En la entrada de la voz idiolecto, la Academia española,
en su lexicón, reza: (Formato sobre dialecto, del
griego idios, propio, particular).
m. Ling. Conjunto de rasgos propios de la forma de expresarse
de un individuo.
Más específico,
el Gran Espasa Ilustrado (1999) pone: m. Conjunto
de rasgos que, en el empleo de su idioma, caracterizan a
un hablante en un momento dado.
Por su
parte, Oswald Ducrot, en el Diccionario enciclopédico
de las ciencias del lenguaje, declara que este
término nombra la manera de hablar, propia de un individuo,
considerada en lo que tiene de irreductible a la influencia
de los grupos a que pertenece ese individuo. Más adelante
observa lo absurdo que es hablar de un lenguaje individual
como instrumento de comunicación, ya que no hay código para
descifrarlo.
Efectivamente:
toda particularidad es una variante arbitraria; es, por
definición, impertinente. Los hablantes que injieren palabras
idiolécticas en sus discursos tratan de subrayar una originalidad
a las veces justificada con respecto al uso
normal de la lengua.
Aunque
tampoco se puede negar cierta propensión natural o
mejor dicho cultural a sustituir, idioléctica o idiolectalmente,
algunas dicciones comunes, por vocablos que, al propio juicio
son más fieles expresiones del sentido que se pretende.
Sin curarme
(importarme) de lo que hubiese opinado Robles Dégano, autor
de una famosa Ortología clásica castellana, siempre
digo y escribo orgia (sin acento en la i), y suele interpretárseme
como una gracejada, por aquello de orgia y desénfreno,
que sí lo es en otros hablantes. Para mí es una correcta
regresión al griego, como también lo es la óasis, en vez
de el oasis; y en esto estoy respaldado por
Corominas.
Y ora que
me acuerdo: otro que me lo acusaron de idiolecto mío, y
al que hasta cierto académico le hizo gesto de ¡fuchi!,
es el término membría, ya consignado en el nuevo lexicón
oficial, abajito del deplorable membresía, vil y servil
adopción y adaptación del inglés membership. (Por
cierto, aparece con ¡seis! marcas de regionalismo.)
Pues bien:
todo lo dicho viene a cuento porque en mi anterior colaboración
a Correo del Maestro abusé en eso de resucitar arcaísmos:
por ahí colé un discentes por estudiantes o
aprendices; el sintagma de suso, por aquí
arriba; el alótropo plugiérame, por pluguiérame,
sobre los modelos de cónyuge por cónyugue, y
plagicida por plaguicida, y, más adelante o
sea de yuso, delusión, como sinónimo de desilusión.
De tiempo
muy atrás me viene esta especie de, por un lado, rebeldía,
aunque, por el otro, reconozco que es petulancia. Recuerdo
que por los primeros treintas del siglo pasado, no toleraba
el verbo presupuestar, y todo lo resolvía con inflexiones
de presuponer. Por ejemplo, decía: Presupóngame el
costo del equipo que propone. Y confieso que, aún
hoy, me daría cosa (lenguaje hodierno) tener
que pedir Presupuésteme
Tengo otros
tabúes léxicos: procuro no tener que emplear verbos cuyo
infinitivo termine en -cionar. Evito el ahora tan socorrido
evolucionar, y conjugo en evolver que, creo, no entró al
romance castellano, pero se me llena la mano escribiendo:
los anélidos evolvieron y devinieron artrópodos;
los vehículos colidirán y se harán añicos (me
habría dado asco a mí mismo haber puesto colisionarán).
Esto explica la delusión citada, como acción y efecto de
una supuesta acepción del verbo deludir, la cual no entiendo
por qué no la registra el DRAE, que sí reza: engañar,
burlar.
Ya sé que
no faltará gentil lectora que amablemente me reprochará:
No nos haga ese tipo de travesuras, que nos desconciertan.
Usted mismo postula que para que comunique, el lenguaje
debe ser lo más inequívoco posible. Luego: sea consecuente:
no predique lo que no practica.
En mi descargo,
sólo como indulgencia, aunque no como absolución, lo único
que puedo argüir es: Bueno: tiene usted razón: voy
a estringir
¡perdón!
voy a apretar mi autocrítica.
¿Sale?
Al reler
(releer) lo hasta aquí escrito me topé con el adjetivo idiolécticas
referido a palabras. Busco idioléctico en el DRAE y
¡no está!
¿Cómo calificarán otros autores esto
presupone que yo soy autor
¿lo seré? lo perteneciente
o relativo al idiolecto?: ¡Vaya!, en el propio texto
de O. Ducrot que cito aparece idiolectal (que tampoco está
en el bodoque de la Real).
Si usted
sí, usted, ha aguantado leer hasta aquí, excogite cuál de
los dos le parece más apropiado.