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Correo del Maestro Núm. 71,abril 2002

Cómo instruye comparar conceptos

Arrigo Coen Anitúa

En esta ocasión voy a emplear el término concepto en su acepción de ‘pensamiento expresado con palabras’. Dejo para la filosofía la de “idea que se forma (concibe) el entendimiento”.

Propongo a los lectores que comparemos los conceptos de algunas voces de nuestro vocabulario pertenecientes a diversas disciplinas, con el fin de considerar las analogías de los usos que de ellas se hace, aun en circunstancias muy diferentes.

He aquí algunas definiciones de la palabra táctica: ‘arte que enseña a poner en orden las cosas’, ‘procedimiento para ejecutar una acción o conseguir un objetivo’, ‘habilidad o tacto para aplicar ese procedimiento’, ‘arte de disponer y mover, para el combate, los elementos bélicos, según los planes de la estrategia’.

Para entender cómo se llegó a los anteriores significados, vamos a la historia del vocablo, acudiendo al origen (etimología) y su evolución conceptual (semántica).

Joan Corominas remonta su primera documentación al año 1708.

La Real Academia se limita a asentar: “del griego taktikós, de tássein, poner en orden”. Corominas prefiere: “del griego taktikee, ‘arte de disponer y maniobrar las tropas’; femenino del adjetivo taktikós, ‘relativo al arreglo de cualquier cosa’, derivado de táttein, ‘disponer, arreglar‘”. Gómez de Silva es más explícito: intercala un latín reciente, pero anterior a 1626, tactica, del griego taktiká, ‘cuestiones de ordenación’, del neutro plural de taktikós, ‘de la disposición’, de taktós, ‘arreglado, ordenado’, verbal de tássein, táttein, ‘disponer, juntar ordenadamente, colocar en formación de batalla’; del indoeuropeo tak-yo, de tag- (con a larga), ‘poner en orden, arreglar’.

Sintaxis, parataxis, tagmosis y sintagma

El diccionario de la Real Academia sólo ofrece dos definiciones del término sintaxis: “Parte de la gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar oraciones y expresar conceptos”, y, con marca de informática: “Conjunto de reglas que definen las secuencias correctas de los elementos de un lenguaje de programación”.

Corominas incluye la voz sintaxis entre los derivados de táctica; la cita en seguida de parataxis (con el prefijo para-, ‘al lado’, en lugar de syn-, ‘con’) y explica que la primera tiene un “sentido más amplio que coordinación”, reservado a sintaxis.

También aquí Gómez de Silva interpone un latín tardío, syntaxis, entre el griego y los romances, lenguas en que todas las dicciones derivadas de taktikós han florecido, han evuelto como cultismos.

La tercera palabra que ofrezco en comparación es tagmosis, vocablo que echo de menos en el actual lexicón de la Real, pues dista de ser un neologismo reciente. Pero antes de referirme a tal término debo pasar por su pariente etimológico sintagma, ausente en Corominas y en Gómez de Silva, pero que el lexicón de la Real, con marca de gramática, hace sinónimo de “grupo o conjunto de palabras”; y también registra el adjetivo sintagmático, -ca, donde explica, con marca de lingüística: “Se dice de las relaciones que se establecen entre dos o más unidades que se suceden en la cadena hablada”.

Lo que hay que tener presente es que ese “grupo o conjunto de palabras” está constituido por los signos lingüísticos que escogemos de un elenco llamado paradigma.

De esta voz el drae ofrece tres acepciones: “ejemplo o ejemplar”; con marca de lingüística, “Cada uno de los esquemas formales en que se organizan las palabras nominales y verbales para sus respectivas flexiones”; y “conjunto cuyos elementos pueden aparecer alternativamente en algún contexto específico”.

Todo lo anterior se traduce sencillamente en que ‘de cualquier conjunto de elementos ofrecidos en función de semejanza (como los platillos de un menú, o las prendas de un guardarropa) se puede formar, por elección, un nuevo conjunto, en función de contigüidad’. (La comida o el atuendo del día, en los casos de nuestros ejemplos).

Volviendo a tagmosis (trasliteración; pasando por el latín, de la misma dicción griega que significa ‘ordenación’), propongo la siguiente definición que he conformado a partir de una concepción biológica: ‘integración de grupos (tagmas) de segmentos (tactemas) para formar regiones (sintagmas) con funciones específicas’.

En matemática, sobre todo en programación computacional, y en la base de la definición de los llamados conceptos constitutivos, tales como calculabilidad de una función, decidibilidad de una propiedad o una relación, y generabilidad efectiva de un conjunto, está el algoritmo, que es un conjunto, ordenado y finito (sintagma) de operaciones (tactemas) con los que se halla la solución de un problema.

La conclusión de este recorrido por los términos que tienen en común la raíz indoeuropea tag-, ‘ordenar’, es que cualquier sistema puede ser analizado mediante una técnica de ordenamiento de sus elementos.

Fue Ferdinand de Saussure quien propuso las voces sintagma y paradigma en lingüística constructiva.

 

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