Es un hecho
reconocido que desde mediados del siglo anterior se han
acelerado los cambios sociales, lo que ha llenado de incertidumbre
a los individuos. Los cada vez más rápidos avances de la
ciencia y la tecnología transforman día a día el campo de
las comunicaciones, de la vida cotidiana, del empleo y hacen
aparecer problemas globales como las pandemias, el deterioro
ambiental, el empobrecimiento de grandes sectores de la
población, etc. Los cambios son tan rápidos que ya no ocurren
durante varias generaciones, o de una generación a otra,
sino que suceden en el lapso de una misma generación. La
visión del mundo, la realidad en que vivimos, cambia vertiginosamente.
La escuela
debe adaptarse a estos cambios, pues los niños y jóvenes
necesitan una institución educativa que les sirva para la
vida; no se pueden dejar de lado los nuevos problemas, los
nuevos retos. Esto es un gran desafío pues supone un cambio
profundo.
Es necesario
formar a los niños en el respeto al pluralismo, el consenso
y la convivencia en el marco de un contexto de crisis de
valores, intolerancia, violencia e inequidad económica y
social, así como en la conciencia de los riesgos que corren,
de la responsabilidad de su cuerpo, de su salud. Para tomar
decisiones sobre su vida deben estar informados, deben ser
críticos. La escuela no puede ignorar ningún área del conocimiento
que afecte la vida presente y futura de los individuos,
y entre ellas está la educación sexual, casi siempre soslayada.
La escuela
hoy tiene poco poder y compite con factores poderosos como
los medios masivos de comunicación, los nuevos consumos
culturales y los deportes. Pocos maestros dudan de que lo
que los niños ven durante horas y horas cada día en la televisión
parece tener mucho más influencia sobre ellos que los aprendido
en la escuela. Es difícil para ésta competir con el alto
poder de seducción de esos campos sociales, pero esto no
significa que se deba abandonar a los niños a su influencia.
La escuela necesita, debe, instalar competencias básicas
para la vida, formar sujetos éticos capaces de tomar decisiones
responsables para sí mismos y la sociedad.
Correo del maestro