En Mesoamérica área cultural que
comprende la mayor parte del territorio de la actual República
Mexicana y Centroamérica muchos dioses eran representados
por la figura de un animal. El ejemplo más conocido es el
de Quetzalcóatl, simbolizado por la serpiente emplumada.
En vasijas, esculturas, máscaras, glifos,
pinturas y códices aparece la imagen del murciélago, lo
que sugiere que este animal era una deidad en algunas de
esas culturas.
En lengua náhuatl, el murciélago tiene
dos nombres: quimichpapálotl, que significa ratón
volador y tzinacan, murciélago.
Es interesante anotar que cuando menos dos poblados del
territorio nacional llevan este último elemento en su nombre:
Zinacantepec, en el estado de México, que significa cerro
de murciélagos o en el cerro de los murciélagos
y Zinacatlán, en el estado de Chiapas, que se traduce como
lugar de murciélagos o junto a los murciélagos.
Por otro lado, tenemos que en algunas
comunidades nahuas del actual estado de Guerrero persiste
una tradición oral sobre el origen del murciélago: Un
día, estaba lavándose Quetzalcóatl cuando tocó con sus manos
su miembro viril, echó de sí la simiente que arrojó encima
de una piedra y allí nació el murciélago, que fue convertido
de inmediato en el mensajero de los dioses.
En lengua zapoteca al murciélago se
le conoce como piquiteziña y es en Monte Albán donde
se han recuperado más representaciones de él, entre las
que destaca una magnífica máscara realizada en jade, a
manera de mosaico, localizada en el adoratorio del Montículo
H de la plaza central.
Los arqueólogos Alfonso Caso e Ignacio
Bernal, que trabajaron en Monte Albán, consideran que una
de las deidades más importantes del panteón zapoteco fue
el murciélago, especialmente durante la época de Monte Albán
II (de 200 a. C. hasta principios de la era cristiana).
Asimismo, lo asocian con Pitaocozobi, el dios del
maíz.
Las representaciones del murciélago
en Monte Albán aparecen en urnas, braseros, vasos, vasos
en forma de garra y en silbatos, pero no en figurillas.
En todos los casos el animal está representado con características
humanas. Está concebido generalmente como un dios masculino
que lleva taparrabos, máxtlatl (nahua), choó
o lana (zapoteco). La cabeza es bastante realista
y es en ella donde se ven principalmente los rasgos que
permiten caracterizar al animal representado como murciélago,
del que lo más relevante es el tragus o apéndice
nasal que presenta en forma de herradura o silla de
montar.
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| Figura 3. Máscara de
jade que representa al dios murciélago (Adoratorio
del Montículo H, Monte Albán, Oaxaca).
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De los vasos en forma de garra los autores
señalan que aquellos que representan al murciélago presentan
cinco dedos, muestran las palmas y sus garras son largas.
El doctor Caso considera que en las
estelas zapotecas el glifo N corresponde a una estilización
del murciélago y es frecuente encontrarlo asociado al glifo
del año.
Entre los mayas el murciélago es conocido
como zotz y es el patrono del cuarto mes del año
maya o uinal. Aunque no hay noticias de ceremonias
especiales que se hicieran en dicho mes, al parecer se dedicaba
a la preparación de las del mes siguiente.
De acuerdo con los estudios más recientes
para descifrar la escritura maya se ha encontrado que las
firmas de los escultores en los monumentos del periodo clásico
tardío (aproximadamente entre el 500-800 d. C.) están siempre
antecedidas por el título de yuxul, que se traduce
como la escultura de o su escultura,
vocablo formado con el prefijo posesivo yu, el glifo
xu representado por la cabeza de murciélago
y la terminación lu, e inmediatamente después viene
el nombre del autor. En otros casos aparece el murciélago
como glifo emblemático.
En el Popol Vuh, las antiguas
historias del quiché, encontramos un pasaje que se desarrolla
en la región subterránea habitada por enemigos del hombre
conocida como Xibalbá, semejante al inframundo del
centro de México, en la cual había varios lugares de castigo.
