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Correo del Maestro Núm. 65,octubre 2001

Verdad y mentira a colores

Concepción Ruiz Ruiz-Funes
Juan Manuel Ruisánchez Serra

El [conocimiento] científico se basa en principios de objetivación, de inteligibilidad; es dialéctico. El artístico se basa en un principio único, muy extraño, pero que funciona: una representación finita como son un cuadro y una partitura, que empiezan y acaban, pueden transmitir una complejidad increíblemente intensa, como una pasión amorosa. Ningún científico es capaz de describir la 'biofisicogeología' de una pasión amorosa; en cambio una persona puede dar una voltereta, regalar una flor, crear un poema y... no se sabe cómo, pero algo pasa; eso sería el conocimiento artístico. Luego tenemos el conocimiento revelado, místico, intuitivo, que nos llega, no nos importa cómo, pero creemos en ello y lo usamos. Eso abarca desde la religión y la experiencia mística hasta la intuición. Pienso que ninguna de estas tres formas es buena o mala en sí, tan sólo digo que son las tres formas puras. O dicho de otra manera: cualquier conocimiento, y conocimiento es hacer la herradura de un caballo, un cuadro, una teoría científica, cocinar (cocinar es un buen ejemplo porque yo creo que es una mezcla ponderada de ciencia, de arte y de revelación, de reminiscencias místicas), es, en realidad, una combinación de estas tres formas.*

Jorge Wagensberg**

 

La actividad que presentamos en este número de Correo del Maestro está diseñada para estudiantes que se encuentran en segundo grado de secundaria o grados superiores.
Sugerimos que sea trabajada en parejas o equipos de tres personas y que al final se realice una discusión grupal sobre las estrategias que siguió cada equipo.

Actividad: Verdad y mentira a colores

Hace mucho tiempo, cuando el hombre aún no escribía, había un país enorme que estaba dividido en Norte y Sur y los habitantes tenían el pelo azul o verde, así que sólo había cuatro tipos de habitantes: norteños de pelo azul y norteños de pelo verde, sureños de pelo azul y sureños de pelo verde. Los norteños de pelo azul siempre mentían, los norteños de pelo verde siempre decían la verdad, los sureños de pelo azul siempre decían la verdad y los sureños de pelo verde siempre mentían.

1) Los hermanos podían ser: uno norteño y uno sureño, pues eso sólo dependía del lugar del país en el que nacieran, pero siempre tenían el pelo del mismo color. Un día, dos hermanos estaban platicando y decían:

H1: Uno de nosotros es norteño y el otro sureño.

H2: Sí, eso es verdad.

¿Estaban diciendo la verdad o estaban mintiendo? ¿Son los dos de la misma región del país?

2) Si un día caminaras por ese país (suponiendo que pudieras) y te encontraras a una persona con sombrero y no pudieras ver el color de su pelo, ¿qué le preguntarías, si él sólo te respondiera sí o no, para saber de qué color es su pelo?

Solución:

1)   Como los dos hermanos tienen el pelo del mismo color, si fueran de hemisferios diferentes, uno diría la verdad y el otro mentiría, por lo que no podrían estar nunca de acuerdo, así, no podrían ser verdaderas ambas afirmaciones, por lo tanto son falsas y los dos hermanos son del mismo hemisferio.

2)   Para saber de qué color tiene el pelo, la pregunta sería: ¿Nació usted en el Norte? Si responde que ‘sí’, entonces tendrá el pelo verde, pues, si dice la verdad, tendrá que ser norteño de pelo verde, si dice mentiras tendrá que ser sureño con pelo verde. Si su respuesta fuera ‘no’, entonces, si dice la verdad, tendrá que ser sureño de pelo azul y si dice mentiras, tendrá que ser norteño de pelo azul.

 

 

* En: Carlos Chimal, Luz interior. Conversaciones sobre ciencia y literatura, Tusquets Editores, Dirección General de divulgación de la ciencia, UNAM, México DF, 2001, p.-314.
** Jorge Wagensberg es un físico español que ha dedicado gran parte de su vida a la divulgación de la ciencia. Actualmente es el director del Museo de la Ciencia de Barcelona, España y es el director de la colección "Metatemas", libros para pensar la ciencia.

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