraban la variable independiente,

 

Figura l. De esta gráfica,¿cuál sería la regla de funcionalidad?

Conclusiones

Las observaciones del desarrollo, tanto de las sesiones de aprendizaje como de los resultados del diagnóstico, confirman la potencialidad de las calculadoras para la adquisición de conceptos matemáticos; sin embargo, existen evidencias dignas de tomarse en cuenta.

La calculadora exige implícitamente algunas nociones, ya que para comunicarse con ella y

Gráfica 3. Avance de las sesiones de aprendizaje.

lograr ejecutar tareas, tales como insertar alguna fórmula, es necesario haber identificado las variables y constantes en términos  reconocibles para la TI-92 y de esa manera insertar en y = editor o en Home; es decir, en términos de x y y. Puede suceder, como en este trabajo, que pocos utilicen correctamente la calculadora, aun cuando el aprovechamiento promedio indica el 85%. Podría decirse que existen algunos obstáculos para el empleo de la calculadora; uno de ellos es la falta de tiempo para adaptarse a su uso. Comparto la consideración de que con una adecuada adaptación, el alumno logrará adquirir la habilidad para emplearla correctamente (Waits y Demana, 1999).

Un hecho de gran importancia es la presencia de la no congruencia entre registros, de acuerdo con Duval (1988), característica natural de algunos registros de representación, que inevitablemente ocasionan dificultad en el aprendizaje y, por ende, un aprendizaje inestable; de ahí que los resultados proporcionan pocos avances, como se muestra en el estudio experimental.

Los resultados reflejan obstáculos para reconocer variables y constantes y, en consecuencia, hacer la transformación para insertarla en la calculadora, así como la dificultad para adquirir la habilidad de visualización.

Algunas observaciones para reflexionar:

•Todo alumno que emplea adecuadamente la calculadora en sus actividades llega a cumplir la intención didáctica planeada; así lo muestran las actividades resueltas en su hoja de trabajo y los indicios del uso de la calculadora.

•Cuando se intenta el equilibrio entre la calculadora y las técnicas algorítmicas de papel y lápiz, como se hizo en este trabajo, se pone en evidencia la falta de esta habilidad, lo que confirma que la calculadora suple deficiencias cuando se quiere adquirir un nuevo concepto; sin embrago, también se confirma que se debe dedicar tiempo al desarrollo de esas habilidades. En relación con esto último, se deben promover actividades del programa con este instrumento, para que el alumno logre emplear lo que han llamado caja-negra/caja-blanca en relación con el cálculo aritmético y algebraico.

•La calculadora proporciona elementos para aclarar nociones, como las gráficas discretas de los alumnos; sin embargo, puede crear obstáculos, como inconsistencias en el dominio de una función (SA 26 y 27).

•Es necesaria una etapa de adaptación que permita al alumno conocer la potencialidad de las instrucciones y, con ello, saber cuándo y cómo debe emplear la calculadora. La promoción del uso de la calculadora deberá ser continua, para lograr un empleo adecuado y no recurrir a técnicas con papel y lápiz.

Citas

1Este trabajo se presentó en una preversión en el XXXIV Congreso Nacional de la SMM, con el apoyo de la Secretaría de Investigaciones Educativas de la sección 36 del snte, tomado de De la Rosa (2001).

2La SA contiene nueve partes en su estructura: Título, Subtítulo, Intención didáctica, Recuerda, Lectura del libro de conceptos básicos, Análisis y síntesis de la información, Aplicación de lo aprendido y Sugerencias de evaluación.

 

Bibliografía

BERT K. Waits & franklin Demana. Calculators in mathematics teaching and learning: past, present, and future, The Ohio State University, Columbus, Ohio,EU|||, 1999.

DUVAL R. “Graphiques et equations: I’Articulation de deux registres”, Anales de Didactique et de Sciences Cognitives 1, 235-253. (Versión en español de Blanca M. Parra, Gráficas y ecuaciones: la articulación de dos registros. 1988).

DUVAL R. Semiosis y pensamiento humano. Registros semióticos y aprendizajes intelectuales; (Traducción en español, 1999, Editorial Peter Lang S.A., 1995).

DUVALl R. Registro de representación semiótica y funcionamiento cognitivo del pensamiento, Investigaciones en matemática educativa II, Editor Hitt, F., Grupo Editorial Iberoamérica S.A de C.V.,1998.

DUVAL R. Representation, vision and visualization: Cognitive function in mathematical thinking. Basic issues for learning, XXI Annual Meeting PME-NA,1999.

DE LA ROSAA. El concepto de función en secundaria: Conocer el grado de visualización de función lineal en el alumno, Experimentaciones en Educación matemática en los niveles medio superior y universidad, Memorias internas del CINVESTAV-IPN, 2000.

DE LA ROSAA. El concepto de función lineal en telesecundaria: Una propuesta para el mejoramiento de la articulación entre registros, bajo un modelo integrador a través de la TI-92, Tesis de Maestría, CINVESTAV-IPN, México.

HITTF. Sistemas semióticos de representación del concepto de función y su relación con problemas epistemológicos y didácticos, Investigaciones en Matemática Educativa, Editorial Iberoamérica, 1996.

HITTF.  “Visualización matemática, representaciones, nuevas tecnologías y curriculum”, Revista de Educación Matemáticas, Vol. 10, 1998.

MORENO Armella L. El papel de la tecnología en la reconceptualización matemática, documento interno CINVESTAV, 1999a.

MORENO Armella L. Instrumentos computacionales, Documento interno CINVESTAV, 1999b.MORENO Armella L. Evolución de la cognición: una perspectiva tecnológica y educativa, documento interno CINVESTAV, 1999d.

MORENO A. “On representation and situated tools”, Memorias del PME-NA, XXI Annual Meeting, Vol.1. Editor Hitt y Santos, 1999.

ROJANO Ceballos T., MORENO Armella L. Educación matemática: investigación y la tecnología en el nuevo siglo, Avance y perspectiva, Volumen 18, Sep-Oct.

KUTZLER B. The algebraic calculator as a pedagogical tool for teaching mathematics. 1999.

SEP. “La enseñanza de las Matemáticas en la escuela secundaria”, Programa Nacional de Actualización Docente de la SEP. Libro de lecturas.

SEP. Libro para el maestro, Matemáticas, Secundaria, México, 1994.

SEP. Guía de Aprendizaje, Asignaturas Académicas Volumen I, Tercer grado, Telesecundaria. México, 1994.

SEP. Conceptos Básicos, Asignaturas Académicas Volumen I, tercer grado, Telesecundaria. México, 1994.

SEP. Plan y programas de estudio 1993, Educación básica secundaria. Segunda edición, México, 1994.

Volver al índice