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Verdad
y mentira a colores
Concepción Ruiz Ruiz-Funes
Juan Manuel Ruisánchez Serra
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El [conocimiento] científico se basa en
principios de objetivación, de inteligibilidad;
es dialéctico. El artístico se basa
en un principio único, muy extraño,
pero que funciona: una representación finita
como son un cuadro y una partitura, que empiezan y
acaban, pueden transmitir una complejidad increíblemente
intensa, como una pasión amorosa. Ningún
científico es capaz de describir la 'biofisicogeología'
de una pasión amorosa; en cambio una persona
puede dar una voltereta, regalar una flor, crear un
poema y... no se sabe cómo, pero algo pasa;
eso sería el conocimiento artístico.
Luego tenemos el conocimiento revelado, místico,
intuitivo, que nos llega, no nos importa cómo,
pero creemos en ello y lo usamos. Eso abarca desde
la religión y la experiencia mística
hasta la intuición. Pienso que ninguna de estas
tres formas es buena o mala en sí, tan sólo
digo que son las tres formas puras. O dicho de otra
manera: cualquier conocimiento, y conocimiento es
hacer la herradura de un caballo, un cuadro, una teoría
científica, cocinar (cocinar es un buen ejemplo
porque yo creo que es una mezcla ponderada de ciencia,
de arte y de revelación, de reminiscencias
místicas), es, en realidad, una combinación
de estas tres formas.*
Jorge
Wagensberg**
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La actividad que presentamos en este número de Correo
del Maestro está diseñada para estudiantes
que se encuentran en segundo grado de secundaria o grados
superiores.
Sugerimos que sea trabajada en parejas o equipos de tres
personas y que al final se realice una discusión
grupal sobre las estrategias que siguió cada equipo.
Actividad:
Verdad y mentira a colores
Hace mucho
tiempo, cuando el hombre aún no escribía, había un país
enorme que estaba dividido en Norte y Sur y los habitantes
tenían el pelo azul o verde, así que sólo había cuatro tipos
de habitantes: norteños de pelo azul y norteños de pelo
verde, sureños de pelo azul y sureños de pelo verde. Los
norteños de pelo azul siempre mentían, los norteños de pelo
verde siempre decían la verdad, los sureños de pelo azul
siempre decían la verdad y los sureños de pelo verde siempre
mentían.
1) Los hermanos
podían ser: uno norteño y uno sureño, pues eso sólo dependía
del lugar del país en el que nacieran, pero siempre tenían
el pelo del mismo color. Un día, dos hermanos estaban platicando
y decían:
H1: Uno
de nosotros es norteño y el otro sureño.
H2: Sí,
eso es verdad.
¿Estaban
diciendo la verdad o estaban mintiendo? ¿Son los dos de
la misma región del país?
2) Si un
día caminaras por ese país (suponiendo que pudieras) y te
encontraras a una persona con sombrero y no pudieras ver
el color de su pelo, ¿qué le preguntarías, si él sólo te
respondiera sí o no, para saber de qué color es su pelo?
Solución:
1)
Como los dos hermanos tienen el pelo del mismo color,
si fueran de hemisferios diferentes, uno diría la
verdad y el otro mentiría, por lo que no podrían estar
nunca de acuerdo, así, no podrían ser verdaderas ambas
afirmaciones, por lo tanto son falsas y los dos hermanos
son del mismo hemisferio.
2)
Para saber de qué color tiene el pelo, la pregunta
sería: ¿Nació usted en el Norte? Si responde que sí,
entonces tendrá el pelo verde, pues, si dice la verdad,
tendrá que ser norteño de pelo verde, si dice mentiras
tendrá que ser sureño con pelo verde. Si su respuesta
fuera no, entonces, si dice la verdad,
tendrá que ser sureño de pelo azul y si dice mentiras,
tendrá que ser norteño de pelo azul.
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* En: Carlos Chimal, Luz interior.
Conversaciones sobre ciencia y literatura, Tusquets
Editores, Dirección General de divulgación
de la ciencia, UNAM, México DF, 2001, p.-314.
** Jorge Wagensberg es un físico español
que ha dedicado gran parte de su vida a la divulgación
de la ciencia. Actualmente es el director del Museo
de la Ciencia de Barcelona, España y es el director
de la colección "Metatemas", libros
para pensar la ciencia. |
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