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Correo del Maestro Núm. 75, agosto 2002

Sumando figuras

Claudia Hernández García
Daniel Juárez Melchor

La ciencia es más un modo de pensamiento que un cuerpo de conocimientos. Su objetivo es averiguar el funcionamiento del mundo, buscar las posibles regularidades, comprender las relaciones que existen entre las cosas, desde las partículas subnucleares —que pueden ser los componentes de toda la materia— hasta los organismos vivos, la sociedad humana y, por último, la totalidad del Cosmos. Nuestra intuición no constituye bajo ningún concepto una guía infalible. Nuestras percepciones pueden estar distorsionadas por la educación y los prejuicios o, simplemente, como consecuencia de las limitaciones de nuestros órganos sensoriales que, por supuesto, sólo perciben directamente una parte muy pequeña de los fenómenos del Universo. Incluso una pregunta tan sencilla como la de si, en ausencia de rozamiento, cae más rápido una libra de plomo que un gramo de lana, fue contestada incorrectamente por Aristóteles y casi todo el mundo antes de Galileo. La ciencia se basa en la experimentación, en la voluntad de poner en duda los viejos dogmas, en la intención de ver el Universo tal como realmente es. Por ello, en ocasiones, la práctica científica exige valor, aunque sólo sea el necesario para poner en entredicho la sabiduría convencional.*
Carl Sagan**

La actividad que hoy proponemos es adecuada  para niños de todas las edades.

Puede ser trabajada en forma individual o en equipos. La ventaja que tiene esta segunda opción es que los niños discuten sobre los posibles caminos para llegar a una resolución y sobre las respuestas mismas. Sin importar la elección de la forma de trabajar, es conveniente, al finalizar, hacer una revisión y discusión a nivel de todo el grupo con respecto a  los resultados obtenidos y a la forma en que se llegó a ellos.   

Actividad:

Nuestro reto consiste en buscar la respuesta a cada una de las operaciones planteadas. Ofrecemos algunas sugerencias para variar los niveles de dificultad: A los niños más pequeños les mostramos una sola operación junto con la respuesta correcta y dos incorrectas. Les permitimos cortar las figuras de cada operación de manera que puedan manipularlas y cotejarlas con las respuestas para elegir la correcta. Con niños más grandes se omiten los recortes. Para aumentar la dificultad podemos ofrecerles una sola operación y todas las respuestas. El reto se dificulta un poco más si les damos todas las respuestas y todas las operaciones juntas. También es posible mostrar sólo las operaciones y pedirles que ellos mismos dibujen las respuestas. Además, podríamos tomar tiempos y organizar un concurso entre equipos de trabajo.

 

* Tomado del artículo “¿Podemos conocer el Universo? Reflexiones sobre un grano de arena”. Publicado en El escarabajo sagrado y otros grandes ensayos sobre la ciencia. Martin Gardner. Salvat editores, 1986. p.115
** En 1994 la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos otorgó a Carl Sagan (1934-1996) un reconocimiento que dice así: “ha sido enormemente exitoso en la divulgación de lo maravilloso y la importancia de la ciencia. Su habilidad para capturar la imaginación de millones y explicar conceptos difíciles en términos accesibles es un logro magnífico”.

 

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