En el cuarto, Zotzi-ha, la casa de los murciélagos,
había muchos de ellos encerrados que chillaban y revoloteaban
constantemente. Era la vivienda de Camazotz, murciélago
de la muerte, adonde fueron enviados los gemelos Hunahpú
e Ixbalanqué para aniquilarlos. Los hermanos, para salvarse,
se metieron en sus cerbatanas y no salieron en toda la noche,
pero en la madrugada Hunahpú asomó la cabeza y fue decapitado.
Asimismo, el murciélago era el dios
de los cakchiqueles, grupo maya de Guatemala, a quien llamaban
Tzotziha Chamalcan o Chimalcan, serpiente
hermosa de la casa del murciélago, y el rey de los
cakchiqueles se llamaba Ahpotzotzil, el señor
murciélago.
En el actual estado de Chiapas existe
un grupo étnico conocido como tzotziles, hombres
murciélagos y, de acuerdo con el doctor Bernal, hoy
en día Tzotz, murciélago, todavía es
un dios importante entre ellos.
La presencia del murciélago en los
códices
A pesar de lo antedicho, el registro
del murciélago en códices es escaso, lo que ha impedido
que se conozcan con mayor amplitud sus características,
atributos, conexiones con otros dioses y el papel que jugó
en el pensamiento mesoamericano. A continuación se presenta
una breve relación de lo que sabemos del murciélago como
deidad.
Personaje del inframundo
Cuando menos son tres los códices en
que los investigadores han identificado la imagen del murciélago:
Códice Borgia, Códice Féjérváry-Mayer y Códice
Vaticano B. Quien más trabajó con dichos documentos
fue el doctor Eduardo Seler, en las primeras décadas del
siglo xx, y comenta lo siguiente: El murciélago es
el demonio o genio del Este, Tzinacantli,
o bien representa al Tlacatzinacantli, hombre-murciélago
o murciélago arrancador de cabezas.
El Códice Féjérváry-Mayer,
en las láminas 41 y 42 (figura 1), representa al hombre
murciélago con toda claridad. Vemos sus extremidades cubiertas
de piel, entre sus brazos el ala membranosa guarnecida con
picos, sus uñas gruesas y corvas (del pulgar y del dedo
gordo) encima de las manos y pies, su cabeza de animal,
sus dientes pequeños y puntiagudos y su nariz con el extremo
membranoso enhiesto, en forma de hoja. La figura está pintada
de verde. Sobre el ala membranosa hay dos ojos. El cabello
oscuro provisto de ojos, el escudo que lleva en la región
occipital y la banderita de papel son símbolos de la muerte,
atributos del dios de la muerte. La figura sostiene en la
mano derecha una cabeza humana y en la izquierda un corazón
arrancado.
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| Figura 1. Tlacatzinacantli,
el murciélago arrancador de cabezas (Códice
Féjérváry-Mayer, tomado de Seler).
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El Códice
Vaticano B, láminas 24 a 27 (figura 2), nos presenta
al dios murciélago pintado de rojo; sólo una parte del rostro,
alrededor del ojo, y los bordes inferiores de las extremidades
son amarillos, según la tonalidad de la piel del vientre,
que muestra un color más claro. En esta representación el
dios tiene más el aspecto de un Tlacatzinacantli,
de un hombre disfrazado de murciélago, ya que de los brazos
asoma, bajo la garra de animal, una mano de hombre. Pero
el ala membranosa extendida guarnecida con uñas, las uñas
grandes (correspondientes al dedo gordo y pulgar) por encima
de las patas y de las manos de animal, el prognatismo, el
hocico alargado y los dientes pequeños y puntiagudos lo
identifican como murciélago. Falta el extremo membranoso
de la nariz.
En su lugar
vemos un pedernal, dibujado quizá por equivocación, para
caracterizar la figura como un dios de la muerte. El ala
membranosa es oscura. Sobre una roseta que se encuentra
atrás, sobrepuesta a la parte posterior del cinto, está
fijada una calavera. Pero su tocado no es del dios de la
muerte: lo componen la venda frontal del dios solar, adornada
con chalchíhuitl (esmeraldas) y con la cabeza estilizada
de ave sobre la frente, el gorro cónico mitad rojo mitad
negro de Quetzalcóatl, su atavío de nuca, de plumas oscuras
y sus instrumentos de autosacrificio. En este códice sostiene
una cabeza humana en cada mano y junto a una de ellas vemos,
además, un brazo.
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| Figura 2. Tlacatzinacantli,
hombre murciélago (Códice Vaticano B,
tomado de Seler).
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En el Códice Borgia (láminas
49-52) la representación del dios murciélago está pintada
de verde, es decir, oscuro, como la del Códice Féjérváry-Mayer.
La configuración y la pintura de su cabeza, los dedos parecidos
a un aguijón en la parte posterior de las patas, el apéndice
de la punta del hocico en forma de un tallo enhiesto, que
corresponde a la prolongación membranosa, a modo de hoja,
de la nariz, no deja lugar a dudas que se trata de un animal.
Las características específicas del murciélago, en cambio,
están tratadas aquí con harta libertad. En lugar de una
sola ala membranosa, la figura tiene en los brazos unos
apéndices de bordes dentados, que casi tienen aspecto de
alas de mariposa y, además, otro apéndice que le cuelga
como una cola, de la parte posterior del cinto. Como el
dios murciélago del Códice Vaticano, lleva la venda
del dios solar, adornada con chalchíhuitl, el gorro
cónico bicolor de Quetzalcóatl y, en la nuca, el adorno
de plumas oscuras que caracteriza este numen.
El murciélago del Códice Borgia
agita con una mano la tiradera o átlat y con la otra
saca el corazón de un esqueleto rojo, pintado con manchas
amarillas, que se encuentra de pie ante él. Lleva, a manera
de pectoral, una cabeza humana que sangra de una herida
en el cuello.
En la lámina 44, el murciélago ofrece
a Xochiquétzal, diosa de las flores, patrona de las labores
domésticas y de las cortesanas, un corazón humano, que Seler
traduce como entregar la vida, es decir, dador
de la vida como Quetzalcóatl.
El doctor Seler interpreta el color
verde de las representaciones del murciélago como oscuro,
lo que puede significar el inframundo, el lugar de la oscuridad;
en el primer códice mencionado lleva atributos del dios
de la muerte, en tanto que en el Vaticano B está
relacionado con el autosacrificio y con Quetzalcóatl. El
hecho de llevar en las manos cabezas y corazones humanos,
de sacar el corazón y llevar como pectoral una cabeza humana,
coloca al murciélago entre los animales destrozadores, que
podemos interpretar como relacionados con el sacrificio
humano.
Para Seler, los animales destrozadores,
que a su vez están relacionados con los cuatro rumbos, son:
murciélago, genio del Este; océlotl jaguar,
genio del Norte; acipactli animal que ocasionalmente
se describe con toda claridad como un pez espada y que otras
veces es representado como un mítico monstruo de agua,
genio del Oeste y cuautli águila, genio
del Sur.
Bibliografía
Bernal, I.
El Valle de Oaxaca hasta la caída de Monte Albán,
en Historia de México, tomo 2, México, Salvat.
Pérez, T.
Pintores y escultores del mundo maya, en Arqueología
mexicana, Vol VII, No. 42, págs. 60-67, México, Editorial
Raíces,2000.
Popol Vuh.
Las antuguas historias del Quiché. Traducción de Adrián
Recinos, Colección Popular, México, Fondo de Cultura Económica,
1970.
Seler, E.
Comentarios al Códice Borgía. México, Fondo de Cultura Económica,
1980.